viernes, 15 de abril de 2016

DIAMANTES DE LABORATÓRIO



Las fotos son de propiedad de la empresa Diamond Foundry, y usada para ilustrar este post.


A raíz de la película Diamantes de Sangre protagonizada por el actor Leonardo Di Caprio se impulsó el control del comercio ilegal de diamantes y el Proceso de Kimberley fue tomando cuerpo en las más altas instancias, con sus ventajas e inconvenientes.





Al menos se intentó, aunque sólo quedara en eso, frenar este ilegal comercio de cambio de diamantes por armamento o por dinero que se usa para financiar otro tráfico ilegal, el de armamento, u otros tráficos tan ilegales como los anteriores. 




En estos diez años, el Proceso de Kimberley se ha quedado en un quiero pero no puedo. Aunque desde el punto de vista legal sí que ha sido un gran paso adelante con grandes innovaciones en el Derecho Internacional, la verdad es que, en ocasiones por unos, y unas veces por los otros, se ha quedado incompleto y necesitado de unos cambios que, aunque se prometen, lo cierto es que no acaban de llegar.




Y ahora, después de las horrorosas certezas sobre la explotación de los beneficios del comercio ilegal de diamantes surge el auge de la síntesis de estas piedras preciosas. 
Este diamante sintético, con iguales propiedades físicas y químicas que las del diamante natural y gracias al desarrollo tecnológico, se produce no en minas con guerrillas que controlan su comercio, sino en sofisticados laboratorios muy alejados de cualquier tipo de sospecha de poder estar manchados en sangre.





Hasta el mismo Di Caprio ha invertido una fortuna en la producción de diamantes sintéticos.




Ahí está la clave de la gran campaña de marketing publicitario que se está llevando a cabo por parte de los productores de diamante sintético: 
"Nuestro diamante es igual al natural pero es obtenido en nuestros laboratorios sin estar contaminado con sangre y cumpliendo la normativa correspondiente al medio-ambiente para su fabricación". 




Y además han creado una Asociación Internacional de Productores de diamantes sintéticos para velar por sus intereses comerciales y de distribución.




Hasta el mismo Di Caprio, tras conseguir su primer Óscar cinematográfico, ha invertido una gran fortuna en la producción de diamantes, a través de la compañía Diamond Foundry. 
Los portavoces de esta compañía aseguran estar produciendo un diamante real distinto del sintético, con un procedimiento nuevo.

 


Se nota que no han leído la normativa ISO 18323 sobre el diamante.





Dicha compañía afirma que es capaz de obtener cientos de diamantes de hasta 9 quilates en sólo dos semanas. 
Sobre el procedimiento nuevo, sólo dejan entrever que trabajan a 4.226 grados centígrados. 
Tendrán que dar más pistas para saber qué hay de nuevo en ese proceso.





De momento la carrera por el Òscar de los diamantes ya ha empezado en los mercados internacionales, veremos cuál es el veredicto del Gran Jurado, que es el cliente, y tendrá la última palabra.




Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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