jueves, 29 de septiembre de 2016

EL ANILLO DE COMPROMISO







Ha llegado la hora, después de tantos meses juntos, te has dado cuenta que ella es la mujer de tu vida y le dirás las palabras mágicas.




Pero, ¿Ya tienes el anillo de compromiso?
Las mujeres lo creen muy fácil, 
¿Qué le cuesta pedirme matrimonio? 
¿Qué espera para pedirme que sea su esposa?. 





Aunque suena muy simple, no lo es. 
Pedirle a una mujer que se convierta en tu compañera de vida y madre de tus hijos es tarea laboriosa, desde el mero hecho de que muchas mujeres no están interesadas en convertirse en la Señora de..., hasta que la ligera pero punzante duda de que ella no te vea como el hombre de su vida se disipe. 




El caso es que, para armarnos de valor hacen falta al menos un par de meses.
Lo cierto es que decirlo nos quita un peso de encima y si la respuesta es afirmativa nos dispara hasta la luna, y allá nos deja un buen rato. 




Después de recabar el valor suficiente, necesitaremos una joya muy especial: el anillo de compromiso.




Primero veamos

El costo: la tradición occidental marca un mínimo de dos meses de sueldo como la inversión perfecta para el anillo de compromiso. 
Esto es bueno porque se ajusta al presupuesto de todos.

 


Claro que si tu chequera da para más, pues mejor, tendrás un montón de opciones.




Delimitada la inversión podemos iniciar la búsqueda. Aunque suena trillado, lo ideal será visitar empresas establecidas tanto en la web como locales comerciales y una vez realizada la compra, pedir factura y certificado que avale la autenticidad de la joya. 




Visita joyerías, páginas web y visita también a los creativos que se dedican a la joyería de autor.




Dicen por ahí, y con toda razón, que el mejor amigo de las mujeres es el diamante. 
No son tan caros como muchos piensan, los hay desde 100 dólares. 




Un buen joyero sabrá orientarte sobre el diamante más acorde a tu presupuesto.




Pero el diamante no es la única piedra preciosa, en este rubro, si tu novia tiene preferencia por otro tipo de piedras, como podría ser rubíes, esmeraldas, zafiros, u otra piedra, habrá que considerarlo.




No lo elijas a tu gusto, es mejor acudir de manera casual con tu pareja a un centro joyero y prestar atención a los modelos que más le agradan. 




Hay quienes lo sueltan directo y le dicen a su amor: “Dime cómo quieres tu anillo que no quiero equivocarme el día que lo compre”, y san se acabo, compra feliz y novia feliz.




Otra modalidad es consultarlo con las amigas, típico, lo saben todo y pocas veces se equivocan. 
Incluso su mejor amiga podría ayudarte a encontrar el modelo exacto, con foto y toda la cosa. 
Así son ellas.




Una alternativa es el anillo familiar, algunas familias lo acostumbran y tiene un valor inmenso por toda la carga afectiva que resguarda. 




Lo sé, somos demasiado modernos y cada día son menos las madres y abuelas que siguen este tipo de tradiciones.




Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay