miércoles, 27 de noviembre de 2013

LAS JOYAS -- LAS CALAVERAS EN LA CULTURA MEXICANA





La calavera, motivo recurrente en la iconografia clásica en muchas culturas, es sin duda uno de los símbolos más controvertidos. 
Si en un primer momento puede expresar valores negativos ligados a la muerte, en la tradición popular de los habitantes de Tibet, Laddak y de la India, así como para los de América del Sur (si  bien en un contexto más complejo: si pensamos en La Fiesta de los Muertos en México) y para las comunidades del Norte, como por ejemplo la Céltica, tiene un valor muy positivo.



 



Para los orientales representa el conocimiento, la sabiduría de los ancestros que desean la recuperación de su propio pueblo. 
En el Tibet, donde es muy apreciada, se considera emblema de la caducidad de la vida, imagen de lo que ha sido y de lo que es, de la existencia que contiene y que representa.








 Calavera

Personificación de la inestabilidad, eso lleva a la experiencia de la muerte y al deseo de derrotarla, a que es inevitable y por lo tanto a la necesidad de vivir plenamente con compasión, y accede a la comprensión de los limites del conocimiento humano. 
En los rosarios budistas las calaveras ayudan a coger el sentido mismo de la vida y de la muerte durante la oración y la meditación.







El concepto de aceptación del final de lo terrenal está a la base de la famosa fiesta mejicana de “El Día de los Muertos”, ritual que implica a las poblaciones de los altiplanos del Centro y del Sur del País, en particular en Oaxaca, donde las calaveras están representadas en todas sus posibilidades, desde las pinturas a la joyería típica para la ocasión, hasta los alegres dulces de azúcar.








Esta solemnidad muy sentida y en la cual participa toda la población local, ironiza y le toma el pelo a la muerte, y las calaveras tienen la función de enlace entre los vivos y los muertos más queridos; el pase al más allá es necesario, imprescindible e ineludible para la existencia y en este ritual se quiere honrar la continuidad y la persistencia de la vida.







Para tal propósito sería interesante y agradable leer el siguiente texto que es testimonio de Paola Guajardo, mejicana que vive en China, y que recuerda la gran participación de su pueblo en este extraordinario evento.







“Tienen un largo camino por delante para llegar al lugar de los Dioses” dice Paola Guajardo, admirando un dulce de azúcar brillante y en forma de calavera. Estas delicias son para Leonora Carrington, una pintora surrealista fallecida en mayo de 2011, y Paola está dando los últimos toques a un pequeño altar en su honor para el Día de los Muertos en la Embajada de Mejico en Pekin.







Para guiar a la artista en su camino hacia su próxima vida, hileras de velas brillan en los diversos niveles de el altar, todos encendidos por crespón naranja, color tradicional de luto para los mejicanos.








“No logramos encontrar las flores aquí“, dice Guijardo hablando de caléndulas naranjas que siempre se han utilizado en estas ocasiones desde los tiempos de los Aztecas. 
Cuando los españoles llegaron en la Península de Yucatan, se encontraron con una celebración en mitad del verano dedicada a los niños y a los muertos, que usaba fuego e incienso, trajes de piel de animales, imágenes de difuntos y ofrendas de objetos personales, de comidas favoritas y bebidas y flores. 







En un logrado intento de cristianar la fiesta, los conquistadores la pasaron al día 2 de Noviembre, Fiesta de Todos los Santos, donde hoy día continúa.







Mientras la tradición mejicana parece acercarse al día de la memoria china, la atmósfera es muy distinta, dice Paola, cuyo marido, Jorge, es embajador mejicano en China. “El Día de los Muertos es un día dedicado no al luto, sino a celebrar y aceptar la muerte con ironía y buen humor” nos desvela ella.







Los velatorios en los cementerios están llenos de caléndulas originarias, dando a la fiesta un toque Halloween, un festejo que comparte periodo y espíritu respecto a la muerte. 
Esta actitud tan irreverente puede resultar chocante a los chinos, que sin embargo tienen un acercamiento muy solemne respecto a los rituales en honor a sus ancestros: para ellos este día está por completo dedicado al culto a los ancestros, y se llama Quing Ming Festival u Tomb Sweeping Day, y para la ocasión los familiares visitan las tumbas de sus queridos, limpiándolas y arreglándolas con flores, y llevando comidas y fruta que después consumirán en los sepulcros bien limpios.








La tradicional festividad del Día de los Muertos ha sido declarada “una intachable herencia cultural para la humanidad” por la Unesco en el 2003 y se ha inscrito en la Lista Representativa en el 2008.








Durante 4 años Paola ha creado altares para diferentes celebridades fallecidas y admite tener una cierta afinidad con los artistas: el año pasado el honor ha sido para Frida Kahlo. 
Aunque aproveche la celebración para compartir un trozo de su propia cultura con la comunidad china de Pekin, para ella también ha sido un verdadero recorrido lleno de descubrimientos: habiendo nacido en México del Norte no creció con estas clases de tradiciones típicas de otras regiones.



 



Carrington por su parte, hubiese apreciado un altar adornado con calaveras de azúcar y buen humor de carácter personal. 
El deseo del hombre de doblegar la muerte se manifiesta justo riéndose de ella, y el modo mejor para expresar esa idea es utilizar uno de sus símbolos, la calavera, para exorcizarla y rendir culto a la vida, a su complejidad y extensión.








Más al norte, y precisamente en las poblaciones Celtas, esta admite significados ligados y compuestos: representa la base del poder, la esencia y demora de el alma y del ser humano, y por eso se considera emblema de autoridad, divinidad y creación, además está considera da lugar de inteligencia, espirito y origen de la misma vida.







Usadas en rituales y sacrificios, las calaveras han sido encontradas en el fondo de pozos sagrados, donde probablemente se lanzaban para depurar las aguas profundas y por eso estánligadas a los símbolos de la purificación del alma y su renovación. Entendidas también como eventos, se creía que podían eliminar cualquier tipo de enfermedad e influencias negativas, y que llevándolas encima eran garantía de bienestar y protección, comosi fueran dioses protectores puestos al servicio de los hombres.








En épocas más antiguas tuvieron el papel de trofeos de guerra, ligadas a la muerte de el enemigo y adquiriendo, manteniendo las intactas, las características y el valor de la persona derrotada.
La calavera, en fin, en todas las culturas y tradiciones, con sus muchas y diversas particularidades, encierra en sí un significado colectivo: la concienciatización del hombre de lo inevitable de la muerte, pero al mismo tiempo la ambición de poder someterla utilizando alegorías que la representan.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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