miércoles, 17 de octubre de 2012

JOYAS QUE INSPIRAN UNA DANZA










Desde hace años, Francia se distingue por ser la capital de la moda y estar a la vanguardia de las tendencias del mundo del arte. 
La Alta Costura ha hecho relucir a las estrellas de la Belle Époque. 
Justo gracias a este sentimiento que embarga las obras y composiciones francesas, Van Cleef & Arpels ha encontrado su inspiración. 






Se trata de la única Casa de joyas de la Place Vendôme que ha mantenido su taller original. Un lugar en el que toman forma todas sus creaciones de joyería incluyendo las joyas de Misterio Mítico.

Desde inicios de la década de los cuarenta, Van Cleef & Arpels se dedica a la creación de elementos cargados de elegancia. 
El Ballet ha sido otro de los puntos fuertes que han sabido aprovechar. 
Tras conocer al coreógrafo George Balanchine, sus joyas adquirieron el sabor y la forma de la danza. 
Piedras preciosas como el diamante, el rubí o la esmeralda, lucían de forma perfecta en figuras armónicas que se asemejaban a hadas bailarinas. 







Esta exposición descubre algunos de los secretos mejor guardados del taller gracias a la presencia excepcional de un joyero y diseñador, junto con una serie de maquetas, documentos, archivos, fotos, ilustraciones y películas.

El legado de Van Cleef & Arpels nace de la unión de dos familias, los Van Cleef y los Arpels, en 1906. Año en el que se inicia una larga historia para la Alta Joyería Francesa. Piezas que mezclan la elegancia con la innovación y el afan de perfeccionismo. 

Uno de sus principales motivos de inspiración es la naturaleza. Van Cleef & Arpels improvisan sus creaciones estableciendo un vículo con el mundo de la fauna y la flora. En ellas aparece impresa la idea de "Movimiento y Transformación". Peonías, amapolas, camelias, rosas, ramos naturales y animales tienen cabida en estas piezas de joyería artesanal









Los broches bailarina fueron hechos por Van Cleef en los años cuarenta cincuenta, son uno de esas piezas clásicas de colección. No son piezas fáciles de llevar hoy día. Por otra parte son muy bellas y esta es una de las más bonitas que hemos encontrado. Es una adquisición de la Casa Hancocks de Londres. Es de diamantes talla antigua y un zafiro talla cojín y en la nota dice:

“Estas icónicas bailarinas fueron una colaboración entre Maurice Duvalet, Van Cleef & Arpels y John Rubel. 
Los Arpels tenían relaciones cercanas con el ballet y estuvieron influidos por los grandes bailarines y coreógrafos del momento. Incluso contactaron con George Balanchine para producir un ballet titulado “Joyas” donde los diversos países estaban representados por diferentes piedras preciosas.”







Un selección de estas bailarinas puede verse en el Museo Copper-Hewitt Smithsoniam de Nueva York, con motivo de la Exposición dedicada a Van Cleef & Arpels.









La sofisticada firma de alto lujo de joyas y relojes, Van Cleef & Arpels ha presentado una nueva creación, que promete ser el deleite para todas las amantes de la joyería. 
Ideal para exaltar la belleza de las mujeres más delicadas. De esta manera, la gran creación elaborada es un collar con un exclusivo colgante con forma de bailarina.








Esta exquisitez de la joyería fue creada con motivo de la reciente apertura de su nueva tienda en Hong Kong y es una nueva secuela que se suma a sus anteriores obras relacionadas con las bailarinas. Los materiales empleados para su confección son el rubí, principalmente formando el tutú tan delicado y refinado.












Los detalles se han cuidado a la perfección, ya que la danzarina posee una tiara y zapatillas de baile realizadas con minucioso cuidado, realzando lo lujoso de la pieza. 
Ambas cosas, además del leotardo están hechas con diamantes engastados, dando brillantez al colgante.

Conjuntamente de este suntuoso colgante, la firma acompañar la pieza un divino reloj, surgiendo así una edición de relojes muy especial que la acompañan celestialmente.









Fernando Gatto
Kaia joyas Uruguay




LOS MORETTO DE NARDI




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La familia Nardi lleva creando joyas durante tres generaciones desde su tienda de la Plaza de San Marcos en Venecia. 
Su tipo de pieza mas conocida son los "morettos", broches que se han convertido en símbolo de la ciudad de Venecia. 



Ébano, plata, oro amarillo, y crisoberilos cabuchón


El primero de ellos fue diseñado por Giulio Nardi en 1920, inspirado por el Otelo de Shakespeare. 
Cada uno de ellos es diferente y único y son codiciados por coleccionistas de todo el mundo por su trabajo en oro y las piedras preciosas que los adornan. 
Son un símbolo de pureza y amor.
Resulta que el moretto fue creado a principios del siglo pasado, en Venecia por supuesto, por Giulio Nardi como regalo de Compromiso para su Prometida. 



Cabeza de ébano, peto de diamantes y esmeraldas engastadas a modo de estrella sobre oro rosa.



Giulio Quería algo fuera de lo común, el, como joyero que era, seguramente estaría aburrido de los anillos de Pedida y piezas mas tradicionales y decidió crear algo completamente nuevo para deslumbrar a la que seria su esposa. 


Cabeza de ébano, peto de diamantes sobre oro amarillo




Quería algo Bello y original pero que también fuera impactante y llamativo y que pudiera ser tanto símbolo de amor conyugal como de estatus Social.
Nardi no podía menos que inspirarse en su amada Venecia, en su cultura e historia y hasta en esos personajes Literarios reales o ficticios que ya formaban parte de la identidad veneciana.



                                  



Nardi escogió al universal Moro de Venecia, al Otelo de Shakespeare y se aprovecho de sus características tan conocidas para crear el obsequio, una cabeza de Moro que engalanó con gemas creando sin saberlo al principio un nuevo personaje que pronto se convertiría en símbolo de su marca y en una nueva seña de identidad de la orfebrería Veneciana…

Como se hacen?

Normalmente, la cabeza de ónix o ébano se adquiere de artesanos que realizan estas pequeñas esculturas, casi siempre por encargo.





Las mejores figuras tienen los rasgos definidos, buenas proporciones, y buen pulido, llevan perforado el pequeño lóbulo de la oreja, donde el orfebre colgará una caravana.

Después:







En poco tiempo el moretto se Convirtió en el regalo de pedida de las clases altas de Venecia y luego de toda Italia y poco tardo en traspasar las fronteras y ser visto acompañando a las mas distinguidas Damas de Europa…

El Moretto, por sus características, es susceptible de infinidad de variantes, desde la misma cabeza que se puede realizar en distintas piedras duras hasta la imponente vestimenta y tocado que es justamente donde los diseñadores dan rienda suelta a su imaginación y combinan toda clase de Gemas, Perlas y Esmalte con metales preciosos para dar vida a “i moretti”.






El Moretto ha conseguido tal renombre que Damas de tan alto estatus como La Reina Paola de Bélgica, La Princesa Grace de Mónaco, La Infanta Elena y un largo etcétera lo atesoran en sus joyeros.







Tal fama y aceptación ha tenido el moretto que hasta otras firmas joyeras han hecho sus versiones, seguramente también hermosas, pero nunca podrán igualar el prestigio y el encanto que se ha sabido ganar la joyería Nardi de Venecia.







Pero no fue el quien los creó, desde tiempos inmemoriales existe la figura de los morettos, los orígenes de estas figuras se remontan a los tiempos en que los piratas sarracenos acechaban las costas de Dalmacia.



Cabeza de ébano, plata y oro, zafiros, y perlas
Cabeza de ónix, plata y oro, coral y rubíes
Cabeza de ébano, plata y oro, turquesa y diamantes



Durante los siglos de la invasión turca, los marinos de los pueblos del litoral llevaban un pendiente con la figura de un moro, en caso de naufragio pagaban con el pendiente el viaje de regreso a casa, o los donaban a las iglesias para agradecer haber escapado del peligro.



Busto de ópalo blanco, cabeza de ónix y zafiros naranjas.



En la zona de Fiume e Istria se elaboraban pendientes de oro y esmalte con cabezas de turco que servían de talismán, y simbolizaban la bravura en el combate contra los turcos.


Cabeza de ónix, peto con ópalos de fuego cabuchón, y diamantes Fancy.



Cuando el dominio de Venecia se consolidó en el Adriático, el uso del pendiente se perdió, y la inspiración de los orfebres dio lugar a otras variaciones.
En los broches Moretto se engarzan cabezas de ébano, coral negro, u ónix, y en las más antiguas de carey, y los petos se adornan con filigrana, calados, cincelados, esmaltes, y piedras preciosas.



                                   
Ébano, oro amarillo, diamantes, y cristal tallado   Ébano, oro blanco, coral tallado y diamantes.



