jueves, 3 de enero de 2013

HISTORIA DEL DIAMANTE BEAU SANCY




El Diamante Beau Sancy, la gema que María de Médicis llevó en su tiara el día de su coronación en 1610 y que ha servido para unir países y saldar varias deudas reales.


La historia de la joya cuenta que fue encontrada en alguna mina de lo que es hoy el estado indio de Andhra Pradesh. 
Este lugar era el único yacimiento de diamantes conocido hasta que en 1725 se descubrieron las minas de Brasil. 
Con sus 34.98 quilates, se volvió la joya más buscada de la época por su talla pera y corte de doble rosa.







Su primer propietario fue Carlos el Temerario, duque de Borgoña en 1470. Tras su muerte pasó a manos de la Corona de Portugal. 
Cuando Felipe II de España se hizo con el reinado de Portugal , el Infante Antonio de Portugal huyó con la mayor parte de las joyas de la Corona. 
Los siguiente indicios que se encuentran del diamante se sitúan en la segunda mitad del siglo XVI, cuando el Beau Sancy fue adquirido en Constantinopla por Nicolas de Harlay, Lord de Sancy, diplomático y agente financiero de quien procede el nombre del diamante. En 1604 se la vendió a Enrique IV, rey de Francia, quien se la regaló a su esposa, María de Médicis, una de las mujeres más acaudaladas de Europa.
A partir de aquí la historia de la joya comienza a arraigar su verdadero valor.







El monarca la adquirió como obsequio para su mujer, María de Médicis, quien la lució en su corona el día de su nombramiento como reina de Francia en 1610. 
La reina ansiaba especialmente el diamante después de saber que Sancy había vendido un diamante todavía más grande al rey Jacobo I de Inglaterra.







Un fatal acontecimiento hizo caer en desgracia a la reina, el rey fue asesinado. 
Tras años de rivalidad entre María de Médicis y su hijo el rey Luis XIII, la reina se vio obligada al exilio, marchándose a Holanda. 
Para saldar sus deudas tuvo que vender sus posesiones, entre ellas el preciado diamante Beau Sancy. 
En 1641 se lo compró el príncipe Federico Enrique de Orange-Nassau (Países Bajos) por 80.000 florines, quién lo utilizó como incentivo para ayudar a sellar la boda de su hijo con María Estuardo, la hija del rey Carlos I de Inglaterra.









Una vez más, el Beau Sancy fue objeto de saldo de deudas en 1660 tras la muerte de María Estuardo. 
Pero en 1677 la gema volvió al Tesoro de la Casa de Orange-Nassau después de la boda de Guillermo III con María II Estuardo. 
En 1689 la pareja llegó al trono de Inglaterra y el diamante protagonizó la colección de la reina de Inglaterra. 
Al no tener descendencia, la piedra volvió a Holanda. En 1702 volvió a la Casa de Prusia, siendo propiedad de Federico I de Prusia, quien la convirtió en el ornamento principal de su corona.







El diamante permaneció en Berlín después de que el último rey prusiano huyera al exilio en noviembre de 1918 tras la Primera Guerra Mundial y al final de la Segunda fue trasladado a una cripta de seguridad. 
Las tropas británicas hallaron el diamante y lo devolvieron al patrimonio de la Casa de Prusia, siendo Jorge Federico de Prusia su propietario desde entonces.







El Diamante Beau Sancy, es uno de los diamantes históricos más importantes de todos los tiempos. 
Haber pertenecido a cuatro casas reales, haber sido la pieza privilegiada de coronaciones y bodas, además de haber servido en más de una ocasión para pagar las deudas de familias reales, contribuyó a que alcanzara los 7,6 millones de euros en subasta el pasado 15 de mayo de 2012 en la galería Sotherby´s de Ginebra.

El valor de una joya viene determinado por la historia que protagoniza. 

Regala una joya y comienza con tu historia







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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