domingo, 7 de octubre de 2012

EL CRISTAL DE MURANO EN JOYAS






La elaboración manual del vidrio exige que éste tenga características especiales, como ser la manejabilidad, la calidad intrínseca, la pureza de la estructura física, la estabilidad y  brillantez de los colores y la transparencia, todas cualidades que Murano llevó a los máximos niveles. 






Con sus más de 900 años de tradición y con el secreto de sus componentes heredados de padres a hijos, grandes artistas venecianos han deleitado al mundo con sus creaciones que cautivan los
sentidos y alimentan el alma de quien las mira. 
La belleza y el brillo del cristal de Murano ha otorgado a través de la historia orgullo y distinción a sus poseedores. 






Personalidades, viajeros antiguos y modernos lo han atesorado por ser además de un objeto de contemplación, un emblema de buen gusto, originalidad y sofisticación. 






Ha tenido una gran demanda incluso de las cortes europeas como en la del Rey Federico IV de Dinamarca, quien en 1700 adquirió una colección barroca única en su tipo la cual es exhibida hasta la fecha en el Palacio Rosenborg en Copenhague.








MILLEFIORI


Millefiori es la denominación que se le da a una técnica 
específica realizada con Cristal de Murano (o Cristal de Venecia) que consta de un tipo de barra larga y cilíndrica que contiene un patrón específico a lo largo de toda su extensión, de manera tal que cuando se lo corta en rodajas desde un extremo, este particular patrón es develado.







Cada rodaja o pieza de la barra se denomina Murrina. La creación de estas barras comienza al tomar una masa pequeña del cristal en un extremo de un poste de metal de 1,5 metros.






Sumergiendo este poste en diferentes recipientes con cristal fundido de varios colores, el volumen de la masa aumenta, dando lugar a una masa integrada por capas de diverso cristal coloreado. 





La masa agrandada del cristal fundido es luego apretada en un molde con forma de flor o estrella, lo que le da la forma final al  patrón. 

Una última capa de cristal es aplicada para mantener la forma cilíndrica de la barra. Un segundo poste de metal es luego unido al otro extremo de la masa y dos vidrieros, uno en cada poste, tiran del cristal en direcciones opuestas, formando una fina y larga barra del diámetro requerido.






Cuando la barra se enfría puede ser cortada en rodajas del grosor deseado, dando por resultado la producción de las murrinas.Las piezas son dispuestas una por una en un molde y se las derrite. 
La capa externa (aquella utilizada para darle forma cilíndrica) de cada una se derretirá y pegará entre sí. Una vez que se enfría puede ser desmoldada e incorporada a la fabricación de diversas piezas con Millefiori.






La Murrina Veneciana se origina en la cristalería de la
Antigua Roma, Alejandría y Fenicia. Pequeños segmentos de barras de cristal de distinta forma y color son dispuestos uno junto a otro y después fundidos, creando diminutos mosaicos, dándole su nombre “Millefiori”, que significa “Miles de flores”. 





Le debe su particular belleza a un proceso muy complicado que requiere de mucha habilidad, y que fue redescubierto por los vidrieros de Murano en la Edad Media.Cada pieza es una obra de arte única, realizada íntegramente a mano, en la ciudad más famosa del mundo en lo que a la fabricación de cristal se refiere: Venecia.






Gracias a una simple pero ingeniosa invención en 1968, fue posible comenzar la producción de dijes murrina que, en pocos años, se han convertido en un preciado accesorio de la moda. 







El invento fue una banda de cobre de forma de gota, corazón, cruz o un simple círculo, dentro de la cual las rodajas de la barra de Millefiori son dispuestas. Introducida en un horno, las murrinas se unen, formando un disco compacto.Una vez frío, el disco es pulido para formar una fina capa ligeramente convexa. Un pulido final resalta su brillo.





Fernando Gatto
kaia joyas Uruguay

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