miércoles, 28 de noviembre de 2012

LA DISPERSIÓN EN LAS GEMAS


El fenómeno conocido como dispersión es la descomposición de la luz blanca en los colores del arco iris, al pasar a través de un material transparente (una gema, por ejemplo) en un ángulo oblicuo.







Esta propiedad es responsable del efecto cromático popularmente como fuego que las gemas pulidas - en particular - puede presentar. En algunas en las que la descomposición es especialmente generosa produce excelente desarrollo del espectro de color.

El fuego es más evidente en las gemas incoloras, permaneciendo relativamente encubierta en color. 
En consecuencia, por lo general es preferible tonos algo más ligeros que los normales con el fin de mejorar el fenómeno. 
Las proporciones de la piedra pulida también influyen en la percepción del fenómeno, como coronas altas que acentúan el efecto y se minimiza en las coronas bajas.







Los valores de la dispersión de las gemas son tablas de constantes que se encuentran en la literatura técnica y se puede determinar por medio del equipo apropiado. En la rutina diaria de los laboratorios gemológicos, sin embargo, la medición no se realiza, y esta propiedad sólo se observa con el ojo desnudo, sin la ayuda de ningún instrumento, especialmente al girar la gema, preferiblemente con la tabla hacia abajo.








El Granate demantoide, la Esfena  y la Esfalerita, también conocida como Blenda, son ejemplos clásicos de las piedras preciosas de colores con fuerte dispersión.

Entre las gemas incoloras, el caso mas conocido es el del Diamante, el fuego es uno de los mayores atributos de su atractivo visual, lo que le permite distinguirlo de algunos de sus sustitutos. 







El consenso es el hecho de que el éxito o el fracaso de un material como un sustituto de diamante gemológicamente depende, en gran medida, de lo mucho que se asemeja en relación a esta propiedad.

Recordemos los casos de rutilo sintético y titanato de estroncio (más conocido como fabulita), lanzado en el mercado como sustitutos de diamantes en 1948 y 1953, respectivamente. 
A pesar de su dispersión era notablemente más alta que la del diamante, lo que resulta en piedras demasiado fantasiosas y no lo suficientemente convincente, fueron muy populares durante un tiempo hasta el día de hoy.







Casi dos décadas después, en 1969, hay otro sustituto para el diamante, el YAG (itrio aluminato), pero este, por el contrario, tenía una dispersión notablemente menor y ninguno fue lo suficientemente convincente como imitación.

El gran cambio se produjo en 1976, con la llegada al mercado de circonio cúbico, dotado con una dispersión más grande que la de los diamantes, pero no tan obvio como los de rutilo sintético y titanato de estroncio. 
A causa de esta y otras cualidades intrínsecas, el circonio cúbico se ha convertido en el sustituto del diamante más eficaz, permaneciendo en este estado durante más de dos décadas durante las cuales hubo un aumento progresivo en la escala de producción y la consiguiente reducción significativa del costo final.







Nuevamente se abala el mercado de sustitutos del diamante con la aparición de la Moissanita sintético en 1997. 
Originalmente producida con fines tecnológicos, como casi todos los otros sustitutos sintéticos, este éxito en la superación de algunas de las cualidades de circonio cúbico por poseer algunas propiedades aún más cercanas del diamante. 
Su dispersión es superior a la del diamante y a la del circonio cúbico, aunque no exageradamente. 
En 2008, todavía tiene un costo muy alto en comparación con el circonio cúbico y se obtiene también en los colores verde, azul y amarillo, en los Estados Unidos y Rusia.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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