viernes, 5 de abril de 2013

CUAL ES EL VALOR DE NUESTROS MINERALES





LA VALORACION DE LOS MINERALES

Tema extremadamente difícil de tratar es la valoración de los minerales 
De hecho, cada coleccionista desearía más o menos conocer de modo exacto cuánto vale un cierto ejemplar que posee, para saber si ha sido una buena compra y si es verdadero, o si el viaje y el trabajo para conseguirlo ha compensado en el aspecto económico. 







Sin embargo, mientras que para los sellos existen clasificaciones válidas y fácilmente adquiribles por el público sin demasiado trabajo, consultando un catálogo en el que un cierto precio corresponde a un sello determinado, para los minerales esto no sucede. 

Existen ejemplares de un mineral raro o poco frecuente, como es el oro nativo, que pueden valer poco dinero, y, sin embargo, minerales muy frecuentes, como la pirita y el cuarzo, que pueden valer mucho más que el anterior. 







Esto no significa que verdaderamente el precio de los minerales sea una cosa poco concreta; de hecho, los grandes expertos saben valorar un cierto ejemplar dentro de unos márgenes realmente estrictos. Varias veces los coleccionistas se han sorprendido al obtener la misma respuesta por dos peritos distintos, que no sabían que estaban valorando simultáneamente el mismo ejemplar.







LOS CATÁLOGOS DE LOS MINERALES

Existen catálogos para los minerales y algunos de ellos son muy serios. 
Sin embargo, muchos se refieren a materiales a un nivel no extraordinario o adecuado sólo para fines científicos o de documentación de una cierta especie, y muy pocos se refieren a un material escogido; es más, leyendo los mejores catálogos es difícil relacionar los fragmentos descritos con los que se poseen y, por tanto, aunque la valoración de los minerales ofrecidos sea muy seria, no podemos eludir el comparar los ejemplares que poseemos a uno estándar que no se puede observar directamente.







LA IMPORTANCIA DE LA EXPERIENCIA PERSONAL

Quien quiera aprender este difícil arte de la valoración, lo mejor que puede hacer es visitar frecuentemente los establecimientos, ferias, lugares de cambio, y sólo después de muchos años podrá decir que tiene suficiente experiencia como para valorar. 
Para el coleccionista que no dispone de tiempo libre o de dinero suficiente para tal fin se le aconseja que ponga mucha atención y no se crea un gran experto, de tal forma que los intercambios comerciales y los tratos comerciales fabulosos son generalmente desaconsejables.







LOS CRITERIOS DE VALORACIÓN

¿Cuáles son entonces los criterios de valoración como una primera aproximación a los criterios de valoración de los ejemplares mineralógicos? 
En primer lugar, cuenta mucho su aspecto estético. 
Un ejemplar muy atractivo con cristales brillantes, no estropeado o con evidentes fracturas externas o internas, de bello color o con un cristal de tipo óptimo, es decir, pequeños cristales dispersos en un bloque enorme, o con cristales gruesos sobre un pequeño fragmento insignificante de roca, tienen generalmente un valor elevado. 







Si ademas el mismo ejemplar es de un mineral raro o precioso, e incluso único, procedente de una localidad conocida, es claro que su valor crece como la espuma; muchos coleccionistas, sobre todo principiantes, atribuyen gran valor a fragmentos de dimensiones notables; esto, sin embargo, es un grave error normalmente, puesto que en el mercado tales fragmentos están generalmente limitados para los museos. 







De hecho, es muy difícil que un coleccionista medio pueda tener estancias enteras para dedicarse a la colección de minerales, y este espacio sería absolutamente necesario si se recibiesen los ejemplares de museo, o incluso valen más los ejemplares de pequeñas dimensiones, cuyo mercado se ha extendido al ser mucho mayor el número de demandantes. 







Durante los últimos años las exigencias respecto a las dimensiones han evolucionado de tal forma que los coleccionistas de "micromounts" o "thumbnails", es decir, ejemplares muy diminutos, abundan, e incluso existen coleccionistas que se liberan de fragmentos con dimensiones que podríamos entender como normales, es decir, 3 x 5 cm más o menos. 







Esto sucedió con los coleccionistas más avanzados, que en un determinado momento se han encontrado impedidos, por así decir, en poder aumentar sus colecciones por razones de espacio, dado que después de muchos años de actividad la colección, inevitablemente, es muy grande. 
De esta forma el precio de estos pequeños ejemplares, que antiguamente era prácticamente cero, ha crecido muchísimo. 







En conclusión, también para los minerales como para cualquier otro tipo de bienes, valen desde un punto de vista del precio las exigencias del mercado; no obstante, no es tanto en si el objeto lo que vale, sino la demanda de un número suficiente de adquisidores si éstos, como se puede imaginar, consideran fundamentalmente los ejemplares desde un punto de vista estético y no científico, es lógico que los criterios comerciales o estéticos priven sobre los científicos.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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