lunes, 3 de noviembre de 2014

EL FUTURO DE LOS DIAMANTES



En su primer informe sobre el estado de la industria del diamante, De Beers dibuja un futuro para el sector influenciado por la reducción de las reservas y el aumento de los costos de extracción, la masificación del diamante sintético y la competencia de otros productos de ocio y lujo.




Según el informe, las ventas globales de diamante alcanzaron la cifra récord de 79 mil millones de dólares en 2013, con expectativas de que continúe el crecimiento, especialmente, en los mercados asiáticos en los próximos diez años. 




China es el gran mercado, con una tasa de crecimiento anual del 10%.

De hecho, el gigante asiático representa actualmente el 13% de la demanda global y "aún tiene mucho recorrido" según el director ejecutivo de De Beers, Philippe Mellier. 




Según una encuesta de la firma, sólo el 20% de la población de las grandes ciudades afirma haber comprado algún tipo de joyería con diamantes, frente al 70% de los Estados Unidos.  




Desde el punto de vista de la oferta, la producción de diamantes en bruto alcanzó el techo de 175 millones de quilates en el año 2005 y hasta la fecha no ha hecho más que disminuir. 




El año pasado se extrajeron 146 millones de quilates y las previsiones apuntan a que para 2020 podrían volver a alcanzarse las cifras de 2005, si las actuales minas trabajan al máximo rendimiento. 




Pero el informe advierte que si no se descubren pronto nuevos yacimientos de importancia y rentables, la producción volverá a caer a partir de ese año. 




Y esa no es precisamente una tarea barata: De los aproximadamente 7.000 millones de dólares invertidos en exploración por las grandes compañías desde el año 2000, sólo Rio Tinto ha hecho un descubrimiento rentable en la India. 




De las 7000 minas de kimberlita que han sido explotadas en los últimos 140 años 1.000 eran diamantíferas, pero sólo 60 eran lo suficientemente ricas como para desarrollarlas. 
De ellas, sólo siete eran de nivel 1, con depósitos de más de 20.000 millones de dólares en reservas. 




Los viajes, la mayor amenaza
Otra de las grandes cuestiones de la industria del diamante es la competencia de otros productos de lujo y ocio, especialmente los viajes. 
En este sentido, la minera apunta a que la solución pasa por aumentar la inversión en publicidad y posicionamiento de marca.  




"La industria debe invertir en marketing para asegurar que los diamantes continúen siendo una mercancía de primer orden", apuntan desde De Beers. 


"Tenemos que llegar a los consumidores más jóvenes y evitar que sus dólares se desvíen hacia otros lujos". 

Invertir en 'marca' es también una estrategia importante para las empresas. 
En Estados Unidos, el apetito de los consumidores por adquirir joyería de marca supone aproximadamente el 40% del mercado. 




Como ejemplo, un tercio de los consumidores norteamericanos compró en 2013 un anillo de compromiso de una marca conocida, frente al 7% que lo hizo en 2002. 




Desde el punto de vista de la comercialización el informe señala la importancia creciente de los canales online. 
El año pasado, una de cada seis compras de joyería con diamantes en Estados Unidos se hicieron a través de internet, lo que supone un 30% más de las que se realizaban en 2011.




En cuanto a la aparición cada vez mayor de diamantes sintéticos en el mercado, De Beers no contempla este fenómeno como una amenaza, de hecho, la firma cuenta con inversiones en este sector, siempre que se diferencien claramente ambos mercados.




"La adopción generalizada de tecnología capaz de detectar diamantes sintéticos o tratados desempeñará un papel esencial en el aumento de la confianza del público en los diamantes naturales", afirman. 





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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