miércoles, 2 de julio de 2014

SE PUEDE ROMPER UN DIAMANTE?





Duro y resistente pueden parecer sinónimos. 

Dureza no es otra cosa más que resistencia al rayado. 
Hay otro concepto que se llama tenacidad, que expresa resistencia a la deformación.






El diamante es muy duro, el más duro, aunque su tenacidad es baja. (La dureza de la plasticina es ridícula, pero su tenacidad es enorme).







Una tira de lo que llamamos cristal, vidrio, frente a una de plástico transparente, nos ilustra bien  el concepto de tenacidad. El plástico frente a la deformación se pliega, el vidrio se rompe.







Un golpe puntual, siempre provoca una deformación, en una zona concreta de un diamante puede llegar a hacer superar el coeficiente de resistencia en un diamante y la consecuencia es la fractura.







No es frecuente que un diamante se rompa, aunque ocurre. La ruptura no es consecuencia de un trato descuidado hacia la joya, sino fruto de la casualidad.

A diario nos damos muchos pequeños golpes con nuestras manos, que nos pasan desapercibidos.  Si uno de ellos, no tiene por qué ser muy intenso, coincide con un elemento duro y en un ángulo determinado, puede hacer que la piedra se fraccione, se exfolie.






La propia estructura cristalina del diamante, las llamadas “líneas de exfoliación” también influyen en las roturas. Aunque esto es solo un apunte técnico que es mejor aclararlo con detalle, mejor para otra ocasión.







Los diamantes con pureza alta, corren menos riesgos.  
Un diamante con muchas y grandes inclusiones “sufre” más las tensiones por la deformación que uno con apenas inclusiones.







Cuando a un diamante se le parte un trozo, la solución como mal menor, es retallarlo.

Los diamantes en pendientes o en un colgante no corren ese, siempre poco probable aunque posible, riesgo.






He conocido algunos casos, pocos, de diamante rotos y naturalmente todos estaban montados sobre un solitario o un anillo de compromiso.






Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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