martes, 23 de octubre de 2012

HISTORIA -- MÁXIMO LUJO, LOS AÑOS 50



"La joya para cóctel, de grandes dimensiones, comienza a hacer furor, destacándose
sobre todo los anillos con gemas de gran porte. Se afianzan en el mercado grandes casas de joyería como Chanel, Cartier, Bulgari o Tiffany, y Harry Winston entra en la historia con un rol protagónico."








La década del 50 marca una época de gloria para la joyería. 

Atrás queda el fantasma de la guerra y el mercado de la joya no tarda en recuperarse.Las mujeres dejan las actividades hogareñas y  participan de actividades sociales, y la moda tanto como las joyas deben acompañar las circunstancias. 
El consumo se reactiva en medio del optimismo económico. 






Muere Eva Perón, un mito en la historia Argentina y uno de los personajes más emblemáticos en lo que respecta a joyería, cuyo broche con motivo de bandera argentina fuera disputado en una subasta entre Susana Giménez y Madonna hace tan sólo pocos años. 

En esta década nacen el Rock- and-Roll, y las inolvidables estrellas de la música y el espectáculo: Elvis Presley, Frank Sinatra, Marilyn Monroe y Brigitte Bardot.


H. Winston el rey del diamante

Poco a poco comienzan a reabrir los talleres que habían  dejado de operar, como el de Chanel, que reabre sus  puertas en el año 1954. 
Tan sólo dos semanas después  de que su feroz rival, Elsa Schiaparelli, presentara la quiebra de su firma. 







Chanel, reafirma su opción por las perlas, tanto cultivadas como de imitación, utilizándolas en dos tonalidades de color que acompañaban fantásticamente sus conjuntos y vestido bicolores.


Malla Tubogas



Bulgari aplica en sus diseños la técnica que había desarrollado recientemente: la Técnica de Tubogas. Esta técnica consiste en cubrir “enrollando” con una lámina de metal precioso un tutor, que luego se retira, dando como resultado un tubo muy flexible, hueco y liviano. 






Esta técnica dio nombre a una de las colecciones más exitosas de la firma, que sigue siendo elegida actualmente tanto para joyas como para relojes.

El platino ya no escaseaba y es utilizado con  generosidad, al igual que grandes gemas y diamantes. Podría decirse que los ‘50 es la década de los diamantes y no se utilizan gemas de calidad inferior a las esmeraldas, zafiros o rubíes.





Los engarces, por lo general eran en grifas, permitiendo lucir al máximo la belleza de las preciadas piedras. 
Las tallas eran variadas e incluían al corte esmeralda,brillante, baguette, cabujón y ovaladas. 
También eran elegidos el oro amarillo, y la combinación de varios colores de metales en la misma pieza. 

Asimismo, se usaron para la joyería diurna: amatistas, turquesas y corales, o bien la joya sin gemas. Las perlas tuvieron muchísima aceptación para los ensambles de día.






Los diseños, por lo general abstractos, vislumbran las
líneas de la joyería actual, aunque continuaban en uso los motivos de animales, con buen peso de metal.





El metal, cuando quedaba visible, se trabajaba con texturas y acabados florentinos o estriados. 
Fueron populares las cadenas cola de zorro, las sogas torzadas o trenzadas, las mallas tejidas y los motivos de cañas.






Gracias a Richard Liddicoat, Director Ejecutivo de la GIA, quien establece en el año ‘53 un sistema de graduación de los diamantes, es que estos pueden ser clasificados para su categorización. 
Comienzan los primeros proyectos de producción de diamantes sintéticos, con la Compañía General Electric como pionera, con su anuncio oficial de la obtención de diamantes sintéticos en 1955.







En el mismo año es sintetizada la fabulita, compuesta por titanato de estroncio sucedáneo del diamante. General Electric utilizó un novedoso método basado en la precipitación y recristalización del carbono en diamante a presiones de 100 Kbar y temperaturas de hasta 2.700 ºC. 






Los procesos duraban dos o tres minutos y los cristales obtenidos eran diminutos. Como base para este procedimiento se utilizaba el grafito, aunque existen otros métodos basados en el empleo de pequeños diamantes como base. 
En 1959 De Beers Consolidated Mines, consiguió desarrollar la producción de diamantes sintéticos a escala comercial.



Harry Winston : el rey de los diamantes






A los 12 años trabajaba como cadete en la joyería de sus padres. Desde muy joven perfeccionó una sensibilidad especial para detectar piedras de gran valor y en poco tiempo desarrolló un gran imperio. 
Para montar su negocio siendo tan joven, contrató a un juez retirado, de apariencia confiable y cabellos blancos, y armó su equipo con algunos empleados más. Esto dio una imagen de experiencia y seriedad a su negocio.






Experto en relaciones públicas, organizaba cenas de
gala, y viajaba por el mundo con un pequeño stock, ofreciendo sus joyas a los huéspedes de los hoteles de lujo. 
En su haber llegó a tener 60 de los 300 diamantes más grandes del mundo, más que cualquier otra casa real o gobierno. 
Algunos fueron vendidos en su momento, llenando innumerables páginas en diarios y revistas: el Jonker, el Vargas, La Estrella de Sierra Leona y el mítico Taylor-Burton.






Winston tuvo como clientes al Sha de Persia, al Sheik
de Arabia, a Stavros Niarchos, Aristóteles Onassis y otros.

Fue el joyero emblemático por excelencia de esta opulenta década.



Fernando Gatto
kaia Joyas Uruguay

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