lunes, 22 de octubre de 2012

LAS JOYAS DE EL SEÑOR DE SIPÁN

El Señor de Sipán fue un antiguo gobernante del siglo III, cuyo dominio abarcó una zona del actual Perú. 
El arqueólogo peruano Walter Alva, junto a su equipo, descubrió la tumba del Señor de Sipán en 1987. 







El hallazgo de las tumbas reales del Señor de Sipán marcó un importante hito en la arqueología del continente americano porque, por primera vez, se halló intacto y sin huellas de saqueos, un entierro real de una civilización peruana anterior a los Incas.






Alrededor del fardo funerario, originalmente envuelto en mantos de algodón, se encontraban muchas conchas de Spondylus traídas desde aguas ecuatorianas y muy apreciadas en los ritos del antiguo Perú.








Progresivamente se fueron develando estandartes cuadrados con figuras humanas de cobre laminado, representando un personaje con los brazos y puños en alto que volvió a aparecer al centro de un hermoso relieve dorado sobre una lámina en forma de “V” a manera de brazos extendidos con las palmas abiertas. 








Cubriendo los huesos de la cara estaban un par de ojos de oro, una nariz y un protector del mismo metal que debió cubrir la parte inferior del rostro. 
Dos livianas narigueras de oro se encontraban cerca del rostro. 







El cráneo reposaba sobre un plato del mismo metal.
El ataúd de cañas en que se halló, fue el primero en su tipo que se encontró en América y reveló la magnificencia y majestuosidad del único gobernante y guerrero del antiguo Perú encontrado hasta la fecha de su descubrimiento, cuya vida transcurrió alrededor del año 250 de la era actual.







Miles de pequeñas cuentas cilíndricas de concha blanca, roja y anaranjada formaron un total de 10 pectorales, dispuestos sucesivamente sobre el pecho, las piernas o debajo del esqueleto. 
Varios tocados desintegrados forman una especie de abanicos de plumas con mangos de cobre. 
Cientos de cuentas turquesas, de apenas 2 mm ., integraban los elegantes brazaletes del Señor. 






Sobre el pecho fueron apareciendo dos filas con un total de 20 frutos metálicos de maní, 10 del costado derecho eran de oro y la otra mitad de plata. 
Este primer indicio de una simbólica dualidad o biparticipación resultó una importante constante entre los objetos rituales del entierro; así, un lingote de oro reposaba sobre la mano derecha y otro similar de plata en la mano izquierda. 






La derecha sujetaba también el más importante símbolo de su poder y jerarquía terrena: una especie de cetro y cuchillo coronado por una vistosa pirámide invertida de oro, con relieves representando un jefe guerrero ricamente ataviado, imponiéndose militarmente sobre un prisionero.






En la mano izquierda había también un cuchillo de plata con la misma representación en escultura miniaturista. 







A la altura del cuello se encontraba también un collar de 72 esferas de oro en degradé y sobre el pecho un cuchillo del mismo metal hacia la derecha y otro de plata hacia la izquierda. 






Representaban la dualidad y el equilibrio que volvían a estar presentes simbolizando el naciente y poniente, el día y la noche, lo puro y lo impuro, la vida y la muerte, el Sol y la Luna , lo positivo y lo negativo y todo lo que siendo opuesto, resulta complementario. 






Notablemente el Señor yacía también con esta sugerente orientación, como si el eje de su cuerpo equilibrara las fuerzas representadas. 
Los pies estuvieron originalmente calzados por sandalias de plata.








En la vestimenta de este guerrero y gobernante que medía aproximadamente 1.67 m y que falleció a los 3 meses de gobernar; destacan las joyas y ornamentos de la más alta jerarquía como pectorales, collares, narigueras, orejeras, cascos, cetros y brazaletes. 






Predominan en estas piezas el uso del oro, de la plata, del cobre dorado y de las piedras semi-preciosas. En su sepulcro, se hallaron más de 400 joyas.
El collar de oro y plata es un símbolo religioso de los dioses principales, el Sol y la Luna. 

Al lado derecho del pecho, el collar era de oro y al lado izquierdo de plata. Simbolizaba la visualización de ambos dioses en el firmamento en un momento del día. Es decir, el perfecto equilibrio deseado, según la mitología mochica.






Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

3 comentarios:

  1. Hola, nunca había visto joyas tan maravillosas!!!!! que ser tan impresionante tuvo que ser el Señor de Sipán.

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  2. gracias señor de sipan eres un orgullo para nosotros tenerte

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