martes, 5 de agosto de 2014

TODO SOBRE LAS PERLAS DE MÉXICO





Las perlas son casi tan antiguas como la Humanidad misma y es casi un hecho seguro que estas fueron las primeras gemas de las que hizo uso la humanidad para adornarse, ya que podían extraerse con relativa facilidad y no era necesario trabajarlas para acentuar su belleza.







Dentro de las grandes civilizaciones antiguas y en las religiones, las perlas personificaban la virtud, la sabiduría y el poder económico. 
Son numerosas las citas de perlas en textos religiosos (Talmud, Biblia, Corán, textos Hindúes y chinos), así como su influencia en los grandes eventos mundiales (Roma trata de invadir Escocia por sus perlas, la historia de la suntuosa cena entre Cleopatra y Marco Antonio, etc.). 







Actualmente las perlas son consideradas gemas valiosas, asociadas con el éxito y la sensualidad, aunque siguen conservando su atractivo religioso en las religiones orientales y la Mahometana.







En el Continente Americano, la comercialización y uso de las perlas data de la época pre-hispánica. 
En varias culturas pre-hispánicas se utilizaban las perlas y el nácar de las ostras para adornar los altares religiosos, asi como para la elaboración de pectorales y otros artículos de adorno para los nobles. 







Se han encontrado perlas negras en excavaciones pertenecientes a las civilizaciones Mexica-Azteca, Maya y Mixteca, así como se sabe de su uso en la cultura Inca en Sudamérica.







Tras la conquista española, durante el período colonial, las pesquerías de perlas dieron inicio en las costas de Venezuela, principalmente en las islas Margarita y Cubagua, donde los bancos de ostras eran abundantes con pequeñas ostras "Madreperla" (Pinctada imbricata) que producían perlas pequeñas y de colores claros. 







Sin embargo, en las costas del Pacífico apareció una variedad de perla diferente a la conocida por los Europeos: grandes perlas obscuras.







Estas perlas obscuras procedían del recién descubierto "Mar del Sur", el Oceáno Pacífico, y se localizaron bancos importantes en las costas de Panamá (Islas de las Perlas), Costa Rica (Golfo de Nicanor) y especialmente en México, en las costas de Oaxaca y la Nueva Galicia (Jalisco). 
Sin embargo, leyendas de los indígenas aunado con las famosas "Crónicas de Esplandián"- hacían mención de un sitio más al norte, donde las perlas eran más abundantes, coloridas y bellas. 







Fue por esto que se realizaron varias expediciones de aventureros españoles, y posteriormente por piratas y mercaderes holandeses, rusos e ingleses al recién bautizado "Mare Bermejo de Cortés" (ahora Golfo de California).







Por un tiempo -hasta el desarrollo de grandes centros mineros- las "Perlas del Nuevo Mundo" se convirtieron en el más valioso producto de exportación de México (Nueva España), ya que incluso -en un cargamento- el valor de las perlas (tal vez un pequeño cofre) llegaba a tener un valor mayor al combinado de la plata, oro y especies que eran embarcados a España. 







Por esta razón, las tierras americanas fueron llamadas "Tierras de las Perlas" por los Europeos. 
En ese momento, México fue el más importante productor de perlas del mundo.








En Europa a la perla mexicana se le llegó a conocer con la frase de "Reina entre las Gemas: Gema de las Reinas", ya que era común que los grandes personajes de la nobleza europea tuvieran al menos una de estas grandes perlas mexicanas. 
Personajes famosos que se adornaron con estas perlas: la Reina Elizabeth I de Inglaterra, Catalina la Grande de Rusia, María Antonieta y la Princesa Eugenié de Francia (esposas de Napoleón Bonaparte y Napoleón III, respectivamente).







Gracias a la economía que movilizaron las perlas del Golfo de California, surgieron pueblos en lugares donde -aparentemente- no había un mayor incentivo, y tal sería el caso de al menos dos capitales del noroeste mexicano: La Paz, Baja California Sur, y Hermosillo, Sonora. 
Sin embargo, son pocas las personas que tienen conocimiento de estos hechos. 
La Perla del Mar de Cortez  tiene un gran legado, debido al tremendo impacto económico y cultural causado por las pesquerías de perlas, y sin el cual nuestro mundo sería totalmente diferente el día de hoy.








Para el siglo XVIII, la ciudad de La Paz, Baja California Sur, se convirtió en el centro mundial de producción de la "perla negra", las cuales eran exportadas al resto del mundo a través de las ciudades de Guaymas, Sonora, (con destino final a Estados Unidos y Europa) y Guadalajara, Jalisco (llamada "la Perla de Occidente" debido a esto y con destino final a Cd. de México).







EL PRIMER CULTIVO DE PERLAS

La fama de las perlas del Golfo de California tuvo su punto culminante con el desarrollo de un importante centro de ostricultura en las costas de Baja California Sur. La "Compañía Criadora de Concha y Perla de la Baja California, S.A.", establecida en 1893 (pero que obtuvo su concesión comercial hasta 1903) por el médico de origen francés José Gastón Vivès, fue muy exitosa en desarrollar la tecnología necesaria para el aprovechamiento  óptimo del recurso llevándolo del nivel de explotación irracional -la pesca- al de el cultivo sustentable. 







La "granja de cultivo" realmente consistía de varias zonas diferentes, algunas incluso alejadas del "núcleo" principal de cultivo que se situaba en la ensenada de San Gabriel, en la Isla Espíritu Santo.







Esta compañía se dedicó exclusivamente al cultivo de la "Madreperla" (Pinctada mazatlanica), para la obtención -primordialmente- de la concha de nácar y con el valor agregado de las perlas. 







Don Gastón Vivès exportó sus perlas a los más alejados confines del mundo y propios y extraños quedaban maravillados por sus innovadoras técnicas de cultivo. 
Su sistema de cultivo en canales techados se adelantaría por muchos años a los llamados "cultivo en raceways" utilizados en los 1970's, su método de colecta de semilla -si bien no es práctico en estos tiempos- resultaría más exitoso que el método utilizado hoy en día en los atolones de Polinesia Francesa.







Este desarrollo es considerado como el primer cultivo comercial y masivo de ostras perleras en el planeta, ya que a pesar de que Kokichi Mikimoto había comenzado con el cultivo de ostras perleras en la Bahía de Ago, Japón, en 1893, su cultivo era incipiente en comparación con el de Gastón Vivés. 







Mikimoto llegó a tener -en sus inicios- en cultivo unas 10 mil ostras, mientras que Gastón Vivés llegó a tener entre 8 a 10 millones de ostras y más de mil empleados.








Desgraciadamente, en el año de 1914, cuando la producción de nácar y perlas naturales estaba en su apogeo, las instalaciones de  la "Compañía Criadora de Concha y Perla", tanto la granja en Isla Espíritu Santo como las oficinas generales en la Cd. de La Paz, fueron saqueadas y destruidas por las tropas del ejército Constitucionalista, dando con este evento los pasos necesarios para asegurar la destrucción del potencial perlífero de México en el siglo XX.







Tras la destrucción de la "compañía Criadora de Concha y Perla", las perlas que se producirían en las aguas del Pacífico mexicano sólo se obtendrían de la explotación de los bancos naturales de ostras: por lo que se procedió a la explotación masiva e irrestricta de estos.  
A fines de la década de los treintas, los bancos  remanentes de las costas de Sonora, Sinaloa y la Baja California fueron devastados por una inexplicable mortandad.







Nunca se supo a que se debió la catástrofe, aunque fueron varias las hipótesis formuladas: una epidemia natural, o el poco probable envenenamiento inducido por los japoneses (para evitar que la perla mexicana le hiciera competencia a la de Japón); o se atribuye la culpa al hecho que los pescadores arrojaban la carne del molusco de vuelta al mar, sobre los mismos bancos; se culpa también a la sobre pesca y a la introducción de la pesca con escafandra; a la disminución de afluentes en las costas de Sonora, y Sinaloa, que fueron utilizados para riego y a la contaminación del agua con pesticidas; e incluso pudiera haberse debido a fenómenos naturales, como un año "Niño", e incluso por la disminución de los aportes de agua dulce del río Colorado (a causa de la operación de la presa "Hoover"). Sin embargo, el más obvio factor es la sobre-pesca.








Son demasiadas las probables causas y por lo tanto este evento quedará marcado como un enigma, lo único claro que nos queda aquí es que: tras cerca de 470 años de presencia en los mercados de perlas del orbe, las Perlas del Mar de Cortés se convirtieron en una vieja Leyenda.







Las perlas mexicanas proceden, principalmente, de dos especies de ostras perleras nativas al Pacífico Mexicano y de las que ya hemos hablado en el "Tour Virtual": la "Madreperla Panámica" (Pinctada mazatlanica) y la "Concha Nácar" (Pteria sterna). 







Ambas especies son capaces de producir perlas en un amplio espectro de colores, desde el blanco al negro, pasando por el dorado-bronce, los grises (claros y obscuros), los verdes y azules, los rosas y violetas e incluso el morado-púrpura. 







A pesar de lo anterior, se ha escogido a la "Concha Nácar" (conocida bajo el nombre de "Ostra de Labios Arcoiris") para la producción de perlas ya que la variedad de colores es mayor y el lustre y apariencia de las perlas de esta especie son incluso mejores que los producidos por la "Madreperla".







Varios especialistas en el cultivo de perlas, tales como el Australiano C. Dennis George y  el Japonés Sohei Shirai ,afirmaron que las especies mexicanas producen las perlas más bellas del mundo, ya que estas que presentan un mayor lustre, una mayor iridiscencia e infinidad de sobretonos. 







Estos colores naturales se deben principalmente a que la "Concha Nácar" es un organismo con una gran diversidad genética y capaz de producir unos pigmentos naturales llamados metalo-porfirinas, los cuales combinados con una singular estructura o patrón en espiral de la superficie de la perla nos da como resultado una perla diferente a cualquier otra. 
Tan diferente es esta perla, que es la única del mundo que puede ser identificada por medio de una lampara de rayos ultravioleta: muestran fluorescencia en color rosa a rojo intenso bajo esta luz. 
Ninguna otra perla tiene esta misma reacción 








En el siglo XX, México perdió la gran oportunidad de ser -nuevamente- el país líder en la producción de perlas "negras". 
Esto sucedió gracias a las pésimas políticas públicas que se aplicaron en el área de la acuicultura y a un serio problema personal entre el principal inversionista del proyecto, el reconocido Ingeniero y Joyero mexicano Manuel Lozano-Gallo, y un muy influyente político de esa época.  







Fue en 1969 cuando se comenzó la instalación de la primer granja experimental de perlas cultivadas en La Paz, B.C.S., utilizando la técnica de cultivo del australiano C. Denis George (en ese tiempo, el era el único gaijin o "no japonés" que sabía como producir perlas de cultivo) y que buscaba la producción de perlas negras utilizando -nuevamente- a la "Madreperla" (Pinctada mazatlanica). 







El avance del proyecto fue rápido ya que incluía la adaptación de tecnología japonesa (balsas flotantes y jaulas de cultivo) y mexicana (implementación de los colectores de semilla de Gastón Vivés). 

Ya incluso había comenzado el entrenamiento de un técnico implantador mexicano, cuando -por fuertes presiones políticas- se dio por terminado este histórico acontecimiento, cediéndole a Polinesia Francesa el privilegiado lugar de ser el primer productor de perla negra del mundo.







Posteriormente, en las décadas de los setentas y ochentas, hubo un renacimiento en los estudios científicos relacionados al área de la perlicultura. 
Sin embargo, y en parte debido a las políticas populistas de aquel entonces, no surgió el debido interés por parte de la iniciativa privada, además de que estas investigaciones nunca se orientaron a determinar a las técnicas productivas necesarias para dar un inicio formal a una actividad perlífera de manera comercial. 
México debería aguardar hasta 1993, cuando inició el cultivo experimental de perlas en el Tec de Monterrey - Campus Guaymas, para que se dieran los primeros pasos hacia una verdadera investigación con aplicación comercial en el área: en 1994 se produjeron las primeras perlas Mabe experimentales, para 1995 se había logrado la producción de 5,000 medias perlas y también las primeras perlas esféricas de cultivo producidas en el continente americano.







Estos resultados exitosos -y en una forma tan rápida- fue lo que posteriormente llevó al establecimiento de la primer granja piloto de perlas marinas en el continente americano (ITESM/Perlas de Guaymas en 1996) con una producción de 30 mil medias perlas. Posteriormente se llevaría a cabo el desarrollo de una etapa comercial con la venta a mayoreo y menudeo de perlas de cultivo y mabe, así como la elaboración y venta de joyería de perlas en plata y oro.








Las Perlas del Mar de Cortez son producidas en en Bahía de Bacochibampo, municipio de Guaymas, Sonora.  
El volumen de producción anual de perlas se ha estabilizado a un nivel anual de 4 mil perlas libres (equivalente a 4 Kg) y 5 mil mabes desde el año 2007.  
Una producción limitada que  hace de las Perlas del Mar de Cortez las perlas más raras y exóticas del Mundo.







Variedades

Perla Natural

Hemos tratado de que esta sección particular sirva como una guía sencilla- y que sea tanto educativa como entretenida- para aprender sobre los variedades o tipos de perlas que se pueden encontrar en el mercado nacional e internacional. 
Aclarando, de antemano, que esta información ha sido condensada de varias fuentes y que sería muy complicado citar a todas.

En este compendio trataremos principalmente las variedades de perlas existentes en el mercado, enfocando nuestro interés en las perlas de orígen marino y no en las perlas de río (agua dulce).








Las perlas se pueden clasificar en dos tipos, principalmente: Naturales o de Cultivo.

Existen muchas diferentes variedades de perlas dentro de estos dos grandes grupos de perlas, aunque lo común sería encontrarse con las variedades de perlas de cultivo, simplemente por su abundancia. 
Utilizando el menú principal (a su lado izquierdo) usted podrá "navegar" por el tema o tipo de perla que más le interese.







Las perlas naturales son una rareza en la actualidad. 
En épocas pasadas, se pescaban miles de ostras perleras tan sólo para poder encontrar una perla natural de buena calidad. 
Tan sólo en el Golfo de California, se dice que la incidencia natural de perlas en un placer (nombre dado al sitio donde abundaban tanto ostras como perlas) era de un 5 al 12%.







Sin embargo, había que considerar que de ese porcentaje tan sólo un 30% de las perlas sería de buena calidad. 
Así que supongamos que de 100 ostras obtuvimos unas 12 perlas posibles. 
De esa docena de perlas, tan sólo 3.6 llegarían a poseer un buen valor comercial. Las perlas de baja calidad no eran desperdiciadas, ya que se utilizaban dentro de la medicina tradicional asiática o para su bordado en trajes y vestidos.








Debido a esta escasez de perlas y a la gran demanda de las mismas, se llegó a una pesca irracional y desenfrenada en todos los mares y ríos del mundo de reconocida calidad perlífera (Golfo Pérsico, Golfo de California, los atolones de Tuamotú, Shark Bay en Australia, el Golfo de Manaar en la India, etc.) y  tuvo un efecto nocivo en la viabilidad de las poblaciones naturales de ostras  y mejillones perlíferos en todo el planeta, muchas poblaciones llegando a ser aniquiladas en su totalidad. 







La contaminación de los mares y ríos ha sido otro factor importante. Hoy en día, podemos citar una nueva amenaza: el cambio climático mundial. 
Es por esta razón que las perla naturales ya no son de consecuencia económica actual y han sido reemplazadas por las perlas de cultivo. 
Aún así, existen personas y culturas que solamente aceptan perlas naturales y que las consideran auténticos tesoros.







Las perlas naturales se forman cuando la ostra forma una estructura conocida como el "saco perlero". 
Este saco se forma como resultado a un estímulo externo (un parásito, un gusano, incluso el ataque de otros organismos perforadores: pero nunca debido a "un granito de arena") sobre un órgano típico de los moluscos y que se conoce como el "manto" (encargado de producir la concha y el nácar).







El manto de la ostra recubre o "encapsula" al cuerpo extraño, formando así el saco perlero, e inmediatamente comienza la deposición de microscópicas capas de nácar, protegiéndose de la agresión. 
Luego de algunos años (4 o más) se puede obtener una perla natural de buen tamaño (4-8 mm). 
Por su rareza, una perla natural usualmente alcanza un valor 10 veces superior al de una perla de cultivo de características similares.








Ahora bien, la mayoría de las perlas naturales tienen tamaño pequeño (1-4 mm) y presentan formas irregulares, aunque existen perlas naturales de tamaños grandes (como "La Peregrina", del tamaño y forma de un huevo de paloma) y de formas simétricas. (aunque las perlas naturales redondas son extremadamente difíciles de obtener). 







Perla de Cultivo

Las perlas cultivadas o de cultivo se forman gracias al esfuerzo combinado del Hombre y del Molusco. A diferencia de las perlas naturales, la perla de cultivo posee un "centro" hecho de concha de nácar. Una perla natural usualmente posee un diminuto centro de materia orgánica (los restos del gusano o parásito).



Grandes Hombres de la Perla



Las primeras perlas de cultivo fueron producidas en China en el siglo X d.C. 
Estas "perlas" consistían en pequeñas imágenes en plomo de Buda, las cuales se pegaban dentro de las conchas de mejillones perlíferos, y con el tiempo estas figuras eran recubiertas con nácar. 
Sin embargo, estas eran tan sólo un tipo de "perla ampolla" o media perla. Harían falta varios siglos para que se diera el paso definitivo para la formación de la verdadera perla de cultivo.







En la actualidad, las perlas de cultivo se producen en granjas donde las ostras o mejillones (en el caso de las perlas de río) perlíferos también son cultivadas. 
En la mayoría de los casos dichas ostras son cultivadas desde pequeñas (como se hace en México y Filipinas) o son obtenidas del medio natural (como en Australia y algunas granjas de Polinesia), pero en ambos casos existe la necesidad de inducir artificialmente a que la ostra produzca una perla, aprovechándose de la habilidad natural del molusco para formar perlas. 







El procedimiento involucra una operación conocida como implante o injerto, cuya base científica fue descubierta -a fines del siglo XIX- por el biólogo australiano William Saville Kent, y fueron sus descubrimientos los que utilizaron los japoneses para llevarlos a la práctica de manera comercial.








El cultivo comercial de perlas de cultivo tuvo su origen en Japón en la década de 1920 (en México se producían perlas naturales, pero de ostras cultivadas en granja desde 1893) y esta tecnología se diseminó por la cuenca asiática del Oceáno Pacífico (pero bajo estricto dominio de los Japoneses) entre los años de 1955 y 1977. 
Quienes deseaban cultivar perlas debían de acudir a los japoneses para todos los aspectos de la perlicultura: producción, acuacultivo y comercialización. 







Hasta muy recientemente (década de 1990) se logró la "independencia" tecnológica y de mercado de las perlas, aunque en México se tuvo cuidado de comenzar con tecnología y mercado propio y 100% independiente del monopolio japonés.







Perla Mabe

Comúnmente conocida con el nombre de "Media-Perla", "Perla Ampolla" o "Perla Mabé". Su nombre de "Mabé" procede del hecho que los primeros en comercializar este tipo de perla fueron los japoneses, quienes le dan el nombre de "Mabe-Gai" a la ostra que es utilizada para la producción de esta perla (la ostra "ala de pingüino" o Pteria penguin). 







También se les conoce como "perlas compuestas" ya que para su utilización en joyería requieren de un procesado que las hace consistir de tres piezas: domo, epóxico y respaldo.







Este tipo de perla se forma cuando uno -o más- núcleos hemisféricos (de concha o de plástico) son pegados a la concha de la ostra, debajo del manto del organismo. 
La reacción de la ostra ante este "intruso" es la secreción de numerosas capas de nácar, como un medio de defensa. 
Después de un período de cultivo de 6 a 24 meses (dependiendo de la especie y el lugar), la ostra es cosechada.








Tras la cosecha, las medias perlas aún se encuentran sujetas a la concha, por lo que habrá necesidad de "liberarlas" por medio de un procesado: se recortan de la concha con herramientas especiales, el núcleo se remueve -por lo que sólo se conserva una media esfera hueca de nácar- y el hueco se rellena con resina epóxica. 
Finalizado este proceso, un pequeño pedazo de concha nácar se sujeta a la parte trasera. (el respaldo) 
De esta forma, una media perla está ya lista para ser montada en joyería.







Las perlas Mabe son -relativamente hablando- más fáciles de obtener que las perlas libres o nucleadas, por lo que tienen un precio comparativamente menor. 
Sin embargo, llegan a alcanzar precios más elevados cuando se trata de piezas bellas de alta calidad o de gran talla. 
El  rango de tamaño de las medias perlas fluctúa entre los 8 y 50 mm, con el promedio rondando entre los 12 y 20 mm.








Las Medias-Perlas del Mar de Cortez se diferencian de otros variedades de perla mabe gracias a su alta calidad (un cultivo de 18 meses asegura una gruesa capa de nácar) y al hecho de que no poseen color artificial ni son sobre-pulidas. 
Gracias a esto cada perla se aprecia en su individualidad, con colores, lustre y textura únicas, a diferencia de perlas cuya apariencia es estandarizada y asemejan un producto fabricado.







Perla Libre

Este es el tipo de perla que la mayoría de la gente relaciona inmediatamente con la palabra "perla".  
Otras personas prefieren utilizar los términos "perla redonda", "perla cultivada" y "perla nucleada", pero el calificativo "libre" es más apropiado, ya que una gran mayoría de las perlas cultivadas no poseen forma esférica o no tienen núcleo (como la perla "Keshi").



Variedad de Perlas Libres



Las perlas libres o cultivadas pueden tener una gran variedad de formas, organizadas de la siguiente manera: redondas (menos del 3% es no-redonda), semi-redonda (un 5% no es redondo), semi-barroca (que incluye las formas simétricas: gota, calabacín, botón, etc.) y barroca (de forma totalmente asimétrica). 
Todas estas formas se obtienen utilizando la misma operación de implante. 
La variedad en forma (así como en otras características, como el color) está dada por factores asociados a cada ostra, al medio ambiente y al técnico encargado de realizar la operación  de cultivo de la perla y es imposible de predecir o controlar al 100%.



Diferencia entre Perlas




La perla de cultivo -a excepción de la keshi- posee un núcleo de concha en su interior. Esa es su principal diferencia con una perla natural, en cuanto a diferenciación del producto se refiere.







Perla Keshi

La palabra "keshi" significa "semilla de ajonjolí" en japonés - o lo que conocemos como "morralla de perla" en México- y es el nombre con el cual se designa a un tipo de perla de cultivo que no posee un núcleo en su interior. 
Un buen porcentaje de las ostras perleras que fueron operadas logran expulsar el núcleo fuera de sí, pero si el injerto de tejido se mantuvo viable y por esta razón el proceso de formación del saco perlero prosigue. 
Ya que este saco perlero actúa sin el beneficio de una forma que haga  de "guía" (el núcleo esférico), la perla keshi comienza con una forma irregular y de pequeño tamaño.







La perla Keshi es usualmente muy colorida y lustrosa, con diferentes tamaños y formas. Son adquiridas especialmente por joyeros y diseñadores que desean lograr un efecto visual diferente.  
Se reconocen por la ausencia de núcleo y por la presencia de un "hueco" (se aprecia como una mancha obscura) mediante el uso de rayos-X. 
A veces se les puede confundir con perlas barrocas (nucleadas) y con perlas naturales. Usualmente se les vende por peso (gramos), pero también se pueden vender de manera individual.







GUÍA DE CALIDAD

La calidad, y por ende, el valor de la perla se determinan por ciertas características únicas a esta singular gema orgánica:

el lustre
su forma
su pureza
el tamaño
el color
el oriente y sobretonos
el grosor de nácar
el procesado








Todos estos factores combinados determinan el valor de la perla. 
A continuación describiremos estos factores y como afectan la calidad, la belleza , la durabilidad y precio de esta singular gema.







Color
El color es uno de los atributos más subjetivos de la perla, y a veces es el más difícil de explicar o describir. 
Esto se debe a que la iluminación, el color del fondo, e incluso diferencias personales, pueden afectar el color o -más bien- la forma en que el color se aprecia. 
Las perlas son gemas orgánicas, producto de un organismo vivo y debido a esto presentan diferencias significativas que son debidas a la genética de las poblaciones de ostras o mejillones, asi como diferencias debidas al medio ambiente en el que viven estos moluscos. 



Ostras Perleras



Así pues, una "Madreperla de Labios Plateados" (Pinctada maxima) producirá perlas en colores blanco, plata y gris claro, mientras que una "Madreperla de Labios Negros" (P. margaritifera) producirá perlas grises y negras principalmente. 

Una "Concha Nácar" (Pteria sterna) con su increíblemente colorida concha podrá producir tanto perlas blancas como negras, pero será mucho más usual encontrar perlas grises, verdes, moradas, doradas, verdes, azules, violetas y rojas.







Ahora bien, el color de las perlas naturales -debido a lo expuesto con anterioridad- era variado, pero principalmente cargado hacia los colores claros ya que la mayoría de las especies de ostras y mejillones productores de perlas poseen conchas de colores claros y producen perlas con características similares a su concha. 
En el "Viejo Mundo" y en "Oriente" las perlas eran en su mayoría blancas, pero el Golfo Pérsico produjo perlas de colores más obscuros (grises) que fueron consideradas dentro de las más valiosas del mundo. 
Las perlas "negras" fueron descubiertas primero en México y posteriormente en el centenar de islas y atolones del Pacífico Sur y fueron un gran éxito, ya que las personas buscaban variedad y belleza.







Uno de los colores más populares es el "blanco", ya que la mayoría de las personas consideran que las perlas son o debieran ser blancas. 
Nada más erróneo que esto: el consumidor fue simplemente "acostumbrado" a adquirir perla blanca -ya que las perlas cultivadas se originaron en Japón, donde se producen perlas de tonos claros-, pero antes de este importante evento la gente adquiría perlas de todos los colores disponibles: blancas, grises, negras, rosáceos, verdes, doradas, etc.







Las perlas de colores naturales (como las producidas en México, Fiji y Polinesia Francesa) se pueden distinguir fácilmente de las perlas teñidas artificialmente con una simple inspección visual: si la perla posee un color demasiado intenso y de apariencia artificial (como el "verde limón" o el "rojo arándano") es más que probable que se trate de una perla teñida. 
Otra forma de inspeccionar a la perla por su color natural es con la ayuda de una lupa de 10 aumentos: las perlas de color natural presentan una hermosa e intensa coloración de violeta-verde en su superficie, mientras que las perlas de color artificial no presentan este efecto, tienen siempre un color uniforme y que parece estar debajo del nácar (de hecho lo está). 
Además, al inspeccionar la perforación de la perla, se puede apreciar la deposición de tinte entre el núcleo y la capa de nácar.








Con la variedad actual de colores naturales y sobretonos (oriente) en las perlas, un sólo color no resulta suficiente para la gente moderna. 
Afortunadamente, nunca antes en la historia de la humanidad había existido tal variedad de perlas con colores naturales. 
El color de las perlas se puede escoger en base al color de la piel, vestimenta e incluso el estado emocional de la persona. Ya no existe la necesidad de limitarse al blanco y negro. 
Además, las perlas de color natural incluso "cambian" su coloración con la diferente luz ambiental, por lo que son capaces de evocar diferentes emociones y sentimientos en otras personas.







Colores Artificiales

El teñido, blanqueado o irradiado de las perlas son variedades de procesado utilizados para alterar la apariencia de las perlas. ¿Por qué razón habría alguien de cambiar el color de una perla? Las razones son demasiadas, entre ellas:







la perla tiene un color indeseable, que reduce su precio
la perla presenta manchas obscuras que reducen su precio
la perla tiene baja calidad = bajo valor
existe una demanda del mercado por cierto color







En todos estos casos el móvil principal es el bajo precio y la necesidad de obtener más dinero por un producto de bajo valor. 
En la mayor parte de los casos no se hace mención de este proceso e incluso se llega a mentir al respecto ya que las perlas de color natural tienen mucho mayor valor que el de las perlas de color artificial. 
Es un hecho: una buena perla jamás se somete a procesos de cambio de color.







Uno de los principales "colores" en perlas es el color "blanco". 
La mayor parte de las personas que adquieren perlas "blancas" realmente adquieren perlas de color "amarillo" o "crema" (basta comparar el color de la perla contra una hoja de papel limpia) cuyo color se debe a impurezas presentes en la perla (contaminantes). 
Para eliminar este indeseable color, las plantas procesadoras de perlas -en China y Japón- perforan las perlas y las introducen en recipientes de vidrio con una solución suave de hipo-clorito de sodio y el efecto blanqueador de esta sustancia es potenciado con ayuda de lámparas de rayos UV. Así tras unos meses, las indeseables perlas amarillas se transforman en unas deseables "perlas blancas". 
En este grupo se incluyen las perlas "Akoya" de China y Japón, las perlas de río de China y las "Perlas Chocolate" de Tahití.







Las perlas teñidas pueden tener cualquier color, aunque este usualmente se observa burdo ya que se aprecia cuan artificial es. 







La tinción es simple: perforar la perla e introducirla en el tinte el tiempo que sea necesario para que la perla absorba el color. En el caso de las "perlas negras", estas se logran mediante el uso de agentes oxidantes fuertes (nitrato de plata) o incluso por medio de irradiación (la proteína de la perla es "quemada" y se torna negra).



Perlas Chinas de Color Artificial




Desgraciadamente, las perlas seleccionadas para tinción (teñido) artificial son siempre aquellas que presentan baja calidad (obviamente, nunca nadie siquiera llegar a considerar en teñir una buena perla), además de que estas pierden el color artificial con el paso de los años: las perlas que eran amarillas regresan a su color amarillo, las que tenían color blanco y fueron ennegrecidas se tornan de un gris enfermizo y se resquebrajan.







La Forma

Desde la introducción de la Perla de Cultivo Japonesa en los albores del Siglo XX, las personas comenzaron a creer que la forma "natural" o "típica" de las perlas es la de una esfera o redonda. 
Pero esto no siempre fue así: hasta antes de ese acontecimiento, la forma normal de la perla era inesperada: podía ser de gota, barril, botón, alargada, ovalada, totalmente caprichosa o muy raramente...esférica.







A partir del momento en que el hombre comienza a producir perlas de cultivo, estas comienzan a tener formas más regulares con gran tendencia a la forma esférica. 
Y cuando la calidad de las perlas comenzó a disminuir (con períodos más cortos de cultivo) también aumentó la proporción de perlas redondas.







Las Perlas del Mar de Cortez se asemejan más a las antiguas perlas naturales, ya que poseen formas muy variadas y apenas un 2% de la cosecha alcanza a tener forma esférica. 
En este sentido es importante que el cliente tenga en mente que su perla siempre va a ser ÚNICA: su forma, su color, su lustre, etc., va a ser diferente a la de otras perlas...tal como sucedía con las perlas naturales. 
De hecho, los antiguos Romanos llamaban "Unios" a las perlas y la razón de este nombre procede del significado de la palabra misma: "Únicas" o irrepetibles, ya que así eran las perlas naturales.








La forma de la perla también es un fuerte indicador de su precio. 
La forma considerada como la más valiosa es la redonda, seguida por la forma “semi-redonda” (off-round), luego siguen las formas simétricas (semi-barrocas) en el siguiente orden: la de gota o “calabacín” (cabouchon), los óvalos, la de botón (button). Las formas más económicas –por su abundancia- son las barrocas (asimétricas) y por último las perlas “anilladas” (circlè).







La Perla Redonda

Una cuestión que ha permeado entre la población mundial ha sido el de la perla de forma redonda. 
La mayoría de las personas espera y exige que las perlas sean de forma redonda, pero si analizamos viejas pinturas de reyes y reinas veremos que no necesariamente las perlas eran redondas y que -de hecho- la forma de gota (o calabacín) era tan deseable que de allí viene la palabra "perla" (del Latín "pera", por la forma de la fruta del mismo nombre). 







Pero ¿por qué no mejor recibió el nombre de "redondola"? 
Porque las perlas naturales muy raramente son de forma perfectamente redonda. 
Muchas perlas que vemos en retratos antiguos parecen ser redondas pero podrían ser de forma de botón (un lado aplanado y otro lado redondo) y al montarse parecen redondas...








No fue sino hasta el siglo XX cuando los japoneses introdujeron al mercado perlas de cultivo y que muchas de estas eran más esféricas que las naturales. 
Obvio: al tener en su interior una esfera de nácar, las perlas tendrían una forma semejante a la de su centro. 
Además, conforme se disminuyó la calidad de la perla -con periodos cada vez más cortos de cultivo- la perla comenzó a tener una forma más esférica. 
Digamos que el mercado exigía formas redondas y los productores respondieron con una forma más apegada a la exigencia del consumidor, pero a costo de la calidad. 
El resultado final ha sido una perla de colores opacos o nulos, apagada y sin brillo, sin vida, que además se rompe en poco tiempo.







El Lustre

El lustre es uno de las principales características de las perlas. Básicamente diremos que el lustre es la capacidad de la perla para reflejar la luz (como lo haría un espejo). 
Ahora bien, son raras las perlas que poseen un lustre natural excepcional (tan intenso como el de un espejo) , asi que es más común que posean un buen lustre sin tener un reflejo perfecto. 
Indirectamente, esta característica se puede utilizar para evaluar el grosor de nácar de una perla, ya que una perla con buen grosor de nácar (superior a 0.8 mm) también posee un buen lustre. 







El comparativo de lustre entre diversos tipos de perlas nos ayudará a entender las diferencias entre una perla de bajo lustre y una de buen lustre. 
Las perlas de bajo grosor de nácar se observan opacas, con bajo lustre y sin oriente/sobretono (un efecto óptico único de las perlas y muy deseable). 
Las perlas con un buen grosor de nácar se ven lustrosas y poseen oriente. 
Lo más deseable es adquirir siempre una perla lustrosa y de buen grosor de nácar, para garantizar plenamente su belleza y longevidad.







Las perlas de diferentes especies de organismos poseen diferente lustre: las perlas de especies marinas (géneros Pinctada y Pteria) son -usualmente- mucho más lustrosas que las de especies dulceacuícolas (mejillones perleros de la familia Unionidae). 
Es por ello que -desde la antigüedad- las perlas de origen marino se han consideradas de mayor valor que las "perlas de río". Estas diferencias se deben principalmente a la presencia -o ausencia- de sustancias como el Manganeso, el cual es común encontrar disuelto en el agua dulce, pero no el el agua de mar.







Ahora bien, existe el lustre Natural y el Lustre Artificial. 
El lustre natural es más deseable ya que la perla no es procesada y puede conservar mejor sus características de belleza y durabilidad. 
Una perla de lustre artificial posee una apariencia similar al la del vidrio y se pierden las características de oriente y sobretono, además de que el pulido remueve capas de nácar, por lo que se afecta su durabilidad. Además, es un hecho reconocido que las perlas de buena calidad no son sometidas a procesos de "embellecimiento artificial": el lustre natural de una perla será siempre superior al lustre conferido por medios mecánicos (pulido).








Las Perlas del Mar de Cortez -con su gruesa capa de nácar- jamás son sometidas a proceso de  "embellecimiento" ni pulido alguno, por lo que conservarán su belleza y calidad por varias generaciones...tal como se debería de esperar de una auténtica gema.







Oriente

En este apartado hablaremos de uno de los principales efectos visuales de la perla, ya que es exclusivo a las perlas (no se puede observar en ningún otro tipo de gema). 
El oriente de una perla es un sutil juego de colores que se presenta en la superficie de la perla y que es inimitable. 
Por esta razón, es altamente deseable que se presente en ellas en cualquiera de sus variantes: oriente, sobre-tono e iridiscencia.







Se dice que el oriente solamente se presenta -cuando lo hace- en las perlas de colores claras, y el sobre-tono solamente se presenta en las perlas obscuras (negras). 
La Perla del Mar de Cortez -por su increíble diversidad de colores- es la única perla que puede presentar ambos efectos: oriente y sobre-tonos (aunque no al mismo tiempo).







En las perlas de mayor calidad, el oriente se observa como un segundo (y a veces incluso se observa un tercer) color o sobre-tono. 
Esto es difícil de describir pero básicamente se trata de un efecto visual que se identifica como si existiesen "aros" concéntricos de colores en la perla. 
En ocasiones se refieren a este efecto con el nombre de “ojo de pescado”. Obviamente, entre más intenso sea este efecto, más valiosa será la perla.








En perlas de superficie ligeramente amartillada el efecto cambia y se observa como una marcada iridiscencia en la superficie: leves destellos de diferentes colores que se observan en la perla conforme se le va girando. 
Es importante recalcar lo dinámico que este efecto es: no se trata de un efecto estático, sino que tendrá variaciones y sutilezas que se deben a la diferencia en iluminación. 
Las perlas de color natural aparentan tener cambios de color, mientras que las perlas falsas y las de color artificial no muestran esta deseable característica. 







Además, este efecto visual (oriente, sobretonos e iridiscencia) no se presenta en todas las perlas –mucho menos en las de baja calidad- , es mucho menos común en ciertos tipos (como las perlas de agua dulce) pero más común en otras y se puede perder en perlas maltratadas (incluyendo aquellas que han sido teñidas, blanqueadas y pulidas).







Grosor del Nacar

Este es un muy importante factor (algunos dicen que es el principal) para considerar en la compra de una perla. 
El grosor de nácar es -parcialmente- responsable del lustre y del oriente de una perla: la perla está compuesta de millones de delgadas capas de nácar -las cuales son al mismo tiempo transparentes y reflectoras, como una hoja de vidrio- por lo que cuando la luz llega a una perla, una parte atraviesa una capa y otra es reflejada al exterior, este efecto se repite millones de veces y nos da ese cálido brillo, tan característico de esta gema. 
Si la capa de nácar es delgada, no obtendremos este deseable efecto.






Para que una perla sea considerada una auténtica Gema y que sea una pieza que tenga permanencia a través del tiempo,  que sea durable. 
Y para esto es necesario que posea una cantidad mínima de nácar. 
El nácar es un compuesto producido de manera natural por las ostras perleras y es básicamente una amalgama de cristales de aragonita, una proteína llamada conquiolina, agua y minerales en pequeñas cantidades. Una ostra perlífera deposita -día tras día- de una a tres capas concéntricas de nácar sobre una pequeña esfera del mismo material. 
Si el período de cultivo de la perla es muy corto (menos de 10 meses) la cantidad de nácar depositada será menor a lo deseable (menos de 0.8 mm), por lo que la perla no tendrá mucha belleza ni durabilidad.







Las Perlas del Mar de Cortez han sido cultivadas por periodos de entre 18 y 24 meses, por lo que siempre gozarán de una envidiable capa de nácar (de entre 0.8 a 2.5 mm, con promedio de 1.5 mm) que les confiere belleza y durabilidad. 
Pero, aparte de la DURABILIDAD de la perla...¿de qué otra forma se beneficia una perla con una capa gruesa de nácar? 
Con su inigualable belleza, ya que entre más perla tiene tu perla, más intensos serán sus atributos tales como:







Color
Oriente y Sobretono
Lustre

Estos tres atributos se relacionan directamente con el grosor de nácar de la perla. 
Una perla de bajo grosor de nácar se observa con colores apagados, carente de oriente, sobretonos o iridiscencia, opaca...en general es un triste espécimen y no puede ser considerado una gema. 
Las perlas de bajo grosor de nácar se pelan y resquebrajan y no son bellas. 
Además es raro que tengan formas diferentes a la esférica o redonda, ya que apenas tienen suficiente nácar para alcanzar a cubrir la esferia de nácar (núcleo) que se utiliza para su producción.








Además, las perlas de bajo grosor de nácar -o de baja calidad- son casi indistinguibles de las perlas falsas (imitaciones) porque -la verdad- es que no parecen perlas. 
Es por ello que muchas personas consideran que las "Perlas de Mallorca" son perlas auténticas: porque se ven idénticas a las perlas de cultivo de baja calidad.







Pureza

Las perlas, por tratarse del producto de un organismo marino vivo, pueden poseer pequeños defectos naturales que no deben de ser causa de desprecio, tal como sucede en el caso de los productos de piel que presentan marcas y cicatrices propias a la vida del animal.  
De hecho, la presencia de estos defectos sirve para ayudar a diferenciar entre las perlas falsas o artificiales (que no tienen defectos) y las de origen natural.








Las perlas totalmente libres de imperfecciones son raras, por lo que llegan a alcanzar un muy alto valor.  
Una buena perla puede poseer defectos de superficie sin que ello cause demérito a su belleza. 
Las perlas que carecen totalmente de defectos y que además poseen alto lustre y sobretonos son consideradas auténticas Gemas y representan menos del 1% de la cosecha de perlas (Mabes calidad "AAA" y "U", Perlas de Calidad "G" y "G+").







Los defectos de superficie son la presencia de cualquier tipo de hoyuelo, mancha, raspón o punto, que causan demérito a la belleza -y en consecuencia- que el valor de la perla disminuya. 
Sin embargo, una gran cantidad de estos defectos puede llegar a ser indeseable. Cuando esto sucede lo mejor es no utilizar estas perlas y deberán ser desechadas.








En Perlas del Mar de Cortez, nuestro compromiso de Calidad es con nuestra perla y con nuestros Clientes: nosotros solamente comercializamos perlas de excelente calidad. Solamente el 20% de las perlas cosechadas alcanzan nuestros estándares de calidad y por ello podemos Garantizar nuestra Perla de por Vida. 
Una perla rota, "pelada" o rajada no tiene un defecto de superficie: está destruida y por ello no tiene valor alguno.







Tamaño

Las perlas de mayor tamaño alcanzan un mayor valor que las de menor tamaño, debido a que es más difícil obtenerlas (por cuestiones biológicas) y también debido a cuestiones de mercado (ley de la oferta y la demanda). 







Se consideran perlas muy pequeñas a aquellas de 5 mm o menos, pequeñas a las de tamaño entre 5.1 y 8.5 mm, medianas a las de 8.6 a 12 mm, grandes a las de 12.1 hasta 18 mm y extremadamente grandes a aquellas de hasta 28 mm.







Así pues, una pequeña ostra "Akoya" (máxima talla 8 cm) que es implantada con un núcleo de 6 mm de diámetro por un espacio de 4 meses dará como resultado una perla de 6.05 mm, mientras que una ostra "Concha Nácar" (máxima talla 12 cm) implantada con un núcleo de 6 mm nos dará una perla de 8.5 mm de diámetro tras 24 meses de cultivo. Igualmente, una ostra de "labios plateados" (talla máxima 30 cm) con un núcleo de 20 mm producirá una perla de 22 mm en 18 meses.








Las Perlas del Mar de Cortez se consideran de talla mediana (entre los 8 y 14 mm, promedio en 9 mm) debido a que no son tan pequeñas como las perlas "Akoya" de China y Japón (rango 3-10 mm de diámetro, promedio de 6 mm) ni tan grandes como las "perlas negras" (rango 8-25 mm de diámetro, promedio en 12 mm). 







Las perlas gigantes son las de Australia, con una talla entre los 10 y 28 mm (promedio en 15 mm). 
La razón del tamaño de una perla está dado por el tamaño de la ostra que produce la perla, asi como el tamaño del núcleo de implante, el tiempo en el que se cultiva la perla y la habilidad del técnico implantador.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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