domingo, 14 de octubre de 2012

CONTINUANDO CON LA HISTORIA -- PERÍODO EDUARDIANO





El periodo de reinado de Eduardo VII fue breve, desde el 22 de enero de 1901 hasta su fallecimiento el día 6 de mayo de 1910, aunque la era suele prolongarse hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914. 
Durante este tiempo, la moda y la opulencia fueron la vanguardia de la sociedad inglesa.






 
Las mujeres, muy femeninas, vistieron con delicadas capas de plumas, lazos, encajes y seda. 
La alta sociedad estaba en pleno apogeo durante este tiempo que marcó históricamente a Inglaterra como una fuerza global y dominante, con los ricos viviendo en la extravagancia. 

La moda adquirió una ligereza casi etérea, las capas de delicados encajes y plumas fueron incorporados en prendas sobre tonos pasteles o blancos; la aristocracia incorpora a sus momentos de ocio el deporte, por lo cual la vestimenta tiende a aligerarse y tornarse más confortable; los corsés y corpiños se aflojan y poco a poco se eliminan por completo.





 
La vestimenta femenina debe adaptarse para diversas prácticas, como montar a caballo, andar en bicicleta o bañarse en el mar; las faldas se acortan, dejando ver tímidamente los tobillos. 
Este periodo se dio de forma casi simultánea entre dos grandes periodos de otras partes del mundo, el Art Nouveau y el Art Deco, así, mientras la mayoría de lajoyería Art Nouveau que se generaba en Francia y Bélgica, se concentraba especialmente en el diseño, firmas como Tiffany y Cartier se concentraron en la talla del diamante, su calidad y su apariencia, realizando maravillosas piezas de joyería que se pueden encontrar e identificar fácilmente:





joyería costosa, muy elaborada, realizada por joyeros
de muy alto nivel, maestros en su arte; es por todas estas razones que la frase que mejor describe la joyería de este periodo es: encaje transformado en platino y diamantes.


Los diamantes y el desarrollo de su talla


Inglaterra expande su dominio por todo el mundo, convirtiéndose en la única superpotencia, con colonias en Canadá, Australia, India y parte de África; colonias que permiten que se apropie de gran cantidad de diamantes, convirtiendo a la Casa Real Británica en la poseedora de la colección de joyas reales de mayor valor del mundo. 
Ejemplo de alguna de las fascinantes gemas pertenecientes a la Corona Real Británica obtenidas en este periodo, son el famoso diamante en bruto “Cullinan” obsequiado al Rey Eduardo VII por el gobierno de Transvaal para su 66º cumpleaños, el día 9 de noviembre de 1907. 





El Rey le confió la gema a la famosa casa Asscher’s 
Diamond Co. en Amsterdam, donde el enorme Diamante
fue estudiado durante meses. Dicen que el 10 de febrero de 1908, el señor Asscher colocó por primera vez la cuchilla de acero en el surco previamente marcado en V, y la hoja se rompió al toque de la gema quedando el diamante intacto, la segunda vez, se rompió exactamente por donde estaba previsto y según la historia, en ese instante el señor Asscher cayó desmayado.







Otra de las mayores influencias de la joyería Eduardiana fueron los extraordinarios avances alcanzados en la talla de gemas y diamantes. 
Alrededor del 1900, el desarrollo de sierras de diamante y los tornos para joyería, permitieron elavance de las modernas tallas, destacándose entre ellos la “talla brillante”. 






Para el año 1919 Marcel Tolkowsky 
publicaría su libro “Diamond Design. A Study of the Reflection and Refraction of Light in a Diamond” una edición a nivel mundial con ilustraciones y fórmulas que muestran cómo el mejor ángulo de la corona y el tamaño de la tabla dependen del ángulo del pabellón. 
Los cálculos de Tolkowsky servirían de base para todas las futuras modificaciones y estándares de la talla brillante. 
En este ambiente de nuevas posibilidades en cuanto a técnica y en la búsqueda de la perfección en las tallas,pequeños rubíes, esmeraldas, zafiros y amatistas fueron
también engarzados con diamantes de diferentes tallas.








Las joyas Eduardianas 


Las piezas con diamantes se diseñaron en esta época para ser lo más finas y delicadas posible, incluyendo un amplio uso del platino, que gracias a su dureza produjo piezas extremadamente delgadas y ligeras, además de una base de color y brillo ideal para los diamantes. 
La ligereza de los diseños fue posible también, gracias a los engarces invisibles y el Millegrain (herramienta que al hacer rodar manualmente una pequeña rueda de acero grabada con un patrón, sobre el borde de una superficie más blanda de metal precioso, deja el relieve deseado sobre el metal).







Los diamantes fueron un elemento esencial de la joyería Eduardiana a la cual pertenecen algunos de los mejores ejemplos que existen de joyas en platino y diamantes. 
Muchos pequeños diamantes se utilizaban a menudo en una sola pieza para crear un abundante efecto brillante, que a veces se acompañaba con gemas preciosas: zafiros azules, rubíes, esmeraldas, o perlas naturales. 
En este exuberante estilo casi no hay lugar para gemas de valores menores.






Los broches eran bastante usados, se volvieron muy populares aquellos motivos que reflejaban las nuevas actividades que las mujeres realizaban, como deportes, cabezas de zorro (por la caza), herraduras o cabezas de caballo (por la equitación) y palos de golf.



Joya estilo Cannetille




El caso Cartier


Mientras otros joyeros adoptaron las líneas sinuosas del
Art Nouveau, Cartier prefirió los modelos neoclásicos del
Versalles del siglo XVIII. Encaje, bordados ornamentales,
hierro forjado y motivos arquitectónicos fueron fuentes
de inspiración para sus diseños ligeros y delicados, que
exaltaban el destello de los diamantes. Movido por su audacia, Cartier fue pionero en el uso del platino para sus engarces. 
Flexible, más sólido que el oro o la plata, el platinotambién cuenta con la propiedad de atraer la luz. 






El virtuosismo técnico del Estilo Guirnalda de Cartier queda patente en las creaciones de “enrejado”. 
Las alhajas, los brazaletes, los broches, y todo tipo de accesorios femeninos, en la continuidad del espíritu luminoso del “Estilo Guirnalda”, se sirvieron de materiales novedosos y modernizaron la figura femenina de la alta sociedad, que acudía a Cartier en busca de ostentación y elegancia.









Fue también durante esta época que Louis Cartier creó
una pieza de joyería que no podría faltar hoy en día: en
1904, el aviador brasileño Alberto Santos Dumont le
comentó a su amigo Louis Cartier lo poco práctico que
resultaba usar relojes de bolsillo mientras se volaba.

Asumiendo el desafío, Cartier diseñó un reloj de pulsera
plano con un distintivo bisel cuadrado. 
Esta prenda no sólo fue un éxito con Santos Dumont, sino también con muchos clientes de Cartier. 


Modelo comercializado hasta hoy del reloj Santos




De este modo nació «Santos», el primer reloj de pulsera para hombres y, como si fuera poco, es también en este mismo año que el Rey Eduardo VII honró a la compañía con la Orden Real de la Realeza Británica, en la que se habló de Cartier como “los joyeros de los reyes, los reyes de los joyeros”.


Las joyas de la Reina


Las reinas de Inglaterra siempre influenciaron la moda
del momento, lo que cabe destacar en este caso es la particularidad de las razones del estilo que la Reina Alejandra generó. 
La princesa Alejandra de Dinamarca fue elegida a los 16 años para ser la futura esposa de Alberto Eduardo,  Príncipe de Gales, una reina que se dedicó a sus niños, y apreció actividades como el baile o el patinaje, además de participar en numerosas organizaciones caritativas. 







Para esconder una cicatriz en su cuello, cuyo origen aún hoy no está del todo claro, llevaba todo tipo de joyas y vestidos que cubrían el cuello. Esta práctica acaba por originar una moda, de la que muy poca gente sospecha el origen verdadero: el “Dog Collar Chokers” (Gargantilla tipo collar de perro). 
Este favorito de la reina, lo usaba en conjunto con el “sautoir”, un collar largo realizado generalmentede perlas que termina con un adorno al final, como una borla o un pendiente. 






La Reina Alejandra tenía un especial amor por las perlas, que comenzó después de una visita a la India. Para su coronación, Alejandra utilizó todos estos estilos de collar juntos: 7 grandes tiras de perlas (cada una de entre 60 y 80 cm. de largo), sumado a las gargantillas de diamantes y perlas, más los múltiples broches que cubrían su vestido. 

El efecto de Alejandra en la moda fue tan profundo, que las damas de la sociedad copiaron su estilo por más de cincuenta años.






Fin de una Época


El Rey Eduardo VII falleció en 1910 y su hijo, George V lo sucedió en el trono, aunque los estilos realmente no cambiaron hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914. 
En ese momento en el que la tendencia general era optimista y ambiciosa respecto al porvenir; frente alpositivismo (defensor de la fe en la ciencia) y el cientifisismo (proclama que la ciencia lo explica todo), las implicaciones del desastre del Titanic en 1912 trajeron gran tristeza sumada a la inminente guerra. 



  
 Princesa Alejandra de Dinamarca




La prosperidad y la abierta exhibición de riqueza fueron abruptamente terminadas por las realidades asociadas con la Primera Guerra Mundial, y en 1914 se da por finalizado este periodo dorado al que se recordará con nostalgia de largas tardes de verano y elegante opulencia que no volverían jamás. 
Los metales preciosos desaparecieron del mercado para esconderse en bóvedas o ser vendidos, tuvieron que  realizarse grandes reformas en la sociedad. 
Las mujeres tuvieron que llenar las vacantes dejadas por los hombres, que iban al combate, generando también al final un renovado empuje por los derechos de las mujeres. 
Las bajas masivas y los horrores de la guerra sentaron las bases de la actitud “live for today” (vivir para hoy), expresión que responde a una visión nostálgica que tiende a embellecer el pasado europeo anterior a 1914 como un paraíso perdido tras el salvaje trauma de la Primera Guerra Mundial.

Los estilos, los tabúes y las normas sociales no retornarían jamás a la “Belle Epoque”.




Fernando Gatto
kaia Joyas Uruguay

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