El trabajo de los moretti refleja influencias orientales y bizantinas, además se integran motivos del gótico veneciano, y todo ello se reinterpreta dentro del estilo barroco. ...son tan eclécticos como Venecia!



              
Cartier. 1950                                           Cartier 1950
Esmeraldas, coral, y diamantes               Cabeza de coral negro, leopardo de oro y motas 
                                                                 esmalte con ojos de esmeraldas y caravana de 
                                                                 turquesa y diamantes.



Curiosamente no fue un veneciano quien haría famoso el Moretto en todo el mundo.
Giulio Nardi, un orfebre florentino, se enamoró de Giuseppina en uno de sus viajes a Venecia, así decidió establecerse en la ciudad, y en 1.920 abrió su joyería en la Plaza San Marcos.


Cartier                                                      Fulco di Verdura
Oro, diamantes y turquesas                     Ónix, perlas barrocas, esmeraldas, zafiros, rubies      
                                                                  y diamantes




Los privilegiados viajantes que llegaban a Venecia, admiraban en las vitrinas de Nardi los Moretti en toda su originalidad y exotismo, muchos personajes relevantes adquirieron las célebres figuras, y con ellas, una parte de la historia veneciana.



Antiguo Moretto de inspiración egipcia.
Ébano, esmeraldas, rubíes, y diamantes.



Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

BRUMMAGEN TOYS -- JUGUETES???






Entre los joyeros del pasado hubo grandes inventores que cambiaron la historia y dejaron su legado para las generaciones venideras. 

Tal es el caso de Matthew Boulton que, en colaboración con James Watt, causaría una revolución, trascendiendo los límites de su propio continente.







La ciudad de Birmingham en Gran Bretaña, es famosa internacionalmente por poseer uno de los barrios joyeros de mayor importancia y tradición. 

Sin embargo, un desprevenido lector que tome un texto acerca de cómo era dicha metrópoli en el siglo XVIII, puede pensar que allí sólo se fabricaban muñecas u ositos de peluche, por ser conocida como: "The Toyshop of Europe". 

Actualmente, y sacándola de contexto, sería correcto traducir dicha frase como: "La juguetería de Europa". Pero en aquel entonces otro era el significado de la palabra "Toy". 







Si nos remontamos a los orígenes etimológicos del término "joyería", los vocablos "juego" o "juguete", estuvieron directamente relacionados con dicha disciplina desde el comienzo. 

Todas aquellas naciones que alguna vez formaron parte del Imperio Romano, tienen en sus lenguas actuales influencias del Latín y es en ese idioma donde se inicia nuestro camino de rastreo clarificador. "Jocus" (juego, juguete), deriva en "jocale" (aquello que causa alegría) y así comenzaron a ser denominadas las joyas. 
A fines del siglo XII, dos siglos después de la conquista Normanda, el primer rey de Inglaterra de la casa Plantagenet, Enrique II, tenía derecho tanto por herencia como por su matrimonio con Eleonora de Aquitania a numerosas posesiones en Francia. 



A pair of George III silver Wine Coasters (London)




Los contactos y las disputas entre ambas naciones las mantendrían unidas culturalmente durante largo tiempo. 
Las joyas serán "jouel" o "juel" en el inglés antiguo y "jouel" o "joel" en el francés antiguo. A partir de allí, no es difícil asociar de donde surgen las actuales "Jewellery" y "Joaillierie".



Retrato de Matthew Boulton 
Copa con dos asas en plata 925 de la Manufactura de Soho c.1779.




Birmingham, tenía una tradición de larga data en trabajos de artesanía en hierro y desde el siglo XVII también en bronce. 

Eran los denominados, imitaciones metálicas de bajo costo de objetos decorativos de uso personal. 

Botones, hebillas, cucharitas, adornos para el cabello, empuñaduras de bastones o espadas, cadenas, etc. 

Los ítems eran fabricados en acero, hierro, bronce y también madreperla y carey. 
Numerosos establecimientos fabriles, fieles al espíritu de libre empresa dieciochesco, comenzaron a poblar la ciudad, dándole poco a poco su perfil industrial característico. 







Muy pocos artesanos locales podían costear, en ese entonces el precio de la plata para trabajar los "toys". Pero el hijo de un comerciante local, (o mejor dicho de un "toymaker") supo comprender que mejorando la riqueza del material y refinando las piezas obtenidas, elevaría el prestigio de la industria y el negocio. 
Nos referimos a Matthew Boulton (1728-1809).


Botón realizado por Matthew Boulton c.1760.
Placas de Jasperware. Obras realizadas en conjunto por las manufacturas de Soho y la de Wedgwood. © The Holburne Museum of Art.



Cuando Matthew se hizo cargo de la empresa de su padre, uno de los locales céntricos más grandes del rubro, decidió expandirse. 

Adquirió una propiedad en las afueras para construir en 1768, la Manufactura de Soho. 
El establecimiento sería considerado el más avanzado en procedimientos de manufactura en metales del país. 

Pero no sólo la calidad en la producción sino la incorporación de un toque de glamour, lo convirtió en un punto obligado del itinerario turístico de los "ricos y famosos". 








Era percibido como un edificio majestuoso donde el público quedaba asombrado al ver maquinaria en funcionamiento en un predio que albergaba a varios centenares de trabajadores. 
Nadie quería perderse detalle de cómo eran estos nuevos y elegantes "toys". 
A punto tal que hubo que incorporar una Casa de Té en la propiedad, para que los visitantes pudieran consumir algo luego del recorrido y, por supuesto, llevarse algunos souvenirs de la tienda de regalos.

La sorprendente visión integradora de este empresario, no se detendría aquí. 

Había un obstáculo que tarde o temprano debería superarse para seguir creciendo.








Según la legislación inglesa, para comercializar cualquier pieza realizada en metales preciosos, ésta debía estar punzonada por una "Oficina de Fiel Contraste" que certifique su autenticidad. Y Birmingham no tenía una propia. 
Los toys de plata y las magníficas obras de orfebrería de la Manufactura de Soho, debían transportarse hasta la de Londres corriendo riesgo de roturas, robos y daños varios. 
Boulton supo encontrar los contactos adecuados para ejercer presión en el Parlamento y en 1773 junto con un grupo de representantes de la ciudad de Sheffield logró la sanción de la ley que habilitaba la apertura de ambas Oficinas locales de Fiel Contraste. 








Del nombre de la taberna londinense donde el grupo se reunía, "Crown & Anchor" surgieron los símbolos de los respectivos punzones para la plata. Sheffield obtuvo la corona y Birmingham el ancla. 
Los "toys" comenzaron a exportarse. 
El negocio fue dedicándose cada vez más a la alta joyería y orfebrería.



Frente de la Soho Foundry, creada en 1795 por Matthew Boulton y James Watt




El resultado final del cambio fue una particular y beneficiosa dualidad. 

Por un lado se elevó la calidad del diseño, la elaboración técnica y por consiguiente el precio de los objetos, haciéndolos del agrado de la alta burguesía y la nobleza. 
Y por otro se hicieron versiones más económicas de objetos elegantes, que anteriormente eran fabricados solamente en metales preciosos. 
Sin duda, una exitosa estrategia comercial. 
Un importante grupo de intelectuales era habitué de Soho House, la residencia privada de la familia Boulton. 








En 1766 sus reuniones fueron adquiriendo una estructura más organizada e incluso algunas se hicieron abiertas al público. 
Realizaban experimentos de divulgación científica y como se elegían las fechas de reunión en noches de luna llena, para poder contar con buena iluminación que asegure un tranquilo regreso a casa, se llamó a la cofradía "The Lunar Society". 
No es exagerado decir que dos de sus miembros cambiarían la historia para siempre, uno la del arte cerámico, y el otro la de la ciencia. 
El primero, Josiah Wedgwood, es el creador de la "jasperware", una especie de gres, que dio vida a delicadas piezas con fondo en tonos pastel y figurillas blancas en estilo neoclásico reconocidas e imitadas en todo el mundo. 
Los más bellos broches, hebillas y botones ribeteados en acero facetado de Soho, tenían placas realizadas en la Manufactura de Wedgwood. 









Y el segundo, el socio de Matthew llamado James Watt, es el inventor de la máquina de vapor cuya energía fue responsable directa de la revolución industrial, que cambió la historia económica de Gran Bretaña y la del mundo.

Boulton supo ver cómo la energía a vapor podría aplicarse en la tecnología para acuñar monedas y evitar falsificaciones. 

Abrió la Ceca de Soho en 1778 y sus prácticas serían adoptadas en las cecas (casas de emisión de monedas) de todo el mundo. 






Medalla grabada por el mejor grabador de Boulton Conrad Kuchler.




Fernando Gatto
Kaia joyas Uruguay