jueves, 28 de noviembre de 2013

METALURGIA ANDINA





El trabajo de los metales en el universo andino es cientos de años más antiguo que el acontecimiento histórico del descubrimiento de América. 
En el laboreo de los metales, los pueblos andinos se mostraron muy diestros, capaces de alcanzar un desarrollo técnico que superó a pueblos antiguos de otros continentes.



cruz andina y calendario Inca, plata y piedras naturales.




Desde mucho antes de la llegada de los españoles a estas tierras, el hombre de los Andes conocía los secretos de la metalurgia, aplicaba técnicas avanzadas, sortilegios creados por él, fundía metales, los aleaba, conocía la amalgama, la soldadura, el procedimiento de la cera perdida y tantos otros métodos que dan cuenta de su oficio y lo acercan al trabajo actual.



anillo de plata, turquesa, spondylus, madreperla, coral .




Hay consenso hoy día para plantear que este conocimiento se origina en la zona Norte andina, actual territorio de Colombia. 
Y que de allí pasa a Ecuador y Perú, luego al Norte de Chile y Noroeste de Argentina y por último al pueblo más austral, incluido en el contexto andino, los mapuches o araucanos. 
Este hecho transforma, a este último, en el heredero tardío de una tradición milenaria.



aros en plata, spondylus, nácar y turquesa




Cuándo llega este conocimiento a los mapuches? 
No lo sabemos con precisión. 
Aún hoy el tema es motivo de controversia. 
No obstante, aunque es coherente pensar que los mapuches tenían un conocimiento del trabajo de los metales previo a la Conquista, creemos que este oficio no llegó entonces más allá de las técnicas simples: martillado, recortado, pulido y perforado. Para dichos trabajos utilizaron metales nativos, especialmente el cobre y el oro. 
Se dice que los mapuches preferían el cobre al oro, porque el último es muy escaso en la Araucanía.








Descripciones dejadas por los primeros cronistas y también hallazgos arqueo­lógicos permiten sostener dicha tesis. 
Son sugerentes los relatos donde se habla de mujeres y hombres provistos de adornos de metal. Se describen aros y alfileres de cobre, collares y cintillos con plaquitas de oro. 
Además, se han hallado adornos como los descritos en sitios donde vivían antiguamente los araucanos . Así también, elementos metálicos precolombinos empleados en la defensa personal. 







Por tales consideraciones participamos de dicho postulado, pero creemos que el oficio y la complejidad de la técnica los aprendieron más tarde con los españoles.








De este antiguo conocimiento, de la simple estructura de los adornos primitivos, surgió entre los araucanos el arte de la orfebrería en plata. 
Ella evolucionó con lentitud en los primeros siglos de la Colonia, para finalmente expresarse, en toda su magnificencia, en la segunda mitad del siglo XIX.








El araucano, en su etapa histórica, utilizó para manufacturar sus adornos la plata que obtenía de los españoles. 
Creó así, a través del tiempo que va desde la Conquista a épocas recientes, una orfebrería que representaba no sólo su particular sentido estético. También se hallaban inscritas en las joyas las percepciones cósmicas del pueblo, como también su religiosidad y su mágica y misteriosa teogonía.








En suma, estas joyas son, en alguna medida, la materialización de su espiritualidad. 
En resumen, la platería es un arte que, en nuestra opinión, tiene raíces que se enlazan con la esencia cultural del hombre americano, particularidad que se circunscribe, en tono mayor, al área andina.








Si bien es cierto que el hombre en su desarrollo histórico repite situaciones comunes a la especie humana, como sería utilizar adornos, difiere sustancialmente en la forma de crear estos medios de expresión. 
Este pueblo, los mapuches, llevaron dicha actividad a manifestarse en forma perdurable y trascendente, porque las joyas que crearon son expresiones genuinas de su cultura.








Este arte luminoso, argénteo, múltiple en diseños, que hoy conocemos, por las piezas que vemos en museos y colecciones privadas, como Platería Mapuche, son piezas manufacturadas en su mayoría durante el siglo XIX y comienzos del XX. 







Otras, las menos, corresponden a lo que se hizo a fines del siglo XVIII. 
Esta apreciación nos conduce a considerar el fenómeno de la Platería Mapuche como un acontecimiento reciente. 
Más aún, es cierta dicha premisa si nos atenemos a la documentación escrita e iconográfica. 
En ella comprobamos que su espacio histórico se reduce aun más, ya que sólo se hace evidente, se menciona o se ve en los documentos en su total magnificencia después de las primeras décadas del siglo XIX.








Pero esto no quiere decir que la orfebrería en plata no se hallara presente en este pueblo con anterioridad al siglo XIX. 
Los cronistas de comienzos del siglo XVII se refieren ya al hecho de que los araucanos estaban haciendo de plata sus antiguas joyas de cobre: zarcillos y alfileres Tupu. 
La plata utilizada en estos adornos era aquella obtenida del saqueo y devastación de las ciudades hispánicas, destruidas afines del siglo XVI. Desde ese tiempo, estas mismas fuentes mencionan el afán que ponían las mujeres araucanas por tener joyas de plata. 







Este afán se reduce, en esta primera etapa, a la. confección de zarcillos y alfileres de los mantos. 
El padre Molina dice en su historia, escrita durante el siglo XVIII,. que hasta las mujeres más pobres las llevan. 
Además, en ese siglo es cuando se advierte que también usaban sortijas y hebillas de plata. 
Antes, en el siglo XVII, sólo se mencionaron los aros Upul y los prendedores Tupu.








A fines de 1800 empieza a manifestarse, en el arte de la orfebrería en plata araucana, lo que posteriormente se conocerá como Platería Mapuche . Décadas más tarde, se produce el esplendor de dicha platería. 
Entonces se crean los múltiples diseños que identifican esta manifestación cultural mapuche.








Junto a la orfebrería de lujo que hicieron los plateros araucanos para embellecer el atuendo ceremonial de la mujer, surgió también el afán del hombre de engalanar, con piezas de plata, su atuendo de jinete y embellecer los arreos de la cabalgadura. 







Podemos decir que, en este campo, en la orfebrería del hombre, el arte se basa en los modelos hispanos. No nos olvidemos de que el caballo y sus jaeces son conocidos por los araucanos desde que 'vieron a los primeros españoles. 
Así, en esta instancia, no se hallaban sometidos a la presión milenaria de una tradición. 
Dicha alternativa no la tuvieron las mujeres. 

Ellas tenían un joyero tradicional prehispánico, y bajo estos patrones se desarrolla su joyería de plata.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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