domingo, 27 de abril de 2014

JOYAS PARA UNA PRINCESA SEGÚN CARTIER





El estilismo de la novia y de sus invitadas suele ser el secreto mejor guardado de toda boda, así que no obtendremos respuesta hasta el mismo día de su enlace religioso. 







La realeza siempre se ha tomado muy en serio eso de Dile que la quieres con diamantes. 







Reyes y príncipes han declarado su amor durante el noviazgo, el compromiso y especialmente durante la vida matrimonial con besos, con flores y, por supuesto, con fabulosas joyas. 



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De las Cortes Reales de Europa a los palacios de los Marajás, la élite mundial ha encargado las piezas de joyería más suntuosas al joyero de reyes que es además rey de joyeros, la maison de Cartier, y se ha adornado con emblemáticos anillos, collares, broches, pulseras y tiaras que documentan las más grandes historias de amor.








Primero la boutique de Cartier de la rue Neuve-des-Petits-Champs, cerca del Palais Royal, y luego su exclusiva tienda en la 13 rue de la Paix, con Worth, Doucet y Guerlain como vecinos, fueron destino por excelencia de príncipes y princesas del mundo entero. 







Y las bodas reales, coronaciones y recepciones de gala en las Cortes Reales de Mónaco, España, Bélgica, Reino Unido, Portugal, Rusia, Tailandia, Grecia, Serbia, Italia, Rumania, Egipto, Albania, entre otras, se convirtieron en una exhibición cada vez más espectacular de las más majestuosas piezas, como la tiara de diamantes y perlas de la reina Victoria Eugenia de España; la tiara Kokoschnik para Marie de Rumania; la malla brillante de la reina Alejandra, esposa de Eduardo VII; la tiara bandeau estilo años 20 de la reina Elizabeth de los belgas y sobrina de la emperatriz Sissi; el anillo de compromiso 10,47 quilates de la princesa Grace o la tiara Halo que lució en su boda la Duquesa de Cambirdge.







Un festival de luces y color que sigue superándose en cada ocasión. La próxima cita: en la boda en los Alpes de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo.





Grace Kelly, fiel cliente de Cartier como todos los Grimaldi, se casó con el Rainiero III de Mónaco en 1956. La musa de Hitchcock lo tenía todo: el amor, la juventud, la belleza, el Oscar a la mejor actriz y el más hermoso solitario de su tiempo en su dedo. Su anillo de compromiso, de platino engastado con un diamante 10,47 quilates en talla esmeralda, hizo una aparición estelar en Alta sociedad, su última película, con Frank Sinatra, Bing Crosby y Celeste Holm, canciones de Cole Porter, vestidos preciosos y mucha alegría. No pudo tener mejor despedida de Hollywood. V. Wulveryck © Cartier y © Dennis Stock/Magnum Photos 




La princesa Grace lleva tres creaciones de Cartier en un precioso retrato oficial de 1959: una tiara de diamantes y rubíes, un collar de diamantes con tres niveles y un brazalete de diamantes y rubíes. A la derecha, detalle de la tiara de platino con diamantes y tres excepcionales rubíes cabuchón, de aproximadamente 49 quilates, creada por Cartier París en 1955. Los tres diamantes y rubíes clips son extraíbles y se pueden usar como broches. © Cartier Archives 




Los príncipes Raniero y Grace de Mónaco con sus dos hijos mayores, los príncipes Carolina y Alberto, en el Palacio Grimaldi. La Princesa lleva un broche gallina en oro, diamantes, perlas y coral, creado por Cartier en 1957. A la derecha, el broche repujado en oro, platino y diamantes. Esmeraldas corte cabuchón para los ojos, perlas para el cuerpo y coral para la cresta. © Getty Images y © Les archives du Palais princier de Monaco 





Como muchos otros miembros de la realeza, la reina Victoria Eugenia, esposa del rey Alfonso XIII y abuela del rey Juan Carlos, visitaba con regularidad la boutique en la 13, rue de la Paix. Sobre estas líneas, a la izquierda, la Reina saliendo de la joyería en 1922. A la derecha, la reina Victoria Eugenia lleva su emblemática tiara de diamantes y perlas de la firma. © Cartier Archives 





Para este retrato oficial, doña Sofía lleva la tiara de la reina Victoria Eugenia. La pieza, de diamantes y siete perlas, fue encargada a Cartier en 1920 y, desde entonces, ha sido llevada por dos Reinas de España, la reina Victoria Eugenia y, después de 1975, por la reina Sofía. © Cartier Archivos 





El rey Eduardo, luego Duque de Windsor, tuvo siempre claros sus sentimientos por la divorciada norteamericana Wallis Simpson –le costaron el trono: abdicó en 1936 para poder unirse en matrimonio con la mujer de su vida-, y así se lo hizo saber siempre. A la altura de su hazaña estaban las fabulosas joyas con le demostraba su amor. Sobre estas líneas, los Duques de Windsor antes de un encuentro con la prensa en Hamilton, Bermudas, 1940. La Duquesa lleva un broche con forma de flamenco (detalle a la derecha) de rubíes, zafiros, esmeraldas, diamantes y cetrino que el Duque de Windsor le regaló en el mismo año. © SuperStock/Leemage y N. Herrmann, Collection Cartier © Cartier 





En la imagen de la izquierda, los Duques de Windsor en el baile de gala en Versalles en 1953. La Duquesa lleva el collar de amatistas, turquesas y diamantes creado por Cartier en 1947. A la derecha, detalle de la fabulosa joya, un encargo del Duque de Windsor, que suministró todas las piedras excepto las turquesas.© Rue des Archives y Nick Welsh, Collection Cartier © Cartier 





La propia reina Isabel quiso que la Duquesa de Cambridge se casara el 29 de abril de 2011 con una de sus joyas más especiales: la tiara Halo de Cartier, que recibió de la Reina Madre por su 18º cumpleaños. La tiara ha pasado de generación en generación y por ello la soberana inglesa se la cedió a la esposa de su nieto para que la luciera en su día más importante. Un gesto que puso de manifiesto la importancia que la soberana concede a la Duquesa y de su afecto hacia ella. © Gtresonline





Sobre estas líneas, la Duquesa de Cambridge con la tiara Halo de Cartier el día de su boda. Al lado, detalle de la diadema de platino con diamantes con rueda de desplazamiento, o palmette, motivos creados por los talleres de Cartier Londres. El Duque de York compró la tiara, compuesta por 739 diamante de corte brillante y 149 diamantes en talla baguette, a su esposa pocas semanas antes de su ascensión al Trono de Inglaterra, tras la abdicación de su hermano, el rey Eduardo VIII. © Cartier London Archives 

Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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