viernes, 13 de junio de 2014

TODO SOBRE DIAMANTES





Introducción a los diamantes

Origen geológico

Resulta curioso que un simple carbón sea la materia que da lugar a una de las piedras preciosas más hermosas y complejas que existen en la naturaleza, formada con carbono como material.







El mismo material del que están hechas las minas de los lápices -pero bajo formidables presiones-, en lo más profundo de las entrañas de la tierra -entre los 130 y 200 kilómetros de profundidad- y soportando a su vez enormes temperaturas -3.700 grados centígrados- durante millones de años; este es el gran secreto de tan maravillosa piedra. Por consiguiente, y debido a estos factores, todos los diamantes entre sí son dispares, diferentes; cada diamante es una gema o piedra preciosa única.







La naturaleza ha tenido que trabajar millones de años para crear un diamante. 
Si nos acogemos a cálculos de geólogos, físicos y químicos, la madre naturaleza creó el primer diamante hace dos mil quinientos millones de años y se calcula que el último hace “tan sólo” cuarenta y cinco millones.







Introducción a los diamantes

Otra característica única de los diamantes es su dureza: el diamante es el material más duro que se encuentra en la Tierra; no se conoce -a día de hoy- otro material más duro que éste. 
En la escala de dureza que sirve de referencia a la Física, el diamante alcanza su valor más alto: diez. 
Para poder tallar un diamante es imprescindible otro diamante; el único material que puede cortar o tallar un diamante es otro diamante. 
De ahí, su nombre, que proviene del griego Amamantem o Adamas, que se traduce como “indestructible”.







Los diamantes y su presencia en la historia de las civilizaciones

Los diamantes se empezaron a utilizar como ornamentación en la época de los romanos y, paralelamente, en la India, y no anteriormente, como otras piedras preciosas y semipreciosas. 
Los romanos los encastaban en anillos de hierro, y era un símbolo de poder y de grandeza de cuya posesión pocos podían vanagloriarse debido a su elevado coste. Debemos intentar imaginar por unos momentos el idealismo de aquellas civilizaciones que, al encontrar un diamante, no supieran explicar su dureza y la transparencia de esa gema tan inaudita y rara de encontrar. 
Para esas civilizaciones y para la nuestra, ha sido y es una de las piedras preferidas y una de las más carismáticas y hermosas que la naturaleza nos ofrece.







Introducción a los diamantes 

El primer dato escrito sobre un diamante se halla en el Libro del Éxodo, aproximadamente en el año 1.447 AC, donde se hace referencia al pectoral que llevaba Aaron -sumo sacerdote judío y hermano de Moisés- con 12 piedras diferentes, cada una de las cuales identificaba a un pueblo o tribu judía.







Al pueblo de Gad se le identificó con el diamante, color transparente, el yahalom, “el que no se puede aplastar”. 
Lo podemos encontrar en Éxodo 28:2, Revelación, Capítulo Cuatro PT 60-1231 184. Aunque, para ser honestos, dudo de que se tratara realmente de un diamante, ya que, según el mismo Libro del Éxodo, el yahalom o diamante estaba grabado como el resto de las 12 piedras: con el nombre de cada tribu judía. 







Los diamantes no se empezaron a tallar hasta bien avanzado el siglo II de nuestra era, por lo que deberíamos otorgar escasa credibilidad a que ciertamente se tratara de un diamante. Lo más probable es que fuera un cuarzo. Además, las grandes proporciones que el mismo libro describe -6 x 4 centímetros- resultan aún más inverosímiles, si cabe.







Tenemos que remontarnos hasta el año 70 ó 75 de nuestra era para encontrar el primer dato escrito fidedigno y realmente fiable sobre los diamantes: el libro 37 de Naturalis Historia, sobre Mineralogía, escrito por Plinio el Viejo, donde hace referencia a todas las características tan extrañas y particulares de los diamantes.







Como curiosidad: aunque el diamante tiene un precio bastante superior a la esmeralda o el rubí, en realidad estos últimos son bastante menos abundantes en la naturaleza que los primeros. 
No obstante, para poder obtener un único quilate de diamantes, 5 gramos, aproximadamente, se necesitan más de cien toneladas de fango y, a su vez, sólo se utiliza para joyería uno de cada cuatro diamantes obtenidos; el resto es desechado y utilizado para uso industrial, y más del 60% de un diamante se desperdicia al tallarlo.







Podríamos catalogar la producción de diamantes por fechas como:Introducción a los diamantes

Desde el año 800 a.C. hasta el 1725 d.C., con India y Asia como principales productores de diamantes.

Desde el año 1725 hasta el año 1870 -a partir de los descubrimientos de yacimientos en Brasil-, Sudamérica es el líder en producción de diamantes.







Desde el año 1870 hasta la actualidad, la hegemonía es de África; todo empezó con el inicio del descubrimiento en Sudáfrica de los yacimientos Kimberley.

El diamante es el mineral tal y como se encuentra en la naturaleza. 
No se conoce otro material con calidad de gema (piedra preciosa) de mayor dureza en la Tierra; por eso, para tallar diamantes se utilizan otros diamantes.







Dependiendo del tipo de talla o forma que se le haya efectuado al diamante, se le denominará con un nombre diferente. 
Por ejemplo: si se le aplica una talla redonda, se le denominará diamante talla brillante. Siempre se tiende a generalizar y ello explica que, en la actualidad, se denomine popularmente a todos los diamantes como brillantes.







Los diamantes y sus diferentes tallas

Diamantes talla brillante: 
es la talla clásica y más conocida por todos. 

El tallaje es redondo y de ella se obtienen los mejores ángulos para que los diamantes brillen en su máximo resplandor. 
Consta de 57 facetas o lados.


Diamantes talla princesa: 
es una talla estilo brillante con las esquinas angulosas, sin truncar. 
Se caracteriza por una talla perfectamente cuadrada, en lugar de ser rectangular.
 
El estilo brillante se refiere a la dirección vertical de las facetas de la corona y el pabellón, que son amplias en el culet y se estrechan hacia el filetín, a diferencia de la configuración de las facetas del pabellón en un brillante radiant con las esquinas truncadas. 
En general, los diamantes talla princesa constan de 76 facetas, lo que les confiere un aspecto más centelleante.

Diamantes talla pera o lágrima: 
es una forma intermedia entre las tallas brillante y marquesa. 
Estéticamente, es una talla en forma de agua, sumamente favorecedora. 

La parte redondeada es la más brillante. 
En cambio, la luminosidad se refleja más difícilmente en la punta, debido a que los ángulos de las facetas del fondo no son superiores a los 40 grados.

Diamantes talla marquesa o marquisse, o marquis, o naveta, o navette: 
debe su nombre a la marquesa de Pompadour: cuenta la leyenda que el Rey Sol quería una gema tallada que se asemejara la forma de la boca de la Marquesa de Pompadour. 
Con una forma alargada terminada en punta en ambos extremos, esta talla es sumamente luminosa en el centro, pero sus destellos son menores en las puntas. 
La talla marquesa es idéntica a la talla brillante por lo que respecta al número de facetas (57), pero resulta más difícil. 
La elaboración de las facetas requiere mucha experiencia y la fragilidad de las puntas exige la mayor precaución durante el proceso de tallado de los diamantes.

Diamantes talla esmeralda u octogonal: 
La talla esmeralda suele ser rectangular, pero las tallas más antiguas y cuadradas siguen siendo redondeadas. 

Son diamantes tallados en galerías: tienen facetas en forma de hileras -por lo general, 48 o 50- en forma de escalera y suelen tener cuatro lados y ser alargados. 
El tamaño característico de una talla esmeralda rectangular de 1 quilate sería de 7 a 5 mm.

Diamantes talla oval: 
aunque su nombre técnico es diamante talla oval rectificada, que se basa en su forma y las modificaciones de la configuración tradicional del brillante redondo. 

