domingo, 3 de febrero de 2013

TRATAMIENTOS EN CORINDONES





Los tratamientos constituyen una cuestión mucho más compleja en los corindones que en la esmeralda, por tres razones. 
Primero, hay muchos más tipos de tratamiento usados con el corindón que para la esmeralda. 
En ocasiones, los tratamientos del corindón pueden reproducir condiciones naturales, como el calentamiento, de ahí su difícil detección. 
Además todos los tratamientos usados comercialmente en las esmeraldas pueden ser detectados utilizando procedimientos comunes de investigación, como es la magnificación, pero este caso no siempre se da con los corindones.







Es comúnmente reconocido en el comercio que los tratamientos térmicos de alta temperatura se usan extensamente, tanto en rubí como en zafiro. 
Más frecuente es el tratamiento térmico simple, esto es, el uso del calor sin adición de sustancias colorantes o provocadoras de asterismo.

El objeto del calentamiento es generalmente mejorar el color, la pureza o ambas cosas. 
Con el rubí, la mejora del color puede consistir en la eliminación de colores secundarios como azules o pardos, resultando un rojo más puro. 
O bien, como en los rubíes de Mong Hsu, el calentamiento puede aplicarse para eliminar la zona azulada central. 
Con el zafiro, el calor se usa para desarrollar o mejorar el color azul.







El tratamiento térmico para mejorar la pureza del rubí o el zafiro, generalmente incluye la disolución, o absorción en estado sólido, de los aguzados cristales de rutilo. 
Este tratamiento puede tener también efectos en la mejora del color reduciendo ligeros enturbiamientos, como hace con los muy férricos zafiros australianos, minimizando el verde de pleocroísmo.







El objeto del tratamiento térmico, así como la eventual mejora de la pureza; que no puede ser conocida sin el examen previo y posterior a al tratamiento; cuando nuestro análisis ha demostrado la evidencia de tales tratamientos, es también analizado en nuestros laboratorios. 
Los resultados de ésta se especifican en nuestros informes y certificados indicando: Existen evidencias de tratamiento térmico.







A veces es posible determinar que no se ha efectuado calentamiento alguno a temperaturas que pudieran modificar el color o la pureza de la piedra. En este caso, la conclusión del informe indica expresamente color natural.
Cuando no hay certeza evidente que pruebe o descarte el tratamiento térmico del corindón, no se especifica nada en el informe sobre el origen del color o posibles tratamientos. 







La excepción a esta regla general se produce cuando el cliente solicita específicamente que se declare esta información. 
En este caso se añade una nota como sigue: Actualmente es imposible determinar si esta piedra ha sido sometida a algún tratamiento térmico.
Otro tratamiento relacionado con las altas temperaturas es la difusión. 
Al contrario que el simple tratamiento térmico, descrito anteriormente, los tratamientos de difusión incluyen la adición de colorantes o asterizantes (productores de asterismo).






Cuando se difunde un color diferente al rojo en la superficie de un corindón la conclusión del informe de identificación es: Zafiro natural con tratamiento de difusión, y se añade la nota: El color de esta piedra está confinado en una zona superficial artificialmente producida por la difusión de productos químicos. 
La palabra natural se incluye para distinguirlos de los zafiros sintéticos, que pueden ser también tratados por difusión. 







Es más, la palabra zafiro se refiere exclusivamente al material original, que, independientemente de su color, pudiera ser calificado como tal.
El material de color rojo tratado por difusión, presenta, sin embargo, otras dificultades. 
Aunque el material original sea zafiro, el producto final podría considerarse rubí. 
Llamar a este material rubí tratado por difusión sería erróneo dada la naturaleza del material original, pero llamarlo zafiro tratado por difusión traería consigo aún más confusión. 







Por ello, el Laboratorio del GIA identifica este material como corindón tratado por difusión en las conclusiones del informe y se incluye la misma nota explicativa que en el caso de los zafiros.
Si se han difundido inclusiones productoras de asterismo en la superficie de la piedra, sería identificada en las conclusiones como zafiro natural (o, si es rojo, corindón natural), modificándose la nota para indicar que el asterismo está confinado a una estrecha franja superficial.







Los tratamientos de relleno pueden usarse también en el corindón. 
Aunque ninguno de estos tratamientos se ha detectado en los laboratorios del GIA con frecuencia, lo que se ha visto más a menudo es el relleno de cavidades superficiales con sustancias incoloras.
Cuando se detecta el tratamiento se añade una nota a las conclusiones del informe: Una sustancia extraña está presente en cavidades superficiales. Si la sustancia de relleno no es incolora, la nota se refiere a una sustancia extraña coloreada.






A veces examinamos rubíes y zafiros que tienen esencialmente rellenos incoloros en fracturas que alcanzan la superficie. 
Cuando tal tratamiento es detectado, se añade una nota a la conclusión que reza: Se encuentra material extraño en algunas fracturas que alcanzan la superficie.
Deberíamos puntualizar que no es la misma nota usada en el caso de las esmeraldas que han sido tratadas de igual modo. 
En ese caso, el Laboratorio GIA describe esta situación con la nota: Presenta evidencias de tratamiento de la pureza. 
No usamos esta expresión con los corindones porque, al contrario que en las esmeraldas, el corindón podría haber sido tratado para mejorar la pureza por tratamiento térmico.







Otra cuestión debería puntualizarse con respecto al relleno de cavidades y fracturas en el corindón: durante el examen gemológico no es posible determinar si el relleno se ha efectuado intencionadamente o ha sido un efecto colateral de un tratamiento térmico. 
Se sabe, por ejemplo, que algunas sustancias empleadas para recubrir el corindón previamente al tratamiento térmico pueden producir rellenos vítreos en cavidades superficiales.







El proceso puede ser también responsable de rellenos vítreos que aparecen preferentemente en los rubíes tratados de la localidad de Mong Hsu en Myanmar, la antigua Birmania. 
Como no es posible determinar la intención en los análisis, todos estos rellenos se hacen constar en los informes.







La discusión precedente especifica los tratamientos que creemos más comunes en los corindones y la terminología usada para describirlos en los informes de identificación de los laboratorios GIA.
Sin embargo, en raras ocasiones examinamos rubíes y zafiros que pueden haber sido sometidos a otros tratamientos, incluyendo recubrimiento superficial. 
En tales casos, seguimos la misma filosofía básica de especificar el tratamiento en las conclusiones o en notas explicativas, del mismo estilo que las reseñadas.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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