miércoles, 19 de diciembre de 2012

JOYAS CON ESTILO -- LA RIVIERE










El collar y la pulsera Riviere reflejan con un diamante tras otro, un hilo continuo de luz.

Su nombre viene de esa linea brillante que evoca las luces de la rivera francesa en la noche.






Hay pocas piezas que resistan tan dignamente el paso del tiempo, jamás  se ve anticuada, nunca es vulgar.
La Riviere combina bien con las piezas contundentes, ya que no añade más formas o "peso"
Es la pieza ideal para llevar con vestidos de  fantasía, pedrería o con mucho bordado.
Y también es adecuada para ocasiones especiales de día, ya que su forma lineal y sencilla no resulta cargada.
Las mujeres más minimalistas la llevan como pieza única y están formidables. 







La montura de esta pulsera se realiza en varias versiones, los diamantes pueden estar sujetos con garras distribuidas de varias formas, o en chatón.
Para mi, la montura ideal es la de oro blanco, con los diamantes engarzados sin mucha separación entre ellos y sujetos a cuatro garras dispuestas simétricamente.
Otro aspecto de la hechura que creo importante para realzar el brillo y el tamaño de las piedras, es que siendo segura, la montura debe estar realizada con poco metal y que vista de perfil, la galería no tenga mucha altura.
Es un error muy común hacer pesadas monturas, con la creencia de que así la riviere es más importante. Mucho metal hace que se vea tosca, pierda su bella ligereza, y que las piedras queden encerradas.
               



         

Al igual que otras tenistas, Chris Evert tenía como costumbre llevarla en los torneos. En el Abierto de 1.987 en EEUU, la pulsera se perdió durante un set y hubo que interrumpir el juego para buscarla. Cuando Chris la recuperó exclamó: ¡Aquí está mi tennis bracelet!  
Desde entonces es cada vez más frecuente llamar a esta pulsera tennis bracelet. También Serena Williams, Martina Navratilova y Gabriela Sabatini la suelen llevar en los torneos.
Hace aproximadamente 25 años, comenzó la tendencia de usar la pulsera riviere como pieza de sport.


Un poco de historia...







A mediados del siglo XIX, surgió la moda de insertar diamantes en monturas tipo tambor,sistema denominado en joyería, a la rusa o en chatón.Alfonso XIII regaló a su prometida Victoria Eugenia para su boda, un collar con 30 diamantes de un peso aproximado de 90 quilates, engastados en chatones. El collar se valoró en 1.906 en 145.000 pesetas.El rey siguiendo la idea de una novela de Dumas, regalaba a su mujer en cada cumpleaños y ocasiones especiales, dos diamantes similares a los del collar, para añadir al collar original.El collar llegó a tener unas proporciones que permitían llevarlo hasta la cintura. Cuando cambió la moda, la reina lo hizo transformar en dos vueltas.Victoria Eugenia recibió las piezas en usufructo a la muerte de Alfonso XIII, después la Reina en su testamento donó la vuelta más larga a Don Juan, collar que más tarde pasó a su hijo Don Juan Carlos.La vuelta más corta se dividió en dos partes, una quedó para Don Jaime y la otra para la infanta Beatriz.




La segunda mujer de Don Jaime, envió el collar para subastar a Christie´s en el año 1.977  siendo adquirido por algo más de  18.000.000 de pesetas por un joyero Español.  En 1,982 lo compró alguien cercano a la familia real, de quien pasó a Doña Sofía.




Un poco de técnica







Montura en chatón con borde grafilado. De frente se percibe poco metal, pero si los cantos se realizan   en forma de cono, la montura es más ligera, y destacan más los diamantes.
                                                                             






Esta montura es un ejemplo de mala realización; los toscos chatones sin apenas galería lateral,encierran los diamantes y quedan hundidos. Se percibe más el metal que las piedras.






Otro ejemplo de exceso de metal y galería alta.






Aquí los diamantes están separados para lograr mejor precio en la riviere, cosa que no es discutible, pero con un trabajo más cuidado de montura y garras, y menos metal, se conseguiría mejor efecto
Las garras toscas y cuadradas se apoderan de las piedras.







Montura pesada con exceso de metal en los cantos frontales y laterales.



Un poco de amor al arte.






Cada pieza habla de quien la realizó, del amor y saber hacer que volcó en la labor.
No puede un hombre tosco trabajar de modo sensible, ni aquel con maestría, crear algo vulgar con sus manos.
Como decía Ortega: Según se es, así se ama.






Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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