miércoles, 10 de octubre de 2012

LA JOYERÍA DE LA ÉPOCA VICTORIANA



Continuando con la serie de las eras de la joyería, veamos la era Victoriana.








La era comienza oficialmente la mañana del 20 de junio de 1837 con la coronación de la joven Victoria y termina con su fallecimiento en el año 1901, teniendo 82 años de vida y 63 años de reinado, convirtiéndose en el reinado más largo de la historia de los monarcas británicos.
Durante estos años la revolución industrial alcanzó su máximo grado de desarrollo y, como resultado, toda la industria viviría una época de gran dinamismo. Con el desarrollo de tecnologías de producción en gran escala, se sustituye el trabajo manual, prescindiendo de muchos trabajadores, y generando una obvia repercusión.







Fue también una época de grandes inventos y avances.

Edison presenta la bombilla eléctrica y los hermanos
Lumière aplican la física para desarrollar el cine. 
Hoffman inventa la aspirina y Freud comienza a estudiar la mente.
Stevenson escribe una de las novelas más leídas, que profundiza en el comportamiento humano: Dr. Jekyll and Mr. Hyde. 

La música deja la moderación del clasicismo y da paso a una vibrante expresión de sentimientos, dando lugar al Romanticismo con Ludwig Van Beethoven como referente máximo, así también como con Schubert, Mendelssohn, Schumann y Berlioz. El romanticismo tabién se traslada a la pintura, destacando la supremacía emocional sobre la racional, con sus máximos representantes:

Goya, Matisse, Rousseau, entre otros. 







En Estados Unidos se inaugura la Estatua de la Libertad y Abraham Lincoln es elegido presidente, mientras en Rusia el Zar Alexander II elimina la esclavitud feudal.


NUEVAS TÉCNICAS DE PRODUCCIÓN A GRAN ESCALA


De estos grandes cambios tecnológicos, la joyería y la relojería obtuvieron varios beneficios. 
Es durante este periodo, por ejemplo, que se fundan las grandes firmas productoras de relojes suizos como Longines, Patek Phillipe, Cartier, Omega, Tissot, Tag Heuer, Audemars Piguet y Movado. 

La energía manual utilizada para estampar un cuño de metal, poco a poco fue remplazada por la máquina de vapor, el gas y por la fuerza hidráulica, resultando en la obtención de formas de manera rápida, precisa y en grandes cantidades, lo que provoca una reducción
de las horas de trabajo de los artesanos y consecuentemente en el precio final de la joya. 






Los lapidadores se sirvieron también de estas nuevas fuentes de energía para aumentar la velocidad de sus tornos y así obtener nuevas tallas con mayor número de facetas; el platino, descubierto con anterioridad, debido a su alto punto de fusión fue aprovechado recién en esta época gracias a las nuevas fuentes de calor, principalmente obtenidas de la quema de carbón mineral.







De la mano del espíritu tecnológico viene la reducción de costos, dando como resultado que la nobleza y los comerciantes más ricos ya no fueran las únicas personas que se podían permitir una selección de joyería para acentuar su guardarropa. 
En 1854 fue permitido legalmente en Gran Bretaña, rebajar las ligas de oro a 15K, 12K y 9K. También fue introducido el doublet, que consistía en cubrir con una lámina de oro un metal económico. 
La técnica de galvanización, originalmente desarrollada en Italia, fue aplicada a mediados de 1840 de diferentes formas, como por ejemplo en el proceso llamado “Electroformatura” que consiste en depositar una delgada capa de oro o plata sobre una pieza a través de una corriente eléctrica, o también la plata “Vermeille” que consiste en una fina capa de oro sobre la base de plata de ley. 








LAS JOYAS DE LA REINA


La Reina Victoria amó las joyas, las diseñó, las usó y las dio como regalo a sus amigos y familiares más allegados.
Sus preferencias marcaron tendencia en el diseño y comercio de joyería en Londres durante toda su vida, y sobre todo luego del fallecimiento de su amado esposo Albert en 1861, cuando adopta el luto hasta el final de su vida. 






Con él, el negro también es introducido en la joyería con diseños tenues, austeros y sombríos. 
Estas piezas se destacan por tener piedras pesadas y oscuras, particularmente el azabache, así como el ónix, la amatista y los granates rojo profundo.






La reina Victoria se lleva también el crédito de la popularización de la pulsera encanto o “charm”, como la conocemos hoy: un ítem de joyería utilizado  alrededor de la muñeca, que lleva colgados “encantos personales” de gran significado para el usuario. 
Fue con la reina que este tipo de joyería pasó de ser una herramienta práctica a convertirse en una joyería decorativa.








LA JOYERÍA VICTORIANA

En lo que hace a este estilo de joyería, es un estilo ecléctico, con una revalorización de lo antiguo. Los diseños tienen un gran interés en motivos figurativos y temas sentimentales, destacándose las flores, los árboles y los pájaros. 
Hay dos técnicas que los orfebres desarrollan  particularmente durante esta época y son el repoussé
(repujado) y el cannetille (imbricado trabajo realizado
en filigranas de hilos retorcidos). 
Los orfebres más reconocidos fueron Castellani y Giuliano, siendo este último considerado como el orfebre más grande del siglo XIX.







También hay una gran producción de joyas donde se
empleaba el cabello humano como materia prima, dando lugar a creaciones de rara belleza y mucha destreza en el tejido de los mismos.







TRES ETAPAS DIVIDEN EL PERÍODO VICTORIANO

El temprano Victoriano o Periodo Romántico (1837- 1860) se corresponde con una reina joven, plena de vida y enamorada de su reciente esposo Alberto. En la joyería, el mundo de la naturaleza inspiró estilos y motivos.







El oro era usado en todas sus formas, a veces acompañado de esmaltes, o con gemas de color. Durante el día se utilizaban joyas más económicas realizadas en marfil, carey, coral, o perlas barrocas, y para la noche el oro y las gemas eran las estrellas. 
Los aros se usaban en longitudes importantes y las gargantillas eran usadas cortas y con gemas colgando en el centro. 






Uno de los modelos más elegidos en pulseras, era el de hebilla de cinturón, sobre mallas tejidas de oro.







Tanto a los motivos como a las gemas se les atribuían
significados especiales y propiedades mágicas, como
las serpientes presentes entre las joyas de la Reina, que
simbolizaban sabiduría y eternidad relacionadas a la
fidelidad y el amor. Uno de los accesorios que se volvieron muy populares, fueron los Lorgnette, una suerte de lentes sin patillas, con un pequeño mango que permitía acercarlos a los ojos.







El Medio o Alto Victoriano también conocido como el
Gran Periodo (1860-1885) es un momento marcado por
el luto, con el fallecimiento de la madre de la Reina Victoria y su esposo Alberto durante el mismo año, y con el comienzo de la guerra civil en Estados Unidos. A ambos lados del Atlántico, los “lockets” se convirtieron en un accesorio de moda muy importante: dijes en forma de caja que atesoraban la memoria de un ser querido cerca del corazón, podrían contener un rizo de cabello o los primeros ejemplos de la fotografía (daguerrotipos) en compartimientos secretos. 







Gracias a los descubrimientos arqueológicos del momento, las tendencias fueron influenciadas y materializadas en las creaciones con técnicas como el esmaltado y la granulación que consiste en la realización de diseños utilizando micro esferas de
oro. 
Las gemas usadas fueron las amatistas, granates,  cristales, esmeraldas, diamantes, ónix negro, azabache,
ópalo, perlas, rubíes, vidrio negro, marfil y carey. Motivos de estrellas y lunas acompañan los diseños. 
Es este el período más lujoso y opulento de la era Victoriana.







En el Victoriano tardío o Periodo Estético (1885- 1901),
los descubrimientos de minas de diamantes en África
los convierten en gemas muy accesibles y son adoptados
para la joyería de este tiempo, acompañados por gemas
de colores pálidos o sin color, como ópalos o piedras lunares.
También se usan el marfil tallado con motivos botánicos
y las perlas, aplicadas en gargantillas cortas o en
collares de varias vueltas, con separadores de baguettes
y diamantes engarzados. 






Las mujeres usan menos joyas, y en tamaños menos importantes. La regla: “menos es más”, fue adoptada en las joyas de este período, dando paso de a poco al Art Nouveau.





Fernando Gatto
kaia joyas Uruguay


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