lunes, 6 de octubre de 2014

MANUEL CARRERA - FUNDADOR DE CARRERA Y CARRERA





"El diseño 3D es el futuro, pero sin hay talento no se debe esperar mucho de la tecnología"







El fundador de Carrera y Carrera repasó sus inicios y las dificultades con las que se encontró. 







Incomprendido en España, Carrera expuso en Basilea en 1975 y a partir de ahí inició la trayectoria fulgurante que ha convertido la marca en un icono mundial.







"Empezaré por decir que me habéis hecho pensar mucho, tanto de cómo empecé a ver el mundo de la gemología, del modelaje 3D, tengo alumnos que lo están haciendo y hoy en día es el arma de todos los fabricantes. Esto vale mucho si el talento es el que está detrás del diseño, si hay mentes creadoras. Ahí es donde está la clave de la joyería"








Cuando habláis de las gemas, recuerdo que, les hablo de cuando tenía 12 años, en el 51, tuve la suerte  de descender de una familia que eran lapidarios desde 1882. 







Recuerdo el taller de mis tíos como José Esteban y Saturio Carrera. 
En aquella época había muy pocos lapidarios y aún menos gemólogos, por eso ellos mismos eran los gemólogos que había en el gremio, aunque a base de oficio, sin herramientas.








He vivido todo ese proceso desde el principio desde algo tan elemental en aquella época, hasta la alta profesionalización que se ha llevado a cabo en la gemología española en estos últimos años.







En la joyería, diré que me hice a base de esas gemas tan maravillosas. Dentro del estilo de Carrera y Carrera, en muchos casos la piedra era el elemento a partir del cual comenzaba la joya, de hecho, amar las piedras fue lo que me ayudó a ser más creativo. 








Esa es una de las claves para triunfar en este negocio, ser un poco loco y un muy creativo.








Nos adelantamos creando nuestra primera colección en el año 1954, a aquella joyería que no tenían nada que ver con la belleza de primeros de siglo. 
Eran piezas muy feas. 







Sería la penuria de la posguerra, sería que no había contacto con el exterior, pero en el exterior, que también estaban viviendo una posguerra y también había esa tristeza que lo invadía todo: las piezas eran toscas, torpes y sin movimiento.








A los 18 años empecé a hacer algunos pinitos, y ya son piezas que hoy día serían modernas. Como dije anteriormente, la piedra es lo que me da la idea, y el ser diferente es lo que me hace pensar en formas. 







La clave es ver mucho, no pensar que está todo hecho y sí en que es demasiado manido. Entonces fue cuando me introduje más en el mundo de la escultura y fue cuando vi que la escultura también podía ser una joya.








Pero volviendo a los inicios de la empresa, en aquella época, en España fui mal entendido, las piezas no funcionaron. 







Fuimos a París, al Palacio de Exposiciones en el año 1968 donde tuvimos muy buena acogida, aunque como se puede recordar, eran unas fechas convulsas. 







Entonces llega el año 1977, en la tercera edición de la feria de Basilea y doy el primer paso con una colección mitológica, con figuras humanas, desnudos, y eso fue un completo éxito.








Desde Estados Unidos, Alemania y Japón, a México, todos quedaron impresionados. Pasamos de ser unos acomplejados con aquél producto tan raro que estábamos sacando, a ser un éxito brutal. 







En cuatro o cinco años nos dieron espacio en los lugares más importantes de la feria, algo que era, y sigue siendo, muy difícil.








Volviendo también al tema del 3D, mi opinión es que es algo que hay que aprovechar porque es, ya no el futuro, sino el presente.







Pero también recordar que, si no hay talento, no se puede esperar mucho de la tecnología.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay