martes, 15 de mayo de 2012

EL ORIGEN DE LAS CARAVANAS - ZARCILLOS - PENDIENTES

Una joya que tiene muchas denominaciones, no idiomaticas sino que dentro del mismo idioma cada cultura las nombra diferentes: Caravanas, Zarcillos, Pendientes.



A pesar de la poca evolución que han tenido con el paso de los siglos, las caravanas siguen siendo como una parte importante dentro de la joyería.
No se concibe la historia de la humanidad sin la presencia de esos artículos de uso personal, utilizados tanto por soberanos como por esclavos, hombres o mujeres, ricos o pobres, egipcios, americanos, árabes, romanos.
Desde la época paleolítica hasta nuestros días, la humanidad ha sido incapaz de prescindir de ese adorno, y los ha adorado tanto, que les ha otorgado  propiedades curativas como la de quitar el dolor de estómago, o los han subido a la más alta escala social al incluirlos en el nombre de una población, como es el caso de Necochtlan, en México,  bautizada así por sus habitantes autóctonos y cuyo significado es “lugar de orejeras”, que viene siendo la misma cosa.

En todos los tiempos

A veces hay que ser un poco exagerados cuando uno quiere captarse la atención del público, y este subtítulo estaría de más, si no fuera porque realmente la historia de las caravanas viene de miles de millones de años atrás. En los 5 contintes, porque en todos se han encontrado huellas evidentes, físicas, materiales, del uso de las caravanas.
Como hay que elegir un lugar y una época, nos instalamos cómodamente en la era paleolítica, cuyo arte fue desarrollado entre los años 32.000 y 11.000 a.C., nada menos que durante el último periodo glacial.
Allí vemos una variada colección de tallas en cuernos de animal, colmillos, arcilla,  piedra, hueso y conchas, estos últimos utilizados para hacer precisamente caravanas y collares. Aprovecho para dejarte esta curiosidad: collares, pendientes y peines, son de los objetos creados por el hombre que menos han avanzado con los tiempos.

África

En la cuna de la civilización humana, el continente africano,  nos encontramos con los antiguos egipcios que crearon bellas joyas utilizando variadas técnicas, nada despreciables. En general  desde la prehistoria el norte de África y en especial la zona al sur del Sahara resaltó por el trabajo de los artesanos de los grandes reinos medievales, que confeccionaban no solo caravanas, sino también pulseras, anillos y otros adornos.
 
Griegos, romanos, sumerios, asirios o 
babilónicos.
Tal es así, que en las tumbas sumerias, babilónicas y asirias de los siglos III y II a.C. se han hallado  gran cantidad de caravanas hechas en oro, plata y piedras preciosas.
Por su parte, los romanos dejaron huellas de su quehacer artístico en este sentido desde los años 2500 a.C. y 500 a.C.
Los griegos aportaron, entre otras maravillas, joyas  finas y elegantes como collares de oro trenzado y  caravanas de aro con discos y rosetas de filigrana.
Polinesia, Oriente y América, todo incluido

Las caravanas, utilizadas desde tiempos remotos en todas las culturas como adorno, muestra de posición social, categoría oficial o símbolo religioso, también tuvieron su representación dentro del arte maorí del Polinesio, en el ámbito del arte orientalista y en las diferentes culturas americanas.
El arte maorí irrumpió en la actual Nueva Zelanda entre los siglos IX y X d.C.  A pesar de ser esencialmente guerreros, tenían una gran habilidad técnica que emplearon también en fabricar  pequeñas cajas de jade decoradas con plumas y caravanas que representaban a sus antepasados.
El Oriente, por supuesto, tampoco escapó de esta necesidad humana de demostrar poder, atraer, seducir, a través del uso de las caravanas Desde el 1500 a.C, en que el valle del Indo relucía con doradas tiras y caravanas de oropulseras y collares, hasta nuestros días, se han mantenido casi intactas las técnicas y estilos que dieron renombre a su arte milenario.
América, el último continente al que llegó la vista del hombre europeo, ya contaba con una tradición muy rica en el arte de la joyería que se remonta a  la cultura Chavín, que floreció en Perú entre el 1200 y el 300 a.C. De ello dan fe valiosos objetos encontrados como las grandes orejeras confeccionadas con oro, que era el único metal que conocían y utilizaban. Para llevarlas, era necesario perforar ampliamente los lóbulos de las orejas. Nada más y nada menos que como acostumbran hacer hoy no pocas personas en el mundo.

Conclusion

Pudiera afirmarse que sí, que en cuanto al gusto del uso de las caravanas, la humanidad se ha quedado en la era paleolítica. Sin embargo, mucho se ha avanzado en cuanto a los materiales utilizados, la tecnología que se emplea, y algo muy importante, el diseño de las joyas.
Hoy, como ayer, somos millones los que seguimos apostando por el buen gusto de llevar colgados en las orejas al menos un par de hermosas caravanas, los que más van con nuestra personalidad, con nuestro gusto particular.
Ahora sabemos que millones de nuestros antecesores tuvieron la misma inclinación, y eso nos hace pensar en el refrán que afirma: “tantas miradas no pueden estar equivocadas”.
El uso de las caravanas es patrimonio del ser humano, y cada cual puede dar con ellos un toque apreciable a su personalidad, ya sea que se disponga a enamorar, a no pasar desapercibido de alguna manera, o sencillamente, para darse un gustazo a la hora de mirarse en el espejo.

Cabe aclarar que las joyas usadas en este articulo no son de mi creacion sino que pertenecen a diferentes artistas orfebres y joyeros.

Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay