lunes, 27 de enero de 2014

A ESE ANILLO LE FALTA AGUA NO?





Collares, anillos y pulseras, pero "vivos". 
Son la última creación de una marca portuguesa que, a través de una innovadora técnica, logró recrear el hábitat natural de las plantas en joyas que incluso hay que regar para su correcta conservación y que ahora ya vende por todo el mundo. 







Después de seis meses de pruebas y experimentos, Inés Varela, una lisboeta de 34 años formada en gestión de espacios medioambientales, consiguió descubrir el "secreto" -que guarda celosamente- que le permite colocar plantas vivas, sobre todo musgos, en alhajas de metal tradicionales.







"Comencé a crear estas joyas para mí y, a medida que las fui utilizando, más veces me ocurría que llegaba a casa sin ellas porque amigos y conocidos querían que se las vendiese", explicó la autora. 
Inés Varela reveló que el montaje de la pieza es relativamente sencillo y demora entre 30 minutos y una hora, aunque previamente es necesario concebir su diseño. 







Después hay que esperar entre una semana y dos semanas para usarla, ya que la planta, que nace de la tierra o entre las rocas, "debe adaptarse a su nuevo hábitat, la joya, donde sigue viva". 
Según su creadora, la labor de conservación de este tipo de adornos no es especialmente complicada, ya que las plantas utilizadas pueden sobrevivir hasta tres meses sin ser regadas. 







Sí es importante, sin embargo, garantizar que el lugar en donde se guarda la joya respeta el proceso de fotosíntesis, por lo que no es recomendable dejarla en una caja junto a otros abalorios debido a que éstos "pueden dañar su protección vegetal". 
Tampoco es la mejor opción conservarla en un cajón cerrado, ya que a pesar de que plantas como el musgo crecen en la sombra, precisan igualmente de alguna luz.







Junto a la joya, la creadora de este tipo de adornos (comercializados a través de la marca "Natural Jewellery") vende un lote de productos para su manutención, formado por un "regador de bolso" en forma de "spray" y un paño para secar la parte de metal. 







La empresa nació hace apenas mes y medio y, de acuerdo con la idea de Inés Varela, su principal objetivo es crecer fuera de Portugal. De hecho, su línea de productos "Puros" ya ha llegado a países como España, Brasil, Canadá, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos o Inglaterra. 







Esta línea pretende homenajear la pureza de la planta y, por el momento, las piezas están a la venta por un precio que oscila entre los 15 y los 30 euros, en función de sus características. 
La diseñadora de estos adornos confía en ser capaz de controlar todo el proceso de producción en breve, para lo que espera cultivar musgo y no tener así que comprarlo a otros. 







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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