viernes, 31 de octubre de 2014

LAS JOYAS COMO INVERSIÓN


Todas las fotos fueron retiradas de la web y son de diseñadores famosos


En los últimos años se ha producido un renacimiento del interés por la alta joyería como se puede ver regularmente en los resultados de las casas de subastas, donde triunfan piezas avaladas por firmas como Tiffany, Cartier o Van Cleef & Arpels, y también aquellas pertenecientes a periodos artísticos como el Art Decó.





Es un tema que genera controversia porque consideramos las joyas como un elemento para disfrutar y lucir.





En este caso son piezas que destacan por el uso de coral y lapislázuli mezclados o de combinaciones de ónix y malaquita.





"Son joyas que no están recargadas de diamantes, y que pueden llevarse perfectamente de un modo informal, vistiendo vaqueros, por ejemplo”.





Ejemplo de estas piezas son las que Aldo Cipullo, reconocido por ser el autor del Love Bracelet, elaboró para Cartier desde finales de los 60 y hasta mediados de los 70, u otras de firmas prestigiosas como Tiffany. 





Lo que nos indica que generalmente lo que se valoriza es el diseñador y no la joya, ya que en este caso es un brazalete muy simple.





Sin embargo, apostar por una joya esperando que se revalorice, es más un arte que una ciencia. 





"Un collar de coral y nefrita y enlazado en oro que en el año 1973 costó 2.500 dólares, puede valer hoy en día cerca de 10.000 dólares”.


 
 


O sea sería mas rentable haber invertido en propiedades que en la joya, pero el poder lucirla ya es un plus que nadie puede negar.





Sin embargo no hay que llevarse a engaños, ya que eso no sucede con todas las joyas, y la mayoría sufren una depreciación con el paso de los años. 





Al mismo tiempo que a ganando historias que las hacen mas valiosas para su dueño, el metal que aumenta su precio y el diseñador va cobrando fama, la joya como elemento pierde su valor al quedar fuera de la moda.





Marcas y modelos famosos siempre conservan un buen valor de mercado. 
Las piezas de Cartier Tiffany, David Webb o Van Cleef & Arpels son una garantía pero surgen otras nuevas que en poco tiempo se están posicionando muy bien.





Es el caso de David Yurman que, en poco tiempo se convirtió en anhelado por el comprador de joyas del mercado secundario.





Otros ejemplos son Elsa Peretti, las colecciones que Jean Schlumberger ha elaborado para Tiffany o los pendientes clásicos de concha de Seaman Schepps.





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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