domingo, 31 de marzo de 2013

PRINCIPIOS DE LA GEMOLOGÍA PARTE 5





EL GRUPO DE LOS GRANATES

Los granates constituyen un grupo muy importante de minerales tanto en el aspecto científico en lo concerniente al estudio y formación de las rocas, como en el aspecto gemológico, dado que de muchas de estas especies se obtienen gemas muy bellas y apreciadas.


La química de los granates

Desde un punto de vista químico los granates se pueden considerar como silicatos que contienen calcio, aluminio, hierro y más raramente magnesio, manganeso y cromo, de fórmula general X3Y2(SiO 4)3, donde X es un metal bivalente (calcio, hierro en el estado 2, etc.), e Y uno trivalente (aluminio, hierro en el estado + 3, cromo). 
La simetría + de toda esta especie es cúbica, o se asemeja mucho a la cúbica. 
Muy frecuentes son los cristales mixtos, es decir, cristales que son intermedios para la composición de dos o más especies; este fenómeno se verifica particularmente en el interior de dos series denominadas ugrandita (uvarovita-grossularia-andradita) y de la piralspita (piropoalmandino-spessartina), mientras más difícil y limitada es la solubilidad entre las dos series, por lo que no existen aquí verdaderos términos intermedios.







Los hidrogranates

Ulterior complejidad a la química y a la misma definición de la especie de los granates ha dado la existencia de los denominados hidroqranates minerales que se aproximan a los hidróxidos, puesto que en ellos una parte del grupo SiO4 está sustituida por grupos OH. 

En efecto, existen términos sintéticos muy usados entre otros como componentes para materiales magnéticos para la industria electrónica, o en gemología, que son incluso óxidos con fórmula Y3Al2 (AlO4)3 o también Y3Fe2 (FeO4)3, donde Y es itrio o metales de tierras raras. También en la naturaleza existe un granate (la kimzeyita), que puede considerarse más como un óxido que como silicato, pero es absolutamente raro.







LOS MULTIFORMES GRANATES

Cuando se dice granate, o como se decía hace tiempo "granada", el pensamiento nos lleva a una piedra rojo oscura, brillante y con tendencia al marrón o al púrpura. 
La mitología, la leyenda y los poderes ocultos del granate, entendido como joya, como piedra de los nacidos en el mes de enero bajo el signo de Capricornio, se refieren siempre y únicamente a los ejemplares de este color. 
Pero la realidad no es tan simple: a través de una única fórmula general en la cual se encuentran reagrupados los grupos silicio oxígeno, tres átomos de metal bivalente y dos de metal trivalente, la naturaleza nos ofrece variedades mucho más raras y preciosas, rosas, naranjas, marrones, amarillas e incluso de un brillante color verde amarillo o verde esmeralda; no faltan tampoco los ejemplares prácticamente incoloros. 

Por tanto, el granate no es un mineral, sino un término que comprende un complejo grupo de minerales.
Los falsos si se exceptúan las imitaciones en vidrio de todos los colores poco frecuentes, pero existe un corindón sintético rojo oscuro que imita muy bien al piropo y al almandino. 
Para distinguir entre ellos los distintos granates (especialmente los rojos y los naranjas) y éstos de las numerosas piedras naturales que se le asemejan es absolutamente imprescindible el fractómetro, la balanza para la determinación de la densidad, el polariscopio y el microscopio o al menos una buena lente de nueve o diez aumentos; para los apasionados de un cierto nivel es necesario el espectroscopio.







Examinemos ahora las principales especies de granates.


El piropo

Se trata de un silicato de magnesio y de aluminio de color rojo intenso, a menudo con tendencias al marrón.
El significado etimológico del término es de hecho el de "ojo de fuego". 
Aunque transparente, al igual que todos los demás granates más importantes, el piropo es a menudo muy oscuro para pretender ser una joya verdaderamente atractiva. 
Estuvo muy de moda durante el siglo XVII y XIX, cuando se extraía de los grandes yacimientos de Checoslovaquia ("granate de Bohemia"). Hoy en día se extrae también en Sudáfrica (en las zonas o áreas diamantíferas), en Madagascar, en Tanzania, en Arizona y en Australia. 

Esto se refiere, naturalmente, para el material de interés gemológico, porque piropos y otros granates en cristales no transparentes abundan en las rocas metamórficas de medio mundo, incluso en dimensiones que pueden alcanzar las de un puño cerrado. No obstante, la existencia de tales yacimientos y contrariamente al parecer de varios autores podemos afirmar que en realidad es fácil encontrarse un verdadero piropo. 







De hecho, hemos pasado al refractómetro un gran número de piedras procedentes de lotes de granates rojos y podemos decir que no hemos visto casi nunca el índice de refracción llegar por debajo de 1,75 (el valor teórico del piropo debería ser inferior a 1,73, pero debido a una combinación elevada de almandino se aceptan valores de 1,74 o poco más). Aunque la densidad del piropo es inferior a la del almandino (el granate "común") varía de 3,65 a 3,80. La dureza media está alrededor de 7,25, por lo que esta gema es válida para cualquier uso.

No es superfluo recordar que el piropo puro, en el que se respetase rigurosamente la composición expresada por su fórmula química, debería de ser incoloro: esto no sucede sea por la ya citada facilidad de combinación, sea por la ocasional presencia de óxido de cromo. 
Las piedras que más se asemejan al piropo son, además del almandino, el rubí en la variedad un poco oscura (tipo Siam) y la espinela roja, ambos muy apreciados. Para la distinción basta normalmente el refractómetro, pero en el caso de espinelas fuertemente cromíferas es preciso la determinación de la densidad eventualmente también del espectro de absorción. 







Las imitaciones son frecuentes en el caso del almandino. 
También válido para ambas especies podrían ser los poderes mágicos que la tradición popular les ha atribuido: infunden amor y pasión y hacen invulnerable a la persona que se adorna con ellos.


El almandino

Es el granate de uso más corriente, de escasísimo valor y, por tanto, al alcance de todos. 
El almandino, cuyo nombre parece derivar de una antigua ciudad de Asia Menor, a menudo no se puede distinguir a simple vista del piropo, excepción hecha para los ejemplares que en vez de una cierta tendencia al marrón presentan una tonalidad dominante violeta púrpura. 







No muy frecuentes y, por tanto, ambicionados por los coleccionistas son los almandinos estrellados, que tallados adecuadamente, muestran una estrella luminosa de cuatro puntas o incluso seis, según la dirección en la cual se ha efectuado la talla. 

El fenómeno del asterismo ya se ha explicado adecuadamente cuando hemos descrito los rubíes y los zafiros, recordamos solamente que también en este caso el fenómeno es imputable a inclusiones orientadas, consistentes en grupos de microscópicos cristales aciculares de rutilo. 
También podemos citar que hace algún tiempo se practicaba un corte en el material con el fin de aclarar el color, pero que hoy ya está prácticamente en desuso. Los yacimientos son numerosos y muy productivos. Los más importantes son los asiáticos y los africanos (Madagascar, etc.). 

Pero también existe abundancia en Brasil. Es poco abundante la producción de Checoslovaquia y aún menor la del Tirol austríaco. Las "piedras" semejantes al almandino son el piropo, rubí muy oscuro, espinela rojo-marrón o rojo-violáceo (mucho menos valioso que el rojo intenso) y alguna turmalina de la variedad "siberita" .






Las combinaciones piropo-almanadino

Entre los granates rojos que presentan valores de índice de refracción y de densidad intermedias entre los del piropo y del almandino, particularmente atractivo y de discreto valor es un material denominado rodolita. 
Esta es una combinación especial en la cual prevalece el piropo, presenta un índice de refracción superior a 1,75 pero inferior a 1,77, densidad 3,84-3,85 y dureza comprendida entre 7,25 y 7,5. 

Con el polariscopio se puede notar a menudo una birrefrigencia anómala debido a tensiones. Los yacimientos clásicos de la rodolita, más clara y brillante que el almandino común, eran los de Estados Unidos (Carolina del Norte) y de Srilanka (Ceilán), donde el material extraído se presenta en un bello color rojo-rosa con una tendencia al violeta, color que recuerda de cerca a las flores del rododendro. 







Otros yacimientos se han explotado muchos años después en Africa Oriental (Madagascar, Rhodesia, Tanzania y Zambia), pero los cristales de estas localidades muestran tonalidades distintas de los primeros, más intensas en el rojo y con alguna desviación al marrón, las inclusiones son las de los granates rojos más comunes: pequeños gránulos de circonio y diminutas acículas de rutilo. Otra rodolita procedente de numerosos yacimientos del Brasil. Bastante semejante a la rodolita, especialmente a la de Ceilán, es la turmalina ruhelita.


La espesartina

Se inicia con esta especie la serie de los granates que resultan prácticamente desconocidos al gran público, porque son raros y, por tanto, además de mayor valor, difícilmente encontrables en el mercado, por motivos evidentes no están amparados por leyendas ni, por tanto, pueden alardear de poderes sobrenaturales y ni siquiera se les considera válidos para falsificarlos o imitarlos. 







Estas gemas son de un brillante color naranja e incluso amarillo, con una ligera tonalidad rosa; la presencia de una cierta cantidad de almandino y, por tanto, de hierro en la combinación hacen más intensos los cristales, que aparecen entonces con un color rojo-aurora, rojo-marrón e incluso marrón completo. 

El nombre deriva de una localidad de Baviera, Spessart, pero los yacimientos están en Ceilán, en Brasil, en los Estados Unidos, en Madagascar e incluso en Suecia.
Las inclusiones consisten en "velos", que observados al microscopio se revelan que están formados por fases líquidas "aplastadas", acompañadas o no por pequeñas burbujas de gas. 







Menos típicos son algunos cristales o inclusiones de tres fases que caracterizan la fluorita verde y la esmeralda colombiana. 
Semejante a la espesartina pueden ser tanto los cuarzos "calentados" (falsos topacios) con los verdaderos topacios; es prácticamente idéntica a la hessonita una variedad del granate grosularia que describiremos en breve, pero la gran diferencia tanto de las inclusiones como de laconstantes físicas, ayudan al experto a distinguir las dos piedras. 

Para satisfacer a los apasionados recordamos como última cuestión la existencia de rarísimos ejemplares, provenientes de Tanzania septentrional, que muestran coloraciones verde-azuladas a la luz natural y rojo-púrpuras con la luz artificial (luz de tungsteno).
La grosularia: una especie con muchas variedades
A esta especie pertenecen numerosas variedades, unas más bellas que otras, transparentes, traslúcidas u opacas, y con una gama de colores difícilmente encontrables en otros granates.







La grosularia "verdadera"

Las gemas son amarillo-claro, amarillo-oro brillante o amarilloverdoso e incluso incoloras ("leucogranates"): se asemejan a cuarzos, berilos y topacios, pero muestran brillo y fuego más vivo. 







Los yacimientos se encuentran en Africa oriental (en particular en Tanzania y en Kenya), en Canadá y en México.







La hessonita

Es una bella variedad de color miel (Canadá), amarillo-rosada, anaranjada aurora o naranja marrón claro ("piedra canela" de Ceylán). 
Excelentes cristalizaciones, brillantes y de bello color se encuentran en Italia, en las regiones de Piamonte y Liguria, pero no pueden utilizarse para la talla. 







Como ya hemos dicho, la piedra más parecicla en el aspecto es la espesartita, pero las inclusiones de hesonita son completamente distintas ("vértices y estrías como las imitaciones en vidrio, y granulosidad debida a cristales diminutos de diópsido individualizados o reagrupados"). 
Otra variedad semejante es el "jacinto" de circón.
Un precíoso collar de "esferas" de hessonita, procedente de Madagascar (325 quilates).







La grosularia verde

Hacia finales de 1965 se descubrió en Pakistán, junto a una variedad masiva que ya se conocía desde hace tiempo, una grosularia verde transparente, con tonalidades en amarillo o en los mejores casos semejantes a la esmeralda. 
La cosa no tuvo gran resonancia hasta que casi cien años después, en una zona entre Tanzania y Kenya, se encontró en discretas cantidades un material idéntico al paquistaní y, en algunos casos, todavía de tonalidad más intensa. 
El color se atribuyó al cromo ("cromogrosularia") y secundariamente a vestigios de vanaclio. En el lugar de hallazgo los cristales se denominaron "tsavorita" (término que se ha cambiado recietemente en tsavorita). 







Las inclusiones consiste en “velos" de diminutas gotas líquidas aplanadas y en escamas de pequeñísimos cristales. 
El material verde amarillento y verde claro se confunde un poco con el olivino, el granate demantoide, la turmalina y la hiddenita, mientras que el verde intenso se asemeja mucho a la esmeralda, al granate uvarovita, al diópsido ruso y a la cromoturmalina africana: como estas últimas también, la tsavolita aparece con un color rojo intenso si se observa a través del filtro Chelsea para esmeraldas. 

El valor comercial de esta nueva gema es de varias decenas de miles de pesetas por quilate, y está justificado al menos por dos motivos: porque es efectivamente muy bella debido a su coloración y por su brillo intenso, y además porque es muy difícil encontrar ejemplares "correctos" de un peso superior a 7 u 8 quilates.

La hidrogrosularia

Es una variedad compacta microcristalino de grosularia; siendo traslúcida u opaca se talla con superficies curvas "cabujón" para collares o gargantillas. Los colores son blanco céreo, grisáceo, azulado, verde amarillo claro, verde jade o rosacarne más o menos intenso. 







De éstos el único que tiene una cierta importancia, comercialmente hablando, es el verde, a menudo punteado por gránulos oscuros de magnetita y cromita. La coloración se atribuye al cromo y el material se vende habitualmente con el engañoso epíteto de "jade del Transvaal" o bien "jade de granate", pero la distinción es bastante fácil, puesto que el granate masivo, además de tener una densidad superior al del jade, aparece el rojo oscuro si se observa con el filtro de Chelsea.


La andradita: tres variedades







De esta especie de granate en la que el metal bivalente es el calcio, mientras el aluminio deja su puesto al hierro trivalente, existen tres variedades: la primera de las cuales es muy distinta a las otras dos.  


El melanito y la topazolita

El melanito, negro o marrón oscuro resulta opaco. Contiene titanio y se encuentra, sobre todo, en Baden, Francia; en los Alpes, en el Lazio y en California. 

El material compacto servía, al igual que la turmalina negra, para confeccionar joyas de luto. 
La topazolita es una andradita de color amarillo-limón, que se encuentra casi siempre en cristales muy pequeños, es difícil que se utilice para la talla. 







Los pequeñísimos cristales a disposición de los coleccionistas no son atractivos y proceden de la zona de los Alpes (Val Malenco, valle de Aosta, valle de Ala, Zermatt) y de la ex Unión Soviética.


El demantoide

Es el más bello y precioso de todos los granates. 
El color es verdeamarillento o verde-prado e incluso verde-esmeralda cuando están presentes vestigios de cromo. 
La dureza no es excepcional (supera ligeramente el 6,5), la resistencia a los ácidos parece escasa, pero el índice de refracción está comprendido entre el 1,88 y el 1,89; la dispersión (0,057) supera sensiblemente al del diamante. 







Tales excepcionalidades características ópticas confieren al demantoide un brillo muy intenso, diamantino, y aquí está el origen del nombre de este granate, cuya densidad varía entre 3,83 y 3,85. Si los cristales son limpios y de bella coloración, si la talla practicada es como la de un brillante y si su espesor y las proporciones de éste son las ideales respecto al índice de refracción y a la dispersión del mineral, las gemas que se obtienen son verdaderamente espléndidas, brillantes y dotadas de una gama de colores verdaderamente extraordinaria. 

Por ejemplares que respondan a todos estos requisitos y de peso superior a 4 ó 5 quilates (muy raros e incluso inencontrables), no es insensato ofrecer incluso más de 100.000 pesetas por quilate. Los motivos de tal precio son múltiples. 
Ante todo los yacimientos se encuentran únicamente en los Alpes italianos (Val Malenco) y en los Urales (pero se duda que sean todavía productivos). 

Se excluyen debido a los muy escasos hallazgos y la poca transparencia de los cristales; otras zonas entre las cuales citamos el valle de Aosta, el valle de Ala y el valle Zermatt, además de dos localidacles del Congo. La escasez de cristales limpios y válidos para la talla (para lo cual no deben ser evidentes las inclusiones fibrosas de amianto) es bajísima: sólo dos o tres ejemplares buenos sobre un millar. 







Los cristales que presentan también una buena coloración son todavía menos numerosos, las gemas que hemos admirado son las rusas, que, además de cromo, contienen también titanio (si se trata de viejos ejemplares). 
Una gran parte de las piedras de la producción italiana, más bien escasa hasta hace algunos decenios, mostraba, por el contrario, un componente amarillo o bien marrón, a veces tan marcado hasta para hacer dudar si se puede hablar todavía de demantoides o se debe llamar a estos ejemplares "demantoide-topazolitas", o todavía más simplemente andraditas. 

Con esto no estamos despreciando los demantoides italianos, pero se debe reconocer la absoluta superioridad, sobre todo a la luz artificial de las gemas rusas de vieja producción. Se dice que los más bellos demantoides se asemejan a las esmeraldas (y tanto más cuanto más cromíferas y cuanto más rojas aparecen al filtro Chelsea), pero en realidad ninguno de los granates verdes (ni siquiera la tsavolita o la uvarovita) pueden engañar fácilmente al ojo de un experto. 







De hecho muestran junto al verde una tonalidad azul como la de la esmeralda y un ligero componente amarillo, y esto se verifica también en las gemas de color intenso. 
Otras especies semejantes al demantoide son la titanita (por su intenso "fuego"), el olivino (por su coloración) y un poco la turmalina verde-amarilla, pero ninguna de estas piedras revela las típicas inclusiones de cola de caballo dibujadas por el amianto. 
Entre las imitaciones, aparte de las vulgares en vidrio, vale la pena recordar una spinela sintética,; y sobre todo un Y. A. G. cromífero verde que no ha tenido, sin embargo, ningún desarrollo comercial.


La uvarovita, el granate de los Urales

En este último granate, el calcio sigue siendo ion bivalente, y el cromo, el trivalente. 
El color verde es quizá el más bello y el más parecido al de la esmeralda. La dureza es de 7,5, y la densidad, de 3,77; el índice de refracción puede variar entre 1,86 y 1,87. 

Tales valores, junto a su magnífica coloración, harían de la uvarovita un elemento muy válido para utilizarse como gema, si no fuese porque los cristales son muy pequeños o muy opacos. 
El nombre de este único granate de cromo procede de un estadista ruso, y el material para ser tallado se encuentra únicamente en la ex Unión Soviética (Urales). 






El segundo yacimiento en orden de importancia se encuentra en Finlandia, pero también aquí se encuentra en cristales minúsculos, presentándose pocas porciones limpias, de gruesos cristales opacos y de tinta oscura. 

También en Polonia, India, Estados Unidos y Canadá se dispone de este material, aunque en pequeña cantidad. En la zona alpina nuevamente debemos citar Val Malenco, y como rareza excepcional también se ha encontrado en el valle de Aosta, naturalmente en elementos muy diminutos y casi de exclusivo interés mineralógico. 
Semejantes a los pequeños cristales de uvarovita son la esmeralda y las piedras verdes dotadas de buen "fuego", es decir, la cromograsularia y, sobre todo, el demantoide. 
A la uvarovita oscura, "tipo finlandia", se asemejan un poco el diópsido ruso y, a veces, la cromoturmalina intensamente coloreada.








Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay