martes, 16 de octubre de 2012

TÉCNICAS -- LA LACA JAPONESA









Hace algunos años, con el auge de la joyería contemporánea en nuestro país, comenzaron a verse antiguas técnicas orientales aplicadas a las joyas como una forma de embellecer las creaciones y encontrar originalidad. La Laca Japonesa es uno de esos secretos que en esta nota pretendemos develar.

Si uno quiere indagar en el antiguo arte de la Laca Japonesa, lo primero que tiene que tener en cuenta es que, como ocurre con todas aquellas técnicas milenarias provenientes del lejano oriente, se requiere de tiempo, dedicación y mucha paciencia para dominarlas. 

Este caso no es la excepción. Requiere de años de entrenamiento y perfeccionamiento, y su ejecución no es para personas impacientes, ya que el proceso completo, de principio a fin, puede demorar con facilidad más de diez días y unas cuantas capas para una pieza de pequeña escala como una joya.







Entonces, si la paciencia y dedicación no son un impedimento, la referente en Laca Japonesa en nuestro continente, es la Sra. Francine Schloeth. 

Residente en Argentina su taller está convenientemente ubicado en un edificio construido por un grupo de arquitectos con una visión muy peculiar, donde los departamentos no se identifican con números y letras, sino con nombres de famosos pintores como DaVinci, Picasso y Monet. 







Ya en el interior, uno descubre que el espacio tipo loft tiene la ambientación necesaria para encontrar ese estado mental adecuado para llevar a cabo cualquier creación artística, ya que Francine, además de ser  experta en Laca Japonesa, es profesora de dibujo y pintura.








UN POCO DE HISTORIA

El líquido de Urushi, utilizado como componente base para la realización de cualquier obra con laca japonesa se obtiene de la savia del árbol Urushi. 

Este árbol emparentado con el mango, la castaña de cajú y el pistacho, se encuentra en el sudeste asiático donde el clima es templado. 
Este árbol de corteza sumamente frágil es rápidamente afectado por las bacterias que ingresan a través de sus heridas. Como mecanismo de defensa, el árbol de urushi comienza a segregar a través de estas heridas, un líquido con propiedades antisépticas que solidifica rápidamente en condiciones de alta humedad ambiente.







En Japón, un árbol de Urushi tarda de quince a veinte años en alcanzar una altura de tres metros. Recién cuando el tronco del árbol consigue un diámetro de 15cm. se puede comenzar a extraer el líquido del Urushi. 

Para ello se realizan pequeñas incisiones en la corteza del tronco, a través de las cuales se puede recolectar el líquido segregado por el árbol. 
Este proceso se repite en Japón desde principios de junio hasta fines de octubre, cuando se realiza un último gran corte para extraer las últimas gotas de líquido, tras lo cual el árbol muere. 
Dependiendo del tamaño del árbol, se puede obtener tan sólo 150 a 250 cc. de líquido de Urushi virgen de cada ejemplar.







De más está decir que esta es una práctica que debe realizarse con suma conciencia y respeto, ya que su excesiva práctica llevaría rápidamente a la depredación, pero evidentemente los sabios orientales han sabido prolongarla a través de los siglos permitiendo la continuidad de esta particular especie. (mismo sabiendo el respeto por los orientales hacia la naturaleza y mas, no se si estoy muy a favor de matar un árbol para adornar a una persona)

Para la obtención final de la laca, el líquido del Urushi se mezcla con otros agentes, que lo convierten en uno de los productos naturales más durables del mundo, con una enorme resistencia al paso del tiempo y a la acción de agentes degradantes como el agua, alcohol, ácido, álcali, aceites o el calor. 








Esta característica de la laca ha permitido el hallazgo en excavaciones arqueológicas de objetos realizados hace más de 10.000 años por los chinos quienes laqueaban sus utensilios para protegerlos e impermeabilizarlos. 
Asimismo, es un producto que puede ser aplicado sobre todo tipo de objetos como vajilla, muebles, objetos decorativos, utensilios y obviamente en joyería.

Existe también otro tipo de técnica de laca japonesa denominada "Cashew", que se obtiene de los frutos de un árbol conocido como Anacardium Occidentale, el cual provee de un líquido oscuro utilizado como materia prima para su elaboración. 

Su refinación da origen a tres tipos de laca: una negra, otra transparente y otra llamada "Roiro" que tiene un color rojo-anaranjado. 
Al realizarse la obtención de esta manera, el árbol no muere como producto de la extracción.



Francine Schloeth



Nacida en Basilea, Suiza en 1961, Francine siempre se interesó por las artes plásticas, lo que la llevó a estudiar Bellas Artes en su país de origen, para luego orientarse hacia el rubro de la joyería a través de su paso por la prestigiosa Escola Massana de Barcelona, donde aprendió en profundidad las técnicas de laca japonesa y su aplicación en piezas de joyería. 


En 2002, Francine Schloeth, viajó a la Argentina seducida por la cultura indígena, latina y el Tango, sin saber que adoptaría a nuestro país como su lugar de residencia permanente. 







Aquí comenzó a dar clases de arte en un colegio alemán durante sus primeros años de residencia, pero rápidamente se volcó a la enseñanza de dibujo, pintura y laca japonesa aplicada a la joyería. 


LA TÉCNICA


La aplicación de laca japonesa en piezas de joyería permite la obtención de una estética absolutamente única e irrepetible, ya que veremos que cada aplicación realizada por medio de capas va generando patrones originales, aunque sí es posible, en base a la experiencia, poder predecir aproximadamente cual será la textura final o la gama tonal resultante. 

Por la característica física de la laca, es imprescindible que esta sea aplicada sobre una pieza de joyería terminada, ya que cualquier proceso de soldadura o pulido destruiría la laca por la acción del fuego o las altas temperaturas producidas por la fricción.







Las técnicas de laca japonesa se dividen en cuatro técnicas básicas conocidas como: arrugado, técnica de arroz, cáscara de huevo y Nasishi (espolvoreado con bambú).

En la técnica de arrugado se aplican capas de laca que van solidificando desde la superficie, provocando una contracción del material que genera arrugas. Una vez solidificada la capa anterior, se aplica una nueva y así se trabaja de manera sucesiva superponiendo capas de diferentes colores. Uno de los últimos pasos es el lijado, en el que se produce la "magia" y se van descubriendo por sectores las diferentes capas de color anteriormente aplicadas. Es una técnica sumamente lúdica y azarosa, por lo que también es necesario que el artista aprenda a aceptar los resultados.









El trabajo de la laca se puede hacer con pinceles y espátulas de diferentes formatos y, si bien no es necesario contar con instalaciones especiales o maquinaria de ningún tipo, es importante contar con un espacio suficiente para el secado de las piezas. También es importante tener en cuenta que un trabajo de laca se puede extender durante varios días, como resultado de los largos procesos de secado a temperatura ambiente.







También se puede combinar la laca con materiales como láminas de oro o placas de nácar, lo que produce efectos visuales absolutamente maravillosos.

La técnica de cáscara de huevo consiste en la aplicación de pequeños trozos de cáscara de huevo. 

Esta técnica surgió como respuesta a la falta de esmalte de color blanco, y se realiza colocando porciones de cáscara que luego pueden quebrarse en partes más pequeñas con la ayuda de un punzón.







La técnica de arroz o de aplicación de semillas consiste en la colocación de estos elementos sobre la superficie húmeda, los cuales deben ser retirados antes de que la laca seque por completo. De este modo, las semillas o granos de arroz dejan un bonito rastro que luego es rescatado con el proceso final de pulido.

Por último, la técnica conocida como Nasishi, se realiza espolvoreando pigmentos en polvo sobre la superficie húmeda de la laca recién aplicada, mediante la utilización de tamices realizados con cañas de bambú y entramados de tela o alambre.







En todos los casos, se realiza un pulido final con esmeriles de grano decreciente, lo que logra una superficie lisa y suave. Por último, se protege con una laca transparente que le aporta brillo y durabilidad.










Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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