jueves, 12 de diciembre de 2013

EL AGUAMARINA DEL COLOR DEL MAR





La mitología romana consideraba que el aguamarina había escapado del cofre de las sirenas hijas del poderoso Dios Neptuno, mientras que los griegos la relacionaban con Poseidón. 
A su vez, los alquimistas medievales sostenían que prevenía la retención de líquidos y mejoraba las funciones digestivas, sirviendo como antídoto para cualquier veneno.








Durante mucho tiempo también fue símbolo de felicidad y juventud eterna, creyéndose que contenía dentro de sí la energía oceánica de todo el mundo. 
Esta cualidad fantástica la convirtió en la piedra de la suerte de los marineros, quienes construían con ella amuletos que brindaban valentía sobrehumana y los protegían contra las tempestades.








En la actualidad, el aguamarina es una de las piedras favoritas de los joyeros, gracias a su versatilidad y su capacidad para asimilar los variados cortes a los que la somete la demanda del diseño. 
Se puede elegir esconder o dejar al descubierto ciertas inclusiones, a través de facetados y pulidos que producen las creaciones más bellas, pero generalmente se prefieren las tallas en escalera o en tijera con forma ovalada o rectangular.








Está relacionada con la esmeralda, ambas formando parte de la familia del berilo. 
Este es un mineral de origen magmático asociado a las rocas graníticas, por lo que sus variedades –como el aguamarina– también lo son.








El berilo se origina en la fase pegmatítica, normalmente a temperaturas entre los 10000C y los 6000C. 
También se puede formar en yacimientos hidrotermales y metamórficos, asociado con otro tipo de piedras como la ortosa, el cuarzo, la casiterita, el topacio, la turmalina y el silicato de aluminio. 
Es la que menor densidad presenta, normalmente menos de 2.7.








Habitualmente, las aguamarinas suelen presentarse en piedras de 10 quilates. 
Sin embargo, en 1910 se encontró en la ciudad de Marambaia, Minas Gerais, Brasil, un ejemplar que pesaba 110 kilos. 
Esta aguamarina es la más grande que se haya descubierto, y sus dimensiones eran de 48,5 cm. de largo y 42 cm. de diámetro.







COLORES

Esta gema puede ser azul oscura, celeste pálido, verde o azul verdosa, pero durante mucho tiempo, la moda impuso este último color ya que reflejaba fielmente las profundidades del mar. 
Sin embargo, en los últimos años el tono más apreciado fue el celeste pastel, que se obtiene a través de un tratamiento térmico a 400 o 450 grados de temperatura.








Algunas aguamarinas tienen un resplandor tenue ligero, verdoso; que es, también, un rasgo típico.

La sustancia colorante en la aguamarina es el hierro, y su brillo es vivo vítreo. 
La más apreciada para la elaboración de joyería es la de color azul oscuro, puesto que es una excentricidad muy difícil de conseguir y, por ende, muy valorada. 
Aunque el berilo es una piedra muy abundante y que da cristales de gran tamaño –habiéndose encontrado ejemplares de más de seis metros de longitud–, las piedras de calidad gema son escasas y de dimensiones reducidas, porque para que lo sean deben tener pocos defectos y estos serán más escasos cuanto menor sea el cristal.








De todas formas, el color lúcido del aguamarina es usualmente más parejo que el de la esmeralda, y facilita ver inclusiones. 
Por esta razón, el aguamarina siempre debe ser de la máxima transparencia posible. 
El conocimiento a fondo de las inclusiones –que varían según el yacimiento del cual provienen los ejemplares– permite diferenciar una piedra natural de otra sintética y de las imitaciones. 
Mucho más a menudo que su famosa prima verde, el aguamarina está casi completamente libre de inclusiones.







YACIMIENTOS

El mineral se encuentra en minas alrededor de todo el mundo, aunque algunas como las de los Urales de Sverdlovsk, en Rusia, parecen agotadas. 
El aguamarina se encuentra en Irlanda del Norle, Italia –Isla de Elba–, Australia, Rusia –montes Adul Chalon en Transbaikalia–, Namibia, Angola, Nigeria, Malawi, Zimbabwe, Tanzania, Kenia, Zambia, Sri Lanka, Estados Unidos, Australia y Afganistán. 
Otras localidades son China, Birmania, Pakistán, Madagascar e India en los estados Tamil, Rajastán y Cachemira.








No obstante, las minas más importantes del mundo están situadas en Brasil, en Minas Gerais, Bahía y Espirito Santo. 
Las minas principales se encuentran en los valles de los ríos Mucuri y Jequitinhonha. 
De Santa María de Itabira, en Brasil, provienen las aguamarinas raras, intensas y azules cuyos matices son similares a aquellos de unas pocas minas en Africa, particularmente Mozambique.








Para distinguir a las aguamarinas africanas de las brasileras ‘Santa María’, se les dio el nombre de ‘Santa María Africana’. 
El color de las aguamarinas ‘Espirito Santo’ es un azul menos intenso, pero las piedras de Fortaleza y Marambaia tienen otras cualidades. 
La mayor parte de los ejemplares en bruto para el mercado mundial vienen de los yacimientos de Brasil.








De vez en cuando, grandes cristales de aguamarina con transparencia inmaculada se encuentran en proporciones extremadamente grandes en ese país, como el de 110 kilos mencionado anteriormente, o el ‘Dom Pedro’, de 26 kilos, cortado en Idar-Oberstein –Alemania–, en 1992 por el diseñador de gemas Bernd Munsteiner. 
Esta fue la aguamarina más grande jamás cortada.






PROPIEDADES CURATIVAS

Al aguamarina se le atribuyen muchas cualidades referentes al mejoramiento de la salud de quienes las portan. 
Según los entendidos, es una piedra que refuerza el campo magnético y aporta felicidad y bienestar a quien la lleva. 
Dicen que provoca la sonrisa y la alegría, ayudando a conservar la pureza de espíritu.








Es una gran estabilizadora que ayuda a las personas con dificultades de expresión y facilita el diálogo. Provee claridad mental, calma e inspiración, siendo adecuada para superar estados depresivos y melancólicos.

Pero sin duda, las mayores propiedades que le son atribuidas son las de favorecer la comunicación y el reencuentro, otorgando paz y compañía espiritual.







Es por esto que hoy en día se la sigue utilizando –ya no sólo los marineros de antaño– como amuleto contra fobias y mareos, en viajes por barco o por avión: es la piedra tranquilizante ideal para situaciones de stress.








Finalmente, siguiendo los mapas de los alquimistas de la Edad Media, no viene mal tenerla cerca en caso de problemas digestivos, nerviosos o de hígado: quizá podamos de esa forma contener dentro de nosotros la potencia marina necesaria para hacerle frente a las menos fuertes tormentas cotidianas.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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