jueves, 19 de noviembre de 2015

EL ÁGATA EN LA JOYERÍA




El ágata es una piedra preciosa que fue descubierta hace más de 3000 años por el naturalista y filósofo griego Teofrasto, en la orilla del río Achates. 





Pertenece a la familia de minerales de las calcedonias,  se trata de un tipo de cuarzo como la aventurina, la cornalina y el ónice.





El ágata es una calcedonia con bandas y capas concéntricas cuando se talla, como las fibras de cuarzo están perpendiculares a la superficie de las bandas se producen una serie de líneas y colores diferentes o de un mismo color que la hacen sorprendentemente atractiva. 





Esta piedra se ha usado en objetos de arte y joyería desde hace siglos. 
Fue muy popular en la joyería tradicional escocesa montada con plata y oro, especialmente  se ha utilizado en broches y hebillas combinando diferentes colores de ágata. 





El ágata negra y el ágata de Botswana  fueron muy apreciadas en  la joyería victoriana y durante el período art déco se utilizó casi cualquier variedad de un solo color desde verde a blanco y negro y desde el castaño rojizo al jaspe. 





En la joyería contemporánea, el ágata ha experimentado un gran resurgimiento y se utiliza en casi todas las colecciones de joyas, también  por los  creadores de alta joyería como Kimberly McDonald e incluso hasta por los grandes maestros como JAR.



General
Categoría Minerales óxidos
Clase 4.DA.05 - variedad de cuarzo
Fórmula química SiO2

Propiedades físicas
Color Múltiples colores
Raya Del color que sea el mineral
Transparencia Translúcida
Sistema cristalino Trigonal
Hábito cristalino Microcristalino
Exfoliación No
Fractura Concoidea
Dureza 6.5-7
Densidad 2,6
Índice de refracción 1,530-1,540
Birrefringencia hasta +0,004 (B-G)
Pleocroísmo Ausente

Otras características   El ágata es una variedad de la calcedonia, que es a su vez una variedad del cuarzo

Minerales relacionados
Cuarzo, Calcedonia, Amatista



El magma es expulsado desde el interior de la Tierra hasta la superficie por medio de los volcanes. 

Este, al tomar contacto con el aire combina sus elementos químicos, pasando a denominarse lava. 





Esta, sobre la superficie de la tierra genera calor y su superficie se enfría más rápidamente que su interior. 

En su interior presenta burbujas de gas. 
Con el paulatino enfriamiento de la lava, los distintos gases presentes en las burbujas se van enfriando y combinando hasta enfriarse totalmente y formarse las piedras. 





Si la burbuja presenta poco volumen de gases se formará una ágata de lo contrario se producirá un amatista.

El ágata se forma en las cavidades de las rocas volcánicas, por donde se filtran y depositan por capas las soluciones calientes ricas en sílice. 





Las variaciones en la solución o en las condiciones en que se deposita son las que provocan las variaciones en las sucesivas capas (con lo que a veces la calcedonia alterna con el cuarzo cristalino).





La primera capa que se deposita suele ser una sustancia grisácea oscura, que proviene de la descomposición de ciertos minerales presentes en la roca en la que se va a formar el ágata. 

Además, cuando el ágata se desprende de su matriz, esta capa queda rugosa y basta. 
Todo esto le da a este mineral un aspecto exterior de pedrusco.





Muchas ágatas son huecas, ya que a menudo no se deposita la cantidad suficiente de solución silícea como para llenar toda la cavidad. 
En estos casos, la última deposición suele ser cuarzo o amatista, y se produce de forma tal que los cristales apuntan al interior del hueco. 
Se dice entonces que se ha formado una geoda.





Cuando la roca que la contiene se desintegra, el ágata, que es extremadamente resistente a la erosión,
permanece como gravilla en la tierra o en las orillas de los ríos.





El nombre "ágata" proviene del río Achates, actualmente río Dirillo, al sur de Sicilia, en Italia, donde se dice que se encontró la primera de estas piedras.





El ágata fue muy venerada por los antiguos y se le consideraba como la piedra de la ciencia. 
Se creía que el ágata de la India era el mejor remedio para las enfermedades de los ojos, y que el ágata egipcia era muy efectiva contra las mordeduras de arañas y picaduras de escorpiones.





Las ágatas de Aleppo, en Arabia, recibieron el nombre de "ágatas de ojo", debido a que parecían pupilas rodeadas del iris. 
Eran muy estimadas y se usaban como ojos en las imágenes de los dioses. 
También se han encontrado en las cuencas oculares de las momias del viejo Egipto.





En el Islam las ágatas también son piedras muy preciadas. 
Según la tradición, un anillo de ágata, por ejemplo, protege a su portador de ciertos percances y le garantiza la longevidad, entre otros beneficios.





A menudo, para comercializarlas, las ágatas se tiñen para resaltar el dibujo que forman sus bandas. 
De esta manera, se obtienen colores mucho más vivos.





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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