lunes, 1 de abril de 2013

PRINCIPIOS DE LA GEMOLOGÍA PARTE 6




EL AMBIGUO TOPACIO

El término topacio tiene orígenes inciertos, porque parece derivar del sánscrito ("fuego"), o bien del viejo nombre de una isla del Mar Rojo (llamada después Zebirget), famosa por la producción de los más bellos olivinos. 
Hubo una gran confusión en la antigüedad  porque se denominaban topacios no sólo a todas las piedras amarillas o amarillo-marrones, sino también a las  verde-amarillentas, como los olivinos. 

Todavía hoy el topacio lleva consigo este rasgo de antigüedad e incertidumbre, al cual se añade al que relativamente reciente ha prestado su nombre, a variedades vulgares de cuarzo naturales (topacio ahumado, topacio citrino), o incluso sofisticados (como se ha visto por calentamiento de la amatista: "topacio madera" y "topacio palmira").







¿Qué es el topacio?

Entre las sustancias que favorecen la cristalización del topacio aparece indispensable la presencia del flúor y del agua, que forman parte de la composición química del mineral, bajo forma de iones fluoruro F- y de iones oxidrilos OH- junto al aluminio. 
Parece que en algunas pegmatitas prevalecen los cristales de la variedad incolora, azulada, amarillo pálido y marrón claro, mientras los bellos ejemplares dorados y rosas (como los de la prestigiosa producción brasileña), se originan sobre todo en las sucesivas fases de solidificación magmática, dentro de las fisuras o geodas de rocas. 







La dureza es excelente; de hecho, el topacio en la escala de Mohs, es el octavo de los 10 términos contenidos. La dispersión es muy baja, por lo que las gemas muestran un especial "fuego" (coeficiente 0,014), pero si la talla se ha seguido adecuadamente las piedras son muy brillantes (y curiosamente resbaladizas en las manos).







La talla del topacio

Para tal fin se recuerda a los tallistas no sólo la perfecta y fácil exfoliación basal de los cristales, sino que se aconseja también tratar de evitar como tabla de las gemas algunas superficies que invitan a ello, porque su brillo no resultaría perfecto. 
Vista que ésta es la dirección de más intensidad del color, el tallista que desee obtener una piedra lo más coloreada posible y sin tabla con planos, debe colocar la "tabla" sobre un plano separado solamente pocos grados sobre el de exfoliación. 







Otras veces en las operaciones de talla se puede presentar, además del problema de la intensidad de la coloración, la elección entre coloraciones distintas, como muchas otras especies birrefringentes, de hecho, el topacio es más o menos pleocroico. 

Depende precisamente de la habilidad del artesano que combine ambas exigencias con el fin de obtener una gema de coloracíón no solamente completa, sino también agradable.


Los yacimientos y las "piezas" célebres

Los yacimientos, en general, son los de Brasil, ex Unión Soviética, Alemania septentrional y Madagascar; menos importantes son las producciones gemíferas de Ceylán (Sri Lanka), Japón, Namibia, Nigeria, Rodesia, Australia y Tasmania, Estados Unidos (Colorado, California,Texas, New Hampshire y Utah). 
La producción europea ha agotado el yacimiento de Schneckenstein en Sajonia (famosos ya en el siglo XVII), se limita a los pocos cristales de Irlanda del norte, de Escocia y Cornualles. 







Entre los fragmentos célebres recordamos, en el Museo de Historia Natural de Nueva York, un cristal semitransparente de 300 Kg., y en el Instituto de Mineralogía de la Universidad de Florencia, un cristal brasileño, que pesa la mitad, pero de color rosado. La Smithsonian Institution de Washington alardea de poseer dos piedras trabajadas de 3.273 quilates (azul) y de 7.725 quilates (amarillo claro).


Los topacios falsos y las piedras parecidas

Por cuanto confiere a los falsos y a las piedras semejantes, consideramos oportuno hablar examinando las diferentes variedades coloreadas del topacio.

Por ahora nos limitamos a recordar que la síntesis verdadera y propia del topacio se ha realizado solamente para fines científicos y no existe en los comercios, y para las gemas naturales que pueden ser intercambiados por topacios (cuarzos, berilos, turmalinas, damburitas, etc.), tienen todas densidad inferior, dureza menos elevada y menos brillo. 







El topacio "pingos d'agoa"  

"Gotas de agua" es la traducción del término portugués citado en el subtitulo  que se refiere al aspecto de la variedad incolora del topacio, la menos importante de todas desde un punto de vista comercial. Las gemas si están bien talladas son brillantes y sirven para pendientes de fantasía: su coste puede superar los mil dólares por quilate. 
En esta variedad incolora la densidad es elevada (3,56-3,57), pero el índice de refracción está sobre valores mínimos para esta especie (no supera 1,62). 







Las inclusiones consisten en cavidades que contienen dos e incluso tres fases líquidas, con probable presencia de anhidrido carbónico: tales formaciones, en forma de gota, aparecen bajo forma de "velos" planos y ondulados. 

Los yacimientos son ricos en cristales incoloros; las muestras mineralógicas ya escasean, puesto que la mayor parte de la producción se expone al bombardeo con rayos gamma para obtener un material gemífero azul intenso, y cuyo aspecto no será siempre convincente. 

Semejantes al topacio incoloro son numerosas piedras naturales como el cuarzo, la fenacita, el berilo incoloro, la damburita, etc.


El topacio azul

Siendo una variedad que se basa en el color, valen los mismos datos relacionados para la variedad precedente, comprendidas las inclusiones. 
El pleocroísmo es débil: azul, rosa pálido, incoloro. 
La coloración debido probablemente a efectos reticulares y a la presencia de hierro, no alcanza jamás la saturación que se observa en las aguas marinas de primera calidad (cuyo coste por quilate es, sin embargo, notablemente superior), a menos que se trate de un frío azul acero o azul grisáceo, obtenido con bombardeo de partículas. 







El valor por piedras de coloración natural está comprendido entre los 100 y 200 dólares (ejemplares pálidos) y los 1.000 dólares por quilate: el valor de las gemas sofisticadas es inferior a los ejemplares de primera categoría.

Los yacimientos más ricos son los de Brasil, Urales (Alabashka, donde se encuentran también cristales azul-verdosos o verde mar, prácticamente desconocidos en nuestros mercados, y de Siberia Oriental, incluida la península de Kamchatka). 

El topacio azul, que se confunde en la práctica con la aguamarina (la turmalina azul tiene siempre una tonalidad verde, y el circón azul tiene un fuego inconfundible), infundirían seguridad a quien se adorna con ellas, frenando las pasiones violentas, la ira y las tendencias sanguinarias. 

Las imitaciones son, por tanto, las mismas que las de las aguamarinas: en vidrio o bien en espinela sintética azul, que tiene, sin embargo, índices de refracción respectivamente inferiores y superiores, sobre todo son monorrefringentes y, por tanto, sin pleocroismo.







El topacio más bello, el amarillo

Es la variedad más bella y conocida del topacio, procede de Brasil, estado de Minas Gerais, yacimiento de Ouro Preto, y da lugar a joyas de gran valor. 
Los colores son amarillo-dorado, amarillo-naranja, amarillo-marrón (aunque luminoso), y amarillo-rosado, todas las coloraciones únicas e inconfundibles entre las numerosas gemas amarillas. 

Es el topacio que los comerciantes denominan imperial, es el color de mayor valor, denominado "sherry". 

El valor en el caso de gemas perfectas desde todo punto de vista, y de buenos quilates (entre los 7-8), es de varias decenas de miles de pesetas por quilate. 







La coloración se debe probablemente al hierro, como en el caso del topacio azul, presente, sin embargo, en un distinto estado de oxidación; no faltan, sin embargo, en piedras más bellas vestigios de cromo. 

Tratándose de una variedad en la que los oxidrilos OH- prevalecen sobre los iones de flúor, la densidad está sobre valores mínimos para la especie (3,52 hasta 3,54), mientras que el índice de refracción es de los más elevados (desde 1,63 a 1,64).

También las inclusiones cambian respecto a la variedad incolora o azul: inclusiones reflectantes y cavidades en forma de alargados y debilísimos tubos. 
El pleocroismo es más bien neto: amarillo manzana-/amarillo/paja/amarillo rosado. 







En 1750, el joyero parisiense Dumelle descubrió el cambio de coloración que los topacios naranjas experimentaban con el calor, precisamente a 450 grados el material se decolora, y a más de 500 grados cambia a rosa salmón o rosa violáceo, según la composición y la coloración (comprendidos en los elementos que contiene en pequeñas cantidades), además de la modalidad del calentamiento y del enfriamiento, que deben ser graduales para evitar en la piedra fisuras o "enturbamientos". 

Si no se observan estas precauciones y alcanzan los 600 grados de temperatura sólo se obtiene una decoloración. 
Como para la amatista y las piedras que cambian el color con el calentamientos estos cambios se deben a las modificaciones de los centros de color dispersos dentro del retículo cristalino. 







Totalmente distinto, tanto en el aspecto mineralógico como comercial, es el tratamiento para los topacios amarillo, amarillo-rosados, y marrón claros, procedentes de Siberia Oriental, de Utah y de Japón, que decoloran sensiblemente después de pocos días de exposición a la luz solar. 

Como aquél color cobre claro de México (Durango y San Luis de Potosí), que son fluoríferos, por lo que sus constantes cambian continuamente: densidad elevada (3,553,56), e índice de refracción por debajo de 1,62. Los cristales procedentes de todas estas localidades de valor muy inferior respecto a los brasileños expuestos a radiaciones de cobalto 60, intensifican su coloración hasta transformarse en color cobre oscuro e incluso café, pero cambian de color más o menos rápidamente con la luz solar rica de rayos ultravioleta. 







Se han observado acículas quizá de rutilo con intenso pleocroismo. 
El topacio dorado imitado con cristales de corindón sintético se asemeja mucho a la amatista recalentada, con su color que recuerda al de las hojas en el otoño. 

Es la piedra de los nacidos en noviembre bajo el signo de Escorpión y por tradición popular es el signo de la riqueza, el ardor y de los honores.


Rosa o rojo, el topacio más raro

A parte de los obtenidos por calentamiento, ya muy costosos, si están bien logrados, existen en Brasil cristales naturales de un delicado color rosa cereza, o rosa lila intenso, más bellos que el berilo o la espodumena (respectivamente morganita y kunzita), y en Rusia otros ejemplares también naturales y todavía más bellos, color vino rosado, e incluso rojo intenso bastante semejantes a la turmalina. 







El pleocroismo de la gema rosa es incoloro / rosa pálido / rosa fuerte y de las piedras rosas resulta rojo / amarillo / rosado. Los valores físicos de esta variedad decididamente cromífera están muy próximos a los del topacio imperial "sherry". 
Es difícil pronunciarse sobre el valor de estas espléndidas y rarísimas gemas.







Una primicia: el topacio violeta

En Pakistán, distrito de Mardam, se han encontrado cristales de topacio violeta con índices de refracción de valores máximos: 1,632-1,641. 
El pleocroismo más bien fuerte es amarillo / violeta-rojizo / violeta-azulado. 
La coloración se atribuye al cromo trivalente.








Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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