martes, 21 de junio de 2016

EL ARTE CRISELEFANTINO






El término arte criselefantino, es derivado de las palabras griegas chrysos (oro) y elephantinos (marfil), se desconocen los orígenes de la técnica, pero se conocen ejemplos del II milenio a. C., se refiere a esculturas hechas de una combinación tallada de marfil y oro.





Típicamente, una obra criselefantina era construida en torno a un marco de madera, utilizando marfil finamente tallado y finalmente recubierta en pan de oro, la ropa, el pelo, y otros detalles. 
Piedras preciosas y semi-preciosas fueron utilizadas para los detalles como los ojos, las joyas y las armas. 





El diseño de las obras criselefantinas eran a menudo modulares para permitir que el oro pudiese ser sacado y fundido para tiempos de necesidades financieras. 
Esta  técnica se usaba normalmente para estatuas de culto dentro de los templos, que solían ser a escala mayor que la real. 
La estatua de Atenea Parthenos hecha por Fidias, la podemos ver en su tamaño real en el museo de Nashville, Tennessee, Estados Unidos, es una reproducción de la estatua hecha por Fidias el año 430 aC, en el Partenón, estaba hecha de oro puro.





Los dos ejemplos más famosos de esculturas criselefantinas griegas fueron hechas por Fidias, ambas a partir de paneles de marfil y oro enchapado, obras que se llevaron a cabo durante los años 488 hasta 431 aC. esculturas consideradas como una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. 





En base a esta técnica joyeros modernos revivieron este trabajo haciendo esculturas más pequeñas, pasaron a ser llamadas obras Art Decó. 
Arte que surgiría durante los años 20 como un estilo de diseño y de decoración, arte que fue presentado en la Exposición Internacional de Artes Decorativas Industriales y Modernas, celebrada en París el año 1925 y que se extendería por todo el período entre las grandes guerras Europeas.





Los materiales y las materias primas en general venían de las colonias que tenían los gobiernos europeos, los políticos de esa época fomentaban a los orfebres  e invitaban a estos artistas a utilizar en sus obras estos materiales, poniendo incluso a su disposición las piezas de marfil más hermosas traídas desde el continente africano.





En general los materiales empleados para las bases de las estatuillas eran de materiales de muy buena calidad, se usaba el ónice verde y el mármol negro de Bélgica.





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

EL TESORO DE STAFFORDSHIRE





© Birmingham Museum



Recientemente los científicos examinan la colección más grande de oro anglosajón de Gran Bretaña, esta investigación ha descubierto que no es una colección tan dorada como se pensaba. 

Las pruebas hechas al famoso tesoro de Staffordshire anglosajón, un gran tesoro de oro y plata encontrado por un detector de metales hace cinco años, con esta investigación se ha puesto de manifiesto que durante el siglo séptimo los orfebres anglosajones utilizaban técnicas sofisticadas para hacer parecer el oro de 12 k en un muy buen 18 k y también el de 21 K en 23 k. 



© Birmingham Museum


La investigación científica, llevada a cabo durante los últimos dos años, en nombre de la ciudad de Birmingham y consejo de la ciudad de Trent, que poseen conjuntamente el tesoro, han revelado que los orfebres anglosajones habían descubierto una manera metalúrgicamente ingeniosa de poder hacer estas conversiones.



© Birmingham Museum


Parece que deliberadamente utilizaban una solución de ácido débil de cloruro férrico, para quitar plata y otras impurezas que no son oro de las superficies de piezas de oro, aumentando así el contenido y el porcentaje de oro en las superficies, y por lo tanto mejorar su apariencia. Esta piezas anglosajonas de alta tecnología engañaban convirtiendo las superficies de oro de bajo quilataje, estas eran aleaciones de oro de color amarillo pálido ligeramente verdoso con alto contenido de plata, las llevaban a un color amarillo oscuro, que las hacía parecer de oro de alta pureza. 



© Birmingham Museum


Los arqueólogos nunca antes se habían dado cuenta de que los orfebres anglosajones habían desarrollado tal tecnología.



© Birmingham Museum, objeto misterioso


Anteriormente, se habían hecho análisis de las superficies de los objetos encontrados pero nunca sospechamos que los orfebres anglosajones estaban quitando deliberadamente el contenido de plata de las superficies de las piezas de oro, ahora se cree que los orfebres anglo-sajones, probablemente hicieron su cloruro férrico mediante el calentamiento de una mezcla de agua, sal y una arcilla rica en hierro o polvo de tejas romanas antiguas trituradas. 

Las pruebas científicas hechas al Patrimonio Inglés han sugerido que no necesitaban ser sometidas al enriquecimiento superficial como truco.



© Birmingham Museum



El tesoro de Staffordshire, descubierto cerca del pueblo de Hammerwich en el 2009, ha sido el tema de una de los mayores estudios arqueológicos que nunca realizaron en Inglaterra. 
El tesoro consta de casi 3.700 fragmentos, unos 2.800 de plata y 839 de oro. 
En términos de peso, por lo tanto el tesoro consta de cinco kilos de oro y 1,5 kilos de plata. 
Los 3.700 fragmentos representan probablemente entre 300 y 800 objetos originales, principalmente de armas (incluyendo series de accesorios de oro y plata de más de 100 espadas) y al menos un casco espectacular. 
La mayoría de los artefactos fueron hechos por artesanos anglosajones en la primera mitad del siglo 7 dC, aunque una docena de piezas fueron hechas probablemente en el siglo anterior, incluyendo un pomo espada, hecho a mano en torno a 575 dC, probablemente en el este de Suecia.



Pareja de conectores en forma de ojos de oro, decorado con granates y cloisonné. © Birmingham Museum




Todo este tesoro, es casi seguro que valiera decenas de millones de libras en la época anglosajona, éste fue deliberadamente enterrado, probablemente para la seguridad manteniéndose por alrededor de 650 a 700 años oculto. 

Es probable que todo este tesoro estuviera escondido para mantenerlo fuera de las manos de los enemigos o rivales políticos. 



© Birmingham Museum



Parte de este tesoro se encuentra en el “Birmingham Museum and Art Gallery”. 
 Y otros de estos artículos de oro y plata del tesoro, se pueden ver en el Museo de Alfarería y Galería de Arte en Stoke-on- Trent.



© Birmingham Museum


Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

HISTORIA DE LA METALISTERÍA








Metalistería

La metalistería son las técnicas y artes para producir y conformar metales en la fabricación de objetos utilitarios, artísticos o decorativos. Este oficio comprende las técnicas de fundido y labrado que se realizan con metales preciosos como la plata y el oro, como con el resto de los metales. Incluye a la herrería, orfebrería y joyería.




A lo largo de la historia los metales se han utilizado como material para la elaboración de objetos tanto utilitarios como decorativos. 
En el siglo I aC, el trabajo de los metales de mayor uso era el hierro, cobre, estaño, plomo, oro y plata. 




La distinción entre metales preciosos (oro, plata y, desde el siglo XVIII, el platino) y los no preciosos (hierro, cobre, estaño y plomo) proceden de las antiguas civilizaciones del Oriente y de la Europa prehistórica. 
El oro y la plata, considerados sagrados por los adoradores del Sol y la Luna, estaban en un principio reservados para usos religiosos rituales, fabricación de objetos para templos y para la joyería, así como para los utensilios ceremoniales de figuras semi-sagradas como los faraones del antiguo Egipto, los reyes, sacerdotes de Oriente y los jefes tribales europeos desde España hasta el Cáucaso. 




A medida que estos materiales tan apreciados se hicieron más abundantes sirvieron para proclamar el rango social de un grupo más amplio, la élite de cada sociedad: su nobleza y sus grandes guerreros. 




El uso del oro y la plata se extendió al adorno personal, a las pertenencias de cada uno como los utensilios para comer y beber, las armas y a otros objetos, e incluso a piezas de mobiliario como espejos, pies de lámpara, sillas y camas. 




Poco a poco fueron adquiriendo un valor intrínseco que acabó por expresarse en las primeras monedas, discos de oro y plata con una estampación que emitieron los lidios en Asia Menor en el siglo VII a.C. 
Pronto el concepto de acuñación se extendió por todo el Oriente Próximo y llegó a Grecia y desde entonces las monedas siempre han sido consideradas en la doble vertiente de objetos bellos al mismo tiempo que valiosos. 




Los metales no preciosos como el hierro y el bronce eran apreciados por su resistencia, en especial para armas y herramientas; el cobre, el estaño y el plomo empezaron a emplearse, sobre todo por su utilidad o durabilidad, para objetos de cocina, almacenamiento o para reforzar todo tipo de construcciones de madera. 
En la antigüedad se descubrió que los metales tenían la propiedad particular de poder mezclarse o alearse en diversas combinaciones y proporciones para conseguir materiales mejores para fines diversos. 




De la mezcla de cobre y estaño se obtenía bronce y de la de plomo y estaño, peltre. 
El ingenio y el conocimiento científico cada vez mayor han explotado esta propiedad de los metales durante los últimos 2.000 años, de tal forma que, aunque todavía es común el uso de las denominaciones hierro, cobre, plomo, plata y oro, casi todos los productos metálicos son, en realidad, de aleaciones muy cuidadas y complejas. 




Características: 

Hay ciertas características que comparten todos los metales: superficie lisa uniforme, gran resistencia y durabilidad, así como maleabilidad (capacidad de poder trabajarse para obtener casi cualquier tipo de forma). Esta maleabilidad inherente a los metales hace que se puedan trabajar por presión cuando están en estado sólido o con moldes cuando se licuan por calentamiento. Además, los metales son reciclables (a diferencia de la piedra o la madera) ya que pueden fundirse y aprovecharse para hacer nuevos objetos.




Esta propiedad fue muy valorada tras el descubrimiento de la fundición (extracción del metal calentando el mineral), que data de mediados del quinto milenio, antes de nuestra era.






Técnicas: 
Las técnicas para trabajar los metales se desarrollaron muy lentamente y, durante mucho tiempo, estuvieron en relación con el progreso de la metalurgia. 
Hoy día los expertos sostienen que la metalurgia no se desarrolló hasta que los seres humanos no adoptaron un tipo de vida sedentaria, caracterizada por la agricultura y la cría de ganado. 
Parece ser que donde primero se dieron estas condiciones fue en la zona del noreste de Persia, donde abundaba el cobre, las rocas ricas en metal, la malaquita (de la que se puede obtener cobre) y los bosques que proporcionaban madera, es decir, energía para los hornos. 




Los persas desarrollaron los fundamentos de la metalistería utilizando el cobre de la zona y variando las técnicas para aplicarlas a otros metales a medida que los fueron descubriendo. 
Hoy, por lo general, se acepta la teoría de la difusión, las técnicas se desarrollaron en el noreste de Persia pero los productos, y probablemente también los productores, se fueron desplazando poco a poco hacia otras áreas gracias al comercio y a la emigración. 




Las técnicas se difundieron hacia las civilizaciones del valle de Mesopotamia, a través de la zona occidental de Persia y la costa mediterránea oriental hasta llegar a Egipto, hacia el norte de África y de allí hasta España. Una segunda ruta partía del oeste de Persia a Anatolia y desde allí, hacia Europa. 
Esta difusión comenzó alrededor del quinto milenio a.n.e. y continuó durante más de 2.000 años.






Técnicas primitivas: 
La metalistería más antigua es la del cobre, que se remonta quizá a fechas tan lejanas como el 11000 a.n.e., utilizando pequeñas pepitas de cobre recogidas del suelo o del agua. 
Es probable que al principio esas pepitas se consideraran como un tipo especial de piedra de atractivo colorido, que podían afilarse o golpearse —métodos que ya se usaban para trabajar la piedra, el sílex y la obsidiana— para hacer adornos.






Recocido: 
El siguiente paso fue el descubrimiento, alrededor del 5000 a.n.e, de que esas pepitas podían trabajarse mediante martillado si se las calentaba al rojo vivo y después se las dejaba enfriar; si esto se hacía varias veces, durante el martillado el material permanecía blando y fácil de trabajar. 
Los fuegos que se hacían con madera común producían el calor suficiente como para llevar a cabo este proceso, que se conoce como recocido. 
Si el metal se somete a un martillado constante sin haberlo recocido, se torna demasiado duro y quebradizo y aparecen grietas irregulares.






Fundición: 
El siguiente descubrimiento tuvo lugar después de inventarse el horno cerrado de dos cámaras para la cerámica, en el que se logran temperaturas muchísimo más altas que las de los hornos abiertos utilizados para la alfarería a baja temperatura. 
Esto ocurrió antes del 4000 a.n.e y condujo, unos 500 años más tarde, primero a la fundición de pequeños trozos de cobre y malaquita y, más adelante, a fundir grandes cantidades de mineral de cobre en hornos que al principio se parecían a los de dos cámaras para cerámica. Hasta el momento en que se pudo fundir, no se produjo un incremento importante en el suministro de cobre y objetos hechos con él.






Aleaciones: 
Finalmente, el descubrimiento de la fundición llevó al desarrollo de aleaciones simples que se realizaban mezclando diferentes minerales durante el proceso de fundido. 
Esto ocurrió después de un periodo intermedio, alrededor del 3000 a.n.e, en el que se observó que los minerales compuestos, rocas que presentaban una o dos partículas metálicas diferentes, producían un metal superior. 
El cobre obtenido por fundición continuó dedicándose al principio a herramientas pequeñas y a adornos realizados con las antiguas técnicas de martillado o afilado que se habían aplicado para el cobre en estado natural. 




Sin embargo, se ha descubierto que las armas y herramientas del periodo pre-dinástico en Egipto estaban hechas, sin lugar a dudas, con cobre fundido y vaciado. En Ur, Mesopotamia, se han extraído de las tumbas reales gran cantidad de objetos preciosamente trabajados en oro, plata, electro (aleación natural de oro y plata), cobre e incluso bronce primitivo. 
Muchos de estos objetos están hechos con el método de vaciado tanto a la cera perdida como a la arena.






Aplicación de técnicas: 
Hacia el 2500 a.n.e ya se llevaba trabajando el cobre al menos 3.000 años y las principales técnicas de la metalistería habían pasado por procesos de desarrollo muy lentos. 
Para entonces estas técnicas también se aplicaban a otros metales, como la plata, el oro y las aleaciones de cobre y estaño con las que se obtiene el bronce. 
Las técnicas utilizadas para dar forma eran la de forja y batido en frío o en caliente, que evolucionaron a las técnicas del martillado y relieve, utilizando martillos blandos de hematites, la del recocido, la del afilado, que dio paso al pulido y lijado fino o esmerilado, usado en la producción de espejos, la de unión de dos láminas de metal con junturas superpuestas o remaches y más tarde por soldadura, y la técnica de colada o fundición.

Después de inventarse esta última se utilizó el batido para reducir una pieza de metal a planchas, técnica que hubo de seguir utilizándose hasta que, en el siglo XVII, se inventó el laminador que permitía obtener planchas de metal por medios mecánicos. 




Aunque para el trabajo del metal a nivel industrial se han introducido otros métodos, como el torneado, han sido y siguen siendo la soldadura, el batido, el recocido, el relieve y la colada los métodos artísticos que se utilizan para dar forma a los metales. 
Se supone que estos fueron los métodos utilizados por primera vez por las comunidades agrícolas de fin del neolítico que habitaban en la región montañosa del noreste de Persia.






Técnicas decorativas: 
Se cree que la mayor parte de las técnicas decorativas se desarrollaron cuando el material crudo refinado llegó, gracias al comercio, a las civilizaciones urbanas más evolucionadas del suroeste de Persia, Mesopotamia y Egipto. 

Al mismo tiempo empezaron a surgir distintos tipos de artesanos como el orfebre, que labra objetos de oro, plata u otros metales preciosos, y el platero especializado el trabajar la plata.






Repujado: 
La decoración de los metales depende de su relativa maleabilidad. 
Probablemente la forma de decoración más antigua surgió de los propios procesos de batido que se empleaban para dar forma al objeto, ya que es posible hacer surcos o aristas golpeando la superficie o, en el caso de láminas de metal, el envés del material. 
De esta forma se obtiene el agradable efecto de nervaduras paralelas como las que presentan los vasos y otros recipientes encontrados en las tumbas reales de Ur. Mediante un martilleo más localizado y específico puede realizarse todo tipo de relieves, desde sencillas protuberancias hasta acabados de efecto pictórico. 
Esta técnica, conocida como repujado, se ha utilizado durante más de 4.000 años y alcanzó su apogeo en los utensilios religiosos y de uso doméstico realizados en oro y plata en la Europa de los siglos XVI y XVII.



Grabado y cincelado: 

También pueden realizarse diseños sobre la superficie, bien sea eliminando una franja angosta de metal con una herramienta de corte o grabado, o bien presionando la superficie con una punta roma y martillando a lo largo de la línea del dibujo sin eliminar metal. 
La primera opción se llama grabado y la segunda cincelado, técnicas reservadas principalmente para el trabajo de los metales preciosos.






Deslustrado, grabado al agua fuerte y oxidación: 
Otro método de decoración de la superficie es imprimir un diseño repetitivo de líneas, suele utilizarse para los metales preciosos, creando así zonas rayadas o mates que contrastan con las que mantienen su brillo y reflejos. Otro consiste en oscurecer algunas zonas del objeto aplicándole un ácido, o aguafuerte, que se suele utilizar en las armaduras de acero y en las partes de este metal de las armas. 
En el siglo XIX se inventó un proceso de oxidación intencionada que consistía en aplicar azufre sobre una superficie de plata pulida, con lo que se obtenía un sutil efecto de oscurecimiento.






Dorado y damasquinado: 
Pueden conseguirse efectos decorativos muy lujosos cubriendo un metal con otro, como en los objetos de plata, bronce y acero que han sido dorados total o parcialmente, o incrustando un metal en otro, como por ejemplo incrustando hilos de plata y oro en bronce, acero, oro, cobre y latón. 
Este último método fue perfeccionado en el mundo árabe durante la edad media y se llama damasquinado puesto que la ciudad siria de Damasco era famosa por este tipo de trabajo. 
Las vasijas ceremoniales chinas de bronce del primer milenio a.n.e. presentaban exquisitos damasquinados en oro y plata. 
En Europa durante el siglo XVI se empleó para decorar armas y armaduras. 
Más tarde, su uso quedó limitado al adorno de pequeños objetos, técnica muy practicada en España, sobre todo en Toledo y Granada.






Granulación y filigrana: 
Otras técnicas de decoración de la superficie que utilizan un metal sobre otro son el granulado y la filigrana. 
La granulación, que se utiliza en joyería, sólo puede hacerse con el oro y consiste en soldar partículas de oro sobre superficies del mismo metal. 
Los mejores ejemplos de este trabajo son los que realizaron los etruscos en el siglo VI y siglo V a.n.e. 
Las partículas eran tan diminutas que parecía que la superficie tenía una pelusa de oro. 
La filigrana puede realizarse con oro o plata y consiste en confeccionar diseños calados con dos o tres hilos finísimos de oro o plata entrelazados o trenzados. 




En los siglos XVI y XVII la filigrana tuvo gran difusión en la decoración de jarras, vasos y copas, sobre todo en Italia, España y Alemania, y durante el siglo XVIII y el siglo XIX en Latinoamérica. 
En Rusia y en los países escandinavos la filigrana se continúa utilizando en la artesanía local para realizar cajas, estuches de espejos y joyas de inspiración campesina. 
Es, obviamente, un trabajo de gran fragilidad y suele llevar, excepto en joyería, un material de refuerzo. También se realizan trabajos de filigrana en España e Italia, aunque fundamentalmente como recuerdo turístico. 
El trabajo de efectos similares al calado. 
Utilizado sobre todo para adornos de objetos de plata y algunas joyas, se denomina ajouré y se logra cortando y perforando el metal para obtener el diseño deseado. 




El ajouré gozó de gran aceptación desde finales del siglo XVII hasta comienzos del siglo XIX. 
También pueden aplicarse pequeños motivos recortados o calados sobre una superficie plana para obtener una decoración en relieve, método que se ha venido utilizando durante más de 4.000 años.





Todas las civilizaciones en las que existe una clase social alta o acaudalada ha utilizado, desde hace más de cuatro milenios, la metalistería decorativa enriquecida con otros materiales, entre los que se incluyen las piedras preciosas o semipreciosas, los esmaltes y una amplia variedad de materiales como maderas exóticas, marfil, jade, ámbar y niel (lámina de plata esmaltada en negro).





En tiempos remotos, los objetos ceremoniales a veces estaban decorados con tanto exotismo como las joyas y los instrumentos del culto. 
En épocas más recientes, este tipo de metalistería decorativa ha quedado reservada a los objetos personales y a la joyería.





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

PUNZÓN Y CONTRASTE





Punzón es un Instrumento de acero de forma cilíndrica o prismática, que en la boca tiene de realce una figura, la cual por presión queda impresa en el troquel de monedas, medallas, botones u otras piezas semejantes.





Contraste es Marca que se graba en objetos de metal noble como garantía de haber sido contrastado.





Contrastar es ensayar o comprobar y fijar la ley, peso y valor de las monedas o de otros objetos de oro o plata, y sellar estos últimos con la marca del contraste cuando ejecuta la operación el perito oficial.





Los punzones o marcas de contrastes son unas muy pequeñas marcas que se les hacen a las joyas fundamentalmente para saber de que tipo de metal están hechas y quien las hizo. 
Son obligatorias en muchos países. 
Hay reglamentos y disposiciones para el comercio de metales preciosos desde el siglo XV. 





Los Reyes Católicos dieron en Valencia , con fecha 12 de abril de 1488, una Pragmática, en cuya ley 2ª, título 22, dispone que: 
“Las obras serán marcadas por el platero con su nombre y señal”, “llevarán las Armas Reales”, “a un lado el yugo y al otro lado las flechas”, y “la marca de la persona fiable”. (Tratado de Joyería de Aurelio Marcos, 1965)



Punzones obligatorios en España desde el 29 de Enero de 1934 hasta la nueva legislación vigente desde 1 de Julio de 1985. Ley 17/1985. 1ª ley 750/000 , 2ª ley 585/000


Hoy en día existe legislación que obliga su colocación en todas las joyas que se fabrican. 

Constituyen un sello de garantía para el consumidor, y son el símbolo de calidad para el comercio de joyas entre países.





Los punzones básicamente son unas barritas de acero templado en los que en la punta lleva grabado el contraste o marca. 
El arte de grabar estas marcas con un tamaño tan diminuto que suele ser de 1 a 2 mm es labor de artesanos grabadores. 





Para colocarlos en las joyas se necesita un pequeño yunque o base sólida de acero sobre las que se apoya la pieza en cuestión y sobre ella se apunta con el punzón en la zona donde queremos dejar la marca y se le golpea con un martillo, un golpe seco y certero.





Hay que tener mucho cuidado al punzonar o contrastar de no deformar o estropear la pieza que estás contrastando. 
En la actualidad también hay pequeñas máquinas con un cabezal en donde se aloja este punzón y la acción se realiza mediante un brazo basculante o con un mecanismo de percusión por aire comprimido.





En la actualidad es obligatorio el uso de dos punzones por lo menos en cada pieza de joyería. 

Un punzón con la ley y otro con la marca del joyero, 9K, 12K, 14K, 18K o 22K para el oro, pero también la plata de 800, 850, 925 y 950 milésimas y el platino de 950 milésimas. 
El otro punzón se corresponde con la marca del fabricante, que puede ser desde un dibujo hasta un número de registro de fabricantes de su país.





El punzón es de gran ayuda se mire por donde se mire. Aconsejamos que se provean de una lupa de gemólogo 10x para poder observarlo mejor y reconocerlo. 
Las casas de compraventa se fijan en ellos para conocer la pureza del metal, los tasadores de joyas ven en ellos además de la ley del metal, la antigüedad de la pieza, dado que han evolucionado según las épocas y gobiernos de los países, en que país se ha realizado, qué joyero la hizo, si es de un solo metal o varios, en las joyerías alardean de él cuando el punzón se corresponde al de un joyero o diseñador de prestigio o una marca mundialmente conocida.







Casi siempre pasan desapercibidos, muchos dependientes de joyerías los ignoran o no conocen la legislación y su obligatoriedad en la joya y en último lugar los clientes, en definitiva los consumidores, en la mayoría de los casos desconocen su existencia o su significado. 
Son muy pequeños y se suelen poner en pequeños rincones de las joyas, casi siempre en sitios que no están a la vista cuando la llevas puesta.

Los lugares mas habituales donde podemos encontrar un punzón son:

1-

En las cadenas dependiendo del grosor y tipo de eslabón de la cadena, una pequeña anilla o asa plana justo al lado del cierre, y es en esa pequeña superficie de la anilla donde se encuentran. 
Si los eslabones son gruesos, se suelen colocar en el primero a continuación del cierre. 
A menudo en eslabones de cierto tamaño, se emplean unas pequeñas lentejuelas del mismo metal del que está realizada la pieza y es en la lentejuela donde los puedes ver.



2-

En los cierres de resortes o mosquetones que se utilizan para las cadenas se colocan en el mismo émbolo o gatillo, dependiendo del tamaño del cierre, si no, se recurre a la anilla plana entre el cierre y la cadena. 
Otro tipo son los de “pato” y es en la cara exterior de alguna de sus dos partes donde los podrás encontrar.



3-

En las medallas de serie, las clásicas, Virgen Niña, Niño en el pesebre, Virgen, Sagrado corazón, escapularios, etc. se encuentran en la misma superficie de la medalla junto al borde exterior o, por lo general en el asa de donde se cuelga.



4-
En todos los cierres que conocemos como cajón y lengua, es en la lengua casi siempre donde se encuentran, a veces bajo del cajón. Estos cierres se emplean para muchas pulseras, collares y broches. Hay que tener en cuenta que cuando se golpea un punzón para dejar la marca, hay que hacerlo en superficies en las que al golpear no se deforme la pieza y la lengua es una de ellas.



5-

En los pendientes con cierre de pala basculante y orejal, hay dos emplazamientos habituales, en el mismo orejal, esa barrita que se introduce en el lóbulo de la oreja y en donde los punzones están a lo largo de ella, o en la misma pala, en su parte mas ancha donde lleva el orificio por donde pasa el orejal.


6-

En los pendientes que por su tipo son los que llevan un orejal y una presión, es decir una pieza separada, se encuentran en el mismo orejal como el anterior, y además en la presión.


7-

Los pendientes que llevan una pala conocida por su forma como “omega” pueden estar en la pala, que suele ser de plancha plana, a veces de hilo redondo. También en los orejales y muy común en la base donde se encaja el omega, al tener mas superficie lisa.



8-
Las alianzas sortijas, sellos, anillos, solitarios, etc. etc. suelen llevarlo en el interior, en alguna parte de su superficie y juntos, en muchos casos en el exterior en la parte del brazo opuesta al motivo principal de la pieza, en la que queda abajo del dedo una vez colocada la sortija en la mano. 
En sortijas que no llevan forro interior es justo debajo del motivo principal pero es en la cara inferior donde podemos encontrarlos algunas veces.


9-

Los broches, esas piezas que se llevan en la solapa de camisas, chaquetas o abrigos, o en los suéteres y que para colocarlos necesitas de una aguja que báscula y que se inserta en un cierre de cañón o de gancho. 
Suelen estar en la misma aguja, a lo largo de ella, pero por norma mas cerca de su punto de inserción que su extremo puntiagudo, o, y es una práctica común, en la base del cañón, esa pequeña superficie entre el cañón y el broche. 
En ocasiones se coloca en los laterales o lo que llamamos “batas” que suelen estar caladas o con caracoles de hilos, y es en algún pequeño plano de esta parte de la pieza donde se colocan.


10-

En las piezas especiales, piezas artesanales, es decir hechas a mano o trabajadas en cera o diseñadas por computadora, pueden ser de cualquier tipo, sortijas, pendientes, broches, pulseras, brazaletes, collares, tiaras, coronas, medallas, colgantes, los punzones pueden estar en sitios como debajo o en el dorso de la pieza si se trata de broches, en un eslabón de las cadena y no necesariamente los que están junto al cierre, en una lentejuela que se superpone en alguna parte de la pieza en el interior, nunca en la cara vista. 
Las lentejuelas se pueden soldar con láser sin estropear nada de la pieza. 
Se usan porque en muchas ocasiones no se puede golpear con un martillo un punzón sin dañar la pieza, de esta manera se evitan los estropicios.


11-

En piezas de marca, además de los punzones habituales, podemos encontrar logotipos, números de serie, nombre o referencia del modelo, etc. 
Esto tiene muchas ventajas, ya que generalmente las marcas tienen un control de sus modelos, números de serie, referencias, logotipos y tiradas de piezas, y te permite que al consultar con la firma, puedas obtener muchos datos, como por ejemplo su autenticidad, fecha de fabricación, país en el que se vendió, etc.


12-

En relojes de metales nobles, plata, platino y oro, son varios los sitios donde podemos verlos, en los cierres, tanto camuflados o prolongados, como de pato, debajo de las asas de la caja, como por ejemplo Rolex que puede tener uno en cada una de ellas, en el brazalete junto a los pasadores y fundamentalmente en la tapa de la caja, es decir la cara que roza directamente nuestra muñeca.

Hay piezas compuestas de dos metales y lógicamente llevan los dos punzones de las leyes del oro y del platino, o del oro y la plata y a continuación el del fabricante.

En piezas de importación te encuentras los punzones del país de origen y los del país importador, es decir el punzón del distribuidor y el punzón del laboratorio de Análisis de Metales de la Comunidad donde reside el importador o distribuidor.

Otras marcas que podemos encontrar son las de los pesos de las piedras que llevan las piezas. 

Es decir, se pueden ver números con decimales, a veces acompañados del punzón o grabado “ct” carat, medida de peso para piedras preciosas, para gemas.

Actualmente son muchos fabricantes los que ya dejan impreso en los moldes el punzón, de tal manera que cuando la pieza sale de fundición (proceso de microfusión) ya vienen con el punzón o ley de metal directamente salido de molde, al igual que con la marca o logotipo del fabricante.

Fernando Gatto

Kaia Joyas Uruguay