viernes, 12 de septiembre de 2014

ESMALTES EN JOYERÍA





Las fotos fueron retiradas de la web para ilustrar el post.

Introducción

Definición - Esmalte, pasta vítrea que se funde por la acción del calor para recubrir objetos. 
Químicamente idéntico al vidrio, consiste en una mezcla de sílice, sosa o potasio y plomo. Para que estos elementos sean opacos se les suelen añadir otros óxidos metálicos. 







Técnica

En el proceso de fabricación de esmalte, los ingredientes tienen al principio la forma de terrones o pastillas que más tarde se reducen a polvo. 
Éste, seco o mezclado con agua o aceite, se aplica a mano sobre la superficie a recubrir. El objeto esmaltado se cuece entonces en un horno hasta que el esmalte se funde sobre la superficie. 
Para asegurarse la uniformidad del esmalte es necesaria una temperatura constante, por lo general entre 700 y 1000 ºC. 







Hay cinco procedimientos: 
el campeado (champlevé), 
el alveolado (cloisonné), 
el esmalte sobre relieve o translúcido (basse taille), 
el esmalte limón, 
el esmalte pintado.







1. Esmalte campeado, excavado, vaciado o champlevé

Para realizar este procedimiento se trazan sobre la superficie del metal, casi siempre cobre, una serie de surcos que, a continuación, se rellenan con esmalte pulverizado. 
Después de cocer la pieza se rebaja el esmalte hasta igualarlo con el metal y, por último, se pule el conjunto con polvos de azafrán y pastas de joyero.







2. Esmalte alveolado, tabicado o cloisonné

En el proceso del cloisonné se montan sobre la superficie de metal unas diminutas divisiones o cloisons, que consisten en delgadas tiras metálicas. 
Pueden formar un dibujo y se fijan a la pieza por soldadura o por el mismo esmalte. 
Las divisiones o huecos se rellenan con esmalte pulverizado y el proceso siguiente es idéntico al empleado para el campeado. 
La técnica del cloisonné se suele aplicar a la plata, aunque también se utilizan como bases el oro y el cobre.







3. Esmalte sobre relieve, translúcido o basse taille

El proceso del basse taille es un tipo de campeado pero aplicado a la plata o al oro. 
El metal se graba o martillea a diferente profundidad según el diseño que se quiere conseguir. 
Los surcos se rellenan de esmalte translúcido, a través del cual se puede ver el diseño.







4. El esmalte limón

El esmalte limón se asemeja al alveolado y se diferencia de él en que las divisiones se sueldan entre sí en lugar de hacerlo a la base metálica, la cual se retira después de la cocción. 
La capa de esmalte translúcido que queda produce un efecto como de vidriera. 
El esmalte fenestrado es especialmente frágil debido a que carece de base metálica. 
Sólo unos pocos ejemplos de los esmaltes de este tipo se conservan hoy día.







5. Esmalte pintado

Los esmaltes pintados, parecidos a pequeños óleos, consisten tradicionalmente en una placa metálica que se recubre con una capa de esmalte blanco, que más tarde se cuece. 
El dibujo, realizado con esmaltes de colores, se aplica sobre la base blanca. 
Se requiere una cocción separada para cada pigmento, ya que cada uno funde a una temperatura diferente. 
En un principio, los colores se aplicaban pintándolos, pero hoy día se pulverizan, rocían o tamizan.







Historia

El empleo de esmalte en cerámica, ladrillos, vidrio y metal dio comienzo en la antigüedad y ha continuado hasta el presente. 
Las técnicas básicas de esmaltado sobre metal aparecieron en el siglo XVI, con posterioridad estas técnicas han sufrido modificaciones, sin embargo, no ha aparecido ninguna nueva.







a. Periodos antiguo y bizantino

En el antiguo Egipto y Mesopotamia se utilizó el esmalte cloisonné con vidrio tallado para decorar joyas como sustituto de gemas. 
Los primeros objetos esmaltados, que datan aproximadamente del siglo XIII a.C., son piezas de cloisonné azules y verdes de la cultura micénica, de Creta y de la península griega. 
Después, los persas, griegos y romanos realizaron algunos trabajos con esmalte alveolado y champlevé sobre joyas. 
Estas técnicas eran también conocidas por los pueblos nómadas de las estepas asiáticas, quienes con toda posibilidad las transmitieron a los celtas y a otros europeos. 
El esmalte celta era con toda probabilidad de color rojo y se aplicaba con la técnica del champlevé a vasijas de bronce y joyas.







El esmalte cloisonné alcanzó su máximo desarrollo durante el Imperio bizantino. Existía ya durante el reinado de Justiniano I en el siglo VI, sin embargo, pocos ejemplos sobrevivieron a la iconoclasia del siglo VIII, cuando se destruyeron muchas obras de arte.







La mayor parte de las piezas que aún hoy día existen datan de la edad de oro del arte bizantino de los siglos X y XI. 
Se aplicaron esmaltes de colores a objetos religiosos tales como cubiertas de libros, relicarios, báculos, cálices y crucifijos.







La base solía ser de oro con figuras simples de colores en un estilo hierático y sobrio. 
Entre los magníficos ejemplos se encuentra la Pala d'Oro, retablo de la catedral de San Marcos de Venecia, cuyo fondo de oro está cuajado de pedrería y placas esmaltadas en oro y plata.







b. Occidente

Durante la edad media la tradición celta del esmalte champlevé fue continuada por los irlandeses, que forjaron bellos y estilizados objetos para las iglesias. 

En el continente, durante el periodo carolingio, se fabricaron algunos pequeños objetos de oro decorados con esmalte cloisonné. 
En el siglo XII, durante el periodo románico, florecieron importantes escuelas de esmaltado champlevé en Colonia y otras ciudades germanas del río Rin y en la localidad de Lieja en el río Mosa. 







Los artistas que trabajaron el cobre dorado produjeron cubiertas de libros, relicarios, crucifijos y otros objetos religiosos y seglares. Los motivos eran por lo general religiosos, de estilo monumental, y los colores solían ser verdes, azules y blancos sobre bases de oro. 

Ejemplos notables son el frontal del púlpito de Klosterneuburg (1181) y el relicario de Santa María (1205), en la catedral de Tournai, ambos del esmaltista y orfebre flamenco Nicolás de Verdún.







A finales del siglo XII, Limoges, en Francia, reemplazó a las zonas del Rin y del Mosa como centro del arte del esmaltado, y continuó siendo el núcleo principal durante los periodos gótico y renacentista hasta el siglo XVII. 

Los primeros esmaltes de Limoges eran de tipo campeado con influencia de los estilos del Rin y del Mosa. 
En el siglo XV, los artistas de Limoges pintaron retratos y escenas sobre esmalte con un estilo naturalista. 
En España, donde tuvieron un gran éxito estas piezas, se conservan tres magníficos retablos de orfebrería limosina: el de San Miguel in Excelsis (Navarra), el del Museo Arqueológico Provincial de Burgos y el de la catedral de Orense. 
Otras obras importantes que se conservan son la estatua yacente del obispo Mauricio (en la catedral de Burgos) y la Virgen de la Vega (en la catedral de Salamanca).







Otros centros de este arte durante el periodo gótico fueron varias ciudades italianas y París. En ellas, los artistas del esmalte desarrollaron la técnica del basse taille, que se aprecia, por ejemplo, en la pieza más antigua que se conserva realizada con este procedimiento, un cáliz firmado por Guccio di Mannaia entre 1288 y 1292 (Asís, Italia). 







También descubrieron la técnica del esmalte limón, representada en una copa de plata esmaltada. 
En el siglo XVIII el esmaltado se redujo a un arte decorativo de poca importancia. 
Se hicieron sobre todo populares las escenas pintadas o impresas con motivos florales sobre cajas de cobre esmaltadas en blanco y frascos de perfume realizados en Batter-Sea y Bilston, Inglaterra.







El esmaltado resurgió en el siglo XX, en parte debido a la mejor calidad de los colores, el uso de metales más puros y hornos más eficientes. 
El esmalte escandinavo adoptó el sistema monocromo brillante aplicado a la joyería de plata o a los objetos artesanales de acero inoxidable. 
Los artistas profesionales y aficionados de muchos países fabricaron objetos de esmalte pintados que iban desde joyas de cobre a pequeña escala hasta planchas de acero para murales de gran tamaño.







c. Oriente

Las técnicas de esmalte fueron llevadas a la India, probablemente desde Europa, a través de Persia. 
El esmalte campeado llegó a la India en siglo XVI y el pintado en el XIX. 
El de cloisonné se llevó a la China desde Constantinopla durante el XIII por los mongoles y los árabes, cuando China estaba bajo el dominio mongol. 







Presentaba una extraordinaria calidad durante las dinastías Ming y las primeras Qing (siglos XIV-XVIII). 
Se utilizó en vasijas de bronce, recipientes, candelabros y otros objetos. 

Los esmaltes pintados, introducidos por los europeos en el siglo XVII, se utilizaron sobre todo para decorar artículos para la exportación. 
Los artistas japoneses trabajaron el cloisonné en el periodo Asuka (siglos VI-VIII). 
Durante los siglos XIX y XX emplearon el cloisonné y otras técnicas en artículos destinados a la exportación.







Que es el esmaltado.

El esmaltado a fuego sobre metales, se refiere a la aplicación de cristal compuesto de materias vitrificables o fusibles, sobre un cuerpo metálico. 
Este proceso se efectúa de diferentes maneras ya que el esmalte puede ser aplicado por vía seca o húmeda, por baño o aspersión y una vez aplicado, el objeto esmaltado se introduce a un horno, por unos minutos a una temperatura que ondea entre los 700° y los 950°c.







Los metales mas usados son el oro, la plata, el cobre, el hierro, el acero inoxidable, algunas alpacas y latones.

Los esmaltes que se utilizan son de fabricación especifica y acorde a cada uno de los metales. 
El arte del esmaltado sobre metales entusiasma por la rapidez con lo que vemos los resultados y la posibilidad de controlar visualmente con precisión la cocción de los esmaltes. 
Es necesaria práctica y experiencia para la creación de trabajos realizados con técnicas más complejas, las que requieren de varias cocciones.







Hay una forma práctica de ver la temperatura de fusión de los esmaltes y evitar que se quemen los que funden a menos temperatura. se debe realizar un muestrario con la técnica de vía húmeda y otro con la seca, sobre un recorte de cobre, para llevar un registro en el envase del esmalte o en un cuaderno de notas.







Como se trabaja el esmalte

La chapa: 
para comenzar con el esmaltado, es preciso llevar a cabo una serie de pasos que prepararán el metal y garantizarán un correcto desarrollo de la técnica que se aplicará sobre la chapa.

1- el destemple, se realiza para eliminar las tensiones que tuviera el metal dejándolo maleable para su manipulación y poder darle forma.

2- la limpieza, se realiza para garantizar la correcta adhesión del esmalte. 

3- el marcado, corte, limado, alisado, lijado del metal son pasos necesarios para cada una de las chapas que harán de soporte para nuestros esmaltes, si queremos volumen realizamos el formado o batido del metal.








Metales: 
el metal es la base o soporte del esmalte, que se fija por fusión. 
En un principio podríamos decir que todos los metales son susceptibles a ser esmaltados, en tanto se utilicen los esmaltes adecuados a las características del metal al que van adherirse.

Los fenómenos de dilatación y contracción, tanto de los esmaltes como del metal, así como también los puntos de fusión de ambos, son las leyes físicas principales que rigen entre ellos y que los condicionan.







Los metales al ser esmaltados deben reunir ciertas condiciones: tener buena conductividad calorífica, un grado de fusión superior al esmalte que ha de soportar, maleabilidad y tener un brillo natural que alcance el resplandor de los esmaltes transparentes.







Limpieza: 
como ya mencionamos, limpiamos el metal de grasitud (con alcohol) y oxidaciones (con una inmersión en ácido), esto es para garantizar la buena adhesión del esmalte.







La mayoría de las oxidaciones se desprenden solas, con la acción del ácido, menos las cuprosas que debemos eliminarlas manualmente con la acción de una lija fina, aunque en ocasiones aprovechamos estas oxidaciones como efectos decorativos. como en el caso del cobre que tiende a oxidar muy rápido a temperatura ambiente.







Para limpiar el cobre u otro metal se usa una solución de ácido nítrico y agua, y como neutralizante el bicarbonato de sodio. 
Ahora una forma de limpiarlo de manera casera, es bueno aunque un poco lento, es con una solución de vinagre o limón y sal.







Esmaltado: 
los esmaltes deben ser aplicados de acuerdo a las características de cada uno, de acuerdo también a las diferencias técnicas para esmaltar.

En un principio podríamos decir que hay dos maneras de aplicar el esmalte por vía seca o vía húmeda. 
por vía húmeda, podemos esmaltar por: deposición con una micro espátula o pincel, por aspersión o por inmersión.








Esmaltado por vía húmeda: 
para esmaltar por vía húmeda, incorporamos agua a una porción de esmalte seco, logrando una preparación ni muy líquida ni muy espesa, pero sin grumos, esta se deposita sobre el metal con una micro espátula o pincel dando golpes leves para que no queden burbujas en el esmalte.







Esmaltado por vía seca: 
se denomina así a la aplicación de esmaltes en seco sobre la superficie del metal, volcamos un poco de esmalte dentro de un colador o cernidor y manteniéndolo suspendido sobre el objeto y por medio de golpes suaves y rítmicos espolvoreamos la superficie del metal.

La malla de dicho colador no debe ser muy gruesa, 80 o 100 y se utilizan coladores de diferentes diámetros y mayas según lo requiera el trabajo.







Cuando el metal ya tiene una cubierta vítrea aplicada podemos aplicar el esmalte por medio del pincel, acercándonos a lo que es la pintura, por ejemplo: utilizando esmaltes de 3ra cocción, llamados esmaltes de temperatura baja.







Horneado: 
es fundamental respetar la temperatura de fusión de los esmaltes ya que tienen temperaturas y características diferentes.

Es conveniente apagar el horno para introducir los trabajos y encenderlo luego, además de observar la temperatura, es conveniente que acostumbremos nuestra vista a los estados por los que pasa el esmalte dentro del horno ver  constantemente el trabajo, abriendo apenas la puerta del horno hasta verlo completamente fundido y retirarlo.

Primero el esmalte se noduliza, después al fundir forma un ondeado y finalmente veremos la superficie del esmalte con un brillo uniforme.







Horno: 
el fundido del esmalte se realiza dentro de un horno especial, similar al de cerámica y también con una llama o soplete aplicándolo desde abajo para no quemar el esmalte, necesitamos que la temperatura esté entre los 750° y 1000° aprox.

El tamaño del horno es inferior al de cerámica por lo que la curva de cocción es más corta y la apertura es rápida por lo que se puede llevar el control del esmaltado en su interior.

El horno debe ya tener una temperatura antes de ingresar las piezas. 
Las piezas se retiran con una pala especial solo por espacio de unos minutos. 
Si es necesario, se utilizan guantes de amianto para proteger las manos del calor.







Para esmaltar superficies no horizontales.


MATERIALES:
Agua
Goma Tragacanto
Platillo de plástico
Pincel de pelos suaves (camello o marta)

PROCEDIMIENTO:

La solución es muy fácil. Antes de tamizar, colocar con pincel suave una pequeña base de goma tragacanto diluida muy bien en agua, debe formarse una consistencia semi viscosa en el platillo. 
No es necesario que la goma tragacanto se seque.

De esta manera se evita que muchas veces el esmalte tamizado se vuele y caiga.







Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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