viernes, 23 de agosto de 2013

LOS ANILLOS, SUS TRADICIONES Y LEYENDAS





ASPECTOS OCULTOS, TRADICIONES POPULARES Y LEYENDAS

Cuentan las mágicas leyendas orientales sobre los fabulosos poderes sobrenaturales de míticos anillos que daban al hombre la felicidad y la sabiduría, y dicen que de este modo lo transmutaban de ser imperfecto en Mago y Soberano, En Señor de los espíritus y de los genios.






En ‘‘Las Mil y una Noches’’ se habla de un anillo maravilloso de mágicas propiedades, que poseía Aladino, y también se da por cierto que Salomón poseía uno, extraordinario, con el que podía dominar a los demonios de todas las cortes infernales y hacerse obedecer a cada llamada.

Aseguran algunos autores que este precioso anillo fue encerrado en la tumba del soberano en el momento de su sepelio y que la persona que consiguiera encontrarlo se convertiría en el dueño del mundo entero.






Todas las tradiciones, en todas las épocas, constantemente han querido asociar los anillos con innumerables propiedades talismánicas y poderes mágicos

Desde el inicio de la civilización el anillo ha acompañado fiel y misteriosamente al hombre en las cotidianas dificultades de la vida, desde los trajes de símbolo esotérico, o como señal y distintivo de poder, hasta su modesto papel de simple ornamento. 

La Biblia, el Corán y los textos mágico-religiosos egipcios, asirios, caldeos y las mismas civilizaciones etrusca, griega y romana, abundan en la descripción de anillos rituales, cargados de influencias ocultas propias de la clase sacerdotal, de los monarcas, de los altos dignatarios, o atribuidas a personajes mitológicos. 







Herodoto, el padre de la Historia, escribe que la costumbre de llevar anillos en los dedos, se inicia en Babilonia, de donde pasó a Grecia y después a toda Europa. 
En Roma cada persona libre llevaba un anillo de hierro y los funcionarios del Estado lucían anillos con marcas o contraseñas correspondientes a su grado o alcurnia; a su vez, los nobles anglosajones tenían que distinguir su rango con particulares anillos de oro, suspendidos a modo de collaretes en torno a su cuello. 

En el Antiguo Testamento se dice que José recibió como regalo del Faraón un anillo para conferirle prerrogativas reales, mientras antiguas leyendas cristianas narran las milagrosas virtudes del anillo nupcial de la Virgen María, conservado en Perugia.







Por lo que respecta al incierto origen del anillo, leemos una poética interpretación de un libro del siglo XVIII, titulado "Disertación sobre las costumbres nupciales", según la cual, la tradición pretende que el inventor fue Prometeo, mientras que el artífice que lo fabricó fue Tubal Caín, y éste, por consejo de Adán, se lo dio a su hijo, para que de ese modo pudiese desposarse con una mujer; del mismo modo que más tarde Abraham dio a sus siervos brazaletes y anillos de oro, para el mismo fin. 

Puesto que la forma de un anillo es redonda y sin fin, significa: que el amor recíproco va del hombre a la mujer y viceversa, sin interrupción y para siempre. Resulta interesante observar que el nombre de Tubal Caín se deriva del persa "Tupal", que significa bronce, y del árabe "Kayn", que significa herrero, forjador, inventor. 







La Biblia menciona a este personaje como hermano de Jabale (Abel) y como tradicional fundador y jefe o patrono de todos los artífices del metal.


LOS ANILLOS MÁGICOS

Entre los anillos mágicos más célebres se recuerda el que Eduardo el Confesor trajo a su regreso de Jerusalén, posteriormente conservado en la Abadía de Westminster, que parece tenía la propiedad de curar con su simple contacto la epilepsia y las convulsiones. 

Los Hoenzollern poseían un anillo ‘‘porta-fortuna’’, adquirido por el príncipe elector Johannes Ciceron en misteriosas circunstancias, que fue pasado de generación en generación para asegurar prosperidad y poder a la casa de Brandeburgo. 

Hasta la mismísima Juana de Arco no escapó a la acusación de poseer anillos mágicos, con los que aseguraba su victoria en las batallas.






De fama ciertamente no inferior al de Salomón es el legendario anillo gracias al cual Gige se convirtió en rey de Lidia; cuenta Herodoto que este anillo se volvía invisible si tenía la piedra vuelta hacia la palma de la mano, y que con este sistema, después de haberse granjeado los favores de la bella esposa del legítimo soberano Candaule, Gige mató al rey y se adueñó del poder.

Cuando se busca el origen del poder mágico, uno de los elementos que han contribuido a crear fascinación y misterio que a través de los siglos ha rodeado al anillo, se hace evidente en el acto la importancia fundamental de la forma circular, símbolo universal de armonía y de potencia, imagen del movimiento continuo y de la inmortalidad, es decir, lo que en alquimia es representado por la serpiente Ouroboros que se muerde la cola. 







Esa forma, por sí misma asume un carácter protector y, análogamente al círculo mágico, se revela como un catalizador de energía defensiva y hasta benéfica, formando una barrera frente a las influencias negativas contrarias. 

Estas notables prerrogativas, además eran potenciadas en el caso específico de los anillos mágicos por medio de consagraciones solemnes y ceremonias esotéricas, aptas para exaltar sus virtudes magnéticas naturales. 

Por ejemplo, en las consagraciones oficiales de los anillos curativos, por parte de los reales británicos, seguía una compleja ceremonia litúrgica, densa en invocaciones y plegarias, que solamente podía ser oficiada el día de Viernes Santo, con cuya ceremonia se confería a los anillos el poder de curar los calambres y dolores reumáticos.






EL PODER TERAPÉUTICO DE LOS ANILLOS

Si hubiera un Museo de las Artes Mágicas, un lugar significativo sería dedicado, seguramente, a los anillos terapéuticos, joyas milagrosas dotadas de particulares propiedades curativas para cada enfermedad. 

Ya entre los antiguos griegos gozaban de gran fama los anillos cuyas piedras contenían incisas las efigies de las divinidades encargadas de la defensa contra espíritus malignos y la protección de la salud. 

En el "Chiosator" de Aristófanes, el personaje Plutón alude a los anillos mágico-curativos vendidos en Atenas, y en Roma se llevaban anillos consagrados a la diosa Salus con el mismo fin. 







Marcelo, médico romano del siglo II aC, recetaba a quienes padecían dolores en el costado un anillo de oro puro, en el que se hubieran grabado caracteres ocultos; anillo que tenía que llevarse cada jueves de luna en cuarto menguante. 

Alejandro de Tralles, famoso médico del siglo XVI, secuaz de Paracelso, recomendaba un anillo de cobre con la figura de un león, una media luna y una estrella, que tenía que llevarse en el dedo anular de la mano derecha para curar los cálculos, y otro anillo con la imagen de Hércules descuartizando un león, para curar el cólico. 

Ampliamente lucidos durante la Edad Media fueron los anillos bizantinos, con aplicaciones contra el mal de ojo y el contagio de enfermedades, así como los célebres "anillos serpentinos" enrollados, que se creía tenían el poder de proporcionar larga y feliz vida.






PODERES E INFLUENCIAS OCULTAS

Según la tradición esotérica, a cada planeta le corresponde un día de la semana, un color, una piedra preciosa, un metal, etc., como referido a un espejo.

Domingo: diamante sobre anillo de oro, Sol, color amarillo.

Lunes: cristal, perla u ópalo sobre anillo de plata, Luna, color blanco.

Martes: rubí o amatista sobre anillo de hierro, Marte, color rojo.

Miércoles: diaspro rosa sobre anillo de plata y oro, Mercurio, color gris perla.

Jueves: zafiro o rubí sobre anillo de estaño, Júpiter, color azul.

Viernes: esmeralda o coral rojo sobre anillo de cobre, Venus, color verde.

Sábado: turquesa u ónice negro sobre anillo de plomo, Saturno, color negro.
No hace mucho tiempo, tuvo un discreto éxito un brazalete de moda, de cobre, metal sagrado de Venus y, por ello mismo del amor, cuyas enfermedades se dijo que curaba, o sea, que se llegó a asegurar que el mencionado brazalete tenía poderes benéficos. 







Es también indicativo el hecho de que la fascinación del oro se ejerce principalmente sobre las personas ancianas: no es difícil ver a señoras de cierta edad que lucen, con evidente satisfacción, anillos, pulseras, brazaletes, y collares en profusión. 

La particular preferencia para las joyas de este metal supera con mucho la simple y superficial vanidad, y en parte, se podría explicar por el excepcional efecto vitalizador del oro, que actúa benéficamente sobre el organismo, máxime si va unido a un diamante o rubí.


LA RELACIÓN DEDO-ANILLO


El anillo es uno de los medios más comunes para poner en evidencia algunas de las fundamentales tendencias del propio carácter. 
En efecto, los cinco dedos de la mano corresponden, tradicionalmente, a cinco planetas cuyos significados y valores reflejan. 







Un anillo en el dedo meñique, por ejemplo, puede asumir varios significados interesantes. 

El motivo se adivina fácilmente: considerando la mano en su conjunto como una familia o una sociedad, este dedo permanece en los extremos, siendo el más exterior y al propio tiempo el más pequeño; por todo lo cual, el anillo tiende a señalar un aislamiento, un complejo, un conflicto con la sociedad o la familia, que puede tener infinitas causas. 
Más raramente, el anillo en el meñique puede indicar un gran sentido comercial, movilidad, sutileza, concentración, ambigüedad, inteligencia penetrante y destacada individualidad. 
Desde el punto de vista magnético, estas personas pueden asumir indistintamente un comportamiento absorbente.






El anillo en el anular, dedo que se considera consagrado a Apolo, asume dos tipos de significados. En la mano izquierda, el anular también se conoce por anillo del corazón; este es el lugar donde se ponen el anillo nupcial y el anillo de compromiso, símbolos de amor o más simplemente de unión.

En una persona no comprometida sentimentalmente, el anillo en este dedo refleja una gran búsqueda de comprensión, una falta de afecto, un amor no correspondido, una gran desilusión, en fin, casi pide a gritos –subraya, sería la palabra justa– el sincero deseo de hallar a alguien que, simbólicamente, ocupe el lugar del anillo con su amor.
El mismo dedo de la mano derecha, no condicionado por el simbolismo afectivo, asume generalmente un significado artístico en su sentido nato; pero no caracteriza necesariamente a un artista. 







El sentido estético está más o menos presente en cada uno de nosotros, y la busca o la manifestación de lo bello, de la armonía, puede ser ejemplarizada no sólo con los pinceles, las notas y los versos, sino a través de una infinita gama de formas expresivas. Magnéticamente, se trata por lo común de individuos dotados de cierta carta de energía radiante y de sexualidad.

El anillo en el dedo medio o mayor. ¿Qué significa? Un anillo en este dedo, es casi siempre expresión de gran seriedad, a veces, a decir verdad excesiva. Caracteriza una profunda personalidad, una gran tenacidad, con tendencia a la reflexión, al análisis introspectivo, y con frecuencia a crisis de melancolía y pesimismo o graves conflictos interiores; asimismo, caracteriza intereses filosóficos, voluntad, vida interior muy intensa y continuamente dirigida a la busca de una meta ideal, pero agitada por continuas dudas. 







Estas son las prerrogativas dominantes en ese tipo de personalidades introvertidas, en lucha por alcanzar una estable seguridad interior.

El anillo en el dedo índice es denso en significados, con sutiles matices. 
Distingue y define a una personalidad muy sobresaliente, interesada por la conquista de altas cumbres caracterizada generalmente por grandes ideales e intereses. 
Asimismo, indica una notable potencia, actividad poliédrica, instinto dominante, voluntad, inteligencia y un cierto sentido de superioridad, que a veces puede conducir a la arrogancia. 
No es por casualidad que en numerosos retratos de grandes personajes renacentistas, pontífices, nobles, monarcas y ricos mercaderes, es posible observar un vistoso anillo en este dedo. 







A un nivel inferior, el anillo en el dedo índice puede significar intereses materiales, egoísmo y egocentrismo (incluso exasperados), amor por el dinero y la riqueza, la buena mesa, la alegría, las compañías agradables y, en general, por todo cuanto pueda distinguir a una persona de carácter jovial. Hoy menos frecuente, al contrario de los siglos pasados en que estaba más bien de moda, es un anillo en el pulgar, que en general tiene un significado de desequilibrio por exceso: exagerada voluntad, apasionamiento, insatisfacción, exasperada necesidad de auto-afirmación, espíritu rebelde, con intereses e instintos reprimidos. 

También puede indicar una personalidad fuertemente original, en exceso extravagante, o un espíritu en continua ebullición, íntimamente inclinado al orden y a la grandeza.






Naturalmente, si una mano lleva varios anillos será necesario tomar en consideración los más significativos, en relación con un análisis interpretativo global. 

Teniendo en cuenta que en la mano izquierda se acentúan los valores negativos, mientras que en la derecha se exaltan las características positivas, el hecho de llevar varios anillos en un dedo, o anillos particularmente vistosos, o excesivamente trabajados, son detalles que tienden a subrayar más marcadamente las características correspondientes. 

Ahora bien, una mano la totalidad de cuyos dedos aparezcan adornados con anillos, además de revelar una personalidad profundamente compleja, deberá ser interpretada según el orden de preferencia, o por exclusión, considerando mayormente el dedo en que la unión del anillo es más visible con respecto a los otros.







EL ANILLO EN EL FOLKLORE

El anillo nupcial desempeña una parte importante en cualquier género de magia. 
Según una costumbre popular, una verruga desaparece si es frotada nueve veces al día, durante nueve días, con un anillo matrimonial, y una muchacha que deseara ver en sueños al futuro esposo, puede realizar ese deseo colocando uno de tales anillos debajo de la almohada y formulando verbalmente la petición antes de dormirse.

Entre los hebreos el anillo era de gran importancia – y continúa siéndolo –, tanto el de pedida como el nupcial. 
Es absolutamente imprescindible que el anillo sea de algún valor y que lo haya comprado el esposo. 
De esta exigencia se deriva, probablemente, la superstición tan difundida en Inglaterra, según la cual, un matrimonio no es válido si el anillo no es de oro puro. 
Se admite, en todo caso, una sola variante: que el anillo esté hecho con el mango de una llave de iglesia.






La costumbre de que un hombre entregue el anillo a la muchacha que pretende desposar, con toda probabilidad sólo se afirmó en la Edad Media; pero una vez entregado el anillo, se sobreentendía que la muchacha tenía que pasar un año de prueba en casa de su prometido, y durante ese lapso de tiempo él decidiría si pensaba convalidar la unión con el matrimonio, o no. 

Estos anillos de prometida en su mayor parte eran de metal no noble, y a menudo también de junco entrelazado, de donde se hizo popular la expresión "noviazgo con anillo de junco", para definir unas relaciones poco firmes. 







En el norte de Escocia existen muchos antiguos monumentos de piedra horadada, y a través de estos singulares tipos de anillo los enamorados solían estrecharse las manos, con la esperanza de que su promesa se hiciera de ese modo inviolable.

Entre los muchos tesoros olvidados que la tradición mágica popular nos ha dejado, el anillo continúa conservando hoy en día toda la fascinación heredada de siglos de creencias y costumbres misteriosas que probablemente le asegurarán el derecho a mantener un eterno puesto de honor en el libro de oro del esoterismo.






Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

2 comentarios:

  1. Son preciosos los diseños que has compartido, hay muchos verdaderamente preciosos como el de las piedras verdecitas, que son?

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    1. Las piedras verdes son Prasiolitas

      Te escribí los precios que me preguntaste, aguardo respuesta

      Saludos

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