lunes, 20 de octubre de 2014

UN MINERAL MAS QUE COMÚN -- LA HORNBLENDA

Hornblenda



El término hornblenda es el nombre informal con el que tradicionalmente se ha llamado a los minerales del "grupo de los anfíboles" que tienen color entre negro y verde-oscuro. 







En realidad no existe ningún mineral llamado así, pero es costumbre el empleo coloquial de este nombre para este subgrupo de los anfíboles. 







Sinónimos muy poco usados son: orniblenda, acromaíta, rimpylita o speziaíta. 
El nombre deriva del alemán horn ('cuerno') y blenden ('relucir'), en referencia al hábito de estos minerales.







Los anfíboles constituyen un complejo y variado grupo de minerales con fórmula general AB2C65T48O22X2 que permite la entrada de multitud de cationes en las distintas posiciones (Na, K, Ca, Fe, Mg, Mn, Li, Ti, etc.). En términos amplios, existen anfíboles ferromagnesianos, cálcicos, sodico-cálcicos y alcalinos. Los anfíboles ferromagnesianos son sólo de origen metamórfico. Todos los anfíboles incorporan cierta cantidad de agua, por lo que se forman a partir de magmas relativamente hidratados. Entre los términos más frecuentes en rocas ígneas está la hornblenda (anfíbol cálcico). Como características distintivas destacan dos planos de exfoliación en secciones basales cruzándose aproximadamente a 60-120º, colores verdes y marrones más frecuentemente, pleocroismo, birrefringencia en colores intensos y extinción oblicua de bajo ángulo.

Imágenes con nícoles paralelos (izquierda) y cruzados (derecha) de varios fenocristales de anfíbol de tipo hornblenda. En la parte central-superior hay un gran fenocristal idiomorfo con un hábito típico de las secciones basales: hexágonos más o menos achatados y las dos familias de planos de exfoliación bien desarrolladas (cortándose a 60-120º). Cabe destacar la presencia de una textura perlítica en la matriz vítrea de la roca, así como la abundancia de fenocristales de plagioclasa (el resto de félsicos). La roca es una andesita.

Imágenes con nícoles paralelos (izquierda) y cruzados (derecha) de un anfíbol cálcico en una roca plutónica. Se trata de una kaersutita (anfíbol cálcico rico en titanio) dentro de una hornblendita (roca máfica rica en anfíbol, plagioclasa y clinopiroxeno). Destacan los planos de exfoliación a 60-120º, el color marrón que se conserva con nícoles cruzados, así como la presencia de cristales subidiomorfos alterados de plagioclasa.

Imágenes con nícoles paralelos (izquierda) y cruzados (derecha) de varios cristales de un anfíbol más raro en rocas ígneas: la riebeckita. Este es un anfíbol sódico muchas veces interpretado como formado durante eventos hidrotermales. Se caracteriza por un color azulado-violeta. En la imagen de nícoles paralelos se puede apreciar el efecto del pleocroismo, de tal manera que unos cristales presentan un tono azul más páliso y otros mucho más oscuro.








Agrupa este nombre a minerales aluminosilicatos que técnicamente forman series de solución sólida, con minerales entre un extremo de ferrohornblenda (Ca2[(Fe2+)4Al](Si7Al)O22(OH)2) y otro extremo de magnesiohornblenda (Ca2[Mg4(Al,Fe3+)](Si7Al)O22(OH)2), en la que la sustitución gradual del hierro por magnesio va dando los distintos minerales de la serie.







Además, también forma una serie de solución sólida con la actinolita (Ca2(Mg,Fe)5Si8O22(OH)2), de estructura cristalina muy parecida.







General
Categoría Mineral inosilicato
Clase 9.DE.10 (Strunz) - Anfíbol
Fórmula química Ca2(Mg,Fe,Al)5(Al,Si)8O22(OH)2

Propiedades físicas
Color Negro, verde oscuro
Raya Incolora
Lustre Vítreo a mate
Transparencia Opaco, excepcionalmente transparente
Sistema cristalino Monoclínico
Hábito cristalino Pequeños prismas cortos hasta agujas
Exfoliación Imperfecta a 56º y 124º
Fractura Irregular
Dureza 5-6
Densidad 3 - 3,4 g/cm3
Pleocroísmo Fuerte







Es de color oscuro a verde oscuro, los cristales suelen ser opacos, aunque ejemplares pequeños o de excepcional pureza pueden ser transparentes.







Su hábitat cristalino va desde pequeños prismas cortos hasta agujas; el corte por los cristales puede ser hexagonal, aunque raras veces son simétricos; también se suele encontrar en forma masiva. 







Se rompe de forma imperfecta en dos direcciones a 56º y a 124º; la fractura es irregular. Deja raya parda o grisácea.







La hornblenda es petrogénica, es decir, forma parte de la composición de muchas rocas, tales como los granitos, los gneises etc. Aunque la hornblenda esté tan ampliamente distribuida, no se encuentra frecuentemente en las colecciones, ya que no suele formar cristales vistosos. 







