martes, 10 de noviembre de 2015

PERÚ - ORO DE COMERCIO JUSTO




Cada vez más consumidores reparan en las condiciones sociales y ambientales de producción y valoran el contenido ético del producto que compran.





La producción aurífera es una de las industrias de peor reputación por la destrucción del medio ambiente y los conflictos sociales que desata. 
Una minera aurífera peruana promete que es posible combinar consumo ético y producción de oro.





La Sociedad de Trabajadores Mineros (SOTRAMI), la primera empresa minera peruana que en marzo de este año terminó su proceso de calificación con la certificadora internacional FLO-CERT.






Desde entonces, el oro producido por SOTRAMI puede venderse con el sello de comercio justo, entre cuyos criterios se incluyen el respeto a los derechos laborales, que no exista explotación infantil, que los compradores paguen precios adecuados a los y las productores locales, que se cuide el medio ambiente, que las mujeres sean tomadas en cuenta en la toma de decisiones y que los beneficios sean aprovechados por toda la comunidad. 





La tarea es encontrar compradores que estén dispuestos a pagar un precio que está 10% por encima del precio mundial del oro.





En tiempos de inseguridad económica, el oro es considerado por muchos como un puerto seguro para sus ahorros, pero también son tiempos poco éticos. 





Es de conocimiento general que la producción moderna del oro, tanto la formal como la informal, destruye paisajes, contamina fuentes de agua y desplaza a pequeños agricultores de sus tierras.





Las ganancias se quedan en los países de producción y en los bolsillos de inversionistas anónimos y extranjeros.





"Por una minería con rostro humano” dice un letrero artesanal de madera en la oficina principal de SOTRAMI en Santa Filomena, un pueblo minero de unos 5,000 habitantes que se ubica entre los departamentos de Ayacucho y Arequipa, a 12 horas de viaje de Lima, la capital.





El centro de operaciones de la mina es una casita de madera con la puerta siempre abierta. 
La primera persona que recibe a los visitantes es Adrián Jiménez. 





Jiménez llegó hace 20 años a Santa Filomena para buscar oro en la mina abandonada del lugar.





"Habían sacado las maderas de las galerías en la mina, porque entonces valía más la madera que el oro”, recuerda Jiménez, quien hoy tiene 64 años. 





Junto con él llegaron muchos agricultores cuyas tierras ya no rendían, buscando otro sustento para sus familias. 
Muy pronto se formalizaron en la SOTRAMI para legalizar su existencia ante el Estado peruano, lo cual fue una ventaja para obtener el sello de comercio justo porque FLO-CERT sólo otorga el sello a asociaciones de mineros artesanales y pequeños que reúnen los requerimientos legales y que cumplen con las normas del Estado Peruano en cuanto a tributación, régimen laboral y medioambiental.





La mina Santa Filomena es, a diferencia de las minas a cielo abierto, una mina al estilo antiguo. 
En vez de desplazar cerros, como lo hacen las mineras modernas, aquí se excava desde adentro.





Cumplir con las medidas de seguridad laboral es uno de los casi 200 criterios exigidos por la certificadora FLO-CERT para otorgar el sello de "comercio justo”.





Sin embargo, ingresar al cerro diariamente sigue siendo un trabajo sacrificado. 
Hasta 900 metros bajan los mineros a pie, sacan con dinamita y taladro las piedras que contienen oro y vuelven a subir los mismos 900 m a pie, después del trabajo.





No es que los trabajadores mineros ganen grandes riquezas en SOTRAMI. 
El jornal está entre 12 y 18 dólares. 
No es mucho, pero es el doble del sueldo mínimo peruano (218 dólares mensual). Además, se cuentan con las medidas de seguridad y un seguro de salud, que también son requerimientos para recibir el sello "comercio justo”.





La gran mayoría de las familias de los mineros socios de SOTRAMI vive en el pueblo. 
Como las mujeres no pueden ingresar a la mina, sólo les queda hurgar en los restos de las piedras que los mineros han sacado del cerro, en busca de oro. 
A estas mujeres se les conoce como "pallaqueras”.





En Santa Filomena las mujeres se han vuelto expertas en detectar la más mínima veta de oro en esas piedras. 




Munoa es la presidenta de la Asociación de Pallaqueras de Santa Filomena y como tal integra el comité de primas, 10% de la ganancia por encima del precio mundial, de SOTRAMI que decide sobre el uso de éstas. 




Sólo una parte de la prima del comercio justo se puede re-invertir en la empresa, la mayor parte debe destinarse a fines comunitarios.
Según el criterio del comercio justo, las mujeres deben participar en estas decisiones. 




Munoa ya tiene una propuesta de cómo usar el dinero, traer el agua a Santa Filomena. 
El pueblo se ubica en medio del desierto, cada gota de agua llega en camiones o transportado de un pequeño pueblo a 7 km de distancia de Santa Filomena. 
Sólo las mujeres saben lo que significa dar a luz, lavar pañales, criar hijos y mantener limpia la casa en medio de este desierto.




Sin embargo, Jiménez y sus colegas del comité directivo de SOTRAMI quisieran re-invertir la prima para modernizar la mina. Todavía no han empezado a discutir qué uso le darán a esa sobre-ganancia, pero tendrán que ponerse de acuerdo. 
Un acuerdo que incluye la voz de las mujeres.




Justo no es lo mismo que ecológico

En la mina SOTRAMI es posible producir oro en condiciones que favorezcan a la comunidad y a los mineros artesanales y pequeños. 
También es posible producirlo sin hacer daño al medio ambiente. 




SOTRAMI tiene el derecho de llevar el sello de comercio justo, pero aún no el sello de producción ecológica. 
Para recibirlo no sólo debería renunciar al uso de mercurio, sino también de cianuro.




La planta de procesamiento de SOTRAMI usa el método de la lixiviación con cianuro para extraer el oro de las piedras que han sido previamente trituradas y molidas. 




Es el mismo método que usan las grandes empresas auríferas. 
Aunque se aplican todas las medidas de seguridad al tratar con estos metales altamente tóxicos y el agua se recicla y se vuelve a usar, queda un pozo de relave en el cual se deposita la mezcla de barro con cianuro sobre una membrana de plástico.




En otras minas, los relaves causan conflictos sociales porque contaminan el agua. 
En el caso de Santa Filomena no existen esos conflictos porque los relaves se ubican en medio del desierto. 
Lo que para las mujeres de Santa Filomena significa un sacrificio, no tener agua, es una suerte de bendición para la mina porque no hay fuentes de agua que se puedan contaminar y por ende tampoco hay agricultores con los cuales se entraría en disputa sobre la tierra y el agua.




Al final del procesamiento, triturar y moler las piedras sacadas del cerro, mezclar esta arena con agua y cianuro, recuperar el oro mediante filtros de carbono, está un molde de hierro fuerte. 




Aquí se vierte el oro líquido. 
SOTRAMI produce cada mes entre dos y tres lingotes de 5 kg cada uno y los envía a Lima para ser vendidos.




Los que ganan con este oro no son los accionistas mayoritarios en bancos de Suiza o EEUU, sino personas como Jiménez o Munoa y sus familias. 




Con la prima del comercio justo pueden hacer que su pueblo minero sea más habitable y digno.




Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

ÓPALOS EN MATRIZ




Con su color terroso los ópalos en matriz se han convertido en una de las tendencias de joyería más interesantes de 2015.





A menos que hayas estado escondido bajo una roca, no te puede haber perdido que los ópalos son una de las tendencias más calientes de la joyería de 2015. 





Amado por los diseñadores por su juego impresionante de luz y color, existen numerosas variaciones de los ópalos en una amplia gama de tonalidades como el blanco, gris, rojo, naranja, amarillo, verde, azul, rosa, marrón o negro. 





Uno de los más intrigantes de todos ellos es el ópalo en matriz, donde manchas de colores brillantes crean una serie de patrones y formas tentadoras sobre un fondo oscuro.





Se encuentra en Queensland, en el norte de Australia, ópalos en matriz son un tipo de piedra de ópalo unido a mineral de hierro que se forma cuando los flujos  en tonos de arcoiris rellena las cavidades y los huecos de la roca huésped. 





Siempre se cortan con la roca huésped para que los patrones creados por las inclusiones de ópalo se puedan ver. 
Aunque más del 90% de los ópalos del mundo se obtiene de Australia, sólo el 2% de ese total se compone de ópalos boulder, que se consideran el segundo tipo más valioso después del ópalo negro. 





También hay otra forma de matriz de ópalo de Andamooka en el sur de Australia, pero es, de color más claro, por lo que por lo general se trata con carbón negro para oscurecer el fondo de piedra.





Debido a la delgadez de las venas de varios colores, el ópalo matriz se corta a menudo en formas irregulares para maximizar el juego de colores dramáticos, lo que lo hace ideal para el establecimiento en piezas de joyería contemporánea, donde la simetría perfecta es menos importante.





En una de las colecciones más atrevidas y exitosos del año pasado de Cartier, la Maison eligió para presentar el ópalo matriz en una colección de alta joyería titulado L'Odyssée de Cartier. 





Con la creciente popularidad de la joyería de ópalo que no muestran signos de desaceleración, esperamos que el ópalo matriz continúe a emitir su colorido hechizo sobre un montón de colecciones de joyas finas en 2016.





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay