lunes, 8 de octubre de 2012

TÉCNICAS -- EL RETICULADO


LA RETICULACION ES UN TRATAMIENTO DE SUPERFICIE QUE, A DIFERENCIA DE LOS METODOS TRADICIONALES DE GOLPEADO, ABRASION O PRESION, USA UNA TECNICA CONOCIDA COMO FUEGO CONTROLADO PARA LOGRAR UN RELIEVE EN LA SUPERFICIE DE UNA CHAPA DE PLATA U ORO.







PLATEADO/ DORADO POR ELIMINACIÓN


La primer parte del proceso, es la preparación de la chapa a través de un sistema llamado “plateado por eliminación” o “enriquecimiento de superficie”, que consiste en generar una delgada capa de plata 1000 u oro 24k en la superficie de una chapa, mediante la eliminación del cobre en esa parte de la aleación.

Este método también es aplicable a las aleaciones de oro que contengan cobre u otros metales solubles en ácido sulfúrico (en este caso se llama “dorado por
eliminación), siendo una de las mejores la aleación de oro rojo.
Contrariamente, la aleación de oro verde realizada con plata no es posible de enriquecer y, consecuentemente, de reticular.














Las mejores aleaciones para reticular son aquellas de bajo título, 800/850 para la plata y 12/14k para el oro, aunque esto genera un problema “legal”, ya que es
imposible de determinar el título final de la pieza y por lo tanto no podrá ser sellada consecuentemente. Sólo en caso de utilizar un título legal desde el comienzo se podrá sellar la pieza, ya que sabemos con certeza que el título final será siempre mayor al de la aleación original. Por otra parte, en el caso de la plata, el máximo título con posibilidad de ser reticulado es el de plata 925.














Para esta primera parte, se debe trabajar sobre una peluca 
de alambre o enrejado metálico apoyado sobre refractario.


Siempre se deberá 
usar materiales y herramientas totalmente limpias, ya que al 
trabajar la chapa cercana a su punto de fusión, la “basura” 
e impurezas de las superficies que entren en contacto con 
ella quedarán adheridas y contaminarán el metal de forma i
rreversible. 


Si se elige el método del ladrillo refractario, 
lo ideal es conseguir uno nuevo o, mejor aún, un refractario 
“nido de abeja” donde no se adhieren las impurezas y permanece 
eternamente limpio.






Para el enriquecimiento de superficie, la llama utilizada
debe ser muy “dura” u “oxidante”. 
Es el tipo de llama que 
se forma con mucha entrada de aire en el soplete y que, c
omo su nombre lo indica, oxida los metales presentes en 
la aleación. 


El objetivo de este proceso es oxidar el cobre 
superficial presente en la aleación de plata 925 con la que 
se está trabajando, de manera que éste sea disuelto al sumergir 
la pieza en ácido sulfúrico, logrando una capa muy 
delgada de plata 1000 en la superficie.

Este proceso es sumamente antiguo. 
Se conoce que los 
indios americanos utilizaban este método al que llamaban 
“tumbaga” con aleaciones de oro menores al 10% y lograban 
una superficie totalmente dorada.






Pieza de oro al 10 % con proceso Tumbaga






Usando el soplete, la pieza se lleva a una temperatura
aproximada a la de recocido, pero utilizando llama oxidante.
Al principio del proceso la pieza tomará un color gris oscuro, que irá atenuándose a medida que se repite el mismo.

El siguiente paso es enfriar la pieza con agua para 
luego volcarla en ácido. 
No es recomendable sumergir la pieza caliente en ácido directamente. 


Si bien se blanquea 
mucho más rápido, después de oxidar la pieza, la superficie 
queda muy porosa. 


Esto provoca que el ácido penetre 
bajo la superficie pudiendo atacar también la plata, o dejar 
residuos de ácido riesgosos para quien utilice la pieza.

También aumenta el riesgo de accidentes por  salpicaduras, 
genera vapores de ácido que se liberan al aire del ambiente 
de trabajo, oxidando  prematuramente las herramientas 
y generando un entorno anti ecológico e insalubre.








Una vez que el ácido sulfúrico blanquea la pieza, se
extrae y se limpia suavemente con cepillo de bronce bajo 
el agua corriente para eliminar restos de ácido al mismo 
tiempo que se compacta la capa superficial.

Este ciclo de calentar a soplete, enfriar, blanquear en
ácido y lavar se repite de siete a diez veces hasta que el soplete no logre ennegrecer la superficie de la pieza. Ahí sabremos que nuestra capa superficial esta cerca de ser esa lámina compacta buscada de plata 1000. Entonces pasamos 
al siguiente paso, que es el reticulado propiamente dicho.








EL RETICULADO

Un dato importante a tener en cuenta es que para reticular 
se trabaja al límite del punto de fusión de la aleación (esto 
se conoce como “fuego controlado”). 


Es por ello que si el  
fuego es poco, la chapa no podrá  reticular, pero si el fuego 
es mucho se corre el riesgo de fundir la pieza. 

Lo que se 
busca es llevar la pieza a un punto donde se obtenga un 
núcleo de metal líquido, que al tener diferente punto de 
fusión que la superficie y al enfriar más lentamente, cree 
tensiones superficiales que “arruguen” la pieza. 







Para ello, 
se trabajará con llama neutra, que consigue el mejor balance 
entre temperatura y cuidado de la pieza. Una vez que la 
pieza se va acercando al color rojo por acción de la llama, 
se comienza a mover el soplete buscando este juego de tensiones 
superficiales. 




Se puede identificar este momento en 
el que el centro está fundido porque la superficie pareciera 
que “se moja” creando una “piel” que se mueve levemente.

En ese momento crítico se deberá mover la llama hacia los 
bordes intentando generar la mayor tensión, para que al 
enfriar, el metal se arrugue.


Para lograr distintos efectos, se pueden usar pátinas
que toman muy bien por el relieve de la superficie. Si se 
busca una superficie pulida es preferente el uso de cepillo 
de bronce al trabajo con paño en la pulidora.


Al quedar una superficie enriquecida (en este caso
plata 1000), la pieza es mucho más resistente al ennegrecimiento 
por óxido.







También se puede jugar con la textura del reverso de la
pieza, que si es apoyada sobre un refractario liso no tendrá 
textura, pero al ser apoyada sobre superficies texturadas, 
como una batea de arena, copiará la textura de ésta. Otras 
posibles texturas pueden ser el refractario tipo panal de 
abeja o el fino granulado de un crisol para platino.







Tips



TIPOS DE LLAMA DE SOPLETE

De mayor a menor cantidad de aire


LLAMA OXIDANTE

Aire muy abierto. También se le dice llama dura. Es bien definida en forma de flecha y casi no tiene curvatura hacia arriba. Produce ruido, es de color bien azulado, y al mover el soplete hacia los lados la llama no se mueve ni oscila. No es recomendable en soldaduras de joyería ya que oxida los metales de las aleaciones y consume rápidamente el fundente, lo que no permite que corra bien la soldadura. Además deja manchas oscuras indeseables
sobre la superficie del metal.

LLAMA NEUTRA

La entrada de aire del soplete esta cerrada aproximadamente a la mitad, aunque la posición óptima dependerá del soplete y de la regulación de la entrada de gas. La identifica un penacho anaranjado muy sutil que se forma en la punta de la llama, pero
levemente notoria contra fondos de color oscuro. No hace ruido, es bastante definida, pero de un color azul degradado hacia la punta. Al abanicar suavemente el soplete, la llama acompaña el movimiento con cierta flexibilidad. Es la llama ideal para realizar
soldaduras en joyería. Posee el mejor balance entre temperatura y protección de la pieza, ya que no produce oxidación ni emisiones de carbón como veremos en el siguiente tipo de llama.

LLAMA REDUCTORA

La entrada de aire del soplete esta totalmente cerrada. Puede ser utilizada para recocer. Su temperatura es la mas baja de todas. La llama es bien anaranjada y totalmente curvada hacia arriba, como la de un encendedor a gas. Se mueve todo el tiempo, aunque el soplete permanezca fijo. No sirve para soldar porque es difícil de llegar a la temperatura de fusión de la soldadura.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay



GABY HORVAT -- JOYERÍA CONTEMPORÁNEA ARGENTINA


     



Me gusta pensar la joyería como soporte artístico.
Explorar la relación de la joya, el arte y la moda, con el usuario, conmigo.
La relación se genera a través del hacer, la elección, el espacio íntimo, lo ornamental, lo bello.
De la intuición al material, del objeto al cuerpo, al tacto; del verse al mostrarse.
En cada pieza construyo y encuentro parte de mi mundo. Me interesa que otros descubran parte del suyo.
Son ornamentos, son amuletos, son objetos de deseo.







Entrevista.  (Revista Estilo Joyero nº 46)


"...Mi atelier, es un espacio para mostrar la 
joyería contemporánea no sólo mía sino también 

de otros artistas” –cuenta Gaby.

“Desde hace dos o tres años tenía la intención de abrir una 
galería... es difícil: siempre uno intenta hacer las cosas y 
finalmente se da la situación después de esperar mucho, 
de encontrar el lugar. 

Pude abrir este espacio y la respuesta 
fue excelente. Ahora estoy acá con mis cosas y con Juan 
Vellavsky, mi primer artista invitado de agosto”.






Gabriela es muy inquieta. 
Empezó estudiando fotografía, 
cocina y cuatro años de diseño industrial, y con cada paso 
descubrió un mundo nuevo. De padre ingeniero y madre 
artista plástica, el lema era probar. “Vengo de una familia 
de hacer, hacer y hacer. Nosotros estamos constantemente 
haciendo cosas, no existe el descanso en mi vida. 

En 
el 2000 estaba estudiando diseño industrial cuando unas 
amigas me dijeron "Vamos a hacer joyería".







Primero pensé 
¿Qué es eso?, y después me fascinó la idea.

Luego vinieron los talleres de escultura, alfarería, historia 
y crítica de arte. Ganó premios en la feria El Dorrego, Puro 
Diseño y Buenos Aires Fashion Week, y hoy comercializa sus 
productos en numerosos locales de diseño, galerías y museos.








¿Qué materiales usas?

En realidad mi referente número uno es la plata, que es el 
material con el que me siento más cómoda, y de a poco fui 
incorporando distintos hilados con las lanas. Empecé una 
temporada de invierno con mi primer presentación en el 
Fashion Week en el 2006, y desde ahí comencé a trabajar 
con hilados, lanas rústicas, sedas naturales, rafias, chaguar 
y otros tejidos naturales propios de nuestro país. que vendo en 
Amsterdam, San Diego y Hamburgo.






¿Cómo llegaste al exterior?

En el 2007 hice un workshop en Holanda y otro en Estados 
Unidos. Y de golpe pensé “¿Qué quiero estudiar?”, 
entonces empecé a mandar mails a distintos joyeros que 
admiro y la mayoría me contestaron re bien, que pasara 
por su atelier a tomar algo para mostrar mi trabajo y ver 
el de ellos, charlar. La gente es súper abierta. Creo que acá 
a veces somos demasiado recelosos con el trabajo propio, 
con lo que uno hace. La mejor manera de crecer es estando 
todos en conjunto apoyándonos y salir para adelante, por 
eso me interesa mostrar la joyería contemporánea en mi 
local. Porque creo que más allá de lo propio, es la única 
forma de dar a conocer esta movida.







¿En qué otros países expusiste?

Estuve en Singapur, Australia, Holanda, y Alemania, también 
comercializo en Estados Unidos. A Singapur llegué 
por la muestra “Aire”, una exhibición internacional itinerante. 

Y después llego por moverme, por intentar buscar y
saber qué está pasando.







¿Cómo está el diseño contemporáneo en la Argentina?

Yo estoy abrumada, porque la joyería contemporánea en Argentina 
está muy bien, las escuelas no paran de recibir alumnos, 
mucha gente se interesa, pide datos y creo que esa es la 
mejor forma para que la gente empiece a entender un poco 
qué es la joyería contemporánea y cómo se va desarrollando.


Creo que la diferencia básica entre la joyería clásica y
la moderna es que esta última compromete de alguna
forma al autor con su obra, íntimamente. 
Lo compromete 
a transmitir o a contar un poco más sobre él. Pero más 
allá de todo, hablar de algo contemporáneo implica una 
actualidad, y por eso esta joyería propone la mezcla desde 
el arte, desde el autor  desde lo que nos está pasando en 
este momento.







¿Qué personajes locales considerás exponentes de la
joyería contemporánea?

Jorge Castañón y María Médici son, creo, los íconos más
representativos de este tipo de joyería, los “padres” de todo 
esto. Después, Fabiana Gadano, Mabel Pena, Juan Vellavsky... 
hay distintas ramas como distintas personalidades, 
completamente de parte del autor. Y si uno sigue con su 
propia línea, cada obra es totalmente única, y ahí está la 
originalidad y la importancia de cada pieza.






¿Qué se puede rescatar y qué mejorar en el circuito
argentino?

Creo que principalmente no hay que tener miedo a
hacer lo que a uno se le ocurre y hacer lo propio con uno 
mismo. Creo que si uno busca bien adentro suyo siempre 
va a estar innovando, o trabajando constantemente sobre 
una misma pieza, puliéndola y pensándola. Una vez me 
dijeron que cuando uno cree que una pieza está lista, 
recién ahí es el comienzo.


Ahora el diseño es fashion, está en la mira. 







¿Te parece 
que hay un público heterogéneo que admira la joyería?



Creo que después del 2001 empezamos a dejar de mirar
tanto para afuera y a tener necesidades acá, por lo que hubo 
toda una explosión de diseño. El diseño estaba en todos 
lados y de golpe lo empezamos a absorber, lo trajimos y lo 
hicimos nuestro. Siempre estuvo y estamos aprendiendo a 
valorarlo, a respetarlo y a educarnos de alguna forma, a ver 
qué es diseño y qué no. Son cosas con conceptos, que tienen 
ideas, que están pensadas de alguna forma y por un porqué.









¿Te parece que hay buena promoción de las obras, y afluencia 
de gente, que se reconoce el trabajo del diseñador?


Cada vez más estamos teniendo reconocimiento en el
exterior con la joyería contemporánea, cada vez me llega 
más información en mails, preguntándome, invitándome a 
participar en cosas, y no sólo a mí.


Los espacios para exponer joyería de autor son todavía
bastante exclusivos. 







¿Pensás que son una alternativa 
posible para un diseñador joven?


Hay una diferencia entre las líneas comerciales y las artísticas.
En mi caso, mi intención es que el usuario pueda entender 
qué es más artístico y empezar a usarlo como propio 
y cotidiano, con una impronta personal. Los espacios que 
hay ahora no son muchos pero cada vez esta habiendo más.


Creo que las galerías se están enganchando con los autores 
y esto es algo que va a ir creciendo poco a poco.









¿En qué te inspirás para crear?

Toda esta colección es delicada y sutil, y viene de otra
colección que era “lana mía”, de todo un trabajo de hilados.
Está inspirada en el bicho canasto, los contenedores de
emociones, los capullos, cocoons... 







¿“Gaby Horvat” se está convirtiendo en marca? ¿La gente 
te busca o les da lo mismo ponerse algo tuyo o de cualquier 
otro diseñador?

Creo que estoy peleándola hace bastante tiempo, participando 
en el Fashion Week, presentándome en Puro 
Diseño, ganando premios, intentando hacer muestras... y 
siempre el nombre se va generando, se va haciendo. Que 
alguien elija lo mío o no ya dependerá de cada comprador.







¿Y qué le aconsejás a los que están empezando?

Que trabajen, trabajen y trabajen. No hay que dejar de trabajar.







Fernando Gatto
kaia joyas Uruguay



EL PACKAGING EN LA JOYERÍA





En la actualidad, el packaging ejerce un rol determinante 
en la elección del cliente de un artículo de 
consumo masivo. En el caso de las joyas, posee un 
importante lugar en el proceso de comercialización, y tiene 
características propias.






Ante todo, nos encontramos con una exclusividad artesanal 
extremadamente refinada, en la cual si bien las joyas 
son las protagonistas, ningún objeto que las contenga 
debe empañarlas.






El rol del estuche en joyería es el de enaltecer y acompañar 
la belleza y la exquisitez del producto ofrecido. 
Su tarea es 
anticipar la satisfacción de quien recibe un bien preciado 
como la alhaja, brindándole regocijo a partir del momento 
de la visión y el tacto del embalaje.






Justamente por ser un elemento indispensable en este
ámbito, se deben tener en cuenta sus bondades estéticas 
y también estratégicas. 
El envase es de utilidad al comerciante 
no solamente como un contenedor agradable de su 
mercadería, sino que posee funciones a nivel empresarial, 
productivo y competitivo. 






En el caso de la imagen empresarial, el packaging es un
medio ideal para comunicar valores como la distinción, la 
elegancia y el refinamiento. Éstos acompañan al producto 
que se está comercializando. También es un indicador de 
calidad y servicio al cliente, lo cual es altamente apreciado 
por los consumidores y puede derivar en un símbolo de 
diferenciación respecto de los competidores.






A nivel del producto, un empaque adecuado exhalta las
bondades y características del contenido en exhibición.
En el caso de un elemento valioso y exquisito como es
una joya, ésta se debe rodear de elementos igualmente
refinados y preciosos. 






Si no se utiliza el envase adecuado 
o si resulta de mala calidad, esto puede afectar la percepción 
del producto. Un ejemplo extremo: si se cubre un 
diamante con una tela harapienta, ciertamente no reflejará 
todo su esplendor.






Con respecto a la diferenciación de la competencia, la experiencia 
nos dice que el cliente poco conocedor respecto de la 
calidad de los productos es fácilmente influenciable por el 
atractivo y funcionalidad del envase.





 
La misma joya puede 
ser ofrecida en distintas presentaciones, pero el consumidor 
promedio escogerá el packaging que más llame su atención.
Por lo tanto, el envase también establece un beneficio diferencial 
respecto de la competencia, y por esta razón puede 
ser un elemento que determine la decisión de compra.




Fernando Gatto
kaia Joyas Uruguay