jueves, 21 de marzo de 2013

EL ÓPALO





El ópalo de fuego es una de las gemas distintivas de México y sus principales yacimientos se encuentran en el Estado de Querétaro; a unos 12 kilómetros de Tequisquiapan se encuentra La Trinidad, comunidad donde hace más de 100 años sus habitantes se han dedicado a la extracción y explotación de los ópalos. 







La Carbonera es una mina abierta al público que ofrece un atractivo recorrido, comenzando por un sinuoso camino hasta llegar a las minas que se encuentran a cielo abierto o en cuevas; durante el trayecto se pueden admirar bellos paisajes y escuchar interesantes historias de los mineros del pueblo. 
Al llegar al lugar, con martillo en mano se emprende la búsqueda de los ópalos, donde se pueden encontrar pequeñas muestras incrustadas en las rocas, al regresar al pueblo los artesanos las pulen, les dan forma y de pronto podemos poseer una bella y exclusiva gema. Interesante experiencia la de convertirse en minero por un día y disfrutar de la naturaleza.






El ópalo es un mineral relacionado a los cuarzos y lo que mejor lo identifica es el fenómeno de difracción multicolor llamado iridiscencia, propiedad que produce destellos al observar un ópalo en ciertos ángulos bajo la luz solar o blanca. En términos científcos un ópalo es un sílice con agua solidificada por la acción de algún catalizador natural, la mayoría son de orígen volcánico y se han formado a través de millones de años.







La calidad de los ópalos se distingue por la pureza de sus cristales, y por lo tanto, según su capacidad de irradiación. 
Es posible encontrar el ópalo en los colores negro, gris, blanco, marrón, púrpura, verde, azul-verdoso, amarillo, naranja y hasta rojos intensos, como los llamados ópalos de fuego mexicanos. 
En cuanto a su transparencia, pueden ser casi transparentes y ligeramente opalescentes hasta opacos. El color obedece a la presencia de uno o varios minerales en la molécula del sílice hidratado, como el hierro, que dependiendo del porcentaje incluido en la gema, la torna en tonos amarillos o rojizos, por su parte, el cobre los vuelve verduzcos y el níquel los hace azulados. 







También puede haber combinaciones entre estos minerales, lo que produce una amplia y atractiva gama de coloraciones. 

Según datos históricos, los ópalos de México fueron utilizados por la cultura azteca para la elaboración de artículos ornamentales y ceremoniales entre los años 1200 y 1519. 
En ese entonces al ópalo se le conocía con el nombre vitzitziltécpal, "piedra colibrí", en alusión a la iridiscencia de la piedra y al parecido con el plumaje del colibrí. 






Existe un ópalo que fue empleado por los aztecas, conocido mundialmente con el nombre de "Dios del Sol Azteca", es una gema azul transparente e iridiscente, de 35 quilates, destaca una cara humana tallada, rodeada por rayos de sol. 
Se dice que fue hallado en el siglo XVI y después formó parte de la colección de gemas de Hope. En 1881 se vendió al Museo de Historia Natural de Chicago y ahora pertenece a la firma Tiffany.







Al parecer existe otro ópalo de fuego documentado, "El Aguila Azteca" de 32 quilates, que pudo haber pertenecido tanto a Moctezuma II (1466-1520) como al Emperador Maximiliano (1832-1867). Se dice que en 1912, revolucionarios mexicanos dieron la piedra a un americano, Herbert J. Browne, como agradecimiento por suministrarles armas y municiones a las fuerzas revolucionarias.






Los ópalos son considerados piedras semipreciosas con un alto valor comercial, dependiendo de su calidad pueden alcanzar varios miles de pesos y su mercado más demandante es principalmente Japón, seguido de algunos países europeos.







Fernando Gatto
Kaia joyas Uruguay

No hay comentarios.:

Publicar un comentario