Minerales a los que normalmente va asociados: cuarzo, feldespato, augita, magnetita, mica minerales metamórficas.

Los yacimientos más importantes son: Bancroft (Ontario/Canadá); Noruega; Bohemia; Monte Vesubio (Italia); Nueva York.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

DE DONDE VIENEN LOS DIAMANTES FANCY



Es común pensar que el color natural de los diamantes depende de la composición de sus inclusiones, pero las causas de sus diferentes gamas y tonalidades tienen orígenes más diversos e interesantes.



Un diamante químicamente puro y estructuralmente perfecto es incoloro y transparente, no tiene matices ni tonalidad. 







Sin embargo, casi ningún diamante natural es absolutamente perfecto. 
Existen impurezas o defectos en la formación de estas gemas, que hacen que se generen distintos colores.







Los diamantes de máxima pureza están hechos de carbono (C6) puro y son incoloros. Cuando el boro (B5), el elemento justo a la izquierda del carbono en la tabla periódica de los elementos, sustituye algunos de los átomos de carbono, da como resultado diamantes de color azul. 







El azul es un color muy raro y se cree que uno de cada 200 mil diamantes que se encuentran en el mundo tiene algún indicio de un color azul y, por lo general, se trata de un tono muy pálido. 







El máximo exponente de los diamantes azules es el famoso Blue Hope con un peso estimado en 45.52 quilates. 







Del mismo modo, cuando el nitrógeno (N7), el elemento justo a la derecha del carbono en la tabla periódica, se mezcla en la estructura química, se obtiene un diamante de color amarillo. 







Un ejemplo de este tipo es el “Golden Jubilee” de 545,67 quilates que actualmente pertenece al rey de Tailandia. 







En la mayoría de los diamantes amarillos los átomos de nitrógeno se han agrupado de forma muy específica produciendo esta tonalidad. 







Tanto en el caso del boro como el nitrógeno, estas impurezas químicas no tienen un color intrínseco de por sí, sino que su presencia dentro de la estructura de carbono de un diamante induce algunos absorciones en la luz visible, lo que resulta en la coloración del mismo.







Pero las impurezas químicas no son la única causa del color de los diamantes. 
También, efectos de la naturaleza pueden determinar variaciones de color. 







Por ejemplo, los diamantes rosados y rojos se forman cuando las fuerzas tectónicas actúan en el proceso de formación de un diamante, causando tensiones en la estructura del cristal. 







Por otro lado, los diamantes verdes se generan cuando los mismos se exponen a la radiación natural de las rocas que los rodean. La radiación produce defectos, errores en la estructura cristalina produciendo dicha coloración. 







Curiosamente, debido a que el efecto proviene de la roca que lo rodea, el color verde tiende a ser más intenso en la superficie y sólo en algunos casos penetra completamente todo el diamante. 







Los otros colores de diamantes naturales, como el naranja y marrón, son combinaciones de estos diferentes cambios químicos y físicos en la estructura de carbono del diamante.







El color es uno de los factores que afectan a su precio final. 
Dependiendo del tono y la intensidad, un determinado color puede aumentar o disminuir el valor de un diamante. 







Por ejemplo, la mayoría de los diamantes transparentes son más baratos si presentan tonalidades amarillas, mientras que los de tonalidades rosas o azules pueden ser notablemente más caros. 







Los laboratorios gemológicos emiten certificados que determinan el grado de color de los diamantes y para ello utilizan equipos especiales para comparar, en condiciones especiales de iluminación, cada piedra con un juego de referencia.







Si bien existen muchos sistemas de clasificación, el más usado hoy en día es el desarrollado en 1950 por el laboratorio G.I.A. (Instituto Gemológico Americano). 
Muy pocas personas todavía se aferran a otros sistemas de clasificación, puesto que ningún otro tiene tanta claridad y aceptación.







En este sistema, los diamantes son clasificados en lo que se denomina rango normal de colores que va desde la letra D hasta la letra Z. 







A medida que se desplaza de la D a Z en la escala, se indica un creciente nivel de tonos amarillos y/o marrones. D al ser perfectamente incoloro, es el más raro y de mayor valor. 







Los diamantes de mayor transparencia y calidad que suelen encontrarse son los E-F-G- H. 







A partir de la M hasta la Z son considerados de inferior calidad. 







Como los diamantes de colores intensos (naranja, marrón, verde, azul, rosa, etc.) son extremadamente raros, la escala se centra exclusivamente en lo que se conoce como la serie incolora, es decir, diamantes incoloros o con muy ligera coloración amarillo-marrón. 







Si bien las diferencias son muy sutiles e imperceptibles para el ojo inexperto, estas son determinantes del valor de la piedra.



Escala para clasificar diamantes incoloros o levemente coloreados de grado D a Z.

Los diamantes de color natural fuera de este rango se llaman diamantes de fantasía (fancy color). 
Existe un acuerdo general en el comercio internacional que establece que los diamantes que tienen más color que un Z es considerado de fantasía. 