La talla oval fue inventada por Lazare Kaplan a principios de la década de los años 1960. Los brillantes ovales suelen constar de 56 facetas.
Diamantes talla corazón: su auténtico nombre sería talla brillante modificada en forma de corazón, basada en su forma y las modificaciones de la configuración del brillante redondo tradicional. 
Los brillantes con forma de corazón se caracterizan por tener 59 facetas.

Diamantes talla baguette: 
su definición proviene de la tradicional barra de pan francés, por ser estrecho y alargado. 

La proporción es similar a la talla esmeralda pero con la forma completamente rectangular.


Los diamantes y los factores que determinan su calidad

Peso, color, talla y pureza

Las cuatro características que determinan la calidad de los diamantes son el peso (carat), el color (colour), la talla (cut) y la pureza (clarity). Las 4 C







Peso

El peso de los diamantes se mide en quilates, cuya abreviatura es ct. 
Hay que tener en cuenta que el precio de un diamante aumenta mucho más que el peso. Por lo que se deduce que el tamaño aumenta mucho menos que el peso.







Su origen provendría de la antigua tradición india de pesar los diamantes con granos de algarrobos, aparentemente muy homogéneos en cuanto a su peso. 
Posteriormente, los griegos adoptaron esta medida y a ellos se debe el vocablo ceration (cuatro granos) que los árabes retomaron en la forma qirat.







Los diamantes se comercializan a tanto por quilate. 
Así, para saber su precio total debe multiplicarse su peso por el precio del quilate. 
Este valor varía a medida que aumenta el tamaño de la piedra y en función, claro está, del resto de características: pureza, color y tipo y calidad de talla.







Es fácil comprender por qué son más caros los diamantes a medida que aumenta su tamaño: la naturaleza proporciona muchas menos piedras grandes, ya que es también mucho mayor la dificultad para que cristalicen en tamaños mayores.

La relación gramos/quilates es de 1a 5. 
Por tanto, 1 gramo equivale a 5 quilates y, consecuentemente, 1 quilate equivale a 0,20 gramos.







Color

Los diamantes, cuanto más blancos (transparentes), más bonitos, escasos y valiosos.

Para determinar la claridad o transparencia de los diamantes existe una escala de colores que divide los grados de color desde la D a la Z. 
El color D corresponde a los diamantes más transparentes o blancos y el color Z corresponde a los diamantes amarillos o marrones de peor calidad. 
A medida que se desplaza de D a Z en la escala normal de color, se indica un creciente nivel de tonos amarillos y/o marrones.

D es perfectamente incoloro, el color más raro y de mayor valor. 
Los diamantes de mayor transparencia y calidad que suelen encontrarse sin dificultad son el E-F-G-H.

A partir de M hasta la Z, los diamantes son considerados de inferior calidad.

D Blanco excepcional +.......................River
E Blanco excepcional +.......................River
F Blanco extra +...................Top Wesselton
G Blanco extra +...................Top Wesselton
H Blanco +................................Wesselton
I Blanco con ligero color ++..........Top Crystal
J Blanco con ligero color +................Crystal
K Ligero color ++.........................Top Cape
L Ligero color +...........................Top Cape
M-N Color 1.....................................Cape
O-P Color 2.............................Light Yellow
R-S-Z Color 3..................................Yellow







Talla

Los diamantes redondos están perfectamente proporcionados: tienen un porcentaje de profundidad y un porcentaje de la tabla que se considera alcanza el equilibrio perfecto de fuego y brillo. 
Casi siempre, consta también de los grados más altos de pulido y simetría, lo que indica la enorme atención que se presta a la piedra a lo largo de todo el proceso de transformación. Estos diamantes son producto del trabajo artesanal más fino para optimizar al máximo la belleza del diamante.

Los diamantes de talla perfecta consiguen que la mayoría de la luz que entra en ellos salga reflejada.







Talla muy buena: 
Diamantes tallados cumpliendo requisitos sumamente estrictos respecto al porcentaje de la profundidad y el porcentaje de la tabla. 
Estas excelentes proporciones optimizan el fuego y el brillo de los diamantes.







Talla buena: 
Diamantes tallados con proporciones aceptables, pero no perfectas. 
Por lo general, tienen muy buen brillo y fuego y son una joya excelente.

Talla media: 
Diamantes tallados con proporciones menos perfectas. 
Han sido tallados para sacar el máximo provecho del peso de la piedra, sacrificando el fuego y el brillo. 
Tienen menor valor o precio que los diamantes que tienen una talla buena y muy buena, pero carecen del brillo y el centelleo (destellos) que la gente espera de un diamante.







Talla deficiente: 
Diamantes tallados de manera deficiente, con unas proporciones y un acabado que, a simple vista, le dan una apariencia relativamente muerta. 
No recomendamos este tipo de piedras para joyería fina.

Profundidad: 
La altura de los diamantes medida desde el culet hasta el fondo de la gran faceta de la tabla en la parte superior.







Porcentaje de la profundidad: 
La altura de los diamantes medida desde el culet hasta la tabla dividida por su anchura. 
Lo mejor es que el porcentaje de profundidad sea el 60 % de el diámetro del diamante.
El porcentaje de profundidad es esencial para dar brillo y fuego a los diamantes: un porcentaje de profundidad demasiado bajo provocará que la luz se escape de la piedra, lo que hará que los diamantes pierdan destellos.







Puro al ojo: 
Diamantes que no tienen inclusiones visibles a simple vista -sin inclusiones a ojo-. 
Esta aseveración normalmente es cierta para todos los diamantes con un grado de SI-1 o superior en la escala de pureza.

Faceta: 
Las superficies planas pulimentadas de un diamante. 
Por ejemplo: los diamantes redondos talla brillante tienen 58 facetas contando el culet.







Fuego: 
La luz coloreada que se refleja desde el interior de los diamantes. 
La luz blanca que entra en la piedra se despliega en los diversos colores del arco iris al igual que en un prisma. 
Sólo puede conseguirse un buen fuego con proporciones muy buenas o excelentes. 
En el comercio, también se denomina refracción o, con mayor frecuencia, dispersión.

Fluorescencia: 
Un resplandor, habitualmente de un tono azulado, que emana de algunos diamantes al ser expuestos a la luz ultravioleta. 
Debe evitarse una fuerte fluorescencia, pero una tenue fluorescencia no suele afectar a la apariencia de un diamante. 
De hecho, algunos clientes prefieren una fluorescencia azul tenue o moderada porque puede hacer que un diamante de color amarillento menos costoso parezca más blanco o incoloro a la luz del día.







Filetín: 
La banda estrecha alrededor de la circunferencia exterior de los diamantes. 
Al engastar un diamante en una joya, habitualmente se engasta alrededor del filetín. 
Un filetín puede ser natural -parece haber sido pulido con chorro de arena- o facetado -pulido como el resto del diamante-. 
Uno u otro es válido, dado que influye muy poco en la belleza general de los diamantes.







Inclusión: 
Una impureza en el interior de un diamante, tales como un punto o una irregularidad en la estructura de cristal de la piedra. 
Éstas pueden incluir una nube, una fractura, un diamante dentro de otro más grande, líquido, etc. 
Las inclusiones pueden ser visibles ya sea a simple vista (por lo general, los de pureza SI-3 e inferiores), o visibles únicamente con una lupa de aumento. 
A menor número de inclusiones, más fino es el grado de pureza, resultando más caro y con mayor aumento de valor.







Calidad de la talla ("make"): 
La calidad del acabado y las proporciones de los diamantes acabados. 
Una buena calidad de talla tendrá las proporciones que optimizan al máximo el brillo y el fuego. 
Una calidad de la talla deficiente disminuirá los destellos y el fuego debido a la pérdida de la luz cuando pasa a través de la piedra.

Pabellón (culata): 
La mitad inferior de los diamantes, desde la parte por debajo del filetín hasta el culet en la parte inferior. 
Si el pabellón es demasiado profundo o demasiado plano, dejará escapar la luz y los diamantes perderán fuego y brillo.







Punto: 
Una medida de peso de los diamantes. 
Un punto equivale a 1/100 de quilate. 
Un diamante que pese 0.50 quilate se dice que pesa 50 puntos. 
No se refiere al número de facetas.

Pulido: 
Una clasificación que se otorga al acabado exterior de una piedra. 
Los grados del pulido van de deficiente a excelente. 
Un buen pulido es de crucial importancia para obtener el máximo brillo de los diamantes, pero se requiere un ojo experto para distinguir entre los grados de pulido. 
Las facetas extra son comunes para eliminar parte del diamante en bruto, así como líneas de grano superficiales que resultan visibles sólo con lupa o microscopio.







Destello: 
La combinación del fuego (dispersión) y el brillo. 
La cantidad de luz que reflejan los diamantes al moverlos. 
En ocasiones, los comerciantes más antiguos, incluidos nosotros, lo denominamos centelleo.

Simetría: 
Un grado dado por la uniformidad general de una piedra tallada, que puede ser de deficiente a excelente. 
La simetría deficiente afecta el destello y el fuego de los diamantes, debido a la pérdida de luz cuando ésta pasa a través de la piedra y sale para volver al observador. Recomendamos únicamente diamantes con una simetría de buena a excelente.







Tabla (mesa o meseta): La amplia faceta plana en la parte superior de los diamantes. 
Si la faceta de la tabla es demasiado grande o demasiado pequeña, a menudo indica unas proporciones deficientes en general. 
Las proporciones deficientes afectan al fuego y al brillo de los diamantes.

Porcentaje de la tabla: 
La anchura de la tabla dividida por el diámetro total de los diamantes. 
El porcentaje de la tabla tiene una importancia fundamental para producir el destello y el fuego en un diamante.



 



Pureza

El número, tamaño y posición de las inclusiones -marcas internas- determinan la pureza de los diamantes. 
Cuanto más puro es un diamante, más brillo y luz refleja, y más escaso y valioso resulta.

FL Flawless / Sin inclusiones: 
No tiene inclusiones internas o externas de ningún tipo visibles para un experto con una lupa de 10 aumentos. 
El más raro y costoso de todos los grados de pureza. 
Diamantes muy difíciles de conseguir.







IF Internally Flawless / Sin inclusiones internas: 
No presenta inclusiones internas visibles para un experto con una lupa de 10 aumentos, pero puede haber algunas minúsculas irregularidades externas en el acabado. 
Junto con el FL, se encuentran entre los diamantes más raros y costosos de conseguir.

VVS-1 Very Very Small Inclusions 1 / Muy muy pequeñas inclusiones 1: 
Únicamente, una minúscula inclusión visible únicamente para un experto con una lupa de 10 aumentos.

VVS-2 Very Very Small Inclusions 2 / Inclusiones muy, muy pequeñas 2: 
Inclusiones minúsculas visible únicamente para un experto con una lupa de 10 aumentos.







VS-1 Very Small Inclusions 1 / Inclusiones muy pequeñas 1: 
Inclusiones muy pequeñas visibles con una lupa de 10 aumentos.

VS-2 Very Small Inclusions 2 / Inclusiones muy pequeñas 2: 
Varias inclusiones muy pequeñas visibles con una lupa de 10 aumentos.

SI-1 Small Inclusions 1 / Inclusiones pequeñas 1: Inclusiones pequeñas visibles con una lupa de 10 aumentos.

SI-2 Small Inclusions 2 / Inclusiones pequeñas 2: 
Varias inclusiones pequeñas visibles con una lupa de 10 aumentos.

SI-3 Slightly Inclusions 3 / Inclusiones pequeñas 3: 
Inclusiones que pueden ser visibles a simple vista para un observador entrenado.

I-1 o P-1 Included 1 o Piqué 1 / Imperfecto 1: Inclusiones que resultan visibles a simple vista.







I-2 o P-2 Included 2 o Piqué 2 / Imperfecto 2: Numerosas inclusiones claramente visibles a simple vista que también disminuyen el brillo.

I-3 o P-3 Included 3 o Piqué 3 / Imperfecto 3: Numerosas inclusiones claramente visibles a simple vista que disminuyen el brillo y comprometen la estructura de los diamantes, haciendo que puedan agrietarse o romperse más fácilmente.






Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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