sábado, 16 de noviembre de 2013

UN DIAMANTE





El diamante es uno de los materiales más raros que existen en el planeta, es la única gema hecha de un sólo elemento: el carbón, en su forma más pura. 








Cada diamante pasa por un viaje extraordinario, desde cientos de kilómetros bajo la superficie de la tierra, atravesando una enorme presión y temperaturas muy elevadas, hasta convertirse en la gema más codiciada del mundo. 
La que representa el amor eterno, la fidelidad y la pureza.








“Diamante”
Puede una gota de lodosobre un diamante caer;puede también de este modosu fulgor obscurecer;pero aunque el diamante todose encuentre de fango lleno,el valor que lo hace buenono perderá ni un instante,y ha de ser siempre diamantepor más que lo manche el cieno.
Rubén Darío








La roca portadora de diamantes, la kimbertlita, es llevada cerca de la superficie mediante erupciones volcánicas de origen profundo. 
El magma para tal volcán debe originarse a una profundidad donde los diamantes puedan ser formados, aproximadamente a 150 km. 
Esto es algo que sucede rara vez.








Una vez que los diamantes han sido trasladados a la superficie por el magma en una chimenea volcánica, pueden ser erosionados y distribuidos en una gran área. 
Una chimenea volcánica que contiene diamantes es conocida como una fuente primaria de diamantes.








El nombre de diamante viene del griego antiguo “adamas” que significa irrompible, indomable e invencible. 
Los diamantes han sido atesorados como piedras preciosas desde que fueron descubiertos.







En la edad moderna, la mera mención de la palabra “diamante” continúa evocando imágenes de elegancia, estilo y glamour. 
El diamante brilla y deslumbra, simboliza la pureza y la fuerza, la celebración, la esencia del amor y el romance. 
Un diamante es ideal para el uso diario, debido a su resistencia a los arañazos y golpes, lo que quizás ha contribuido a su popularidad como la gema preferida en los anillos de compromiso y de boda, junto con una buena publicidad por parte de los distribuidores.








El diamante, es excepcional y distintivo. 
No hay dos diamantes iguales. 
Aunque todos los diamantes tienen ciertas características en común que permiten a los expertos compararlos y evaluarlos.








Existen cuatro principales factores a considerar cuando juzgamos la calidad y el valor de un diamante. 
Los expertos gemólogos utilizan un equipamiento de última generación con el fin de evaluar todas estas características.









Quilates del diamante:

Es a menudo confundido con el tamaño, a pesar de que es actualmente una medida de peso. 
El corte de un diamante puede  hacerlo parecer más grande o pequeño que su peso real.








Un quilate es equivalente a 200 miligramos y puede dividirse entre 100 puntos. Un diamante de 0.75 quilates es lo mismo que 75 puntos o 3/4 de quilate del diamante.
El término quilate viene de la palabra algarroba. 
Las semillas de la algarroba son sorprendentemente uniformes en su peso, fueron usadas como referencia para el peso del diamante en antiguas civilizaciones. Una algarroba era equivalente a un quilate.








Cuando se extraen los diamantes, las gemas de gran tamaño se descubren con mucha menos frecuencia que las más pequeñas. 
Los precios del diamante aumentan de manera exponencial con el quilate.









Corte del diamante:

El corte hace referencia a los ángulos y proporciones que un tallador experto crea y transforma en un diamante pulido. 
El corte de un diamante requiere gran habilidad y entrenamiento. 
El tallador deberá pulir las pequeñas superficies conocidas como facetas sobre el diamante en bruto.








Un diamante con buen corte reflejará la luz interna de una faceta a otra, dispersándola en la parte superior de la piedra.








El corte también se refiere a la forma del diamante, los más comunes son los siguientes: redondo, que se conoce como talla brillante, esmeralda, corazón, baguette, pera, oval, princesa.









La Pureza (o Claridad) del diamante:

La pureza de un diamante es una medida de la presencia o ausencia de inclusiones visibles o no a simple vista o con una lupa de 10 aumentos. 
Cuanto más claro es un diamante menos luz desvía y más luz refleja y, por consecuencia, es más escaso y valioso.
La claridad del diamante tiene muchos factores significativos que deben tenerse en cuenta al certificar un diamante, por ejemplo: el tamaño del defecto, la ubicación, la cantidad de defectos, si son externos o internos, etc…








Las imperfecciones pueden ser materiales extraños como: otros cristales, partículas de aire dentro del diamante, o imperfecciones internas, como pequeñas grietas dentro de la piedra. 
Es considerablemente raro encontrar un diamante perfecto – aquel que no presenta ninguna mancha, línea o grieta.








Las inclusiones de un diamante influyen significativamente en su valor, pero en la mayoría de casos no perturbarán su belleza. 
Le otorgan carácter e imprimen originalidad.








De hecho la mayoría de inclusiones no se distinguen a simple vista, siendo necesaria una lupa. 
Así,  tanto si adquieres un diamante sin defectos como uno de la categoría VS, el aspecto a simple vista será el mismo, especialmente teniendo en cuenta que lo lucirás engastado en una joya. 
Sólo para diamantes con una claridad “I” se puede empezar a apreciar la diferencia en el brillo cuando se compara con un diamante de gran pureza.








Por lo tanto, en general, un diamante con una claridad VS es suficiente para lucir en una joya, e instituye un excelente compromiso de calidad y precio.









Color del diamante:

El color de un diamante mide su grado de transparencia e influye en la belleza y en el precio del mismo.
La mayoría de los diamantes de calidad  que  se utilizan en la joyería son incoloros o casi incoloros, a veces con tintes de color amarillo o marrón. 
Entre los más raros son los colores D, E y F en una escala que va hasta la Z.








Los laboratorios gemológicos emiten certificados de diamantes dónde se incluye su grado de color. Utilizan equipos especiales para comparar cada diamante con un juego “maestro” de diamantes.
El certificado gemológico es la mejor garantía para confirmar el color real de un diamante.







El rango normal de colores

El GIA (Instituto Gemológico Americano) desarrolló en la década de 1950 una escala de gradación para los diamantes en el rango normal de colores. 
Esta escala abarca desde el D (totalmente incoloro) hasta el Z, de color amarillo o marrón claro. 
Los diamantes marrones más oscuros que K se gradan usando dicha letra y una frase descriptiva. 







Los diamantes entre K y M se gradan según las frases Marrón muy débil, los N a R como marrón muy claro y los S a Z como marrón claro. 
Un diamante S se denomina marrón S-claro. 
Los diamantes más allá de la Z caen dentro de los colores de fantasía.








Mientras más blanco es un diamante mayor es la cantidad de luz que puede recibir. 
La luz penetra por la tabla del diamante, al reflejarse en sus facetas vuelve a salir en forma de brillo y centelleo o comúnmente entre los orfebres llamado fuego.








Los diamantes incoloros son más escasos, lo que aumenta su precio significativamente.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

No hay comentarios.:

Publicar un comentario