martes, 22 de octubre de 2013

ORFEBRERÍA COLONIAL BRASILERA





Desde el comienzo de la colonización, la plata ocupa un lugar destacado en la sociedad brasilera siendo el metal preferido para el adorno de las casas e iglesias. 







Pero no hay yacimientos de plata en el país, lo que hizo que se trajera de México, España y Perú, intercambiado por tejido, azúcar y también por esclavos africanos. 
La ciudad de Salvador es el principal centro comercial brasilero de plata y alcanza su apogeo en el siglo XVII. 
Una vez en el país, la plata es trabajada a mano por orfebres portugueses y brasileños. 




Los modelos lusitanos de joyas son fielmente seguidos y se copian durante los siglos XVII y XVIII, lo que complica la identificación de un estilo nacional propio, según los expertos.

De todos modos, señala el surgimiento de una joyería brasilera única y que comenzó a hacerse notar, en gran parte debido a la gran cantidad de ayudantes esclavos o negros libres en los talleres, hay que señalar que los negros islamizados del Sudán Superior de llegan al país conociendo los procesos de fundición de metales. 







Todo eso conlleva a la creación de objetos que ahora se consideran típicos, como la calabaza del mate, cables, arneses rebenques, espuelas y baldes, además de los famosos racimos de lujos. 







Se llevan cerca del cuerpo, sujetos a una cadena, los racimos junto a objetos metálicos básicos diversamente agrupados llamado "barco" o "pandillas" : monedas, amuletos, los apoyos, los dientes, las granadas, el agua de coco, etc. 

Los elementos que componen racimos de lujos se agrupan de acuerdo a sus sentidos y los rituales mágicos. 
Son talismanes y amuletos que protegerse de "mal de ojo", elementos que según la tradición traen suerte.







La expansión de la joyería nacional se puede medir numéricamente. 
Si la primera mitad del siglo XVII, la capital de la colonia tiene cinco o siete orfebres, entre ellos el célebre Francisco Vieira, conocido como Fanha 1, a finales de siglo, ya son 25. 
En el año 1766, más de 158 talleres en las principales ciudades brasileras.







El crecimiento en Brasil de la orfebrería es acompañado por los intentos de controlar esta producción. 
Las autoridades de supervisión adoptan diversas medidas, tales como la Carta de 1621, que establece que ningún mulato, negro o indio, aunque liberado, podrá ejercer sus funciones orfebre. 
Un poco más tarde, la Carta Real del 30 de julio 1766, es decir, hasta el Decreto de 1815 se prohíbe el ejercicio de la joyería en un intento de evitar que 

"los abusos que los orfebres practicaban en perjuicio la Real Hacienda, sino también todo lo que se refiere a la lesión de la quinta medalla de oro". 

Las diversas regulaciones, sin embargo, no impiden la realización del comercio ilegal, responsable de la mayor parte de los trabajos realizados.







Para medir la calidad de las piezas, el procedimiento estándar consiste en marcar la cantidad de cobre utilizado en la ejecución del objeto (por ser blanda, de plata está unida con otros metales, especialmente el cobre). 
Doy fe de la calidad, la pieza recibe entonces las marcas en general, la ciudad en la que se realiza y el experto que la examinó.







Además de éstas, los objetos también pueden recibir la exportación e importación de las marcas, marcas de diferentes ciudades, una donde se hace y una de donde se adquiere. 







Las primeras marcas que conocemos son francesas, del siglo XII. 
En Portugal, se convierten en obligatorias a partir del año 1688. 
En Brasil, a su vez , la primera marca conocida es de Salvador, la letra S, de aproximadamente 1.693. Sin embargo, muchas de las piezas no tienen identidad nacional, y continúan siendo fabricadas por los esclavos o libertos de la época.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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