lunes, 30 de julio de 2012

CUANDO LA VOCACIÓN ES EL ARTE Y LA BELLEZA -- CINDY KLEIST

Cindy Kleist es una joven empresaria uruguaya dedicada al diseño y fabricación de joyas que apunta a la personalización y a la exclusividad como diferenciales, y a la calidad de las materias prima como referente.






«Me apasionaron los anillos grandes, rotundos, extraños que usan las mujeres en Israel, -manifiesta la joven artista-, las joyas que jamás vi en mi país. 






Me perdía imaginando modelos, texturas, colores, formas con que adornar el cuerpo, vestir lo que queda desnudo. Antes de regresar, con mis padres, ya nos pusimos en campaña para encontrar un lugar en donde estudiar en Uruguay. 






Ninguno de los que existían nos satisfacía, excepto el taller de un orfebre, Álvaro Martino, en donde finalmente comencé a estudiar. 





En la UTU había una lista de espera de cuarenta personas.   
En un taller particular iba a avanzar mucho más rápido que allí».






Pero para Cindy y sus padres, se hacía necesario contar además con alguna licenciatura que asegurara mayor posibilidad de desarrollo profesional. Ese año, en 2002, se abrió la carrera de Diseño de Modas en la Universidad ORT y ella se anotó. 






Sobre la marcha de la carrera pudo integrar el diseño y la fabricación de joyas.

Qué diferencias encontraste respecto de lo que es el diseño en Uruguay, comparado con Israel?








«Los materiales son los mismos. Materia prima, plata y oro hay acá y en todo el mundo.
El tema es de qué forma se trabajan y allá es notorio el desarrollo del diseño.












En Uruguay es muy 
artesanal, prima lo pequeño, el alambre, el poco el peso de las 
piezas. Claro, -dice, y va cayendo en la cuenta-, aquí lo que 
tiene peso es la economía.













Mis anillos pesan m
ás de 15 gramos. Mucha gente cuando los ve me dice que no 
los usarían como anillo, sino como prendedor o colgante. 


Inicialmente sólo los usaban gente muy cercana a mí. No son anillos clásicos. Es preciso hacerse primero a la idea de usarlos».






Idea, arte, diseño y práctica es lo que Cindy imprime en cada pieza.

«Parto de un mínimo boceto, pero luego, la pieza aparece y se perfecciona en el proceso de fabricación». Para ella, el 
diseñador que desconoce la técnica nace limitado. 











Su mesa de 
orfebrería ocupa un lugar muy importante en  su Atelier .


Es en ese puesto de trabajo donde la pieza va tomando forma 
a través del fuego y las herramientas.











«En el taller, al principio, te facilitan todos las instrumentos, pero es necesario llevar la materia prima propia».





Amigos y 
allegados fueron sus primeros clientes, y entre ellos, en varios 
casos, aprovechando la proximidad de la diseñadora, decidieron reciclar antiguas joyas familiares.









Para Cindy, Uruguay no está preparado para asistir al desarrollo de la joyería como actividad profesional.




Sin embargo el resto 
del mundo cercano sí. 


Consciente de esto, presentó un proyecto 
al Centro de Desarrollo Tecnológico de la Universidad ORT, para 
encarar la fabricación masiva limitada y 
venta al exterior vía Internet.      

  











Que es lo que te inspira?

       
La idea es desconcertar, osar llevar un anillo que sea lo que te termina de vestir. Incorporar los accesorios como protagonistas.
Cindy Kleist no se llama a sí misma orfebre, aún cuando sea una de las jóvenes más reconocidas de su tipo.

Diseño y realización es lo mío.












Una metodología de trabajo que utiliza Cindy para el diseño, está basada en imágenes visuales, producidas y fotografiadas por ella.

Espuma, burbujas, lava,son disparadores del dibujo que engendrará el boceto.














Como sustrato, y para estar a tono con la realidad, investiga tendencias mundiales en indumentaria y  accesorios, define su público objetivo, materiales, carta de colores, y presentación.













Colgantes, anillos, pulseras, brazaletes, caravanas, dijes para hombre y mujer, texturas, tamaños, la forma de  incluir las piedras, terminan desestructurando los  arquetipos clásicos en manos de Cindy Kleist.












«Joyas de autor. Que la gente diga: esto 
lo hizo Cindy. Eso quiero y eso me empieza a ocurrir, aquí, en Uruguay».







Fernando Gatto

Kaia Joyas Uruguay

JOYAS-CORONAS-TIARAS, QUIEN DISEÑA LAS CORONAS DE LAS MISS?



GEORGE WITTELS




El diseñador desde 1999 de las coronas que engalanan la cabeza de las mis Venezuela.






El discreto brillo de George Wittels, comenzó como diseñador de joyas en el Miss Venezuela.








Después de ocho años como creador de las diademas para el certamen, pocos conocen el rostro del hombre que exporta sus tiaras a los concursos de belleza de países tan remotos como Letonia y Eslovaquia, y otros más cercanos como El Salvador.

Maracucho de nacimiento, hijo de padre austriaco criado en Londres, y madre venezolana con ascendencia polaca, ha optado desde sus inicios por el bajo perfil, hasta el punto de que hay quien ha puesto en duda su identidad.







Él, el hombre de la discreción, hace alrededor de 40 coronas para el país, y casi una decena más que le han pedido desde otros rincones del planeta. "Hice la de Letonia y la de Eslovaquia, y la gente de Bahamas me encontró en la página web de la organización y me llamó". 





Además, ha elaborado la joya para El Salvador, para tres concursos en República Dominicana, el Miss Mesoamérica, celebrado en Houston, y otra competencia de belleza en Guatemala.
Al hablar tiene un acento que no pertenece a ningún país específico y que se enfatiza cuando pronuncia las erres como eres. "Es porque tengo frenillo", dice, pero explica que también se debe a que en su hogar se hablaba en inglés. 





Su papá Alfons Wittels nació en Viena pero a los ocho años, los abuelos, que posteriormente murieron en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, lo enviaron a Londres.
Allí, Alfons conoció a Sulamita Giberstein, una maracucha que estaba de paso por la capital inglesa. "A las dos semanas se comprometieron y a los dos meses se casaron. 
Todavía están juntos", dice George.
Su relación con el Miss Venezuela comenzó cuando Osmel Sousa, organizador del certamen, le preguntó al diseñador Elmar Fidler, dónde compraba sus piezas y éste le respondió que en Maracaibo, en la tienda de unos hermanos de apellido Wittels. 






George había llegado de Nueva York, graduado de ingeniería de sistemas y administración, y junto a su hermano menor Freddy (él es el del medio) había decidido seguir la tradición familiar –su abuelo materno y su padre estuvieron en el negocio de las telas y los vestidos– y fundar Moda In.






"Los vestidos del Miss Venezuela se comenzaron a hacer con telas de su tienda. George me asesoraba con los diseñadores, me decía `mete a fulano’ y yo le hacía caso porque tenía buen ojo y sentido de la estética", explica Osmel Sousa.







En el certamen de 1995, Wittels elaboró su primera colección de accesorios para acompañar los vestidos de Ángel Sánchez. 
"Cuando pienso en su trabajo me vienen a la mente piezas brillantes y de dimensiones importantes. Desarrollamos juntos algunas ideas para novias e, inclusive, para complementar mis modelos cuando yo incorporaba bisutería en mis trajes", dice Sánchez vía email. 





Después de ese trabajo, a Wittels lo contrató la tienda estadounidense por departamentos Saks Fifth Avenue para que desarrollara una línea de accesorios. 
"Ellos vinieron al país a vestir a Maite Delgado, pero la compañía de seguros no les permitió traer sus joyas y me buscaron a mí para que creara unas", rememora Wittels.




En 1999, Osmel Sousa le encarga la elaboración la corona del Miss Venezuela y así Wittels comienza su historial como el creador de la alhaja. Freddy Wittels cree que el hecho de que su hermano confeccione coronas no es una casualidad: "Lo tenía en la sangre. 






Mi abuelo materno comercializaba tiaras para novias en su tienda Chic Parisienne en Maracaibo". George recuerda que cuando niño visitaba esa boutique y jugaba con los cristales y las gemas: "Me llamaba la atención el brillo", dice.









La primera corona que diseñé para el Miss Venezuela fue siguiendo los patrones establecidos por Osmel Sousa pero una vez que me establecí dentro de la organización y una vez que conocía las exigencias y las expectativas de Osmel, comencé a diseñar mis propios diseños, claro, siempre siguiendo esos patrones preestablecidos y tratando de cumplir con las exigencias del evento.





Su taller, un recinto pequeño, bien equipado y sorprendentemente organizado con cientos de cajitas de plástico –al estilo Tupperware– que contienen diferentes materiales y están ubicadas sobre repisas. Allí Wittels elabora las piezas que vende en Paseo Las Mercedes, y las que a partir del año que viene exportará a tiendas en Miami y Chile. "Prefiero no dar más señas antes de que suceda", dice cuidadoso.





Ha tenido propuestas para convertir su tienda en una franquicia en Caracas y Panamá, pero explica que por los momentos no tiene capacidad para asumir esa producción y opta por concentrarse en las piezas de joyería, elaboradas con oro y plata, que expondrá a partir de finales de marzo en una galería en París, ciudad en la que participó en la semana de la moda junto a la diseñadora de origen japonés Fukuku Ando. "En esa oportunidad George creó una serie de tocados que gustaron mucho a la prensa especializada.









A pesar de que no es mentira que estuve en el momento preciso en el sitio indicado y que personas como Osmel Sousa y Joaquín Riviera me llevaron de la mano en un principio y me dieron la oportunidad de brillar en este medio, la clave del éxito se la debo al gran esfuerzo y al amor al trabajo que desde pequeño me inculcaron en mi familia.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay