viernes, 21 de marzo de 2014

EL PAVONADO EN JOYERÍA





Intentar que una empresa que pavona industrialmente nos trate una pieza que como aficionados hemos fabricado con limas y dientes, si no contamos con la amistad del dueño, gerente o jefe, puede ser totalmente desalentador. 







En el mejor de los casos, se desharán de nosotros con  buenas palabras y raramente lograremos nuestro propósito. 
Por otra parte una joya es una pieza muy delicada como para entregarla en manos de quien no esté habituado. 





           
Con estas dificultades y el hábito del “hazlo tu mismo” en el cuerpo, hace mucho tiempo que comencé a documentarme y experimentar por mi cuenta con resultados diversos, pero siempre disfrutando del agradable pasatiempo.







Los pavones fríos comerciales, no diré que no funcionen, pero considero que están muy bien para pequeños retoques, yo he probado el engorroso procedimiento de pulir y pasar ácido cada día durante quince o veinte, para luego al final hervir la pieza, con resultados varios.



 



Ahora bien, para acabar una pieza de joyería y darle un acabado brillante, moderno  y diferente, lo mejor es el pavonado en caliente. 
En el mercado, dedicado a los profesionales, existen preparados de sales que funcionan perfectamente. 







Ahora bien, como mucha gente no tendrá ocasión de conseguir un producto industrial en cantidades moderadas, no es despreciable la posibilidad de prepararse uno mismo un baño de pavonado a partir de productos comprables en la droguería de la esquina. 
De fórmulas hay tantas como experimentadores, pero yo he acabado con lo más simple posible y que funciona.  








Antes de empezar hay que tener un mínimo de infraestructura. 
Los productos químicos por simples que sean, siempre pueden ser peligrosos y hay que manipularlos con todo el cuidado posible. 
Unos buenos guantes de goma, látex o similares, son del todo necesarios. 
Una ropa usada que no nos preocupe si se rompe es muy aconsejable. 







Las salpicaduras en los ojos, por ejemplo, deberíamos prevenirlas con unos lentes protectores adecuados, pero si continuo así no pararíamos de vestirnos y nada de trabajar en la pieza, a no ser que juntemos muchas joyas para el trabajo, generalmente tenemos una o dos joyas para pavonar y es un sistema muy rápido.








Por lo tanto, mucha precaución, cuidado, tino y ojo vigilante. 
Si podemos trabajar en exterior o en lugar ventilado, mejor que mejor. 

Necesitaremos una cocinilla de gas o algún sistema para poder hervir los productos. 
Hay gente que pavona seguido y tiene vasijas preparadas con resistencias a propósito, pero supongo que no será lo conveniente para aquellos que comiencen o deseen probar a ver que tal funciona. 
Si prospera, más adelante, se puede plantear cualquier cosa... 








Totalmente necesarias son dos vasijas de hierro de acero inoxidable, de ninguna manera las usen de aluminio, cobre u otros materiales, las sales que se emplean son corrosivas y si se contamina el baño, los resultados pueden ser imprevisibles.

Alguna vasija más de plástico, para el desengrase previo, un termómetro que pueda medir temperaturas de 150º centígrados o más, alicates o pinzas para manipular las piezas calientes, una balanza que permita pesar con una exactitud de un grado, una probeta o vaso graduado para medir líquidos, alambres para preparar un sistema de cuelgue de las piezas para que no toquen el fondo y las paredes...y todo lo que les parezca necesario para trabajar cómodos y seguros. 


          




El noventa y cinco por ciento del éxito de un pavonado depende de un perfecto desengrasado de las piezas. 
Las joyas se pulen con una barra a base de grasas y esmeriles, o sea que deben ser desengrasadas muy bien, yo uso primero el ultrasinudo, después el tufo para terminar el lavado y luego bastará simplemente sumergirlas un buen rato en una vasija con alcohol isopropílico, la posible grasa queda eliminada y con un enjuague en alcohol suele ser suficiente y sin tocarlas con las manos desnudas (o los guantes grasosos) se pueden introducir en la solución pavonadora una vez esté hirviendo, 








Los productos necesarios para pavonar son pocos y fáciles de conseguir.  

AGUA DE CANILLA. 

SODA CAUSTICA que se encuentra en droguerías o establecimientos de productos de limpieza. 

NITRATO POTÁSICO también adquirible en droguería o farmacia. 

Referente a la dosificación, he leído diferentes variantes, pero por mi experiencia, y sin pretender dar lecciones, la mejor fórmula es:  

15 PARTES DE AGUA

15 PARTES DE SOSA CAUSTICA

2 PARTES DE NITRATO POTASICO  

Según las piezas que pretendamos tratar y la capacidad del recipiente, prepararemos la cantidad necesaria. En el caso que nos ocupa, han sido 225 centímetros cúbicos de agua, 225 gramos de sosa y 30 gramos de nitrato de potasa. Observad que digo “partes” alegremente como si los gramos y los cc. fuesen equivalentes con cualquier producto y sabemos que no es verdad, pero en la práctica no tiene importancia y espero sean indulgentes conmigo.








Con esta proporción se consigue un color negro bastante intenso y neutro que me gusta. 
Cabe decir que en otras piezas he usado una proporción de 10-10-1 y se logra un color negro algo más amarronado que para según que piezas puede ser muy indicado. 
Por lo tanto, se puede variar un poco la tonalidad a base de disminuir o aumentar la cantidad de nitrato potásico. 
Cuestión de pruebas. 
A mayor cantidad de nitrato, negro más frío (azulado), a menor cantidad, color más cálido (amarronado).




          



Manos a la obra:  

Medimos el agua y la vertemos en el recipiente, añadimos la soda y el nitrato previo pesaje y a continuación encendemos el fuego. 
Al poco rato empezará a hervir. 
Para ayudar a la disolución de los productos sólidos podemos remover con una varilla de hierro, inoxidable, plástico, vidrio o cualquier otro material que no sea atacado por las sales y pueda contaminar el “caldo”, pero con suavidad y tiento, pues al manipularse tiene la tendencia a hervir estrepitosamente con el consiguiente peligro de salpicaduras. 







Si introducimos el termómetro en el líquido, comprobaremos que va subiendo hasta alcanzar, cuando está con un hervor constante y sostenido, hasta los 145º centígrados. 
Este alto punto de ebullición es debido a las sales que contiene, y dependiendo de la cantidad, varía la temperatura. 
Aprovechando esta circunstancia, podemos controlar fácilmente el punto de saturación, para trabajar en condiciones parecidas. 







Si porqué pavonamos varias piezas o cualquier otra circunstancia, mantenemos en ebullición mucho rato la solución, se irá evaporando el agua, la proporción producto-agua variará, la temperatura subirá y los resultados serán diferentes de los esperados. Por lo tanto:

A MENOS AGUA (Y MAS SALES) = MAS TEMPERATURA  

A MAS AGUA (Y MENOS SALES) = MENOS TEMPERATURA  








Algo muy importante a tener en cuenta, es que si añadimos agua directamente, también tiende a hervir compulsivamente y se corre el riesgo de las salpicaduras del producto que además de caliente, es cáustico. 
Por lo tanto, lo recomendable, sería sacar la vasija del fuego, dejar enfriar y luego añadir el agua. 
Si lo hacéis en caliente, (supongo que no tendréis paciencia para esperar), poner mucho cuidado y verter el agua muy despacio y con precaución. Por todo esto, es recomendable trabajar con un recipiente que sea grande respecto a la cantidad de líquido que necesitamos para tratar una determinada pieza, (y con bordes altos) para así tener margen de expansión.




            



Si tenemos la solución hirviendo suave y constantemente, introducimos las piezas previamente desengrasadas y suspendidas de alambres de modo que no toquen fondo ni laterales y queden totalmente cubiertas por el líquido. 
Por mi experiencia diría que manteniéndolas en tratamiento entre quince y treinta y cinco minutos, tenemos que encontrar el punto de pavonado agradable a nuestros gustos. 







En el caso concreto de las fotografías, ha sido de unos veinte minutos. Para ir comprobando como va tomando color, podemos sacar las piezas y volver a sumergirlas sin mayor problema, incluso, para apreciar mejor el color, podemos enjuagar en agua en un recipiente a propósito y volver a sumergir.



         
        


Cuando el color conseguido nos convence, introducimos las piezas en agua para hacer un primer enjuague en frío. 
Sacamos del fuego el recipiente del pavonado y ponemos otro con agua clara de la canilla, introducimos las piezas y esperamos hasta que hierva. 
A los pocos minutos, las sacamos de nuevo, tiramos el agua que ya contiene restos de sales, llenamos nuevamente con agua limpia, ponemos las piezas otra vez y esperamos que hierva. 
Al poco rato, ya podemos dar por finalizada la operación.




     
       


Al sacar las piezas, como están a temperatura alta, casi se secan solas. 
Si no lo quedan totalmente, se pueden soplar con aire comprimido o secarlas de alguna forma. Seguidamente las engrasamos con aceite mineral. Yo las introduzco enteramente en un recipiente con aceite y las dejo un rato, hasta que se enfrían y se pueden manipular. 
Se retiran, se secan con un trapo y si ha habido suerte, tenemos unas piezas negras y lustrosas.







Si queréis conseguir piezas con resultados perfectos, pulid las piezas a fondo, hasta que parezcan un espejo.

NOTA IMPORTANTE: 

AUNQUE ESTE PROCESO SEA RELATIVAMENTE FÁCIL, RECORDAR QUE NO ES UN JUEGO!!! 

SE MANIPULAN PRODUCTOS POTENCIALMENTE PELIGROSOS Y TODA PRECAUCIÓN ES POCA.







 MATERIALES NECESARIOS:  

Cocinilla de gas
2 recipientes de hierro o acero inoxidable
1 recipiente de plástico o similar
Guantes de goma
Alicates
Alambre
Termómetro (hasta 150º o más)
Balanza (1 gramo de precisión es suficiente)
Probeta graduada
Soda cáustica
Nitrato Potásico
Alcohol
Agua







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

NACHO ÁLVAREZ -- ANTUÑA





Nacho Álvarez es el diseñador asturiano al frente de la joyería Antuña, Oviedo (Asturias). 
Su joyería se define por la casa como joyería alternativa: 






“Podríamos decir, aunque parezca una tontería, que joya es aquello que a cada persona le parezca joya y no lo que te imponen como tal por responder a una cuestión económica. Y joyería es el conjunto de técnicas multi-disciplinares que hacen posible materializar tales objetos”.







Siguiendo estos conceptos, en Antuña pueden verse marcas de absoluto diseño (Niessing) y elaboran piezas propias de lineas depuradas que trabajan con materiales como el oro, platino, plata, acero inoxidable y titanio, gemas diversas, diamantes, vidrio, porcelanas, papeles, esmaltes y multitud de resinas que mezclan, encajan, reordenan “sin prejuicios” hasta lograr el perfecto equilibrio entre la artesanía y la vanguardia.







Antuña “ joyería artística de autor”, nace a principios de siglo buscando ser un espacio dedicado íntegramente a la investigación, fabricación y venta de joyas.







El objetivo y motivación es, desde un punto de partida humilde, producir joyas diferentes a la imperante tendencia actual de la industria globalizada, partiendo de la idea de que la única definición válida para joya, es todo objeto que tú quieres que sea joya por la particularidad que le confieres.







Y para ello:
No tenemos ningún tipo de prejuicio en trabajar, unir y mezclar diferentes tipo de materiales, considerados modernos o tradicionales, según se mire, como: oro, plata, platino, diamantes, perlas, gemas preciosas, titanio, acero inoxidable, vidrio, cerámica, resina... 







Recuperamos técnicas primitivas, de carácter milenario, empleadas a lo largo de la historia por alguna o múltiples civilizaciones: kumboo (cultura coreana), mokume gane (Japón medieval), granulación (característico de los etruscos), texturas varias etc..







Proponemos diferentes acabados y colores con los que poder revestir y personalizar la joya. 
Ejemplo: mate satinado, vidriado, carbusiliciado, flies, sulfuraciones, patinas, anodizados, pavonados ...







Desarrollamos joyería de geometría exacta, empleando métodos ingenieriles que cumplen o superan los actuales estándares. 
Fruto de esta precisión son: anillos con diamantes en tensión, piezas de encaje, cierres de collares.







Buscamos ofrecer un rango de precios muy variado, en función del material y técnica empleada en la joya. 
Disponiendo de piezas básica a primer precio y pieza más compleja al más alto nivel.







Sistematizamos nuestras colecciones haciendo participar al cliente en la selección y diseño de su joya, instruyendo, explicando y asesorando en multitud de aspectos tales como comodidad, anchura, vejez.




Todas las fotos fueron tomadas de la web del autor,  http://joyeriaantuna.blogspot.com/



Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay