jueves, 30 de junio de 2016

UN ÓPALO EN UN METEORITO



Un meteorito de 18 kg


El 28 de enero de 2013 un equipo de científicos comandado por la geóloga belga Vinciane Debaille divisó un punto negro sobre el hielo. 
Se encontraban en la plataforma Nansen, 140 km al sur de la base Princesa Isabel, en la Antártida, una zona que llevan años recorriendo en busca de pequeños fragmentos de meteorito. 
Pero lo que tenían ante los ojos era algo distinto, un objeto negro y grande que desafiaba todo lo que habían encontrado hasta entonces.


Un hallazgo inusual


La roca, que pesa 18 kilos, es una condrita carbonácea, el tipo más común de meteorito y como el que cayó en los Urales hace unas semanas. Cada año se encuentran en el mundo unos 100 meteoritos de entre 100 gramos y 1 kilo, pero encontrar uno de este tamaño es algo realmente excepcional.

Después de examinarlo y sacar una foto electroscópica, un tipo de rayos X, descubren en su interior un ópalo con inclusiones de minerales metálicos.


Opalo en un meteorito
Foto de H. Downes


Los agujeros circulares corresponden a los puntos donde se han llevado a cabo análisis de láser.

Científicos de la Royal Astronomical Society británica acaban de demostrar la presencia de ópalo en un meteorito encontrado en la Antártida. 
El descubrimiento permitiría demostrar por primera vez la teoría de cómo el agua habría llegado a nuestro planeta a través de estos viajeros interestelares.
Y es que el ópalo, una de las gemas más usadas desde la antigüedad en joyería, está compuesta por sílice y hasta en un 30% de agua. 
Descubren ópalo en un meteorito hallado en la Antártida.





El EET 83309, así se lo ha bautizado,  tiene fragmentos de muchos otros tipos de meteorito incrustados, demostrando que había muchos impactos en la superficie del asteroide con trozos de roca de otras partes del sistema solar. Downes cree que una de estas impactos llevó hielo de agua a la superficie del asteroide, lo que permitió formar el ópalo.


Ópalo de fuego


Lo importante de este descubrimiento es que hasta ahora no se había identificado en la superficie de ningún asteroide.



Ópalo precioso


Antiguamente los ópalos procedían de yacimientos, ahora agotados, en Eslovaquia. 
En Australia fueron halladas las primeras fuentes de ópalo en 1863. 
Hoy encontramos ahí concentrado el 98% del mercado mundial. 
En México se produce la variedad de ópalo de fuego, además de otros colores.



Ópalo leñoso


La calidad del ópalo se distingue por la pureza de sus cristales, que proporcionan su capacidad de irradiación. Existen múltiples variedades del ópalo, entre ellas las más conocidas son:



Ópalo común


Ópalo de fuego: con brillos y tonos anaranjados.
Ópalo precioso: el ópalo más común y el más utilizado en joyería por sus brillos irisados.
Ópalo leñoso: se caracteriza por contener vetas de colores oscuros y ser marrón, lo que le da aspecto de madera fosilizada.



Prasópalo


Ópalo común: amarillo, pardo-amarillo, marrón y negro. Brillo céreo.
Prasópalo: de color verde, debido a pequeñas cantidades de Ni.



Ópalo Hialita


Hialita: transparente y brillo vítreo.
Hidrofana: variedad mate, porosa, que se vuelve transparente al sumergirla en agua



Ópalo Hidrofana


Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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