lunes, 20 de junio de 2016

LAS JOYAS DE CHILE






En Chile, desde los primeros años de la conquista, la plata fue utilizada en la fabricación a martillo, de numerosos artículos que, por las distancias y las dificultades de la navegación, eran difíciles de llevar a Europa. 

La plata abundaba en todo el territorio, especialmente en la zona de Villarrica y sus vecindades, con la que los indígenas confeccionaban sus joyas y adornos.






A 15 años de fundado Santiago, el 2 de Mayo de 1556, el Cabildo ordenó a los industriales y artífices que expusieran públicamente sus trabajos, con el propósito de celebrar dignamente la fiesta de Corpus Cristi y bajo amenaza de severos castigos a los que no lo hicieren.





Fue la primera Expo que existió en Chile. 
En esa exposición se mostraron las primeras piezas de plata, fuentes y platos toscamente trabajados a martillo.





El 17 de Septiembre de 1737, surgió la que hoy podría reconocerse como la primera asociación de joyeros que hubo en Chile. 
En efecto, los plateros Campo, Zenteno, de Santander y otros, otorgan poder a Pedro Antonio Lepe y le encargan la defensa de los derechos del arte de la platería. 
También los plateros se encomendaron a San Eloy, bajo cuyos auspicios se fundaron en América innumerables cofradías y a cuyo amparo se establecieron en las principales calles del Santiago antiguo.






En 1818, el 5 de Marzo, se registra también la primera erogación popular de objetos de plata, para ayudar a sufragar los gastos de las campañas militares de la Independencia.





Ya en el siglo XVI, el poeta y soldado español Don Alonso de Ercilla y Zuñiga contaba las hazañas de esta raza soberbia, gallarda y belicosa. 
Eran los araucanos o mapuches. 
Con los que la platería mapuche surge en el siglo XVI y tiene su apogeo en el siglo XIX. 





Con la llegada de los españoles, que traen sus monedas, se trabaja la pieza de plata antigua. 
Al comienzo, sus herramientas son rudimentarias: yunque, martillos y limas. 
Los cinceles, punzones y troqueles, son fabricados por el artífice. 
El oficio platero no fue un arte anónimo. 
Muchos destacan la calidad de su trabajo. 
El mapuche con su pasión desmedida por los adornos personales y por su actividad en la vida social de su grupo, da una importancia enorme a la riqueza del metal. 





Las joyas adornan a sus mujeres con diseños de gran refinamiento y belleza. 
La plata color luz de luna adquiere un carácter simbólico y decorativo, al mismo tiempo que se transforma en un elemento de activa riqueza.





Entre las joyas tradicionales de los mapuches hay algunas que motivan serios interrogantes entre los antropólogos. El sacerdote Claude Joseph, en su obra "La Platería Araucana", describe los "punzones" y las "trapelakuchas". Los primeros son alfileres con esferas y cruces de adorno en los mismos.
Los segundos son unos bellos pectorales que usan aún las mujeres mapuches en sus tierras.





El padre Claude Joseph, señala que la presencia de la cruz como adorno secundario de los punzones y de los trapelakucha llaman mucho la atención. 
Indicaría la gran influencia que tuvieron sobre los araucanos los misioneros católicos de la época colonial? Pero la cruz araucana tiene su origen más antiguo, se la ve en numerosos tejidos y objetos anteriores a la conquista.





Otra joya exquisita de los mapuches, era la kitra, o cachimba de plata, muy difícil de encontrar en nuestros días. 
Todas estas formas interesantes han ido desapareciendo junto a los viejos mapuches, los veteranos de arte no son reemplazados. 
Los profesionales de hoy son escasos y su preparación parece muy inferior a la de sus mayores.
Si bien es cierto que la platería de los araucanos no tiene valor histórico, no se puede negar que representa una etapa industrial y artística de la valiente raza araucana.





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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