sábado, 30 de marzo de 2013

PRINCIPIOS DE LA GEMOLOGÍA PARTE 4





EL BERILO IMPERIAL 

Del antiguo indio "Vaidurya" al griego "berullos", hasta el latín "berullus" (o "berillus"), durante millares de años se ha intentado indicar con estos nombres una piedra preciosa color verde mar que hoy se denomina, junto a variedades de otros colores, berilo. 
El mismo término alemán "brille", que significa gafas, es debido al hecho de que las lentes para la vista se habían obtenido del berilo incoloro; podríamos citar a Nerón, que siguió las luchas de los gladiadores con una enorme esmeralda transparente. 
En la Edad Media se hacían los espejos mágicos de berilo, a través de los cuales se llegaba al futuro, como lo eran los preciosos relicarios de intensa y sugestiva luz.







Características del berilo

Este silicato, frecuente en las pegmatitas, contiene como iones metálicos esenciales el berilo y el aluminio, y como tal, con pequeñas cantidades de metales alcalinos (litio, sodio, cesio) se presenta totalmente incoloro (variedad goshenita); cuando están presentes pequeñas cantidades de otros metales, como hierro, manganeso, cromo o vanadio, se obtiene una gama de gemas de delicadísimos colores: azul, rosa, lila, amarillo, verde o incluso rosa. Los cristales, prismáticos hexagonales, pueden alcanzar importantes dimensiones.







Si la transparencia es perfecta, dan en cada caso piedras espléndidas y luminosas, aunque carentes de un particular "fuego" (dispersión = 0,014). 
El brillo es vítreo y el pleocroismo aparece tanto más sensible cuanto más intensa es la coloración de la gema. 

Por lo que respecta a las inclusiones, aunque no puede generalizarse: son abundantes y típicas en la esmeralda (la variedad más apreciada), pudiendo faltar totalmente en las bellas aguamarinas azules, en las morganitas rojas o en los berilos amarillos. 







En general se consideran características las inclusiones en 2 ó 3 fases de pequeños cristales de granates o acículas de turmalina verde, y a lo largo de cavidades vacías o rellenas de líquido colocadas paralelamente en los ángulos laterales del cristal prismático. 
Estas últimas si son finas y numerosas pueden conferir a la gema tallada con superficie curva (cabujón) un efecto verdaderamente bello. 
Si después estas clases de talla resultan oportunamente orientadas se puede llegar al asterismo (fenómeno que en realidad, en el caso de los berilos, es bastante raro). Debido a las inclusiones ya citadas en las diversas variedades, a la fisuración reflectante e iridescencia que las caracterizan, como en la turmalina rosa y que los gemólogos denominan "miroirs". 







La densidad no es elevada, pero supera en cualquier caso al cuarzo, estando comprendida entre 2,65 y 2,75 (con máximos de 2,77 para algunas esmeraldas rodesianas y pakistaníes, e incluso, 2,80-2,90 para ciertas morganitas rosas con cesio). 
El índice de refracción mínimo es 1,565 y el máximo alcanza el valor de 1,6, con una birrefringencia pequeña y, por tanto, poco evidente, puesto que está comprendida entre 0,005 y 0,009, según la variedad. La dureza es buena, aunque este valor depende de la variedad y de la dirección que se considere: de poco menos de 7,5 a casi 8. 
Gracias a ello los berilos asumen con la talla un notable esplendor y la ausencia de exfoliación facilita esta operación.







Esmeralda, el verde de la primavera

Esta variedad de berilo, piedra preciosa por excelencia, junto con el diamante, el rubí y el zafiro, deriva su nombre del griego "smaragdos", que a su vez tiene como origen un impreciso término de Persia, cuyo significado sería el de "piedra verde esmeralda". 
Con este color existió una gran confusión y por "smaragdos" (y, después, "smaragdus" para los romanos), se tomaron también la fluorita y corindón verdes, olivino, turmalina, etc. 
El verde de la esmeralda es, sin embargo, único en el mundo de las gemas, y no podemos definirlo si no es diciendo precisamente verde esmeralda. Plinio en su Historia Natural hablaba así: "Con satisfacción gozamos del verde placer de las hierbas y de las hojas, pero incomparablemente más grande es nuestro gozo ofrecido a una esmeralda: su verde es mucho más bello." 







Tanta magnificencia del color se debe al cromo trivalente, el mismo metal que da a los rubíes la coloración de sangre; vestigios de hierro férrico y de vanadio añaden al verde tonalidades amarillas y azules. La esmeralda es la piedra de Cleopatra, favorita de las mujeres morenas, que facilita la fortuna y es la joya del amor, especialmente para los nacidos en el mes de mayo bajo el signo de Tauro. 

Es, sin embargo, el signo de la castidad y de la esperanza, de gentileza de ánimo pero al mismo tiempo de firmeza y es un antídoto poderoso contra muchos venenos. Entre los antiguos pueblos se consideraba que curaba las enfermedades intestinales y facilitaba el parto: no en valde, la coloración de la esmeralda recuerda la primavera y, por tanto, la victoria de la vida sobre la muerte.







Características de la esmeralda

El color ideal es el verde hierba intenso, pero luminoso al mismo tiempo, sin tonalidades amarillas pero eventualmente con una tendencia al azul, como sucede en algunas gemas de la vieja producción rusa. 
Las esmeraldas de primera calidad son muy bellas a la luz del día y todavía más bellas con la artificial; respecto a los diamantes, rubíes y zafiros, que son muy duros y están dotados de elevadas propiedades ópticas, ésta tiene la única arma del color, arma que se considera como muy válida. 
De la dureza no se ha hablado anteriormente, los valores del índice de refracción están comprendidos entre 1,568-1,573 de los ejemplares brasileños y 1,589-1,596 para los pakistaníes: entre tales extremos se extiende la gama de las esmeraldas colombianas, rusas, de Zambia, etc., en el orden que veremos hablando de los yacimientos. 







Como a menudo sucede, los valores de la densidad son semejantes a los ópticos, en el sentido de que a un elevado valor de ésta corresponde un valor elevado del índice de refracción. Así, comparando los ejemplares brasileños con los pakistaníes, se pasa de densidad 2,68-2,70 hasta 2,76-2,77. 
Los valores intermedios se encuentran en las esmeraldas de Colombia, ex-Unión Soviética, Zambia, India y Sudáfrica. 
A la hora de la verdad para considerar un yacimiento, sirven más que la coloración, las medidas de las propiedades físicas, además de la observación con el microscopio y, por último, la naturaleza de las inclusiones presentes.







El valor comercial de la esmeralda

Es preciso indicar que el valor comercial de una esmeralda, que puede variar dentro de límites extremadamente amplios, no depende de la procedencia, sino solamente de la intensidad y de la pureza del color, además, naturalmente, de su más o menos perfecta transparencia. 
Mantenemos lo dicho, aunque comercialmente se tiende a atribuir generalmente a las piedras más bellas una no siempre justificada procedencia colombiana. 
La esmeralda está raramente limpia al cien por cien, aunque en las bellas gemas las inclusiones son tan diminutas y tan bien distribuidas que dan al ejemplar un aspecto característico y bello que los franceses han bautizado con el poético apelativo de "jardín". 







El color, en esencia, es mucho más determinante a los fines comerciales que no a la presencia de inclusiones, por lo que es de gran interés una esmeralda de coloración pura intensa que presente inclusiones a otro ejemplar perfectamente limpio pero de coloración pálida. 
En los casos peores el valor puede ser muy modesto (1.000 pesetas el quilate o poco más); en los ejemplares de calidad dotados de un color perfecto y casi ausentes de inclusiones y que tienen varios quilates 4 ó 5 a veces en cifras superiores que se acercan al millón doscientas mil pesetas por quilate. 
El pleocroísmo es sensible solamente en las gemas intensamente coloreadas y resulta verde-azul/verde-amarillo.







El "jardín" de las inclusiones

Como ya hemos dicho las inclusiones son típicas del yacimiento. En líneas generales se puede hablar de la frecuencia de formaciones "a nivel", hechas en tres fases características de los berilos en general, pero encontrables también en la variedad verde de la fluorita. 
Otras inclusiones que dan al interior de las esmeraldas un aspecto de jardín profundo, son tales amasijos en forma de musgo, fisuras a menudo rectilíneas y distribuidas en dos órdenes que dan un aspecto verdaderamente extraño con pequeñas escamas de mica y gránulos carbonosos o de pirita. 







Especialmente peligrosas para la resistencia de la piedra son las citadas fisuras que allá donde llegan en la superficie hacen a las gemas particularmente frágiles. Despreciables desde el punto de vista estético son las fisuras reflectantes cuando su ondulado es concoide: sobre sus paredes examinadas con el microscopio se observan pequeñas formaciones dendríticas (es decir, arborescentes). 
Alguna vez en piedras muy turbias se observan fenómenos radiales, pero es muy raro el asterismo. 
Este segundo fenómeno óptico aparece en ejemplares grises-verdosos o marrón-verdosos, y se debe siempre al rutilo, como sucede en los rubíes y en los zafiros estrellados; y a las inclusiones de pirrotita presumiblemente orientadas en forma de aspas, o de "esqueletos" cristalinos de ilmenita.







Los yacimientos más importantes

Las esmeraldas se han formado dentro de rocas preexistentes y consiguientemente generan metamorfismo con cambios químicos recíprocos. En sustancia, el silicio, el berilo y el aluminio se encuentran sobre la pegmatita, mientras que el pigmento colorante (cromo sobre todo, pero también hierro y vanadio) se debe a las rocas encajantes, que a menudo son esquistosmicáceos. 
Hemos podido tener estas conclusiones observando justamente los yacimientos, la mayor parte de los cuales están situados dentro o junto a vetas de pegmatitas. 
Todos los yacimientos dan buenas y malas gemas: es decir, ninguno de ellos vale como principio general. 







Son siempre primarios, en cuanto que los cristales se extraen de la roca madre y jamás de aluviones. Brasil da lugar a esmeraldas de coloración generalmente clara que tiende, más o menos fuertemente, al amarillento, factores que se reflejan negativamente en su valor. Tales gemas son a menudo limpias, por lo que se tiene la impresión de encontrarse ante berilo verdoso, que, como veremos, es también típico de Brasil: la distinción sólo se logra con un examen espectroscópico. 

Los cristales de esmeralda a veces están asociados a calcita y a cuarzo dentro de las cavidades de las calizas dolomíticas que han sufrido metamorfosis y que aparecen intercaladas con pequeños filones talcosos: este tipo de yacimientos se encuentran en el Estado de Bahía, y en los Estados de Gojas y Minas Gerais. 

Las inclusiones son en dos fases o bien en forma de pequeños "tubos" no suficientemente característicos, y los valores de densidad y el índice de refracción aparecen, como ya sabemos, como los más bajos entre todas las esmeraldas auténticas. 







Colombia es el país productor más importante, no sólo por la cantidad, sino por lo que respecta a la calidad de las gemas. 
Los famosos tesoros imperiales del Irán y de Constantinopla, sólo por citar un ejemplo, proceden en su mayor parte de piedras colombianas. La zona gemífera es la de la cordillera de Bogotá (Chivor, Cosquez y sobre todo Muzo). 
Es curioso que tras tres siglos de intensas búsquedas no se han encontrado otras esmeraldas fuera de esta zona de los Andes, ni al sur ni al norte. 
Es más, tales yacimientos se han encontrado por casualidad como el de Chivor a principios del siglo XX, puesto que los sacerdotes incas habían ocultado cuidadosamente todos los vestigios, no habiéndolos revelado jamás a los conquistadores españoles. 
Los bellísimos cristales se encuentran en filones de calcita, dolomita y cuarzo en vetas de aragonito y estratos de arcilla, todos ellos a su vez intercalados dentro de rocas calizas o esquistos carbonosos. 
Se dice que las piedras de Muzo son en particular las más bellas del mundo; todo lo más se podría decir que están un poco "vacías" en el centro, estando su color principalmente repartido por el borde de las gemas. 







Las inclusiones son de tres fases típicas: un líquido que parece tener una alta viscosidad, una burbuja de gas que aparece movible moviendo la piedra y un pequeño cristal cúbico de cloruro de sodio o romboédrico de calcita. 
Sólido, líquido y gas están a su vez contenidos en una pequeña cavidad de forma cuneiforme. En los cristales de Chivor, se encuentran también cristales bien formados de pirita, aislados o reunidos en grupos.
En la ex-Unión Soviética el yacimiento más célebre es el que está situado en la vertiente asiática de la cadena de Los Urales, a lo largo del río Takowaja. 
Se dice que se descubrió por casualidad en 1.830, cuando una tempestad arrancó algunos árboles, descubriéndose así junto con las raíces y la tierra los preciosos cristales verdes que generalmente eran de grandes dimensiones, aunque habitualmente se presentan turbios y escasamente coloreados. 







La roca madre es un esquisto micáceo negro, intercalado con esquistos cloríticos y talcosos. Los pequeños fragmentos de cristal aptos para la talla dan lugar a gemas de coloración intensa, tendente en algunos casos al azul. 
Las inclusiones consisten en pequeñas láminas de mica, acículas de actinolita aisladas o reunidas en grupos en forma de ramilletes; las carbonosas aparecen a menudo como polvo disperso en la piedra. 
Este yacimiento, cerrado ya a la producción, contenía también todos los raros y preciosos minerales de berilo, porque además de aguamarinas magníficas y de berilos dorados se han encontrado las más bellas alejandritas del mundo (crisoberilo), fenacita y euclasa.
En Zambia se han encontrado en 1.970 esmeraldas en notable caidad. 
Las pequeñas piedras que se encuentran hoy en los mercados se presentan muy a menudo transparentes y con una fuerte tonalidad azul. Cuando existen inclusiones, éstas consisten en láminas de mica negra (biotita), en grumos que tienen el aspecto de "migas de pan" o en pequeñas formaciones en “punta de alfiler”, que dan a la gema una cierta nebulosidad y también opalescencia. 







Los yacimientos de la India, donde las esmeraldas eran preciadas desde la más remota antigüedad, han permanecido ignorados hasta el período bélico,cuando en 1.943 las prospecciones realizadas para la búsqueda de minerales estratégicos (mica y berilo) llegaron al descubrimiento de cristales en la cadena montañosa de Arawalli, región del Rajasthan. 
Resulta dificil creer que la gran cantidad de esmeraldas utilizadas durante 1.500 años en la joyería india sean todas de procedencia local: es cierto que muchas gemas procedían de Siberia, y en el siglo XlX también de los mercados de Londres y París; a este material se le debe añadir el que procede del Transvaal. 
Las esmeraldas indias que se encontraban en esquistos biotíticos intercalados en otros de naturaleza talcosa, son generalmente mediocres a causa del escaso color, aunque no faltan algunas bellas piedras de grandes dimensiones. 
Las inclusiones son exclusivas, es decir, no reencontrables en gemas de otras procedencias: paralelamente al eje del cristal se apreciaban inclusiones de cristales hexagonales en formas distintas que presentaban cavidades con una fase líquida junto con una burbuja de gas. Perpendicularmente a éstas están dispuestas láminas marrones de mica biotita, orientadas según la base del cristal. 







Las constantes físico-ópticas son superiores a las de otras piedras procedentes de los yacimientos hasta ahora descritos. 
En Africa meridional hace falta distinguir las esmeraldas de Rodesia de las del Transvaal. 
En el primer país la producción es de escasísimo valor, pero en el interior del área explotada está situado un pequeño yacimiento de cristales que aún siendo muy defectuosos y con fisuras ofrecen pequeñas porciones limpias y de un excelente color verde hierba, intenso y brillante. 
De aquí proceden gemas de pocos quilates, generalmente inferiores al quilate, pero verdaderamente espléndidos, conocidos en el comercio como esmeraldas "sandawuana". 
En ellos se ha encontrado un cierto contenido de litio, las inclusiones consisten en acículas de tremolita pequeñas y dispuestas en zig-zag, o bien alargadas y fasciculadas para formar "colas de caballo" muy semejantes a las de amianto descritas en el granate demantoide verde.







En el Transvaal las esmeraldas están situadas dentro de esquistos biotíticos y los cristales pueden incluso superar la longitud de un palmo: se trata de materiales verdaderamente buenos, a menudo muy opacos a causa de las fisuras y de las inclusiones. 
Entre éstas son típicas las pequeñas láminas marrones de mica que hacen, en los peores casos, que las piedras sean marrones: frecuentes son también el grafito y los óxidos férricos rojizos. 
En el Pakistán occidental, al este de Chitral, se encuentran esporádicamente esmeraldas cuyos valores físicos son más elevados que las piedras de otras procedencias.







Los yacimientos menores

Esmeraldas se encuentran también en Egipto: es éste el primer yacimiento descubierto por el hombre, en la edad faraónica. 
En Austria, son célebres los yacimientos de Habachtal, en el Salisburghese, y en todas las buenas colecciones mineralógicas no faltan cristales sobre matriz esquistosa procedentes de esta localidad. 
Ya en el tiempo de los romanos se encontraban gemas de color discreto, a menudo también intenso, pero casi siempre turbio. 
Las inclusiones son las de las esmeraldas rusas, pero los valores físicos se asemejan mucho a los de los ejemplares de la India. 
En Australia se encontró en primer lugar un yacimiento en Nueva Gales del Sur, y después otro en la parte occidental del continente. Las gemas son pálidas y escasamente transparentes. 
En Noruega se ha encontrado una esmeralda no transparente pero de color discreto, que se presta a la talla en cabujón. La matriz es un granito de Eidsvoll (lago Miosa). 







Otro buen material se obtiene de los cristales de los Estados Unidos (Carolina del Norte y Connecticut); esmeraldas de pésima calidad se encuentran ocasionalmente en Kenya, Mozambique y Madagascar. Por citar la cuenca mediterránea podemos decir que en España es muy abundante el berilo común, pero nunca se han encontrado ejemplares dignos de ser tallados como piedras preciosas.

En Italia se han encontrado discretos cristales alargados de unos 10 cm en 1.974 en el Pizzo Marcio, en la región de Ossola, se trata en este caso de un yacimiento de 1.800 m de altitud; los cristales más bellos por color y limpieza son los incluidos en clorita. 
El examen de algunas gemas de aspecto discreto ha revelado un valor del índice de refracción igual al de las esmeraldas de Zambia; la densidad es un poco inferior, muy próximo al valor de las piedras rusas.


Las esmeraldas famosas 

Las esmeraldas, de siempre, han sido francamente raras, y de ahí su extraordinario valor desde la Edad Media, dado que los únicos yacimientos conocidos eran los de Egipto y Austria. 
Destaca en particular una esmeralda de 225 quilates que llevaba el retrato del emperador César y que hoy es de propiedad americana. 
Todo cambió cuando los conquistadores Cortés y Pizarro trajeron a nuestro continente las joyas de los templos y palacios aztecas e incas: un cronista de la época hablaba de esmeraldas del tamaño de un huevo veneradas como auténticas divinidades. 







Desde entonces todas las joyas importantes son colombianas: la Copa del Tesoro de Viena está tallada en un único cristal (altura 12 cm es prácticamente una enorme gema de 2.205 quilates). Si el Museo de Historia del Arte de Viena alardea de semejante tesoro, no es menos importante el de Historia Natural, dónde se puede admirar la "Gran Esmeralda de Moctezuma", que se puede considerar como el más bello grupo de cristales sobre roca existente en el mundo. 
En el Instituto Mineralógico de Leningrado y en el Museo Fersman de Moscú (Academia de las Ciencias) existen magníficas piedras y sobre todo magníficos cristales de Takowaja: el segundo posee una esmeralda de 8x12 cm de un extraordinario color, semejante al de los mejores ejemplares colombianos. 







La más bella colección de esmeraldas talladas es,quizá, la que adorna la corona de "Santa María Virgen de los Andes", que fue ofrecida por el pueblo de una ciudad colombiana en 1.593, en señal de gratitud por haberlo preservado de la peste que durante tres años asoló al país. Un bloque muy pesado de oro se transformó por 24 artesanos que trabajaron durante seis años consecutivos en tal maravilla. 
Esta corona mostrada por primera vez en Europa en 1.968, cuenta con 453 esmeraldas todas de excelente calidad con un peso total de 1.521 quilates. Después de una larga odisea y errando por todo el mundo volvió posteriormente a América, estando en la actualidad en los Estados Unidos. 
Excepcionales esmeraldas colombianas, también de muchos quilates, enriquecen el Tesoro del Irán y el Museo de Topkapi, en Estambul.


La talla de la esmeralda

Siendo la esmeralda mucho más frágil que las demás piedras de rango similar, y siendo además frecuentes sus distintas tonalidades y fisuras, desde hace mucho tiempo se ha adoptado una determinada talla, llamada talla "en esmeralda", que consiste en obtener un rectángulo con los vértices redondeados: esto favorece especialmente a los engarzadores cuando tratan de "incrustar" la piedra en la joya. 
El tallista experto que se encuentra con un cristal en la mano, con la coloración poco homogénea, sabe que la parte de coloración más intensa debe situarse en la parte inferior de la gema. 







En la fase de pulimento debe de proceder con mayor atención que con otros berilos; la esmeralda es de una dureza similar, pero más "seca" que el aguamarina y la morganita. El material turbio se talla casi siempre en cabujón. 
A diferencia de los rubíes y los zafiros, la esmeralda en los anillos, después de unos cuantos años pierde en parte el brillo del pulido, por este motivo es aconsejable darle un nuevo pulimento para que recupere su esplendor antiguo.







Las piedras semejantes

Son la fluorita verde, muy blanda, la hiddenita, la cromogrosularia (tsavolita), y los otros dos granates verdes (demantoide y uvarovita), la turmalina, el jade imperial, la dioptasa y la calcedonia coloreada (crisoprasia). 
Menos semejantes son el diópsido y la titanita cromífera, el olivino y el corindón verde. Con la denominación impropia de "raíz de esmeralda", se conocía comercialmente como material turbio y opaco, pero existía verdadero fraude cuando más que esmeralda se trataba de cuarzo-prasio, cuarzo-aventurina o ágata teñida. 
También en estos casos son aconsejables las medidas del índice de refracción y de la densidad además de un atento examen al microscopio. Ciertamente es válido el filtro Chelsea: observadas a través de este simple instrumento, las esmeraldas colombianas aparecen mucho más rojas cuanto más intenso es el color y más perfecta su transparencia. 







Muchas piedras válidas especialmente las de Sudáfrica e India, resultan por el contrario verdosas. Las gemas de Brasil, Zambia y la ex-Unión Soviética son rosadas o rojizas. Un color rojo rubí excesivamente intenso y brillante debe hacer sospechar de que la esmeralda sea sintética.


Las imitaciones

Consisten en vidrio al plomo a menudo de magnífica coloración, en espinelas o corindones sintéticos coloreados con óxido de cromo. Se hacen incluso "copias" ("esmeraldas soldadas") consistentes en una lámina superior de esmeralda natural o sintética, encolada sobre un fondo de berilo incoloro o de vidrio. Otras copias completamente artificiales se hacen con dos piezas de espinela sintética o de vidrio pegadas con cola especial de color verde.


La síntesis

Existen en el mercado con cierta frecuencia esmeraldas sintéticas de distinta naturaleza. Se trata, a diferencia de las imitaciones, de verdadero berilo verde cromífero, con la única y enorme diferencia de que ha sido creado por el hombre. 
No es éste el momento adecuado para alargarse en estas difíciles técnicas: es suficiente decir que a diferencia de las síntesis aparecidas a los inicios del siglo XX, las actuales síntesis obtenidas con la técnica hidrotermal resultan extremadamente engañosas incluso para los iniciados en el tema. 







En las piedras sintéticas del primer tipo, los valores de la densidad y del índice de refracción son ligeramente inferiores a los mínimos vistos para los ejemplares brasileños, pero en las actuales, tales valores están perfectamente alineados con los de las mejores esmeraldas. 
En el campo de las síntesis hay que distinguir las alemanas, las francesas (Pierre Gilson) y las americanas (Carrol Chatham). 
El coste de estas piedras sintéticas bien hechas no es modesto. 
La distinción de las gemas naturales, basada en el comportamiento a los rayos UV, sobre la observación de las inclusiones, bajo el espectro de absorción en la región del inmediato infrarrojo y sobre otros complejos síntomas se hace cada vez más difícil.


Los consejos para el comprador

Vistas las dificultades por parte de los expertos en distinguir las esmeraldas naturales de las sintéticas, se puede decir que es conveniente acudir siempre a un joyero de confianza y tratar de conseguir un certificado de autenticidad de la piedra. 
Debe evitarse su compra si no existe luz diurna, ya que a la luz artificial, tanto la esmeralda como el diamante y el rubí aparecen mucho más bellos de lo que son en realidad.







El berilo verde

Además de los berilos verdes mucho más claros en tonalidad que los azules o amarillos representan verdaderos términos de transición, respectivamente al aguamarina y al heliodoro, existe un berilo verde esmeralda claro, cuya coloración está atribuida al vanadio. 
Esta variedad, encontrada en el estado brasileño de Bahía en Salininha en 1.962, no siendo cromífera no puede ser comercializada como esmeralda. 
Los valores físicos son próximos a los del aguamarina.


El aguamarina

Bajo el aspecto de la difusión del aguamarina, en el mercado, es hoy por hoy la quinta piedra después del diamante, rubí, zafiro y esmeralda. 







Tal importancia, puramente comercial, no tiene relación con su rareza, ya que existen gemas mucho más bellas, pero habitualmente inencontrables como la alejandrita y la espinela rojo rubí. 
El azul-verdoso de esta variedad se debe a la presencia de vestigios de hierro bivalente que sustituye en parte al berilo. 
El color más deseado y apreciable es el azul puro e intenso, que en la mayor parte de los casos se obtiene irreversiblemente calentando los cristales a temperaturas de 400º  C. 
El aguamarina es la piedra de los navegantes, que da seguridad y evita las depresiones síquicas. 
Según las antiguas tradiciones populares curaba el mal del hígado y el dolor de dientes, y sería un excepcional amuleto para las enfermedades de la vista. Es la piedra de los nacidos en marzo bajo el signo de Piscis.


Qué es el aguamarina

La densidad varía entre 2,67 y 2,71; el índice de refracción es de 1,570-1,575, pero también son apreciadas gemas azul oscuras ccn valoraciones 2,72-2,73 y 1,580-1,585. 
El pleocroísmo es evidente: casi incoloro-azul cielo. 







A diferencia de los cristales de esmeralda, los del aguamarina son a menudo limpios y de mayores dimensiones: el cristal más grande válido como gema que se recuerda es el que se encontró en 1.910 en el estado brasileño de Minas Gerais, que medía más de 41 cm de diámetro y 48,5 cm de largo, con un peso de 110 kg. 
Fue tallado y de él se extrajeron centenares de espléndidas piedras. 
Las inclusiones, que en las gemas de calidad no se admiten, consisten en fisuras, pero sobre todo en débiles inclusiones paralelas que observadas con una lente recuerdan a la lluvia; cuando éstas son numerosas emiten una luz blanquecina, por lo que las gemas talladas resultan estrelladas.


Los yacimientos y las "piezas" más célebres

Los yacimientos son sobre todo los de Brasil, Madagascar (donde se encuentran también gemas de coloración tan intensa, que más que de aguamarinas deberíamos hablar de berilo azul), Rusia (Urales y Transbaikaia), Australia, Birmania, Sri Lanka, India, Kenya, Tanzania, Mozambique, Namibia y Estados Unidos. 







Un caso particular representado por un berilo azul de excelente coloración y procedencia brasileña que da nombre a la mina se denominó "Maxixe" a causa del contenido en cesio, revela valores anómalos (l.R. 1,584-1,592 y densidad 2,80) y, sin embargo, en contacto con la luz se vuelve pálido. 
En 1.973 aparece en el mercado, material con las mismas características, por lo que se considera que se trata de berilo Maxixe regenerado en el color mediante rayos gamma procedentes del cobalto 60. 
Entre las numerosas aguamarinas célebres citamos solamente un cristal transparente de 10x25 cm y una gema de 1.000 quilates, ambas expuestas en la Smithsonian Institution de Washington, además de una magnífica piedra tallada de los Urales de 879 quilates, expuesta en el Brithis Museum de Londres.


La talla y el valor del aguamarina

Como para todas las especies de color claro y delicado, también el aguamarina se talla como gema con ciertos quilates (es decir, superior a cinco quilates): las formas preferidas son las "de esmeralda", "ovaladas" y las de forma de "nave". 
El coste de las piedras puede ser incluso inferior a las 5.000 pesetas por quilate, pero los ejemplares importantes tanto por su coloración como por sus quilates pueden incluso superar las 70.000 y las 100.000 pesetas por quilate.







Las piedras semejantes y las falsas

Semejante y prácticamente indistinguible al aguamarina es solamente el topacio azul. Muy semejantes son la euclasa del mismo color y la turmalina azul clara y el zircón azulado, dotado de un importante "fuego". Con un líquido pesado de densidad conocida (bromoformo de 2,80-2,90), el topacio puede distinguirse rápidamente del aguamarina, puesto que ésta flota mientras que el otro se hunde. 

El aguamarina puede obtenerse sintéticamente, pero resulta antieconómico, puesto que cuando se habla de aguamarinas sintéticas, se trata de espinela sintética azul, la cual tiene una densidad superior e índice de refracción más elevado y brilla demasiado: con el filtro Chelsea común, mientras que las piedras genuinas son un tanto verdosas estas imitaciones resultan color salmón. 
Una imitación que engaña más a la vista es, sin embargo, la de simples vidrios. Y de vidrio o de espinela sintética es el 99% de las aguamarinas que se pueden observar en los comercios especializados.


El heliodoro y el belilo dorado

El primero es un berilo amarillo verdoso o amarillo pálido con vestigios de hierro en los dos estados de oxidación (bi y trivalente), mientras que el segundo muestra un bello color oro debido al mismo metal en una única valencia alta. 







Los valores de las constantes físicas y las inclusiones son prácticamente las del aguamarina, así como también los yacimientos. 
El heliodoro de Namibia descubierto en 1.910 es ligeramente radiactivo porque contiene uranio en pequeñas cantidades: su nombre deriva del griego y significa regalo del sol. 







El valor es bueno, sobre todo, para los berilos dorados de intensa coloración. 
Las piedras semejantes son numerosísimas: cuarzo citrino, topacio, turmalina y corindón amarillos, apatito, crisoberilo, brasilianita, ortoclasa, escapolita.







La morganita

Es un bellísimo berilo de color flor de melocotón, es decir, rosa con tonalidades lilas o también naranjas o salmón. 
Es una verdadera "mina" de elementos químicos porque en ella están presentes el cesio y a menudo el litio y el manganeso; los valores físicos son los más elevados entre los berilos. 
Las inclusiones son características en el material de color naranja: líquidos con burbujas de gas que desaparecen por calentamiento. 
Los cristales son casi siempre tabulares, es decir, más largos que altos; la calidad de su coloración mejora con el mismo tratamiento que para las aguamarinas. 







Un cristal de 60 cm de ancho y 25 de largo puede admirarse en la Ecole des Mines de París, y gemas de varias centenas de quilates adornan los principales museos del mundo. Los yacimientos son los de Brasil, Madagascar, Mozambique, California, Rodesia y Namibia. 







Semejantes a ella son la kunzita y la turmalina rosa, pero también los topacios y los corindones del mismo color. 
Las imitaciones son en corindón o espinela sintéticos. 
El valor de las piedras pulidas de coloración intensa suele ser bastante elevado.







El berilo rojo

Desde hace pocos años se tallan pequeñísimas gemas de color rojo fresón procedentes de cristales incluidos en una matriz blanca, procedentes de la Thomas Mountains, en Utah. 







La coloración se debe al manganeso y de una piedra tallada de 0,76 quilates se ha podido observar un índice de refracción de 1,568-1,578, con notable birrefringencia respecto a los otros berilos. 







Esta variedad se denomina "bixbita" (Bixbit, del alemán), término que no debe confundirse con un mineral de la familia de los óxidos. El berilo de este color se puede confundir con rubíes, espinelas y turmalina rosa.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

PRINCIPIOS DE LA GEMOLOGÍA PARTE 3





DIAMANTE, DE LA MINA AL BRILLANTE

Como ya hemos mencionado, los cristales de diamante generalmente octaédricos (bipirámide de ocho caras triangulares equiláteras) o de hábito mixto se han originado probablemente a partir de compuestos carbónicos (óxido y dióxido de carbono) expuestas a drásticas condiciones físicas, representadas por altas temperaturas y presiones muy elevadas en ambientes magmáticos. 

La roca madre que los contiene es la kimberlita, llamada así por el nombre de la ciudad de Kimberley en
Sudáfrica, donde fue descubierta por primera vez y constituye el relleno de los "caminos" (chimeneas) en forma de embudo.

Los yacimientos, como para casi todas las demás piedras preciosas, se pueden presentar de dos formas: los primarios, en los que los cristales preciosos están todavía dentro de la roca en la que han tenido su
origen, y los secundarios, en los cuales están mezclados con arenas o gravas más o menos lejanas del lugar de origen. 

Arrancados de la roca madre por los agentes erosivos de naturaleza física y química, los cristales fueron arrastrados por cursos de agua (por ello, a tales yacimientos se los denomina también aluviales). En el caso de yacimientos primarios, la roca madre que contiene los diamantes se debe de extraer primeramente y después seccionarla en varios cortes, siempre delicadamente, y simultáneamente lavarla para así separar los cristales de la ganga; su peso específico (3,52) es de hecho bastante elevado como para hacer que se depositen en el fondo de los recipientes utilizados, aunque muchas veces se situarán en el fondo del recipiente junto con otros minerales también pesados. 







Para los materiales aluviales se procede de la misma forma, con la ventaja de que las primeras fases de destrucción de la roca y sucesiva fragmentación no son precisos.

Posteriormente, los diamantes "enriquecidos" por proceso gravitatorio se pasan a tablas "grasas": consisten en cilindros o cintas untadas de grasa, sustancia por la cual el diamante muestra "simpatía" y a la cual los cristales se adhieren. 
La ganga estéril, por el contrario, resbala con la ayuda de nuevos lavados. Estas tablas de vez en cuando se limpian de grasa y de su contenido; por fusión de esta masa se liberan los diamantes brutos. 

Un yacimiento primario se considera interesante si por los sondeos preliminares se encuentra un quilate de diamante (= 0,2 gr.) por cada 3,5-4 toneladas de roca; puesto que el coste de extracción de los materiales aluviales es inferior, en el caso de yacimientos secundarios basta que se encuentre un quilate por cada 15 toneladas de arena o grava (reIación en peso 1:75.000.000).

Si pensamos que solamente un 21 por 100 de los cristales extraídos es de calidad gemífera (el resto se utiliza para usos industriales) y que en las operaciones de corte y brillo de esta quinta parte se pierde
al menos un 50 por 100 en peso, no resulta increíble el hecho de que una pequeña gema de medio quilate (poco más de 5 mm de diámetro para un brillante redondo) procede de la remoción de algunas decenas
de toneladas de roca. 







Por tanto, sólo se transforman en piedras para joyería una décima parte del peso de los diamantes brutos extraídos. En lo que respecta a la producción de diamantes, la "leadership" mundial se encuentra en manos del grupo sudafricano De Beers Consolidated Mines, nacida el 13 de marzo de 1888 tras la fusión de la De Beers Mining Company y la Kimberley Central, respectivamente guiadas por dos grandes protagonistas de la historia del diamante: Cecil Rhodes y Barney Barnato. 

Hoy, la compañía De Beers, a través de su potente organización comercial Central Selling Organization (C.S.O) de Londres, controla el 80-85 por 100 del mercado mundial del diamante bruto.







La "talla" de los diamantes brutos 

Hace ya muchos siglos, cuando el hombre se contentaba con obtener gemas de formas simples, limpiando o puliendo las caras ya presentes en el cristal bruto, cuando fue evidente no sólo que los diamantes de forma geométrica perfecta resultaban más difíciles de trabajar que los de formas geométricas irregulares, sino que también la dureza y, por tanto, la dificultad en el corte y en el brillo variaba en el mismo cristal según la dirección.
En el caso de diamantes brutos de considerable tamaño, de los cuales no es conveniente extraer una única gema debido a su escasa comerciabilidad, podemos decir que su elaboración comienza con la operación "exfoliación" o partición.

Tras estudiar la dirección adecuada se fragmenta el cristal en dos trozos con la ayuda de una punta de acero, precisándose para el buen éxito de la operación un corte neto sin pérdidas de material: de hecho,
el diamante se exfolia fácilmente en planos paralelos a las caras del octaedro.







Si por el contrario se desea eliminar partes de cristal demasiado defectuosas por la presencia de inclusiones y tal cosa no es posible mediante partición, se procede al corte con discos delgados de bronce fosfórico impregnados en polvo de diamante. En el caso de fragmentos gruesos, esta última operación puede durar varios días.
La segunda fase consiste en el esbozo que, eliminando los ángulos, delimita ya lo que será el contorno definitivo o "cintura" de la piedra trabajada: 

generalmente redondeada, pero también ovalada, rectangular, en forma de gota o lanzadera. También en esta fase se precisa el auxilio de otro diamante y se verifica una cierta pérdida de peso.

Llegados a este punto, se pasa al corte verdadero y propio, o sea, a labrar o facetar el diamante: la cara superior más grande ("tabla") y las otras 16 caras principales (ocho arriba y ocho abajo) se obtienen
por un especialista. Las otras 40 caras secundarias (en todo corte se observan 57 caras) se obtienen por otro especialista llamado abrillantador. 







En esta fase también se verifica una reducción del peso
original.
Tras el pulimento y un control general, la piedra ya terminada se hace hervir en ácido para eliminar cualquier vestigio de grasa o de polvo de diamante.


Tipos de talla

El tipo de talla llamado "en brillante" tiene origen en las experiencias del veneciano Vicente Peruzzi (siglo XVI) y después se ha modificado numerosas veces y simultáneamente perfeccionado según los criterios de la óptica matemática para mejorar la terminación.

La forma más común y, por tanto, la más aconsejable por su fácil comercialización es la del brillante redondo: 33 caras arriba (la tabla en forma de octógono más las 32 caras que forman la así llamada corona) y 24 debajo ("pabellón"). 
La corona y el pabellón están separadas por un contorno bruto o finamente facetado llamado "cintura". También en un corte ovaloide o bien en los otros cortes que ya hemos mencionado anteriormente existen las 57 caras ya características: un error muy extendido es el de considerar como única talla del brillante el redondo.


Con criterios muy distintos se obtienen las formas llamadas en "esmeralda" (rectangular con vértices achaflanados), cuadradas ("carré") y triangulares. 
La forma de la talla está condicionada por la forma
original del elemento bruto y esto es por motivos evidentes de calo-peso: por ejemplo, de un fragmento en forma de hoja de laurel se hará un corte de lanzadera en vez de obtener un brillante redondo.







De cristales muy pequeños y de fragmentos procedentes de la exfoliación de fragmentos más grandes se hacen tallas en forma redonda llamados "Huit-Huit", porque presentan ocho caras arriba y ocho caras abajo (además de la ya habitual tabla superior octogonal), o bien se hacen tallas llamadas rosas, con la parte inferior plana.
Los principales centros de elaboración del diamante se encuentran en Anversa, Amsterdam, Tel-Aviv, Nueva York, Hong Kong y Bombay. 

Para adquirir lotes de cristales brutos los cortadores se reúnen en Londres, que es el mayor centro internacional en lo concerniente al mercado de diamantes brutos controlado, como ya hemos dicho, por la C.S.O.


Las cuatro "C"  

Los factores que determinan el valor de un diamante elaborado están simbolizados por cuatro "C" es decir, por la inicial de los términos ingleses "colour" (color), "clarity" (pureza), "cut" (talla) y "carat" (peso en quilates).







El color. 
Hasta ahora se ha hablado del diamante como de una piedra incolora, pero en realidad existen gemas de distintos colores: amarillos (diamante "junquillo"), oscuros, verdes, rosáceos e incluso variedades rarísimas en rojos y azules. 
Estos diamantes de fantasía son difícilmente comercializables, aunque los últimos colores citados (que son naturales y no artificiales) tienen un valor elevadísimo precisamente en virtud de su rareza y belleza. 

Prescindiendo, por tanto, de ejemplares que resultan coloreados y ateniéndonos solamente a las piedras incoloras o casi incoloras, existen distintas escalas de colores que utilizan terminología distinta en base al criterio según se ha formulado: junto a la escala escandinava y a la inglesa (U.K.) están la francesa (poco usada), la americana (actualmente la de mayor difusión y cuyos términos están expresados por letras) elaborada por el Instituto Gemiológico Americano (G.I.A.), la de Anversa (Antwerp) y la suiza. 







Una simple observación de las distintas tablas refleja rápidamente que la escandinava y la suiza utilizan términos idénticos, pero en la segunda aparece una mayor intransigencia al comparar los primeros colores (con diferencia los más apreciados, con grandísimas diferencias de coste unitario de una categoría a otra).

De la primera columna se deduce que los diamantes más apreciados son aquellos totalmente incoloros ("colorless"): sigue una larga lista de piedras ligeramente coloreadas tendentes a un amarillo o, peor todavía, a un amarillo oscuro ("slightly tinted").







La pureza. 
Es preciso aclarar inmediatamente que el concepto de pureza es relativo: con un acuerdo internacional se ha definido puro al diamante que observado por un experto con una lente de 10 aumentos no revela inclusiones.
Las inclusiones que a veces se denominan "carbones", consisten en cristales o fragmentos de minerales con los cuales el diamante ha cristalizado: diopsido, olivino, granates, etc. 
Se consideran inclusiones también las fisuras naturales y aquellas que han sido provocadas, los vestigios de una reciente exfoliación y las líneas de crecimiento del cristal originario.

Defectos (pero de reducida importancia) son también consideradas algunas imperfecciones externas, como las que se pueden revelar en la cintura de la piedra: porciones de una cara natural del cristal o bellísimas cavidades en escalinata de forma triangular llamadas "trigones". 
Si un diamante presenta solamente signos de este aspecto, se le clasificará, si deseamos ser rigurosos, como I.F. ("Internally Flawless", internamente puro), en vez de F. ("Flawles", puro). 
Las letras aquí usadas no tienen nada que ver con las indicadas en la clasificación americana del color. 

Es importante destacar que las inclusiones bajan el valor de las piedras (de VVS se baja a VS, después a S y después más bajo aún) no sólo según sus dimensiones, sino también por su número y su posición en las caras de la gema. 







Un diamante que presenta una cierta inclusión (suponemos que invisible a simple vista) en el medio de una tabla, vale mucho menos que otra piedra que con iguales condiciones de los demás factores tenga la misma inclusión junto a la cintura (donde el pabellón puede cubrirla).

La talla. 
Un diamante también se puede clasificar según la perfección más o menos grande con la que ha sido trabajado. 
A este respecto se toman en consideración cualquiera que sea la forma de la talla, del corte de la gema, las proporciones de dicha talla, la simetría entre las distintas caras y los defectos de brillo. 
Para clasificar los brillantes de peso inferior a un quilate se tienen los siguientes criterios: "very good" (muy bueno): brillo excepcional, pocos e insignificantes signos externos; "good" (bueno): brillo ligeramente inferior, algunos signos externos más relevantes; "poor" (pobre): brillo inferior, signos externos más o menos grandes y/o numerosos.

Aparte del ojo del experto, ayudado por una buena lente, un instrumento muy utilizado para juzgar la talla del diamante es un aparato difundido por la G.I.A y que se llama "proportionscope", puesto que analiza las proporciones de la talla comparándolas con una escala estandar.

Los quilates. 
Aparte del gramo, que se usa para piedras de muy poco precio, la unidad de medida de las piedras preciosas es el quilate, equivalente a la quinta parte de un gramo: el quilate métrico (símbolo c.m)= 0,20 gr., y por tanto, 1 gr.= 5 c.m.







El "grano" es la cuarta parte de un quilate, es decir 1/20 de grano: 1 grano = 0,20 c.m.; 1 gr. = 20 gra nos. 
El grano se utiliza exclusivamente para los diamantes y para las perlas naturales no cultivadas.
El "punto" equivale a 1/100 de quilate y, por tanto, a 1/500 de gramo: 1 punto = 0,01 c.m.; 1 gr. = 500 puntos. Un diamante de 0,25 quilates se dice también que tiene 25 puntos ó 1 grano. Una piedra de 1,25 c.m., se dice también de 5 granos o bien un quilate y 25 puntos. 
Un pequeño diamante de 0,07 c.m. es una piedra de 7 puntos. 
Existen piedrecillas tan pequeñas (los ya citados "huit-huit") que para hacer un quilate se precisan más.


¿Cuánto vale un brillante?

Valorar un brillante es una misión generalmente difícil incluso para un experto, puesto que deben de tener en cuenta los cuatro parámetros antes descritos, cada uno de ellos determinado previamente con rigurosa precisión. No parece demasiado equivocada, por tanto, la afirmación que numerosas veces hacen los comerciantes de joyas y que es que cada gema tiene su propio valor. 
A título indicativo se puede decir que a causa de la rareza de los cristales de grandes dimensiones respecto a los de pequeñas, cuatro piedras de 0,25 c.m. cada una (para un total de 1 c.m.) tendrán un valor notablemente inferior al de única gema de 1 c.m. 







Este argumento es válido solamete si permanecen constantes color, pureza, forma y calidad de la talla. 
En conclusión, el precio del quilate resulta extremadamente variable como se puede observar en la tabla, que considera las variaciones de precio en relación a la pureza del diamante de cuatro pesos distintos, a la paridad de calidad de la talla y de color (en este caso, las piedras se clasifican como "blanco extra excepcional" o "river") . 

La cifra 1.000 corresponde a la valoración (que es simplemente hipotética) del brillo de un quilate clasificado "puro" ("flawless"); para obtener el precio de adquisición de los brillantes bastará multiplicar el precio del quilate por el peso correspondiente de la piedra. Por ejemplo, el precio de compra de un brillante "river" S/2 de 0,25 c.m, será aproximadamente de 80 (precio del quilate) por 0,25 = 20; el de un brillante "river" S/2 de 2 c.m. será de 450 por 2 = 900; y así todos los demás casos.


Algunos consejos para la compra de un diamante

Ante todo es conveniente recordar que las estimaciones a simple vista hechas rápidamente difícilmente son válidas, incluso para un experto; por tanto, no hay que fiarse jamás de las gangas porque no existen diamantes baratos a menos que escondan defectos. 







El examen de la piedra no se realiza ni con luz artificial ni con luz solar, sino a la sombra posiblemente en un día sereno y con luz procedente del norte. 
Es mejor comprar una piedra troceada antes que montada en un anillo, desconfiando además de los anillos antiguos, porque a menudo la piedra es ordinaria.

Si por el motivo que sea es nuestro deseo comprar un diamante de talla vieja vale la pena recordar que el precio debe ser, en condiciones iguales de pureza y color, notablemente inferior al de una piedra de
talla moderna. 
En cualquier caso, una vez comprado un brillante viejo que en idénticas condiciones de peso tiene una superficie útil más pequeña que el de una talla moderna (debido a su mayor espesor), no conviene hacerse la ilusión de haber gastado poco y de obtener mucho haciéndolo recortar. Un último consejo: en caso de indecisión siempre es mejor acudir a un experto.


Los diamantes sintéticos

En varios países (USA, URSS, Suecia, etc.) se obtienen desde hace varios años diamantes sintéticos, partiendo de grafito expuesto a altas temperaturas y fortísimas presiones dentro de cámaras metálicas de pocos centímetros cúbicos de volumen, dotadas de paredes de gran espesor. 







Los primeros resultados fueron cristales muy pequeños, generalmente de calidad industrial, pero últimamente se han obtenido también cristales de calidad gemífera y de peso superior al quilate. 

Puesto que los costes de producción superan, hoy por hoy, al de las gemas naturales, el mercado de estos últimos no corre el peligro de invasión por parte de estas piedras sintéticas al menos hoy en día.
Diamantes "extraños"  

En los meteoritos se han encontrado diminutos cristales de diamante bajo forma de diminutos granos negros, durísimos y asociados a mucho grafito. 

Según algunos, estos cristales se han formado antes de la caída del meteorito; según otros científicos, sin embargo, estos diamantes derivarían de enormes presiones y tensiones desarrolladas en el grafito (que no es un constituyente normal de los meteoritos) en el momento de la caída. 

En cualquier caso, puesto que el diamante no se forma instantáneamente, esta segunda hipótesis parece menos cierta que la primera.
Junto al diamante de los meteoritos se ha descubierto, recientemente, una nueva modificación cristalina del carbono estable a muy altas presiones y con una estructura, bien como la del diamante, bien como la de la wurtzita, bien como la de la blenda: tal modificación se ha llamado lonsdaleíta.







Los usos del diamante

Además de los usos del diamante como gema, el diamante también es insustituible en muchísimas operaciones industriales, sobre todo en la fabricación de objetos muy resistentes al desgaste (puntas, sierras circulares), para el tratamiento de materiales duros. 

La técnica mejor consiste en aplicar pequeños cristales o polvo de diamante en la matriz del metal o bien de englobarlos directamente. 
En todos estos usos se utilizan no sólo los desperdicios de la extracción o los residuos de la elaboración de las gemas, sino que también se utiliza material sintético que se ha comercializado durante los últimos años.
Variedades características de color oscuro, granular, son el así llamado carbonado o el "bort" que encuentran aplicación industrial, no sólo debido a su ínfimo valor estético, sino también por el valor de su dureza, que según algunos es todavía más elevada que la del diamante normal.







Las imitaciones

Si el riesgo de comprar un diamante sintético, hoy por hoy, es prácticamente nulo, sin embargo, el de encontrarse con una imitación es muy grande, es decir, un material cuya composición es totalmente
distinta a la del carbono puro, pero cuyo aspecto y propiedades físico-ópticas son muy parejas a las del diamante.

Las imitaciones de mayor alcance han sido la "titania" (o rutilo sintético), la "fabulita" (o titano de estroncio), el "linobat" (niobiato de litio), el G.G.G (óxido de galio y gadolinio) y el Y.A.G (aluminato de itrio), nacidos de experimentos que muchas veces se han realizado para obtener materiales nuevos no existentes en la Naturaleza y dotados de particulares características técnicas.







Las gemas talladas de estas sustancias se caracterizan por pesos específicos muy altos o mucho más altos que los de diamantes genuinos (desde un mínimo de 4,25 hasta un máximo de 7-7,30), por lo que en el caso de piedras sueltas el truco se descubre fácilmente; la dureza es también inferior (con un mínimo de 5,5-6 contra 10 del diamante).

La dispersión en las tres primeras imitaciones resultaba excesiva (para el titanio, 6 veces la del diamante), por lo que las gemas mostraban un "fuego" excesivo rápidamente percibido por un experto.

El índice de refracción igual que el del diamante en la fabulita y superior en la titania, es más bajo en las demás imitaciones. 
Otras imitaciones mucho más ingenuas están representadas por cristal de plomo y por síntesis de sustancias existentes en la Naturaleza, aunque raras veces en la variedad incolora (espinela y corindón llamado también zafiro blanco).

La imitación más reciente y la más desconocida es la representada por la "circonia" (o menos correctamente "circón cúbico") constituída por dióxido de circonio y comercializada con los nombres de djevalite y de phianite.

Este material presenta un índice refractario próximo al del diamante (2,16-2,18), dispersión un poco más elevada, buena dureza (entre 8 y 8,501) pero un peso específico excesivo (de 5,60 a 5,70, que
corresponde a más de una vez y media el del diamante).







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay