martes, 26 de agosto de 2014

INSPIRACIÓN ENTRE GATOS Y PERROS





En homenaje a esos fieles compañeros del hombre desde los tiempos más remotos, hacemos un recorrido por el valor que diversos movimientos culturales, estilos y períodos han dado a piezas de joyería integradas por estas mascotas.








En el Antiguo Egipto, perros y gatos eran elegidos como motivo para ornamentar piezas de joyería por su asociación con dos divinidades: Anubis y Bastet. 







Ejemplos de pectorales amuléticos los tendrán como figuras principales debido a su función de protección. 

El gato en esa civilización era considerado un animal sagrado e incluso momificado. 
Los perros eran considerados símbolo de protección y lealtad.



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El Cristianismo, los asoció a la labor salvadora de dos santos medievales: Gertrudis y Roque. Perros y gatos suelen acompañar a los mismos en las medallas católicas. 
Santa Gertrudis, una abadesa benedictina,nacida en Nivelles, Bélgica, fue nombrada protectora contra los desmanes de las ratas, función no poco importante en épocas como la suya, en las que la peste bubónica se cobraba la vida de poblaciones enteras. Las habilidades naturales de los gatos, los convirtieron en sus compañeros ideales para cumplir dicho cometido. Respecto de San Roque de Montpellier, Francia, asistiendo a víctimas de la misma enfermedad, la contrajo y decidió alejarse del mundo a pasar sus últimos días en oración. Pero un inesperado amigo, un perro, le traía todos los días al hermano franciscano, un pan para comer y le lamía las úlceras que la enfermedad había producido en su cuerpo. Advirtiendo el diario robo, el dueño del perro, se propuso seguirlo y cuando vio su noble acción, decidió traer al enfermo a su casa y lo cuidó hasta su milagrosa recuperación. 








Los anillos de sello, lograrán ser de fundamental importancia entre los siglos XII a XVI gracias a la heráldica. 
Ambos animales eran figuras estandarizadas de esta disciplina y como tales debían ser representados en el campo del escudo con las posiciones que marcaban sus leyes. 
Las posturas autorizadas para los perros eran: pasante (en actitud de caminar), sentado o corriendo. 
Se los describía como “acollarados”, si tenían collar o “hebillados”, si tenían hebilla.
Simbólicamente un escudo con un perro, aludía a la fidelidad ante el peligro. 







El gato debía tener postura pasante, rampante (enfurecido parado sobre dos patas) o erizado (con el lomo arqueado). 
Simbolizaba la libertad, la actitud vigilante y el valor.







Los camafeos pre-renacentistas y renacentistas, representarían a perros y gatos en el contexto de narraciones clásicas o bíblicas, como el Camafeo de Noé, que refiere al relato del Arca donde él y su familia llevan en la misma una pareja de cada uno de los animales para que vuelvan a poblar la tierra luego del diluvio, realizado entre los años 1200-1250, puede verse actualmente en el Museo Británico de Londres. 







Otro ejemplo es el camafeo de “El perro y la sombra”, que plasma la fábula homónima de Esopo donde un perro que llevaba un trozo de carne en la boca,  vio reflejada en el agua la sombra del mismo al cruzar un río y al parecerle que el reflejo era mayor que el trozo original, quiso atraparlo quedándose sin ninguno de los dos. 
Esta pieza fue encontrada con el famoso Tesoro de Cheapside, que tenía piezas de los siglos XVI y XVII, y actualmente pertenece a la colección del Museo de Londres.








Dentro del período Victoriano, se rescataron para la creación de broches, motivos decorativos simples inspirados por bienes de uso comunes como los que cualquiera podía tener en su casa incluyendo perros y gatos. 
A principios del siglo XX estos animales se instalaron definitivamente entre algunos de los temas favoritos de diseño para las casas de Alta Joyería.







El genio de Fabergé, dio el puntapié inicial. Las tallas de su equipo de artistas, entre los que se destacaban Boris Froedman-Cluzel, Grunberg Salkaln y George Malycheff, no buscaban conseguir un efecto 100% naturalista sino captar un rasgo o una postura típica de la mascota. 
A pesar de ello, el resultado final, tenía una impresión de realidad sorprendente. 
Como la que posee el gato de calcedonia con ojos de rubí creado alrededor de 1915 para la princesa Thyra de Dinamarca, con una actitud de estar enfurecido y la típica postura de lomo arqueado. 







El perro favorito de su cuñado, el rey Eduardo VII de Inglaterra, se considera la pieza más famosa entre la serie de animales de Fabergé. Era un Terrier Norkfolk, de nombre Caesar, realizado en 1908, en calcedonia con ojos de rubí y un collar de oro esmaltado con la inscripción “yo le pertenezco al rey”. 







Fue un encargo especial para su esposa, la reina Alexandra, quien lo recibió como obsequio en su cumpleaños.







Dentro de un nuevo espacio llamado “La Boutique”, Van Cleef & Arpels lanza en 1954 una serie de piezas con animales al estilo de los cartoons, a los que personalidades como Jacqueline Kennedy no pudieron resistirse.







Se destacan broches, dijes y colgantes con gatos realizados en oro de 18 quilates, diamantes, esmeraldas y detalles en esmalte, así como broches con perros con cuerpo de oro de 18 quilates, ojos de esmeralda y nariz de ónice. 







En cambio fue Cartier la firma elegida por Grace Kelly para convertir en joya a su caniche Oliver. 







Otro ejemplo de aquella época es el broche fabricado en 1958 para la princesa de Mónaco, con 270 diamantes engarzados en platino, representando un caniche. 







También se sumaron a crear obras de arte con cuatro patas Boucheron y Tiffany & Co.

El glamour de las pasarelas y la industria de la moda incorporaría detalles con gatos y perros en la época del cambio de milenio. 







En los 90’ una singular estrategia de marketing de la compañía japonesa Sanrio, retomó el personaje de Hello Kitty. 
Gracias a la tarea de Yuko Yamaguchi, que modificó el diseño inicial de Yuko Shimizu, la imagen de la coqueta gatita amplió su alcance del público infantil a los adolescentes y adultos como una marca retro. 
El mundo de la joyería no pudo resistirse al efecto de la “Kittymanía” y en 2005, Simmons Jewelry Co. y Sanrio anunciaron su asociación para el lanzamiento de una marca de joyas llamada “Kimora Lee Simmons Hello Kitty”. 







Pandora, la empresa joyera danesa, patentó en el año 2000 un sistema de enhebrado progresivo de cuentas en collares y pulseras que fueron todo un éxito. 
Podían agregarse, sacarse o reorganizarse a gusto del usuario por medio de piezas especiales que ayudaban a sujetarlas. 







En estas, los gatos y perros fueron los favoritos, fabricados en plata, oro amarillo o blanco con agregados de gemas como amatista, ónix, perlas, etc. 







Las más populares fueron una cuenta con una parejita de perro y gato abrazados y dos ejemplos de joyería simbólica, tan de moda en aquella década: la versión Pandora del “Maneki Neko”, o gato de la suerte japonés, también popular en China y el perro de la serie de cuentas del Horóscopo Chino.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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