domingo, 24 de enero de 2016

ALEXANDRE REZA




En la década de 1950 y 1960, Alexandre Reza era el hombre Harry Winston, Cartier, Boucheron y se decidió a tener su propia linea cuando un cliente solicitó una pieza particularmente rara. 


Trembling


A finales de 1960 Alexandre estaba usando su impresionante inventario para diseñar su propia joyería, y tuvo muchos admiradores de su arte.





Su tienda al lado del Ritz fue visitada por clientes como Sammy Davis Jr., que con frecuencia llevaba un broche de rubíes incrustados en un colgante de oro de su diseño. 





La socialité estadounidense Florence Gould compró, entre otras cosas, un collar de diamantes de 49 quilates.





"Alexandre era un verdadero artista", dice Bernard Ruiz Picasso, nieto de Pablo.Además de tener piedras muy importantes, tuvo la paciencia de esperar a encontrar la ideal para hacer el collar. Era un verdadero creador de joyas." 





Alexandre nació en Moscú en una familia judía que huyó a París en la primera parte del siglo 20. 
El libro Assouline, además de mostrar imágenes brillantes de la joyería, hábilmente narra una historia de vida que uno podría esperar más de una novela que de un libro de gran formato. 





Alexandre fue detenido por la Gestapo en 1943, y eludió la muerte agitando su pasaporte antiguo persa y recitando pasajes que había memorizado el Corán.





Dijeron los oficiales que habían saqueado su boutique de que la lista de inventario era incompleta, que necesitaban mantenerlo con vida hasta que consiguieran todo. 





Fue liberado en 1944 e hizo su camino de regreso a París. 





Cuando Alexandre Reza se enfermó de alzheimer, su local de la Place Vendôme fue cerrado en 2008, y las piedras permanecieron en sus bóvedas, y miles de bocetos no realizados quedaron esparcidos en los cajones y cajas de su escritorio.





Olivier Reza, socio de Lazard en Nueva York, demoró tres años para decidirse a reabrir el salón. 





Ahora los visitantes de el local 21 en la Place Vendôme entran a pie a través de puertas electrónicas y son recibidos por una pintura sutil de un collar.





"Mi padre hizo uno como este para Florence Gould", dice Olivier, "y otro en esmeraldas para el sultán de Brunei."


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Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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