viernes, 5 de abril de 2013

CUAL ES EL VALOR DE NUESTROS MINERALES





LA VALORACION DE LOS MINERALES

Tema extremadamente difícil de tratar es la valoración de los minerales 
De hecho, cada coleccionista desearía más o menos conocer de modo exacto cuánto vale un cierto ejemplar que posee, para saber si ha sido una buena compra y si es verdadero, o si el viaje y el trabajo para conseguirlo ha compensado en el aspecto económico. 







Sin embargo, mientras que para los sellos existen clasificaciones válidas y fácilmente adquiribles por el público sin demasiado trabajo, consultando un catálogo en el que un cierto precio corresponde a un sello determinado, para los minerales esto no sucede. 

Existen ejemplares de un mineral raro o poco frecuente, como es el oro nativo, que pueden valer poco dinero, y, sin embargo, minerales muy frecuentes, como la pirita y el cuarzo, que pueden valer mucho más que el anterior. 







Esto no significa que verdaderamente el precio de los minerales sea una cosa poco concreta; de hecho, los grandes expertos saben valorar un cierto ejemplar dentro de unos márgenes realmente estrictos. Varias veces los coleccionistas se han sorprendido al obtener la misma respuesta por dos peritos distintos, que no sabían que estaban valorando simultáneamente el mismo ejemplar.







LOS CATÁLOGOS DE LOS MINERALES

Existen catálogos para los minerales y algunos de ellos son muy serios. 
Sin embargo, muchos se refieren a materiales a un nivel no extraordinario o adecuado sólo para fines científicos o de documentación de una cierta especie, y muy pocos se refieren a un material escogido; es más, leyendo los mejores catálogos es difícil relacionar los fragmentos descritos con los que se poseen y, por tanto, aunque la valoración de los minerales ofrecidos sea muy seria, no podemos eludir el comparar los ejemplares que poseemos a uno estándar que no se puede observar directamente.







LA IMPORTANCIA DE LA EXPERIENCIA PERSONAL

Quien quiera aprender este difícil arte de la valoración, lo mejor que puede hacer es visitar frecuentemente los establecimientos, ferias, lugares de cambio, y sólo después de muchos años podrá decir que tiene suficiente experiencia como para valorar. 
Para el coleccionista que no dispone de tiempo libre o de dinero suficiente para tal fin se le aconseja que ponga mucha atención y no se crea un gran experto, de tal forma que los intercambios comerciales y los tratos comerciales fabulosos son generalmente desaconsejables.







LOS CRITERIOS DE VALORACIÓN

¿Cuáles son entonces los criterios de valoración como una primera aproximación a los criterios de valoración de los ejemplares mineralógicos? 
En primer lugar, cuenta mucho su aspecto estético. 
Un ejemplar muy atractivo con cristales brillantes, no estropeado o con evidentes fracturas externas o internas, de bello color o con un cristal de tipo óptimo, es decir, pequeños cristales dispersos en un bloque enorme, o con cristales gruesos sobre un pequeño fragmento insignificante de roca, tienen generalmente un valor elevado. 







Si ademas el mismo ejemplar es de un mineral raro o precioso, e incluso único, procedente de una localidad conocida, es claro que su valor crece como la espuma; muchos coleccionistas, sobre todo principiantes, atribuyen gran valor a fragmentos de dimensiones notables; esto, sin embargo, es un grave error normalmente, puesto que en el mercado tales fragmentos están generalmente limitados para los museos. 







De hecho, es muy difícil que un coleccionista medio pueda tener estancias enteras para dedicarse a la colección de minerales, y este espacio sería absolutamente necesario si se recibiesen los ejemplares de museo, o incluso valen más los ejemplares de pequeñas dimensiones, cuyo mercado se ha extendido al ser mucho mayor el número de demandantes. 







Durante los últimos años las exigencias respecto a las dimensiones han evolucionado de tal forma que los coleccionistas de "micromounts" o "thumbnails", es decir, ejemplares muy diminutos, abundan, e incluso existen coleccionistas que se liberan de fragmentos con dimensiones que podríamos entender como normales, es decir, 3 x 5 cm más o menos. 







Esto sucedió con los coleccionistas más avanzados, que en un determinado momento se han encontrado impedidos, por así decir, en poder aumentar sus colecciones por razones de espacio, dado que después de muchos años de actividad la colección, inevitablemente, es muy grande. 
De esta forma el precio de estos pequeños ejemplares, que antiguamente era prácticamente cero, ha crecido muchísimo. 







En conclusión, también para los minerales como para cualquier otro tipo de bienes, valen desde un punto de vista del precio las exigencias del mercado; no obstante, no es tanto en si el objeto lo que vale, sino la demanda de un número suficiente de adquisidores si éstos, como se puede imaginar, consideran fundamentalmente los ejemplares desde un punto de vista estético y no científico, es lógico que los criterios comerciales o estéticos priven sobre los científicos.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

CUIDADOS DE LA COLECCIÓN





EL CUIDADO DE LOS EJEMPLARES


Por regla general, las muestras de minerales no precisan excesivos cuidados. Basta que se evite su manejo con excesiva confianza para que los cristales no se destrocen. Hay que destacar que a veces el más mínimo golpe da lugar a que el aspecto "fresco" de un cristal comience a destruirse de una u otra forma.


EL POLVO

También el polvo acumulado en años perjudica a las muestras, puesto que estas comienzan a tomar un color amarillento que penetra profundamente, siendo prácticamente imposible eliminarlo al cabo del tiempo. Por esta razón es conveniente evitar la exposición de las muestras al aire libre, siendo esta precaución imprescindible cuando se trate de agregados de cristales diminutos, cuya limpieza con agua enjabonada o un pequeño cepillo es imposible.







CAQUEXIA

En algunos casos se produce en los minerales un efecto semejante al que se produce en las hojas, es decir, la caquexia, o, dicho con palabras más llanas, un progresivo amarilleo de los minerales. 
Este fenómeno se produce con mayor frecuencia en las muestras que se han tratado con ácidos y no siempre es fácil eliminar esta coloración progresiva; quizá un baño en una solución caliente de ácido oxálico pueda bastar, si bien se deben escurrir minuciosamente las muestras para que no quede la más mínima gota de ácido en ellas. 

En otros casos, este tratamiento con ácido oxálico no hace más que empeorar la situación, por lo que aconseja un baño en una solución de hiposulfito sódico, secando inmediatamente la muestra.
Como es lógico, es preciso poner mucha atención para que estos agentes químicos, en especial el ácido oxálico, no ataquen los cristales de la muestra, por lo que se deben excluir taxativamente de este tratamiento los carbonatos y algunos hidróxidos. 







La mejor solución es la de hacer una prueba preliminar, utilizando un pequeño fragmento lo más insignificante posible del ejemplar, controlando después muy bien los resultados una vez secados los cristales. 
Este control no podrá ser inmediato, puesto que con los cristales es absolutamente imposible notar susceptibles desmoronamientos de las caras.


EL AGUA OXIGENADA

Para ejemplares ya destrozados por el polvo, se puede utilizar un tratamiento con una solución concentrada de agua oxigenada que mejorará en cierta medida, aunque escasa, su estado. 
Tal sustancia aclara o blanquea el ejemplar, puesto que el oxígeno al contactar con superficies rugosas elimina las impurezas sin perjudicar lo más mínimo a los cristales. 
También en estos casos, siempre es conveniente proceder a una prueba preliminar, teniendo en cuenta que las soluciones concentradas de agua oxigenada (peróxido de hidrógeno) pueden ser peligrosas, puesto que atacan fuertemente a la piel, es decir, a los dedos y a tejidos orgánicos en general.







Consideramos de fundamental importancia la limpieza inicial de los ejemplares que compondrán nuestra colección y en especial de aquellos que hemos recogido personalmente. 
De hecho sucede a menudo que con esta operación se puede hacer destacar los aspectos más importantes de la pieza recogida, porque casi siempre, los cristales en los ejemplares recién encontrados no se revelan demasiado bien. 
Para el lavado de los minerales, si estos no son solubles en agua, es preciso un tratamiento preliminar con agua y un detergente blando neutro semejante al utilizado para lavar prendas delicadas y que se puede comprar en cualquier droguería. 

Si no existe temor de romper los cristales, se pueden utilizar pequeños cepillos o pinceles más o menos delicados. 
Para aquellos que dispongan de suficientes reservas económicas están las limpiadoras ultrasónicas, cuyos resultados son evidentemente mejores, sirviendo especialmente para aquellos minerales cuya limpieza parece imposible: los ultrasonidos, de hecho ejercitan una acción mecánica limpiadora incluso en los lugares no perceptibles por la vista humana sin que por ello los cristales, por muy delicados que sean, se vean afectados. 







Sin embargo, hay veces que ni siquiera esta limpieza basta. Sucede numerosas veces que es preciso eliminar capas de material calcáreo o incluso parte de la roca para que afloren los cristales sin el menor daño. En tal caso utilizaremos los agentes químicos.



LA LIMPIEZA QUIMICA DE LOS MINERALES

Entre los numerosos sistemas de limpieza química de los minerales es clásica la limpieza con ácido clorhídrico. En estos procesos se debe poner atención no sólo al hecho de que el ácido puede fácilmente atacar también a los minerales que nos interesan, sino también al fenómeno de "amarilleo" que se puede derivar, y al aspecto corrosivo, no siempre atractivo, en que puede acabar. Muchas veces, además, la disolución total de los carbonatos conduce a que muchos cristales se separen completamente de la matriz (lo cual no se considera conveniente), y a menudo, aunque esto no suceda, los cristales destacan más sobre un bello fondo claro; pero si no se tratan con esta técnica se pueden confundir los cristales con un fondo más o menos del mismo color.







MEJORES, LOS REACTIVOS SUAVES

Se aconseja, por tanto, poner mucha atención y el recurso, si es posible, de utilizar reactivos específicos. Por ejemplo, en muchos casos una solución muy caliente de sustancias, como el "Fortalezca", es decir, los reactivos que contienen el ion calcio, utilizado para eliminar las incrustaciones calcáreas, puede incluso hacer "milagros”, puliendo el fragmento sin perjudicar el mineral delicado o sensible a ácidos, como ocurre con las ceolitas, etc. 
El hidrosulfito de sodio (ditionito) es fantástico para eliminar gruesas incrustaciones negruzcas o castañas de óxidos de hierro sin dañar demasiado el resto. Para los ejemplares más oxidados es mejor evitar el ácido clorhídrico y utilizar el ácido oxálico, con un poco de ácido sulfúrico en los casos más rebeldes.







MANEJARLOS CON CAUTELA

El ácido oxálido es venenoso, por lo que conviene tenerlo siempre lejos del alcance de los niños que lo pueden ingerir. Pero el ácido sulfúrico, a diferencia del clorhídrico (que no es temible, no obstante, el temor de la mayoría) puede ser verdaderamente peligroso si está concentrado, sobre todo cuando se combina con agua sin poner atención (se desarrolla mucho calor y a veces sale fuera del recipiente). 
A este respecto se debe verter poco a poco el ácido en el agua, agitando continuamente El ácido sulfúrico no es peligroso solamente para las personas, sino también para las cosas: de hecho las gotas no removidas durante algún tiempo, de una solución, aunque diluida, acaban por destrozar irreparablemente los tejidos. 

No basta lavar, sino que se debe quitar completamente cualquier resto de ácido, si por casualidad éste se pusiese en contacto con vestidos, muebles, libros, etc., lo mejor es lavar con gua y bicarbonato sódico. Aconsejamos utilizar este ácido solamente como último remedio.







EXTREMADAMENTE PELIGROSO

Algunos, por último, amantes de las cosas verdaderamente peligrosas, recurren incluso al ácido fluorhídrico para eliminar la sílice de las muestras; este ácido es el único que la elimina, y para limpiar algunos ejemplares (oro nativo, por ejemplo) del cuarzo no parece que existan otros medios. 
Sin embargo, este ácido es tan peligroso que hace desaconsejar totalmente su uso: sus vapores son de.hecho fuertemente tóxicos y si por accidente se pusiera en contacto con la piel (sobre todo debajo de las uñas) se formarían llagas dolorosas, difíciles de curar.







LA ELIMINACIÓN DE SOLUCIONES ÁCIDAS

El ácido sobrante de los tratamientos de limpieza de los ejemplares, para evitar que perjudique las cañerías, debe ser diluido con abundante agua, es decir, eliminarlo lentamente, teniendo abierto continuamente el grifo del agua. 
No está de más que procuremos no acumular demasiada solución ácida y, por tanto, eliminarla de poco en poco, cada vez de la forma indicada.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay



COMO COLECCIONAR MINERALES





LA COLECCIÓN


COLECCIONA TUS MINERALES

La pasión por los minerales entendida como deseo de poseer y admirar objetos extraños y fascinantes obtenidos de lugares dispares y a veces hasta exóticos, es un hecho común hoy en día. 

Son muchas las caras en las que hay algún ejemplar más o menos valioso del mundo mineral y muchos son proclives a dudar que estos objetos tan perfectos se han formado por sí solos sin la intervención del hombre.
Recorriendo las abarrotadas vitrinas de algún museo de minerales o simplemente admirando la pequeña colección de algún amigo,nos vamos adentrando en un mundo fantástico, enormemente bello, que encierra no pocas interrogantes sobre la historia de la humanidad y de la ciencia. 

Precisamente por estos motivos la divulgación de la  mineralogía y el fomento del coleccionismo de minerales deben ser considerados como actividades altamente educativas,con enorme valor cultural. 
Estas consideraciones de fondo se han tenido presentes a la hora de elaborar esta colección que servirá, tanto a quienes tienen ya un conocimiento preciso de los minerales como a quienes se dedican simplemente a coleccionarlos e incluso a aquellos profanos que se adentran por primera vez en uno de los capítulos más interesantes de la naturaleza.







¿QUÉ SON LOS MINERALES?

La pregunta parecerá absurda para los coleccionistas expertos o los estudiosos del tema, pero para los neófitos que se aproximan por primera vez a este complejo mundo es seguramente de importancia vital el aclarar rápidamente qué entendemos por minerales. 

Con este nombre estamos llamando a un determinado compuesto químico homogéneo y bien definido de origen natural y casi siempre inorgánico, con una estructura cristalina particular y fija. 

Los minerales se diferencian de las rocas porque éstas no son compuestos homogéneos, sino que son agregados de cristales de una o más clases, así, por ejemplo, una roca como el granito no es un mineral aunque pertenece al mundo mineral. 
De hecho, observándolo bien se puede notar que en el granito hay más de una sustancia; está formado por tres o cuatro componentes diversos. 

También el mármol es en realidad una roca, puesto que en su masa pueden entrar de hecho varios componentes extraños, lo cual no implica que en algunas ocasiones todos estos componentes se reduzcan a uno de la misma clase. 
Por idénticas razones no se pueden considerar minerales algunas sustancias que en algunas disciplinas científicas como, por ejemplo, la geografía económica se las designa como tal, es decir, el petróleo, la bauxita, el carbón...







COMO COLECCIONAR MINERALES

La colección de minerales manifiesta la personalidad de quien la realiza y, por tanto, cada colección es, en cierto modo, distinta, no sólo porque los fragmentos que cada uno posee están ligados a sucesos
personales, sino que la concepción del modo de recogerlos varía de una persona a otra. 

Por estas razones es difícil establecer un criterio que tenga validez general para los coleccionistas. Hay algunos que,por ejemplo, dan más importancia a los ejemplares de enormes dimensiones (de museo), otros por el contrario, se dedican exclusivamente a los"micromounts" y así,sucesivamente. 

¿Cómo hacer entonces para iniciar una colección de minerales?

Cuando un coleccionista de cierto arraigo mira atrás en el tiempo y toma en la mano los ejemplares que posee desde hace años, recuerda fácilmente que casi todo cuanto ha recogido al principio es modesto y, posiblemente, merecedor de tirarse a la basura; son excepción algunos ejemplares, recogidos posiblemente por casualidad, que tienen la consideración de in-encontrables hoy en día: esto es porque numerosas minas han cerrado, quedando agotadas numerosas localidades.







PRIMERA REGLA

Escoger ejemplares apreciables. 
Quizá de estas consideraciones se puede obtener un único criterio efectivamente útil para cada coleccionista. 
Los minerales raros y apreciables son, en general, "cosa de adultos". 
Se debe, por tanto, evitar equivocarse en la compra de ejemplares, sobre todo si no se los conoce bien, y en condiciones de igualdad de garantías, se debe preferir la compra de un buen ejemplar, en lugar de muchos no muy apreciables: el complemento de la colección vendrá después con el tiempo. 

Si en el momento de la compra está en condiciones de considerar que la pieza adquirida va a ser más tarde o más temprano sustituida por una mejor, en tal caso se está tirando un dinero, por lo que es preferible adquirir una pieza apreciable, puesto que ya desde el primer momento se tendrá algo de valor y con el tiempo lo conservará, pero no lo perderá; es más, lo normal es que lo aumente;además, si se encontrase en condiciones de adquirir después un ejemplar considerablemente mejor, podrá utilizarse como instrumento de intercambio ventajoso.







SEGUNDA REGLA

Ojo a la disponibilidad de ejemplares. Hay algunos criterios que hacen suponer,por ejemplo, que la disponibilidad de minerales, aunque relativamente notable,debe rápidamente agotarse. 
De hecho, los trabajos realizados en algunas minas no muy grandes llevan rápidamente a cambiar el tipo de material que aparece y, por tanto, sólo en casos absolutamente excepcionales mantiene por años las mismas características de calidad.

Se pueden recordar a este propósito los célebres yacimientos de Mapimi y de Los Lamentos, en Méjico, donde algunos creían, hasta no hace muchos años, que habían dado con fuentes inagotables de material bien cristalizado; sin embargo, hoy muy a duras penas se obtiene algún ejemplar, alcanzando precios elevadísímos. 
Sin ir tan lejos, recordemos numerosas minas de nuestro país,que, hoy por hoy, están prácticamente agotadas, cuando su desarrollo hace algunos años no parecía indicar su fin. 
Fenómenos de agotamiento se registran en todas partes del mundo;así, los yacimientos de Marruecos, en los que se obtenían azuritas y vanadihitas, están a punto de finalizar. 
Por lo que respecta a otro mineral, el amianto, sus fuentes están casi agotadas, por lo que su precio ha comenzado a elevarse hasta cotas inimaginables.
Sobre la base de todos estos ejemplos se puede intuir bastante bien que la disponibilidad de algunos ejemplares no es eterna, y justo por ello se puede utilizar un criterio inteligente en su compra, prefiriendo los ejemplares más abundantes.







TERCERA REGLA

Adecuar los fragmentos a sus recipientes. Mención aparte merece el argumento delos recipientes para la conservación de los ejemplares. 
Existen numerosos recipientes a elegir y un criterio único no se puede dar. 
Sin embargo, dado que el precio de estos recipientes es más elevado, es preciso saber escoger bien. Por ejemplo, para fragmentos vistosos existen diversos tipos de armarios de cristal muy bellos. 
Para ejemplares de dimensiones menores, es mejor conservarlos dentro de pequeñas cajas de unos 7cm de altura, con separadores de madera, metal o plástico (estos últimos son,quizá, los más convenientes). 

Para los micromounts son necesarias pequeñas cajas semejantes a las que contienen alfileres de coser (dimensiones tipo, para un micromount son3x3x3 cm, pero existen medidas estándar menores). 
Algunos ejemplares que deben mantenerse alejados del polvo se pueden poner en cajas de plástico de cierre hermético. Si fuesen sensibles al aire sería preciso incluso,utilizar cola de contacto para cerrar las cajas. 

Todas estas cajas pueden adaptarse bastante bien a armarios de minerales, y en función de las necesidades, el armario debería ser lo último en comprarse.







CUARTA REGLA

Seguir un tema determinado. Sugerencias: sise desea de verdad obtener una buena colección, se debe buscar una temática precisa; es preciso tener en cuenta si se debe de dar a la colección una dirección local o bien utilizar un criterio sistemático, eligiendo un cierto tipo de minerales o bien dedicarse a una sola especie. Este es el único camino para darle a la colección buena base de interés científico.







LOS SILICATOS: LA CLASIFICACION MAS SEGUIDA (BRAGG-MACHATSCHKI-STRUNZ)

En la presentación el lector se habrá dado cuenta de la complejidad de los problemas que conciernen a los silicatos por la enorme variedad de las estructuras de las especies y también por su correcta interpretación y clasificación. 
Mientras que es obvio que cada estructura constituye un motivo que se repite en las tres dimensiones y, por tanto, es en cierto modo arbitrario reconocer en ellas entidad como los tetraedros aislados o unidos sólo entre ellos en una determinada manera descuidando los enlaces con el resto, todavía en el caso de los silicatos es bastante cómodo clasificarlos partiendo precisamente del principio de reconocer el tipo de uniones entre los tetraedros SiO4 que los constituyen: esto también porque en la mayor parte de los casos el enlace estructural más fuerte es el que existe entre los átomos de silicio y de oxígeno que forman el esqueleto de la estructura cristalina. 







La siguiente relación muestra, por tanto, la clasificación aquí adoptada debida esencialmente a Bragg y Machatschki y actualizada por Strunz. Se tienen, por tanto, silicatos:

- con tetraedros aislados (nesosilicatos);

- con tetraedros unidos de dos en dos o fragmentos de cadenas más largas (sorosilicatos);

- con anillos de tetraedros de tres, cuatro o de seis, simples o dobles (ciclosilicatos);

- con cadenas indefinidas simples, dobles o múltiples (inosilicatos);

- con planos indefinidos de tetraedros (filosilicatos);

- con mallas tridimensionales indefinidas de tetraedros (tectosilicatos).







Se puede objetar que semejantes estructuras se encuentran también entre otros grupos (fosfatos); éstos, sin embargo, son poco estables en la naturaleza y se encuentran en la práctica casi exclusivamente entre los compuestos artificiales.


COLECCIONAR MINERALES: EL CRITERIO SISTEMÁTICO

Además del criterio estético ya examinado y desarrollado, hemos de mencionar el criterio de la colección sistemática. 

Aquí, naturalmente, si se quiere tener representantes de un amplio grupo de especies es necesario resignarse a tener alguna muestra algo menos bella; todavía, el nivel estético de las buenas colecciones sistemáticas permanece en buenas condiciones y, en general, los criterios arriba expuestos coexisten cuando un coleccionista apasionado por el lado estético tiene también deseos de obtener una cierta variedad de minerales distintos, y, por tanto, procura adquirir buenos ejemplares de las especies más difundidas no desdeñando las raras,aunque no sean bellos cristales.







Así, también el criterio de la medida de los fragmentos puede coexistir, porque, a menudo, un coleccionista posee una verdadera y propia vitrina de museo, donde tiene los fragmentos más grandes, y pequeñas cajas en donde dispone los más pequeños e incluso puede llegar a tener sus propios "micromounts".


LAS COLECCIONES REGIONALES

Se puede hablar también de colecciones sistemáticas de minerales de una determinada zona, más o menos amplia, que puede ser, por ejemplo,una nación entera,(España, Suiza, Alemania), o una región (Castilla, Asturias, Cataluña), o un determinado valle (valle del Pas, valle del Guadiato), o un sistema montañoso (Somosierra), etc.

Quizá, desde un punto de vista científico,estas son las colecciones más significativas, en cuanto que si están bien abastecidas recogen una documentación muy valiosa sobre todas las formas en que un mineral aparece en una determinada zona. 
Además de lo dicho, estas colecciones no son menos valiosas que otras desde un punto de vista cuantitativo y estético. 







Ante todo es preciso no sólo dar una documentación sobre la naturaleza de la especie, sino también sobre su lugar de recogida exacto y el año en que se obtuvo (para ser rigurosos, estas anotaciones deberían existir para todo mineral en cualquier tipo de colección). 
Para estas colecciones regionales,dado que la exacta documentación sobre la localidad es esencial, habrá que preferir el material recogido personalmente, puesto que sobre él no tendremos la menor duda.


LAS COLECCIONES ESPECÍFICAS

En efecto, un aspecto importante de las colecciones de minerales es el hecho de que una determinada especie se presenta de formas muy distintas entre ellas. Poseer un buen ejemplar de pirita no equivale, ciertamente, a decir que tal especie esté documentada exhaustivamente en una colección y, por tanto, no es como tener un determinado sello o una determinada moneda. 

Por tanto, la pirita de una determinada localidad podría estar caracterizada por una estructura cristalina especial (es decir,por una determinada forma de sus cristales) o por una cierta composición química(por ejemplo, si tiene un componente de níquel o arsénico muy fuerte) o por otras peculiaridades singulares. Precisamente por estas razones, algunas colecciones pueden estar dedicadas exclusivamente a una sola especie: por ejemplo, hay coleccionistas que son únicamente aficionados de la calcita o el cuarzo, que recogen todos los tipos posibles procedentes de numerosas localidades. 

También estas colecciones pueden ser fascinantes por la belleza de las muestras recogidas además de su interés científico.







COLECCIONAR MINERALES: EL CRITERIO ESTÉTICO

Además del criterio sistemático seguido normalmente para presentar los minerales, existen otros criterios de catalogación y presentación de entre los cuales el más extendido es el relacionado con criterios meramente estéticos en este caso y si se dispone de espacio suficiente se prefiere recipientes de cristal de considerable tamaño como si se tratase de un museo; sin embargo, pocas son las personas que se pueden permitir el lujo de comprar muchas muestras de museo no sólo ya por la necesidad de espacio, sino por el precio que ello supone. 

Lo más normal es coleccionar los minerales en pequeñas cajas escogiéndolos con dimensiones pequeñas.
Hace algún tiempo, dimensiones tales como 5 x5 ó 2 x 3 se consideraban ideales; hoy en día se pueden reducir mucho más,puesto que numerosos son los ejemplares del tamaño de una uña, e incluso están los "micromounts" sólo observables con precisión en el microscopio. 

En estas condiciones una colección de millares de ejemplares se puede conservar en un reducidísimo espacio. 
Numerosas veces los ejemplares más pequeños son los más bonitos. 
Los "micromounts", se suelen conservar en pequeñas cajas de plástico transparente para evitar los efectos perniciosos del aire;normalmente estos trozos de mineral se suelen fijar a una de las paredes de las cajas de plástico con un poco de plasticina, procurando que las partes más vistosas resulten fáciles de ver para el observador.







LAS "COLECCIONES DE DANA"

Están de moda sobre todo en América colecciones de gran cantidad de ejemplares conocidas como colecciones de Dana, procedentes del nombre del famoso investigador americano Dana, que escribió una obra hoy ya clásica sobre los minerales y su clasificación sistemática. 

En estas condiciones se entremezclan todo tipo de minerales, incluso algunas grandes "piedras" sin el menor valor estético. Ciertamente algunas especies minerales no tienen el más mínimo valor estético; entonces cabe la pregunta de que cuál es el motivo de poseerlas. 
Si tenemos en cuenta únicamente el interés científico, hemos de considerar que una muestra se debe tener siempre que se trate:







1) de una muestra auténtica con conocimiento exacto del lugar de donde procede,

2) si es físicamente destacable frente a otros minerales por algún pequeño cristal o característica genuína que permita sacar conclusiones científicas.

Ahora sí que se puede entender por qué es lógico que en una colección relativamente amplia existan estas piedras "sin valor estético".


MINERALES ESTÉTICOS

Por lo que respecta a nuestra obra tendremos en cuenta básicamente aquellos minerales que destaquen por su singular belleza o que por lo menos se les puede incluir dentro de una especial estética. 
Por esta razón omitiremos aquellos minerales observables sólo ante el microscopio, aunque incluiremos algunos otros que,aunque sin belleza, sean de gran importancia; por ejemplo, hablaremos de los teleruros de oro (silvanita, krennerita, etc.).







COLECCIONAR SULFUROS

La colección de sulfuros es probablemente una de las de mayor valor, tanto por el interés de los minerales que representa como por su belleza. 
Se tiene de hecho una gama completa de colores que tiende más o menos al metálico (desde el gris plomo al amarillo oscuro, pasando por el rojo cobre,
etc.), aunque no faltan tonalidades de rojo(proustita, cinabrio) e incluso el amarillo clarísimo, casi incoloro (blenda). 
A menudo, los cristales están completamente terminados y aparecen con una cierta
frecuencia las formas típicas del sistema cúbico, es decir, el cubo, el tetraedro, el octaedro,etc. 

Las asociaciones de sulfuros distintos son muy frecuentes, especialmente en las localidades más clásicas. La pirita, por ejemplo, se puede decir que aparece en todas partes; cuando está en compañía de otros sulfuros se observan magníficos contrastes de color y formas.







MINERALES DE INTERÉS HISTÓRICO

Los sulfuros, además, revisten a menudo interés histórico,dado que fueron de los primeros minerales metálicos que se utilizaron: por ejemplo, la galena y la calcopirita ya eran conocidos en la antigüedad como fuentes del plomo y del cobre, y de la primera se obtiene la plata mediante un laborioso procedimiento. Algunos metales nuevos fueron descubiertos precisamente por los químicos con estos minerales: por ejemplo, el germanio en la argirodita, el niquel y el cobalto en la niquelina y en la esmaltita, etc.







EL ASPECTO ESTÉTICO

Desde un punto de vista estético, los mejores ejemplares de estos minerales son, quizás, aquellos que se encuentran sobre matrices blanquísimas, como las de las dolomías sacaroideas o de los mármoles: de estos ejemplares se han recogido magníficas muestras, sobretodo en los mármoles de Carrara y en Vall de Binn. 

Los cristales perfectamente nitidos de sulfuros más o menos raros de estas localidades corresponden casi siempre a un valor comercial bastante elevado. 
A menudo, en estos minerales, a sus valores estéticos ha de añadirse una extraordinaria rareza de las especies y una notable singularidad de su composición química (presencia de metales insólitos como el talio, el vanadio,etc.).







DIFÍCILES LOS "FALSOS"

A diferencia de los elementos nativos, a menudo falsificados, entre los sulfuros es verdaderamente difícil fabricar muestras falsas, por lo que se puede estar relativamente tranquilo, dado que, por ejemplo, no es muy sencillo producir artificialmente un buen cubo de pirita. 
Sin embargo, las caras reconstruidas no se deben de excluir a priori, aunque las muestras falsas de este tipo se realizan en general en otros grupos (silicatos, etc.).







LA CONSERVACIÓN

Un importante consejo es el de conservar absolutamente toda la colección de sulfuros en un lugar lo más seco posible,por tanto, no tenerlos jamás al descubierto o en lugares húmedos.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

STRUNZ





LA CLASIFICACION DE STRUNZ


Consideramos clase de minerales al conjunto de todos los minerales que se caracterizan por una idéntica
composición estructural y por una composición química variable.

I. Elementos nativos, es decir, minerales formados esencialmente por átomos iguales y muy semejantes entre ellos. 
  
II. Sulfuros, arseniuros, etc., es decir, minerales formados por unión de elementos tales como azufre, arsenio, antimonio con varios metales.

III. Halogenuros, es decir, minerales formados por la unión de metales con flúor, cloro, cromo e iodo. 
Es decir, los llamados elementos halógenos de la química.

IV. Oxidos, es decir, compuestos formados por oxígeno y varios metales o semimetales.

V. Nitratos, carbonatos, boratos, es decir, sales de los ácidos nitrico, carbónico y bórico en cuya estructura están presentes grupos típicos de forma triangular con un átomo de nitrógeno, carbono o boro en el centro.

Vl. Sulfatos, molibdatos, cromatos, es decir, sales de los ácidos sulfúrico, molíbdico y crómico.

Vll. Fosfatos, arseniatos, vanadatos, es decir, sales de los ácidos fosfórico, arsénico y vanádico.

Vlll. Silicatos, también estos se refieren a sales de ácidos silícicos más o menos bien definidos, pero en realidad son complejos edificios estructurales en los cuales, por así llamarlo, el esqueleto se basa en varias uniones de tetraedros con átomos en el centro preferentemente de silicio y átomos en los vértices de oxígeno.

IX. Compuestos de química orgánica, sobre todo a base de carbono e hidrógeno.







 Dentro de cada una de estas clases prevalece el criterio de la semejanza en las estructuras cristalinas que está en la base de la división en grupos o series. Esquemáticamente la composición de nuestra colección mineralógica es la siguiente: 

1) Elementos nativos  

2) Sulfuros (seleniuros, teluros, arseniuros, antimoniuros, etc.).

a) Compuestos tipo combinaciones (con arsénico, antimonio y bismuto); 
b) Sulfuros, etc., con una relación metal-azufre de 1:1; 
c) Sulfuros con una relación metal-azufre inferior a 1:1; 
d) Sulfuros complejos.

3) Halogenuros (floruros, cloruros, bromuros, ioduros)

a) Halogenuros simples;
b) Halogenuros dobles;
c) Oxíhalogenuros.

4) Oxidos e hidróxidos
a) Oxidos con relacíón metal/oxígeno de 1:1 ó 2:1
b) Oxidos de fórmula Me3 O4 (Me = metal; O = oxígeno); 
c) Oxidos de fórmula Me2 O3;
d) Oxidos de fórmula Me O2; 
e) Oxidos cuya relacíón metal/oxigeno es inferior a 1:2; 
f) Hidróxidos; 
g) Arseniatos, seleniatos, teluratos e iodatos.







5) Nitratos, carbonatos, boratos 
Nitratos;
b) Carbonatos; 
anhídridos sin iones extraños;  anhídridos con iones extraños; hidratos sin iones extraños; hidratos con iones extraños; 
c) Boratos; 
esoboratos;  soroboratos; inoboratos; filoboratos; tectoboratos.

6) Sulfatos (cromatos molibdatos, wolframatos)
Sulfatos anhidros sin iones extraños; Sulfatos anhidros con iones extraños; Sulfatos anhidros sin iones extraños; Sulfatos anhidros con iones extraños; Cromatos; Molibdatos y wolframatos.

7) Fosfatos, arseniatos, vanadatos 
Anhídridos sin iones extraños;
b) Anhídridos con iones extraños 
c) Hidratos sin iones extraños; 
d) Hidratos con iones extraños.







8) Silicatos 
a) Nesosilicatos 
b) Neso-subsilicatos; 
c) Sorosilicatos;
d) Ciclosilicatos;
e) Inosilicatos;
e') Transición de los ino a los filosilicatos;
f) Filosilicatos;
g) Tectosilicatos.

9) Sustancias orgánicas 
a) Sales de ácidos orgánicos; 
b) Hidrocarburos; 
c) Resinas.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay