domingo, 25 de agosto de 2013

EL ÓPALO MEXICANO -- HISTORIA




Para los antiguos habitantes de México el ópalo era conocido como Vitzitziltecpal o piedra Colibrí. 

Este poético nombre había sido otorgado debido a su similitud con el centelleo del plumaje de esas pequeñas aves que adoraban. 

Los ópalos fueron muy apreciados en las culturas mesoamericanas, como joyas para nobles y sacerdotes. 
Según estudios históricos, los ópalos extraídos de la región de Querétaro fueron utilizados por los aztecas en ornamentos ceremoniales, lo que confirma que existía una arcaica industria minera para su extracción. 






Increíblemente, ninguno de los conquistadores españoles se interesó por estas gemas, posiblemente por su obsesión hacia los metales como el oro y la plata, por lo que la labor que se había estado llevando para su extracción, se perdió.

No fue sino hasta 1840 que don José María Siurab redescubrió los depósitos de ópalos y decidió trabajar en sustraerlos de la mina Santa María Iris, en la Hacienda Esmeralda, cerca de la ciudad de Querétaro en el centro del país. 
Quince años después se descubrió un nuevo depósito, por lo que se abrió la mina La Carbonera, entre otras. 






En Querétaro, los yacimientos de ópalos se localizan principalmente en la sierra de La Llave y se ubican en tres municipios: Colón, Tequisquiapan y Ezequiel Montes. 

Los ópalos preciosos de México comenzaron a ser reconocidos por los geólogos en Europa a principios del siglo XIX, al ubicar varias localidades donde existían vetas: Querétaro, Guerrero, Guanajuato, Chihuahua, San Luis Potosí e Hidalgo. 
El distrito opalífero de Tequisquiapan se convirtió en el más productivo y alcanzó su apogeo en los años sesenta debido a la gran demanda de ópalos por parte de países europeos o asiáticos. 






Mas hubo otras localidades que comenzaron a tener gran éxito en el mercado de esas increíbles gemas que parecían carbones encendidos o trozos de sol. Una de ellas fue Magdalena, en Jalisco, a una altura media de 1,675 metros sobre el nivel del mar. 

Sus depósitos no fueron conocidos sino hasta 1957 por Alfonso Ramírez, minero queretano que por accidente descubrió la primera mina de ópalo en Jalisco, llamada La Única, ubicada en las faldas del volcán de Tequila, cerca del rancho Huitzicilapan, municipio de Magdalena.
Antes de los españoles, el lugar era conocido como Xochitepec o “Monte Florido”, zona gobernada por su jefe Goaxicar, un líder fuerte y poderoso que se ataviaba con hermosos ópalos. 






En 1524 llegó a conquistar esa tierra Francisco Cortés de Buenaventura, en búsqueda de minas y un camino del Bajío hacia el Pacífico, por la sierra, que comenzaba en los dominios del gobernante local. Goaxicar se levantó en armas, mas después de una cruenta lucha fue sometido. 
Para demostrar su lealtad a la corona, dejó que su hija fuera evangelizada por los franciscanos; la princesa recibió el nombre cristiano de Magdalena, mismo que adoptó la comunidad que habitaban.






La zona de ópalos de Magdalena se ubica en un rectángulo de 3 000 kilómetros cuadrados. 
En cada sector existen diversas características y distintos depósitos.
En el área San Simón, que se encuentra en los alrededores de Magdalena, están localizadas las minas más importantes: La Lupita, San Simón, San Martín, Santa Cecilia, Santo Niño, La Floreña, La Calavera, La Rosita, El Torero, San José, El Huaxical, La Mexicana, Hostotipaquillo, La Pelusera y La Florena.






Desde mediados de la década de los sesenta, las minas de la región han obteniendo una mayor producción de ópalos que las minas de Querétaro. Hubo una temporada de bonanza donde surgieron varias minas, debido a la demanda del producto. 
Las piezas encontradas, muy apreciadas para joyería, se distinguen por el color de la matriz y por el juego de colores, entre ellos el azabache, rojo sangre de pichón, rojo fuego, rojo lluvia, azul pavo, azul lluvia y verde esmeralda. 






Magdalena se ha caracterizado por poseer piezas con ese juego de colores, a diferencia de los de la zona de Querétaro, que son básicamente ópalos de fuego. La recolección de ópalos en Magdalena es una de sus principales fuentes económicas. 
En cada mina hay hasta 200 trabajadores, y existe un grupo de personas que hace un rebusque en las piedras de desecho, llamados depenadores. 

Mientras que los ópalos extraídos por las compañías grandes son trabajados para joyería o como venta para colecciones, todas las mañanas, justo frente al templo, tienen su punto de encuentro los opaleros principiantes o depenadores de ópalo, que en frascos ofrecen a los paseantes pequeños ópalos o piedras con ópalos que están todavía en trozos de cantera sumergidos en agua. 






El ópalo se cristaliza, a lo largo de millones de años, en depósitos superficiales de riolitas ricas en sílice con soluciones hidrotermales de baja temperatura, en las cuales, se advierte una textura fluidal y abundantes vesículas formadas por el es escape de gases que son rellenados por geles minerales que pueden contener varias inclusiones como hornblenda, goethita, cuarzo, cristaobalita o pirita.






A pesar de que el origen de esta gema es volcánico, la misma es muy sensible y debe trabajarse con extremo cuidado debido a su composición de dióxido de silicio con agua. 
La cantidad de agua oscila entre un 4% y 9%, pero puede alcanzar hasta un 20%. 
El ópalo es un mineral del grupo de los óxidos, según la clasificación de Strunz y, aunque no es un cuarzo, está relacionado con ellos por su composición. 






Hasta 2007 fue considerado como una especie de mineral válida, pero realmente no lo es ya que está formado por cristobalita con sílice amorfo compuesto de dióxido de silicio, lo mismo que el cuarzo; coincide con éste en su composición, y difiere de él por sus estructuras cristalinas. 
Sus partículas microscópicas, con un diámetro de aproximadamente 0,1 μm (1/10000 de milímetro), se encuentran como estructuras empaquetadas en un enrejado tridimensional. 
Debido a ese preciso enrejado, es la única gema conocida capaz de reflectar los rayos de luz y transformarlos en los colores del arcoiris.






Actualmente existen en Magdalena 80 minas de ópalos, con 13 vetas de obsidiana, 3 de arcoiris y varias de otras piedras. 
Los especímenes de ópalo de la región, ya sea trabajados como gemas o para colecciones privadas, son valiosamente apreciados; por ello el municipio de Magdalena es reconocido como la capital mundial del ópalo.






El ópalo se da normalmente en zonas riolíticas. Las minas de ópalo se encuentran en casi toda la República Mexicana, pero los estados en donde se extrae ópalo de calidad gema son principalmente Querétaro.

El ópalo es una piedra que puede variar de pureza, color y tamaño, pero hay dos aspectos únicos del ópalo mexicano que determinan en gran parte su calidad: la dureza y la transparencia, ambas producidas normalmente por la cantidad de agua que permaneció en su estructura en el momento de su formación.





EN EUROPA

Las primeras informaciones auténticas sobre la existencia del ópalo como Gema preciosa, nos lleva alrededor del 50 (a de C.) en los días del Gran Imperio Romano.

Los Romanos la llamaban la " Gema Ópalos" y se hizo muy popular en Europa por sus propiedades acreditadas de aportar buena salud, riqueza, belleza a las mujeres que la poseían y en particular aumento de virilidad al hombre que la adquiría.






A la Gema del Ópalo también se le dio el nombre de Oculus Mundi o el Ojo del Mundo, atribuyéndole propiedades curativas de la ceguera y el aumento de la vista. 
Sin embargo, si bien la buena fama del Ópalo fue enorme por muchos siglos, en las últimas décadas su fama cambió de buena a mala superstición, esto fue por el trabajo realizado por el mercado comercial que desacreditando una Gema introdujeron otra o algo nuevo como en este caso fue el Diamante, creando así un mercado más lucrativo para ellos.





VOLVIENDO A MEXICO

Uno de los ópalos empleados por los aztecas conocido mundialmente con el nombre de dios del sol azteca, se supone que fue hallado en un templo en el siglo XVI, y después formo parte de la colección de gemas de Hope. 
En 1881 se vendió al Museo de Historia Natural de Chicago, para formar parte de la colección de gemas Tiffany.






Se conoce bien que el Estado de Querétaro es cuna de ópalo y pionero en la minería de esta piedra mexicana. 
En esta región los yacimientos de ópalos se localizan principalmente en la sierra de La Llave constituida por derrames riolíticos y se ubican en tres municipios: Colón, Tequisquiapan y Ezequiel Montes. 
Las minas más conocidas son las siguientes: Iris, El Milagro, José, Guacamaya, Buey, La Reyna, Guadalupe (Colon), La Carbonera, La Trinidad, La Yerbabuena, El Venado, Cerro Viejo, La Porfía (Tequisquiapan).






Muchas minas se han descubierto accidentalmente, otras se han buscado, una vez encontradas las minas se tiene que ver cómo va la conformación de la veta ya que los ópalos se crían en diferentes vetas. 
Que se pueden apreciar en los frontones de las rocas, una vez reconocida la veta se procede a examinarla y ver cuál es la que tiene más muestras y cuál es la que mas posibilidad de tener ópalos, localizada la veta buena se tiene que barrenar por los lados, esto para no lastimarla. 






Para barrena se necesita un compresor, una pistola barrenadora y barrenas de diferentes tamaños. 
Una vez hecho el barreno se tiene que cargar con el explosivo para hacer una botadura con cargas compensadas, ya hecha la botadura se procede a buscar y apartar lo que haya hecho la detonación, una vez apartada la carga se procede a la búsqueda con marros para hacer más pequeñas las canteras grandes y en seguida con martillos.






En términos científicos el ópalo es un sílice hidratado, una especie de gel mineral formado de partículas de sílice con agua solidificadas por la acción de algún catalizador natural. 
Si bien algunos bancos opalíferos como los de Australia tienen un origen sedimentario, la mayoría, incluidos los mexicanos, son volcánicos. 






De acuerdo con esta teoría, durante el movimiento de las placas continentales del planeta durante la última orogenia, los océanos prehistóricos que por entonces cubrían el centro del país se retiraron poco a poco dando paso a tierra firme y a una creciente actividad volcánica. Cuando el magma emergió del centro de la tierra, lo hizo en diferentes momentos y fue creando capas de lava que se mezclaron con agua y dieron origen a pequeños mantos del mencionado gel mineral.






Las diferentes calidades que tienen los ópalos se distinguen por sus purezas en sus cristales, la transparencia que tengan, sus colores, su irradiación y la forma que puedan tener. 
Estas son las cualidades que devén tener los ópalos para que así se puedan distinguir entre sí, si un ópalo no reúne estos requisitos estaremos hablando de que son ópalos de baja calidad y en la forma de que vayan teniendo mejor irradiación y mejor cristal y color serán mejores ópalos.






Los colores de los ópalos que podemos llamar supremos son:

1.- El Negro ó Azabache. 
2.- Rojo sangre de pichón 
3.- Rojo fuego 
4.- Rojo lluvia 
5.- Azul pavo 
6.- Azul lluvia 
7.- Verde Esmeralda


Es una piedra preciosa que contiene los siete colores del arco iris, estos son los ópalos más raros por su belleza y coloración.





Cuenta una leyenda hindú que Brahma, Vitsu y Shiva se consumían de amor y celos por la misma bella mujer, Enfurecido, el eterno decidió castigarlos y la convirtió a la dama en un fantasma de las montañas. Sin embargo los enamorados dioses no querían perderla en la bruma, así que cada quien le prestó su color: Brahma, el azul del cielo, Vinsu, el brillo del oro y, Shiva, el rojo del fuego. Pero aun así, aquel inocente espíritu era víctima de los vientos montaraces, llevado de aquí para allá con su estela multicolor. El eterno se apiado de la dama fantasmal y la convirtió en el ópalo, misteriosa y transparente piedra encerrada en el corazón de las montañas. 

Los ópalos de fuego se hallan en forma de burbujas al interior de mantos de roca volcánica llamada riolita localizados en varios estados, pero de manera abundante en los de Querétaro, Guanajuato, Jalisco y Nayarit, donde la actividad volcánica y termal es sumamente antigua. 
Una de las regiones opalíferas más reconocidas en el mundo está en el distrito minero de San Juan del Río, a unos 50 km al sureste de la capital queretana y muy cerca de la célebre Peña de Bernal.






Y si desea admirar esa maravilla natural, los ópalos mexicanos, o la riqueza cultural que significa su transformación en piezas de fina joyería a manos de lapidarios y orfebres lo mejor es visitar San Juan del Río. No dejará de sorprenderse.

La principal actividad comercial de Magdalena en Jalisco es la explotación de sus minas de ópalo, actividad que se remonta a los años cincuenta, y que a la fecha refleja el orgullo y el trabajo de los pobladores en un letrero que a la entrada de la ciudad menciona "Bienvenidos a Magdalena, tierra de ópalos".






Al entrar a Magdalena por la calle Independencia, se encuentra uno con la tienda más importante de ópalos, llamada "Ópalos de México", "Ópalos de Magdalena", propiedad del señor Javier López Mata, opalero desde hace 26 años, a quien también se le conoce como el "Queretano". 

Son precisamente las minas de ópalo las que se convierten en un interesante atractivo para los turistas, por tratarse de las minas más bellas de la región. 
Es indescriptible la emoción que se siente al penetrar en un túnel hecho a mano, sin protección alguna, dentro de una montaña de grandes dimensiones. Una vez acostumbrados a la penumbra y a la tenue luz de una lámpara de mano, es el momento de darse a la tarea, cual incansable minero, de buscar las piedras semipreciosas, como lo es el ópalo mexicano.






La primera de las minas encontrada fue a la falda del volcán de Tequila, llamada "La Única", posteriormente fueron descubiertas "Las Latillas" y "La Mora", ubicadas en el cerro de San Andrés. 
Más tarde se encontraron un gran número de minas, entre las que destacan la de San Simón, El Huaxical, Las Cruces, San Martín, Santa Cecilia, San José y La Perla. 

Las minas de El Huaxical y San Simón, en cuanto a su explotación comercial, se cuentan entre las más importantes. 
Se puede llegar a ellas a caballo o a pie. A campo traviesa el recorrido es de alrededor de 20 minutos, y por el camino marcado de tierra es de 30 minutos.
 
Poco a poco los verdes ceden el paso a la tierra rojiza y a los montones de cantera que desechan los trabajadores de la mina.






De pronto, a la izquierda del camino, la montaña se parte en dos y muestra una abertura de casi tres metros de ancho, con sus muros rojos, como si sangrara al haber sido abierta por la mano del hombre. 

Traspasando esa entrada se encuentra una gran planicie, el centro mismo de la montaña, donde se hallan gigantescos montones de piedra que ya ha sido constantemente cortada por los trabajadores.






Los ópalos son el resultado del tiempo, ya que se forman a lo largo de millones de años, mientras las capas de sílice y roca volcánica se superponen, atrapando a su paso esferas diminutas de agua y oxígeno. 
Es por esas esferas que los ópalos, en un efecto de difracción, reparten su inigualable colorido y luminosidad, siendo éstas fundamentales para determinar su calidad.

Mientras más bello sea un ópalo mayor será su calidad. Tal vez por eso su nombre se origina en el sánscrito antiguo úpala,que significa piedra preciosa.






En la actualidad, además de su valor económico el ópalo lleva en sí un valor simbólico, ya que se considera piedra ideal para los nacidos en el mes de octubre.

En América la piedra de ópalo es relacionada con símbolos de confianza, pureza y serenidad; incluso hay quienes aseguran que el ópalo ayuda a alcanzar un alto nivel de espiritualidad.

Es recomendable que el ópalo no se exponga al fuego o a temperaturas muy altas, ya que por las características de su composición podría deshidratarse y perder así su belleza y su calidad.

Otra de sus características es que jamás dos ópalos podrán ser iguales, aun encontrándose en la misma piedra.






Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

6 comentarios:

  1. Tengo un opalo,porque así me lo han dicho personas que hacen avaluos en casas de empeño aquí en Guadalajara, Jalisco, pero no se atreven a hacerme una valuación del mismo porque carecen del conocimiento propio del opalo, en fin, es una piedra ya pulida en forma de un huevo de gallina de color blanco lechoso, pesa 39 gramos, si se le tapa la parte posterios dá un tono azul cielo pero en toda su aura dá un color amarillo anaranjado, si se pone contra la luz cambia a un color amarillo ámbar, tiene en su interior y en su totalidad pequeñas burbujas. Si alguien pudiera decirme algo acerca de esta piedra favor de mandarme sus comentarios a jorasata22@yahoo.com.mx

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    1. Hola, es muy dificil hacer una evaluación sin ver la piedra.
      Espero que me entiendas, pero según lo que tu me dices la piedra puede ser muy costosa.
      El tamaño es enorme, debes cuidarla bien para no estropearla ya que el ópalo es una piedra delicada.

      Saludos


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  2. Magnífico artículo. Muy interesante. Yo poseo un ópalo austrliano hermoso.Me deleito al observer su juego de colores. Me fascina!!!

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  3. Gracias muy buen Articulo

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