Estos “colores de fantasía”, son menos comunes y su alto precio está relacionado con su escasez y su belleza.
A pesar de que no hay minas que extraigan exclusivamente diamantes de colores, existen diferentes regiones del mundo en donde suelen aparecer más diamantes de un determinado color que en otras. 







Por ejemplo diamantes rosados y rojos tienden a provenir de Australia (en particular, de una mina muy famosa llamada “The Argyle Mine”) y los verdes y amarillos del sur de África. 







Por otra parte, los más notablemente grandes e intensos diamantes azules se han descubierto principalmente en África del Sur y la India. 







En la actualidad, se pueden colorear los diamantes artificialmente para lograr tonalidades azules, verdes, amarillas, rojas o negras. 
Como el nitrógeno es la impureza más común, es fácil cultivar diamantes sintéticos amarillos.







En realidad, es mucho más difícil fabricar artificialmente un diamante incoloro que un diamante de color amarillo, debido a que el nitrógeno está prácticamente en todas partes de nuestra atmósfera. 







Como es lógico suponer, resulta mucho más accesible en el mercado un diamante sintético (fabricado en laboratorio) que uno natural, y si bien la fabricación insume grandes cantidades de energía, hay un costado ecológico que los hace menos dañinos para nuestro planeta. 







Tal vez en un futuro no tan lejano llegue el momento en el que tener un diamante natural esté mal visto por la sociedad, como ha ocurrido con las pieles y cueros exóticos. Mucho se está haciendo para que toda la actividad relacionada a la extracción y comercio de diamantes resulte más digna y transparente. 







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

domingo, 19 de octubre de 2014

NOTICIAS JOYERAS -- ORO DE COLORES





Científicos logran hacer oro de colores
En poco tiempo las principales joyerías del mundo podrán exhibir en sus vitrinas joyas de oro azul, fucsia, violeta o verde, que bien podrían pasar por zafiros, rubíes o esmeraldas, gracias a una técnica desarrollada en la universidad colombiana de Antioquia.

"No se trata de pintar el oro, ni de cubrirlo con material alguno que disfrace los tradicionales colores blanco, amarillo o rosado del metal precioso", advirtió María Eugenia Carmona, ingeniera de la Universidad de Antioquia e investigadora principal del proyecto.
"Se busca someterlo a un elaborado proceso termoquímico de entre ocho y diez horas, al cabo de las cuales no solo su color pasa a ser rojo, azul o verde, entre otros, sino que también su precio comercial aumenta notoriamente", explicó la investigadora a la AFP.

Colombia, uno de los principales productores del metal en América Latina, junto a Perú y México. 
El valor de las exportaciones del metal precioso fue de 2.800 millones de dólares, un incremento de 31,4%, según cifras oficiales.

"Estamos parados en una mina, pero da tristeza que las grandes compañías se lleven el oro como materia prima a otros países, en donde lo transforman y nos lo regresan a altos precios", señaló la investigadora.
Por eso, "intentamos darle mayor valor agregado mediante la búsqueda de nuevas aleaciones, con el convencimiento de que desde nuestro país podemos trabajar el metal y convertirnos en exportadores de cosas nuevas", añadió.

Eladio Rey, conocido joyero del centro de Bogotá, calificó el resultado como "maravilloso, por lo innovador".

"Es algo indudablemente atractivo para comerciantes y compradores por la diversidad de colores, y mucho mejor si se garantiza una alta calidad del metal", dijo.

El proyecto se inició en septiembre de 2009 en el Grupo de Materiales Preciosos (Mapre) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia que integran, además de Carmona, los profesores Asdrúbal Valencia y Jairo Ruiz, junto a dos alumnos.

El proceso comienza con la selección del oro de 24 kilates al que se le agregan otros materiales reactivos que al final dan la gama de colores. 
El 80% de la preparación es oro y el resto corresponde a otros metales.

Luego se pasa a un proceso de fusión, solidificación y enfriamiento. 

Seguidamente se somete a un tratamiento termoquímico de coloración, mientras se van monitoreando los cambios de tonalidad que pueden ir desde el blanco hasta el azul, pasando por el amarillo intenso, el café, violeta y fucsia.

Posteriormente la joya, ya con su nueva apariencia, es llevada a un proceso de protección o recubrimiento de color con una resina especializada de alta densidad. 
Se deja secar y pasa a control de calidad y análisis de kilataje, para finalmente montarla o engarzarla en la joya.

Un estudio previo, señala que una vez el oro es sometido al proceso, su valor en el mercado puede aumentar en por lo menos cinco veces que los tradicionales colores amarillo, blanco o rosado.

El proyecto no sólo es bueno porque se prestaría para combinar con otras piedras preciosas, sino que además tiene el valor de ser una investigación hecha en Colombia.



Con esta técnica se pueden hacer collares, anillos y aretes.



Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay