viernes, 25 de abril de 2014

COMO CALCULAR EL PRECIO DE VENTA DE NUESTRAS JOYAS




Calcular el precio de una joya

La realidad es que la mayoría de los artesanos joyeros vendemos muestro trabajo por menos dinero del que vale. 






Y es que por lo general todos aquellos que nos dedicamos a realizar trabajos artesanales solo una vez que terminamos una pieza podemos ponernos delante de ella y pensar el verdadero valor, pero al final ponemos el precio que podríamos pagar nosotros, que suele ser poco.







Cuando se empieza a comercializar lo que uno lleva haciendo toda la vida, los precios suelen ser uno de los quebraderos de cabeza principales, ¿a cuánto lo vendo? y cada nueva creación nos supone el mismo problema.






Hace poco leímos el caso de una artesana joyera que contaba que uno de los anillos que vendía en su web tenía bastante éxito, hasta el punto en que había días que se pasaba 10 o 12 horas delante de su mesa de trabajo elaborándolos para poder hacer frente a la demanda, así que estaba agotada pero muy feliz pensando que finalmente iba a ser posible vivir de lo que le gustaba.






Hasta que un día le llegó su extracto bancario y se puso a echar cuentas.
Resulta que a pesar de trabajar jornadas interminables y de no tener días libres desde hacía meses, no ganaba suficiente dinero para sobrevivir.







Así que se puso a investigar y descubrió que existía una fórmula matemática avalada por profesionales de las finanzas y utilizada por muchos artesanos exitosos para calcular el precio de los productos fabricados artesanalmente, y que por supuesto ella no la estaba empleando para calcular sus precios de venta.







Cuando aplicó la fórmula a su trabajo se dio cuenta de que había estado regalándolo, literalmente, así que en un arranque de valor (y agotamiento, suponemos) decidió doblar el precio del exitoso anillo.







El resultado: un gran descenso en las ventas, claro, y a pesar de ello, a pesar de vender la mitad de anillos que antes (y por lo tanto de trabajar jornadas mucho más razonables) estaba ganando más dinero.






Esta es la fórmula matemática:

Costo de los Materiales + Horas de Trabajo + Gastos + Beneficio = Precio Mayorista. 
Precio Mayorista x 2 = Precio de venta al público

Para hacernos conscientes de que cada parte de la fórmula es necesaria e imprescindible si queremos conseguir vivir de nuestro trabajo, lo mejor es pararnos a pensar en cada una de las partes de la misma.






Los Materiales

Hay que asegurarse de tener en cuenta todos los materiales que utilizamos, hasta los más pequeños, metales, piedras, hojas de sierra, lijas, líquido para el tufo (deterjente y acido), pastas de pulir, etc..
Tampoco hay que olvidarse de los gastos de embalaje que en algunos casos pueden ser sustanciosos.






Horas de Trabajo

Si alguien nos ofreciera una trabajo y nos dijera que va a pagarnos 10 dólares la hora, ¿qué pensaríamos? 
Pues ya que vamos a ser nuestros propios jefes intentar ser un jefe justo debería ser una de nuestras prioridades.
Y no nos olvidemos de que al contrario de lo que sucede en las empresas, un artesano no es solo “modista”, “pintor” o “ebanista”, un artesano además hace funciones de contable, encargado de marketing, administrativo, dependiente, comercial, fotógrafo y unas cuantas profesiones más. 






Por eso es importante sumar también todo el tiempo que dedicamos a esas otras tareas cuando lleguemos a esta parte del cálculo.
Si no tenemos ni idea de cuánto puede estar ganando un profesional que trabaje para una empresa desarrollando un trabajo parecido al nuestro hay que realizar una pequeña investigación que se puede hacer fácilmente online, y una vez que lo averigüemos, 

¡no pagarnos menos de lo que les paguen a ellos!






Otra forma de hacer este cálculo más modesta y tal vez más práctica y que es la que aplicamos por estos lares sería: 

¿cuánto dinero necesito que entre en casa para poder mantenerme? alquiler + recibos + comida… y luego esa cifra la dividimos entre las horas que queremos trabajar al mes.






Y aquí es importante la parte queremos, porque ¿hemos cambiado nuestra vida por una mucho más modesta para trabajar 10 horas al día en vez de las 8 que trabajábamos antes? la respuesta en nuestro caso es clara, NO.






Nosotros hemos hecho infinidad de cambios en nuestra vida no solo para poder hacer lo que nos gusta sino para poder pasar más tiempo con nuestra familia o en la tarea que mas no divierta, así que nuestro objetivo son jornadas de 6 o 7 horas de trabajo diarias que nos permitan compaginar nuestra vida profesional con la personal; y como nos encanta lo que hacemos, no nos importa si hay días en que trabajamos 10 horas ni tampoco hacemos distinciones entre lunes, miércoles, domingos o festivos, de lo que se trata es de calcular unas jornadas razonables que nos permitan vivir la vida que queremos y pasar tiempo con las personas que amamos.







Basándonos en esta fórmula este podría ser un ejemplo de “salario”: necesito ganar 2000 dólares mensuales / 150 horas que quiero trabajar al mes = tengo que pagarme 13,33 dólares por hora de trabajo.







Gastos

¿Cómo calcular la infinidad de pequeños y grandes gastos que supone cualquier negocio? electricidad, libros o cursos para mejorar en lo que hacemos, cuotas de la página web, tarjetas de visita, impuestos, gasolina o billetes de transporte cada vez que nos desplazamos a comprar materiales o a hacer gestiones… ¿Cómo sumar todos esos gastos y conseguir una única cifra que añadir al precio de los productos?







La solución más sencilla es anotar todos los gastos que supone tener el negocio “abierto” un mes cualquiera: cuotas de internet, material de oficina, suministros, etc. y luego dividirlo entre el número de artículos que podemos crear en un mes (trabajando las 6 o 7 horas diarias que hemos comentado antes).







Hay que pensar además en el tiempo de vida útil de la maquinaria que utilicemos.
Tenemos que tratar de adelantarnos a las inversiones que tendremos que hacer a corto-medio plazo para que nuestro negocio siga funcionando: un computador nuevo, una laminadora, o un torno colgante etc. e incluirlas en nuestras cuentas.







Lo normal es no tener ni idea de todos los pequeños gastos que conlleva el tener un negocio,  así que lo mejor es ir anotándolos todos durante un tiempo y luego volver sobre este punto para hacer las cuentas de nuevo.







Beneficio

Aquí hay que ponerse serios y pensar: ¿qué espero de mi negocio?  
La respuesta de la mayoría de nosotros será sin duda poder vivir, por modestamente que sea, haciendo lo que me gusta.







Y nosotros coincidimos, pero tenemos que ir un poquito más allá porque de nuestros negocios dependen nuestras vidas y las de nuestros hijos, por ello hay que tratar por una vez de pensar como empresarios.







El cálculo de un beneficio para nuestros pequeños negocios es la clave para que podamos conseguir vivir bien. 
Todas las empresas tienen beneficios y las que no los tienen, cierran. 
De hecho, la simple previsión de que no obtendrán beneficios en un futuro próximo les da derecho a despedir a los empleados sin indemnización, o sea declarar quiebra.







Calcular un margen de beneficio a tus precios es además fundamental para que puedas hacer descuentos, rebajas, ofertas especiales, etc.

La mayoría, llegados a este punto, vemos que el precio de mayorista que nos da la fórmula ya es mayor que el precio final por el que nosotros vendemos nuestros artículos.







Igualar nuestro precio de venta con el precio de mayorista tampoco es solución y he aquí los 3 porqués principales:

1- 
Estamos en desventaja si conseguimos grandes ventas.

La situación es peor si es una tienda la que nos quiere hacer un encargo para “revender” nuestros productos; los precios de venta de los comercios suelen ser el resultado de multiplicar el precio al que han comprado ellos el artículo (precio mayorista) x entre 2 y 2,5. 

Es decir, aplican entre un 100% y un 150% de margen al precio de nuestros productos. 

Pero antes de llevarnos las manos a la cabeza exclamando ¡ladrones!, parémonos a pensar que ellos también tienen unos gastos y sueldos que cubrir y unas rebajas que ofrecer a sus clientes.
Por lo tanto si no calculamos bien nuestro precio de mayorista y minorista no podremos acceder a este tipo de grandes ventas porque sencillamente no nos saldrán las cuentas.







2- 
Vender nuestros productos al consumidor final con precios de mayorista perjudica a todos aquellos que venden sus productos a un precio justo.
Está claro y ya lo hemos dicho antes, los principios y la ética muchas y tristes veces tienen que supeditarse a tener el estómago lleno y las facturas pagadas, pero no por ello deja de ser cierto este punto.
Vender por debajo de un precio justo nos perjudica a todos y nos convierte tristemente en competencia desleal.







3- 
Podemos salir perdiendo en las comparaciones.
Los clientes que comparen nuestros precios con los de aquellos que venden algo similar por un precio “real” por supuesto pueden pensar que el otro es un carero, pero también podría ser que pensaran que nosotros utilizamos peores materiales, que lo del handmade que anunciamos es un fraude y en general que nuestro producto es de peor calidad.







Nuestros clientes potenciales pueden ser muchos y variados y sobre todo no todos tienen por qué estar en una situación económica como la nuestra.







Y si hemos seguido todos los pasos y vemos que el precio final que nos da la fórmula nos parece exagerado para el producto que vendemos o consideramos que ese producto a ese precio no tendrá mercado, no hay que precipitarse a bajar el precio porque esto podría suponer que nuestros negocios no sean rentables.







En vez de atacar los precios cual maníacos, que es lo que hacemos todos en nuestra ansia por vender, lo que tenemos que hacer es intentar buscar maneras de hacer que nuestras creaciones valgan lo que cuestan o que su producción nos resulte más económica para que podamos bajar el precio en consonancia.







¿Qué valor añadido le podemos dar a nuestras creaciones para que valgan lo que cuestan?

¿Podríamos comprar los materiales al por mayor para reducir los costes?   

¿Cómo podríamos reducir los gastos generales del negocio?   

¿Podríamos hacer más eficiente la forma en que creamos, por ejemplo estableciendo algún tipo de cadena de elaboración que haga que se reduzcan las horas que nos lleva elaborar un producto y por lo tanto su precio final?







Cualquiera que sea el caso, una vez aplicada la fórmula sin duda nos resultará mucho más fácil no solo valorar mejor nuestro trabajo sino también el de los demás. 







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

4 comentarios:

  1. hola a todos y felicitaciones por compartir tanto sobre el mundo de la moda y diseño. Para quienes estamos empezando, este tipo de recursos nos ayuda mucho a aprender. Les comento que hace un tiempo hice un curso y me puse a diseñar mis propios productos. Estaría bueno que nos recomienden también otros sitios en donde salir a vender el diseño que producimos. Gracias y saludos desde Bellavista, Buenos Aires!

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    1. Gracias Tomás.

      Voy a ver de escribir algo sobre lugares de comercialización

      Saludos

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  2. Buenos hot tube LA Feliz idea de buscar sobre el tema previo de joyas. Hace un tiempo ya vengo preguntando a profesores, compañeras nadie pudo decirme con Exactitud que informaciones incluir. Apelar de aún no estar comercializado estoy preparando una colección que en breve quedará pronta. Como vivo en Turquía actualmente y hay mucha oferta de joyas siempre me pregunte como competir en este mercado. Apelar que tengo mi mirada en el mercado brasileño también. Comenzaré a registrar los precios de materiales y registrar horas de trabajo. Agradezco mucho su disponibilidad en orientar nuevos y ya experientes joyeros.

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    1. Gracias por la confianza y por leer mi blog

      Saludos y éxitos

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