jueves, 28 de noviembre de 2013

EL SPONDYLUS





Saqué del mar, abriendo las arenas,la ostra erizada de coral sangriento,spondylus, cerrando en sus mitadesla luz de su tesoro sumergido,cofre envuelto en agujas escarlatas,o nieve con espinas agresoras.
Pablo Neruda








Conocida con el nombre “spondylus” o “thomy oyster”, esta buscada concha de espectacular color naranja, lila y violeta, es el único molusco de dos caras del género “spody lae”.







Antes de la llegada de los colonizadores a América, y del encuentro entre los dos pueblos, el spondylus simbolizaba la gran importancia que los antiguos pueblos precolombinos sentían por la naturaleza. Desde sus dioses, encabezados por la Pachamama (la madre Tierra) junto al dios Sol, la diosa Luna o los espíritus de las montañas (como nos recordaron en la visita al volcán Cotopaxi, por ejemplo) eran reflejo de que todos los fenómenos naturales regían la vida diaria de los amerindios.

 

En este caso, la aparición del spondylus señalaba que las lluvias provocadas por el fenómeno del Niño eran cercanas. Esto encuentra su explicación cuando se encontraban en las costas de Ecuador las corrientes marinas del Niño y la de Humboldt, que provocaban las lluvias tan necesarias para los cultivos de la costa pacífica. Estas lluvias eran precedidas por la proliferación en las playas de las conchas spondylus princeps.

 

Desde la época de la cultura Valdivia en Ecuador, el comportamiento del spondylus, cuando según las creencias abandonaba su hábitat en aguas profundas justamente antes de la llegada de las lluvias, momento en el que emergen colonias enteras y enrojecen la superficie del Pacífico, se concebía como una señal divina. Por ello, lo consideraron mensajero de los dioses ante los hombres y, más tarde, correo o vehículo de comunicación en ambos sentidos. Los sacerdotes valdivianos también pudieron conocer que puesto que el molusco sólo se reproduce en aguas cálidas, noticias de su eventual presencia en las costas ecuatorianas era indicadora de un aumento de la temperatura del mar (claro síntoma del "fenómeno del Niño"), lluvias muy abundantes y una mala cosecha. Por el contrario, si la presencia de Spondylus, era o es escasa en esa región quiere decir que las aguas del norte (habitualmente calientes) han bajado su temperatura media. Esto genera un fenómeno inverso al del Niño, y con seguridad será un año de sequías. De este modo, el control de los avistamientos de la concha pudo ser muy importante para planificar las campañas agrícolas. 

 

El spondylus rápidamente se convirtió en un objeto divino, y como las plumas del ave quetzal macho en las culturas centroamericanas, representación de los dioses mayas en la Tierra, su valor fue más allá que el estrictamente material que tenía. El bivalvo fue introducido como moneda de cambio en las transacciones comerciales, y esta función comercial se extendió pronto (se han encontrado restos de la concha en el norte de la costa pacífica de México hasta el Sur de las chilenas) en toda América paralelo al desarrollo de la cultura inca. Un aspecto que no pasó desapercibido para los conquistadores, que afanosos de conseguir oro, contemplaron como para los indígenas, el nácar rojo intenso del Spondylus era más importante, si cabe que el áureo material y no desaprovecharon la ocasión de hacer un lucrativo negocio por el cual se intercambiaban conchas extraídas por los españoles por oro de las montañas andinas. Gracias a este intercambio, en la cultura mestiza que surgió, fruto de la convivencia de las dos culturas, se aprovechó esta mitificación del oro rojo, apareciendo en las representaciones divinas, tanto en las nuevas Catedrales que iban poblando el territorio americano como con los antiguos rituales que aún se conservaban, donde el Spondylus tenía un componente místico importantísimo, fruto de esta consideración como conector entre el mundo terrenal y el espiritual.








La presencia de una joyería con “spiny oyster” tiene al menos de 5000 años, cuando en el área de Europa del mar egeo, se realizaban y comerciaban espléndidas manufacturas (sobretodo collares y brazaletes) , utilizando esta particular concha.








En sur América la “Spiny Oyster” es encontrada a lo largo de la costa del Ecuador. 







Gracias a la espléndida armonía de colores que representaba y la facilidad de elaboración, viene inmediatamente comercializada en época pre colombiana en toda el área indiana, donde se utilizaba como moneda, pero sobretodo bajo la forma de ofrenda de “Pachamama”, la diosa madre de la tierra, protectora de la agricultura y la fertilidad.







Gracias a las poblaciones andinas la popularidad de la” Spiny Oyster” creció hasta encontrarla en el área del presente Méjico o Perú. 
La antigua población Moche, de hecho, habitante en Perú, utilizaban parte de Spiny Oyster”, en las manufacturas y en las joyería, como signo de respeto y agradecimiento por la divinidad del mar, que adoraban (de donde proviene la concha) y de la tierra (usanza derivada del culto a Pachamama).








Hoy existen muchas especies de Spiny Oyster”, cada una de las cuales presenta características propias ya sea, por lo que guardan las características del color. 







Aunque todas pertenecen a la familia 'Ostreydae' (como la ostra o la capesante, pero a diferencia de las otras bivalvias “Spiny Oyster se fijan directamente en la roca y no están llenas de las conocidas barbas.







La principal característica de la “spiny oyster” es que tiene una juntura a la esfera y que une las dos partes de la concha, a diferencia de los otros moluscos que presentan unos dientes para cerrarse.







La “spiny oyster” además está dotada de una serie de ojos que corren largos al borde de la concha y de un óptimo sistema nervioso.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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