martes, 2 de abril de 2013

PRINCIPIOS DE LA GEMOLOGÍA PARTE 7





LA POLICROMA TURMALINA

La "piedra que atrae a la ceniza"; así fue llamada la turmalina por los holandeses cuando en 1.703 la llevaron a Europa desde la isla de Ceilán, donde los indígenas la extraían hace mucho tiempo junto con los rubíes, los zafiros y otras piedras preciosas. 

Los cristales alargados, marrones que fortuitamente se encontraban en las proximidades de los yacimientos, se cubrían de ceniza por las dos extremidades; aprovechando su forma, y esta curiosa propiedad los marineros europeos la aprovecharon para limpiar las cazoletas de sus pipas hechas de espuma de mar. 

El fenómeno de la electrización (de diferente signo en cada extremo), se obtiene bien por frotación o presión, por lo que hoy decimos que la turmalina es piroeléctrica y también piezoeléctrica. 
Pero el mineral no sólo llama la atención por este hecho; una lámina suya tallada paralelamente al eje del cristal permite polarizar la luz permitiendo el paso a un solo rayo extraordinario. 







Por tal motivo se construían las famosas pinzas de turmalina, que hasta después de la segunda guerra no faltaban en ningún laboratorio de física. 
El mineral era conocido por este aspecto sólo por los mineralogistas y los físicos. 
En los últimos decenios, los textos especializados han comenzado a hablar del uso gemológico de la turmalina, pero aparte de un reducido círculo de entendidos, hasta finales de los años setenta el gran público jamás había oído hablar de esta piedra. 

En años más recientes al difundirse una cierta cultura gemológica que amplía el uso de las siete u ocho piedras tradicionales, ha dado lugar en Estados Unidos, Alemania, lnglaterra y Francia, por no decir otros muchos países, las turmalinas llegan a convertirse en piedras de gran valor de interés general. 







La turmalina, por cuanto se ha dicho, no se puede considerar con tradición; simplemente se la considera como "piedra de las Musas", porque inspiraría pensamientos poéticos en el ambiente artístico. Las turmalinas de varios colores son favorables, junto al ópalo, para los nacidos en octubre bajo el signo de Libra.


Turmalina, arco iris de colores

Cuanto hemos mencionado para los distintos tipos de granates sirve, en muchos aspectos, para las turmalinas. En estos borosilicatos complejos de aluminio pueden coexistir o sustituirse tantos metales monovalentes (sodio, litio, potasio, cesio), bivalentes (hierro, magnesio, manganeso) y trivalentes (aluminio, hierro férrico, cromo y vanadio). 

Se trata, por tanto, no de un mineral, sino de una familia entera de elementos que cristalizan en las mismas formas y muestran más o menos las mismas constantes físicas. 
Como consecuencia directa de una composición tan variable, hablamos de una gama de colores tan extensa y completa como ninguna otra gema puede ofrecer: no sólo piedras marrones o amarillas, como las traídas a Europa en el siglo XVIII de Ceilán, sino también las rosas, violáceas, verdes, azules, azuladas, negras o incoloras. 







Además, se pueden obtener elementos polícromos con dos, tres o más colores que van cambiando su coloración en sentido longitudinal o desde dentro hacia afuera. Está, por tanto, justificado el entusiasmo que las turmalinas están suscitando en los mineralogistas y en los coleccionistas de gemas. 
No es menos exagerado afirmar que se podría iniciar una colección solamente de turmalinas que dificilmente se podría acabar, dada la gran cantidad de variedades cromáticas que existen. Se puede afirmar que cada coloración es propia de una localidad geográfica característica.


Algunas cifras sobre la turmalina

Los valores de los índices de refracción y de la densidad de la turmalina son, respectivamente, 1,616-1,652 y 2,98-3,25; para las variedades gemíferas (que son alcalinas y se denominan turmalina noble o elbaita); tales valores disminuyen, respectivamente, a 1,62-1,64 y 3,00­3,12. 
La dispersión es un poco más elevada que en los topacios y en los berilos, pero insuficiente (0,017), para dar a estas piedras un cierto "fuego" . 







La birrefringencia (desde 0,015 a 0,021 ) y el pleocroísmo son, por el contrario, más bien fuertes y constituyen medios válidos para su diagnóstico, por lo que se distinguen las turmalinas de las numerosísimas gemas similares y de imitación. 
Otro carácter típico es la absorción de la luz según el eje principal del cristal, dirección en la cual muchas variedades de coloración ya intensa (especialmente la verde, marrón y azul) aparecen incluso negras. 

La dureza de la turmalina está comprendida entre 7 - 7,5, según la dirección que se considere y, también, según la composición; una cierta vulnerabilidad se encuentra, sin embargo, en los ángulos de las piedras talladas en "baquette" que se rompen fácilmente. La fractura observada con una lente aparece irregular y ligeramente concoidea, con superficie de brillo vítreo-resinoso. 

Las turmalinas calentadas entre 450  y 650º C, sufren ligeras variaciones de color que pueden ser para mejor o para peor.







Las inclusiones

Consisten en "fisuras" a menudo rellenas de fases líquido-gaseosas, que dan a la turmalina roja un típico aspecto de fieltro. 
Frecuentes son las láminas de mica lepidolita rosa-lila, y los "canalillos" paralelos que dan a la piedra ya tallada en cabujón un bello aspecto (turmalina "ojo de gato"). Más raros son los pequeños cristales de granate, de zircón y las partículas carbonosas. 
Las gemas están generalmente "limpias"; no se puede pretender lo mismo en la variedad rosa ni mucho menos en la de color rojo.







Los yacimientos y las turmalinas célebres

Las turmalinas son minerales típicos de rocas ácidas; pegmatitas, granitos y también esquistos cristalinos metamorfizados por los granitos. 
Brasil, como a menudo sucede, lleva la parte del león, tanto cuantitativamente como por la variedad de los colores, los más populares de los cuales son el verde y el rosa-rojo.
En los yacimientos de minas Gerais y de Bahía, la roca madre está bastante alterada, por lo que con rudimentarios instrumentos se pueden extraer los cristales. 

Algún aventurero buscador solitario que trabaje en una zona de éstas, requiere pocos instrumentos, tales como pico, pala, cubo y una pequeña cesta para llevar los cristales. 
También en el continente americano y ahora hacia el norte encontramos bellísimas turmalinas en California (especialmente famosas son las rosas y rojas) y en algún otro Estado norteamericano.







En Africa son muy conocidas las turmalinas de Madagascar, Mozambique, Namibia y Tanzania (esta última es fuente desde hace algunos años de numerosas especies raras e incluso nuevas piedras preciosas verdaderamente apreciadas y buscadas por los coleccionistas). 
En Asia, célebres eran los yacimientos de turmalina y berilos del lado siberiano de los Urales y de Transbaikaia. 
Cerradas a la producción tales minas, el Oriente se ha hecho en estos últimos años con los yacimientos de Afganistán (turmalina color esmeralda luminosa, verde salvia, rosa pálido o incoloro). 

Bellas piedras se encuentran también en Birmania (especialmente rojas); India, Kashmir (bellísimas piedras azules) y China: con la turmalina rosa de este último país se hacían los botones para los vestidos de los mandarines y de los altos dignatarios. 
Por lo que respecta a la isla de Ceilán (Sri Lanka), la producción consiste en gemas mal talladas de color marrón, marrón-rojizo o amarillo-marrón, de aspecto no excesivamente bello. 







En particular, con el término ya citado de "turamali" en esta isla se denomina así a las gemas marrones no sólo a las turmalinas, por lo que todavía hoy en los lotes de procedencia se encuentran zircones marrones, hessonita, etc. 
Alguna turmalina se encuentra también en Australia (variedad marrón, especialmente) y cristales no válidos para la talla se encontraron también en Europa en la isla de Elba (rosas, verdosos y polícromos, pequeños pero de gran interés mineralógico). 

En los alpes suizos del Cantón Ticino, la turmalina es generalmente negra, no transparente o muy raramente marrón-amarilla. Recordemos algunas turmalinas de cierta importancia. 
Una gema rosa de Manciuria de 111 quilates y otras dos de color champaña (125 y 173 quilates) de Mozambique, se encuentran en la Smithsonian Institution de Washington; esculturas chinas o rusas están diseminadas por numerosos museos y grandes colecciones. 






Entre los cristales de cierto peso tenemos en el museo de Maputo (Mozambique) un ejemplar rosa de procedencia local de 42 cm de alto; en el museo de Historia Natural de París existe un cristal rosa-violáceo de 37 cm de Madagascar; en el museo de la Harvard University, hay un fragmento bicolor rosa y azul de 35 cm procedente del condado de San Diego, en California. Otros importantes ejemplares se encuentran en los museos y tesoros de la ex-Unión Soviética.


La talla

Frecuentísima es la talla rectangular alargada que aprovecha más que las otras la forma prismática de los cristales. 
Las gemas importantes están generalmente talladas según la tradición antigua como las esmeraldas, ovaladas o en forma de cabujón. 
A causa de la absorción de la luz según el eje del cristal, el tallista sabe que para evitar el tener piedras de coloración demasiado oscura, debe observar a la hora de realizar la talla el propio eje, de tal forma que la parte superior de la gema sea perpendicular al eje cuando se quiere reforzar la coloración en el caso de los fragmentos de insuficiente color. 







Los cristales polícromos en el sentido longitudinal dan lugar a gemas de dos o tres colores de interés coleccionístico, pero en joyería, al no ser tan homogéneas rechazan tales ejemplares.

Los cristales en los cuales se produce un cambio desde el interior hacia el exterior, en el color, se tallan por el contrario bellas gemas triangulares válidas para anillos o gemelos; especialmente bellos son los rojos internamente y verdes al exterior con un fino anillo blanco que los franceses denominan "melons d'eau". Notables y de elevado valor son también las tallas fantásticas en forma de mariposa o pequeñas figuras que en China y en Alemania, hábiles y expertos artesanos logran dar a las turmalinas de varios colores.


La turmalina rosa: rara y preciosa

La turmalina ya situada en los mercados exteriores puede tener un elevado valor, las más apreciadas son las de color rojo rubí que están oscurecidas por diminutas inclusiones (en ejemplares de cierto número de quilates supera abundantemente las cincuenta mil pesetas por quilate). 






También costosas son las de color rojo intenso, verde esmeralda, verde azulado y azul, ya pulidas. De las piedras semejantes y de las imitaciones hablaremos de vez en cuando en la relación que hacemos a continuación en la que figuran las distintas variedades del mineral.







Las variedades de la turmalina

Acroita. 
El término significa sin color. Las gemas interesan sólo a los coleccionistas, pero raramente son absolutamente incoloras. 







El valor de la densidad es mínimo incluso inferior a 3. Innumerables son las piedras semejantes y evidentemente no se observa el pleocroísmo. 







Rubeita. 
Es la turmalina rosa intensa o rojo-rubí, el color se atribuye al manganeso y en parte al litio, es muy frecuente su tendencia al violeta e incluso al albaricoque; algunas veces el material rojo-marrón expuesto a tratamientos térmicos resulta rojo luminoso.







Se asemejan a la morganita, la kuncita, la espinela, el rubí, el topacio rojo y rosa y los granates. Las imitaciones se realizan en vidrio o bien en corindón o espinela sintéticos.







Siberila. 
Es una subvariedad de la rubelila, cuando la coloración rosa intensa o roja se combina con el violeta. Los yacimientos y las piedras semejantes son las mismas.







Verdelita. 
Es la especie verde, la más conocida de todas las turmalinas, el hierro bivalente está siempre presente y los colores más comunes son el verde botella oscuro y el verde opaco, poco apreciados. 







Viene a continuación el verde azulado y cuando al hierro lo acompaña el magnesio, verde amarillo. 

El pleocroísmo es muy fuerte. 
Las piedras verde esmeralda de calidad contienen cromo y vanadio, habiéndose obtenido casi todas a través de un tratamiento térmico del material de Namibia, su valor es bastante próximo al de las rubelitas. 
Gemas de coloración natural verde esmeralda luminoso caracterizadas por un eje de tonalidad amarilla o azul, se encuentran en Brasil y Afganistán, pero son siempre muy raras. 
Las cromoturmalinas de Tanzania y de Africa oriental en general rojas, si se observan a través del filtro Chelsea son en realidad vanadio-turmalinas, asemejándose muchísimo al cromo-diópsido, al cromo-grosularia de la misma localidad. 
Otras gemas semejantes son la andalucita, olivino, hiddenita, uvarovita, epidota, fluorita y corindón verde. 







Las imitaciones bastante abundantes son en vidrio o en espinela sintética.

Indigolita. 
Es la variedad azul que, sin embargo, revela en la mayor parte de los casos la tendencia al verde o es muy opaca. 







Los raros ejemplares azul puro, luminosos, son muy apreciados. 
Las piedras opacas tienen índices de refracción y densidad de 1,63-1,65 y 3,10-3,12. Bastante semejantes a la indigolita son el zafiro (especialmente el australiano), la espinela azul, la cordierita y el zircón azul.







Dravita. 
Es la variedad que tiene tonalidades del amarillo al amarillo-marrón, hasta convertirse en marrón intenso, aparte de los amarillos luminosos. 







Esta variedad típicamente de magnesio no tiene importancia comercial. Contiene también titanio y se asemeja a muchísimas piedras como corindones, cuarzos y topacios amarillos, berilo dorado, apatito, sinhalita, escapolita y vesuvianita.







Chorlo. 
Es la turmalina negra completamente opaca. Se encuentra en casi todas las pegmatitas del mundo y no tiene interés gemológico; hace algún tiempo se tallaban piedras para joyas de luto. 







Es la variedad de titanio por excelencia y contiene también hierro en ambos estados de oxidación. La densidad es máxima de 3,12-3,14 puede llegar incluso a 3,20. 







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay